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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

8 de diciembre de 2013

El Baúl, La Cuna de los Arpistas de Venezuela

Cruzando por Venezuela,
me topé con las bauleñas,
perfumadas y trigüeñas,
como la flor de canela.
Me pasé la noche en vela,
contemplando las estrellas,
y al compararlas con ellas,
de inmediato comprendí
que las muchachas de aquí
son más puras y más bellas.
Germán Fleitas Beroes*

 "La misión de El Baúl lleva su nombre por la región en que se halla, rodeada de ríos por todas partes: el río Tinaco, el río Pao, el río Cojedes y el Portuguesa, a causa de lo cual formando un largo cuadrado, se asemeja a un baúl". Karl Ferdinand Appun

El Baúl como otros tantos pueblos de los ayeres del llano, fue un punto de relevancia del estado Cojedes  que gozó de mucha prosperidad y  servía de enlace comercial con otros pueblos importantes. El comercio se practicaba por los ríos Portuguesa, Cojedes, Apure y Orinoco y enlazaba a Ciudad Bolívar, San Fernando, Puerto Nutrias y el Baúl. 

Las principales casas comerciales del país tenían sucursales en El Baúl, pues constantemente llegaban por los ríos antes mencionados productos europeos y desde allí salían al exterior los del llano como reses, queso, cuero, etc . 

Este comercio se daba también con otros pueblos o ciudades como Tinaco, Valencia, Puerto Cabello, San Carlos, Acarigua, entre otros.  En tiempos de verano, el traslado de mercancía se hacía por tierra con animales de carga.  El ganado y cochinos se llevaban arreados o en camiones que llegaban a la zona.

Contamos con los recuerdos del Sr Carlos Loreto Toscano, quien en su juventud tripulaba un bongo que hacía la ruta El Baúl - San Fernando:

Los encargados de arrear el ganado a pié llevaban de bastimento la carne salada de una res y un bulto de casabe ( 30 tortas). En aquellos tiempos llevar el ganado a San Fernando,  requería de 18 días en verano y 15 o 16 días en invierno, porque se podía cortar camino navegando por la sabana. 
 La ruta por río a San Fernando, cubría los siguientes puntos: El Baúl, Zanja de Lira, Guadarrama, El Socorro, Hacienda Santo Domingo, la Boca de Roque, la Unión, Camaguán y de allí se bajaba por las Bocas de Guariapo, donde se unen los ríos Portuguesa y Apure y de allí a Puerto Miranda y San Fernando. 
Los bongos en los que se hacían esas travesías eran de caoba o cedro y medían hasta 30 mts de largo y una “vara” de ancho. El borde del bongo le llegaba a la cintura a una persona que estuviera dentro. Estas embarcaciones conducidas por una tripulación de 3 marineros y un patrón . 
Cuenta también el Sr Loreto que con frecuencia, viajaban juntos varios bongos, formando una especie de comparsa que estaba constituida por cinco o seis bongos. En los tres días que permanecían en San Fernando, compraban sal en grano, café, ajo en ristra, panela, cerveza, refrescos y otros víveres y regresaban a El Baúl con la embarcación pesada, lo cual, aguas arriba, obligaba a que navegara “orillada” para prevenir volcamientos por el oleaje. Llegando al pueblo se anunciaban con un repique o zapateo y el sonido de la guarura.....   Tomado de Camino al Orinoco Apure, Artículo: Bonguero de Tiempos Idos, Manuel Abrizo

Los registros históricos de El Baúl, sitúan su fundación el el 1º de mayo 1744 por el Padre Capuchino Fray Pedro José de Villanueva, con el nombre "San Miguel Arcángel de la Boca del río Tinaco", alias El Baúl.

La Fundación se llevó a cabo con un grupo de 150 indígenas de las etnias guaiquires, mapoyes, guamos y tamanacos. La población del pueblo fue creciendo con los años pero se mantuvo predominantemente indígena, sin embargo ya para 1776, en los alrededores del mismo, se establecieron 60 familias de blancos, negros y pardos que desarrollaban actividades de labranza y ganadería. 

Para 1781, según los registros de Mariano Martí, el pueblo contaba con una iglesia en el cerro Morrocoy y el pueblo tenía dos sectores donde habitaban por separado los españoles y los indios. Para ese año El Baúl tenía 538 habitantes: 168 indios, 201 blancos, 51 mulatos, 112 negros libres y 6 esclavos. Según testimonia Martí, el pueblo originalmente había sido fundado en otro lugar, ubicado río Tinaco arriba, como a un cuarto de legua (1 Km), en la margen izquierda del río, terrenos de la familia Tovar. Luego fue trasladado al lugar donde hoy se encuentra, y esta  familia ayudó a construir la iglesia. 

La geografía de El Baúl  tambien tiene sus particularidades, está  ubicado en el Municipio Girardot del  Estado Cojedes, en las cercanías de las galeras de El Baúl, conformadas por un conjunto de elevaciones naturales de no más de 400 m de altitud,  pertenecientes al período paleozoico y que se caracterizan por ser de tipo granítico (Carbonífero a Pérmico) . En su mayoría están compuestas por rocas ígneas y metamórficas.

El Baúl en la Historia:  El Baúl se mantuvo fiel a la corona durante los años de la Independencia y no fue mayormente afectado por la guerra. Sin embargo presenció, para 1846 el alzamiento de  "Las Empalizadas", a orillas del río Portuguesa, que fue controlado por las fuerzas gubernamentales al mando de José Laurencio Silva. 
 Durante la Guerra Federal las calles de El Baúl fueron escenario de varios combates; uno de los más célebres ocurrió el 7 de octubre de 1859, cuando tropas del gobierno atacaron las de las fuerzas federales acantonadas en el pueblo, 500 contra 300 respectivamente, siendo la desventaja numérica de los federales la que marcó su derrota, con una cuenta de aproximadamente la mitad de las tropas fallecidas. Durante la misma guerra, se dieron otros sucesos similares en esas tierras con victorias de uno y otro lado. 



 El Comercio en El Baúl: Como ya se mencionó, este pueblo tuvo una época floreciente donde era un punto importantísimo para el comercio fluvial y terrestre. Existen registros que indican que entre febrero y octubre de 1844, 543 embarcaciones entraron al puerto fluvial de El Baúl. 
Este movimiento trajo consigo mejoras en las condiciones de vida muchas personas que ejercían trabajos relacionados con comercios, trabajadores, campesinos y ganaderos. 
En 1856, llegaron los primeros vapores por el río Cojedes, iniciada con la llegada a El Baúl del vapor Meta, el 20 de septiembre de ese año, procedente de Ciudad Bolívar ; una nave de 44 metros de largo por 14 de ancho, capitaneada por Juan Hammer. Llegada la embarcación a El Baúl, paseó 200 personas durante un viaje de aproximadamente 6 horas. Al regreso se realizó una fiesta a bordo y al día siguiente regresó a su puerto de origen, iniciándose así el comercio entre las dos ciudades a través de dicha embarcación.
 Todo este esplendor trajo nuevos habitantes al pueblo que en su mayoría establecieron comercios y se quedaron. 

Para1849, el científico alemán Karl Ferdinand Appun, discípulo de Humbolt, llegó a El Baúl y escribió una descripción interesante de la cual trascribimos unos fragmentos: 

“El pueblo en que me hallaba consistía en muchas casas que eran pulperías en su mayoría y presentaban un aspecto muy agradable por la pintura blanca de las paredes de adobe y por sus rojos techos de tejas. Delante de ellas una gran plaza abierta, sombreada en parte por un gigantesco tamarindo, se extendía hasta el río, en cuya ribera, allí plana, se hallaba una multitud de bongos, barcas, curiaras o como se llamen los botes de menor tamaño. Detrás de las casas se levantaban desnudas colinas cubiertas solo de vez en cuando por matas aisladas. De una de esas colinas bajaba saltando alegremente por su lecho rocoso un bello arroyo claro, para saludar de prisa, con graciosos murmullo, el tamarindo colosal, y luego afluir velozmente al río. Las riberas rocosas del arroyo, desde la cumbre de la colina hasta su pie, ofrecían a mis ojos un extraño espectáculo: en fila continua se encontraban allí viejas y jóvenes lavanderas, vestidas de blanco,

...con la falda recogida en alto. ... Bajo el tamarindo había muchísimo movimiento: vendedores de carne fresca o seca, de chigüire y pescado, de frutas, de casabe y maíz exponían allí sus mercancías que en parte colgaban y en parte yacían sobre esteras en el suelo. Algunos arrieros, entre ellos el mío, esperaban con sus bestias descargadas, la barca de la orilla opuesta, a la sombra del tamarindo a fin de llevar a la misión las cargas, amontonadas en el suelo; vendedores de vajilla, loros vivos, monos y pollos se encontraban allí con el mismo propósito: todo

ofrecía pues el espectáculo de un vivo mercado. Con sus trajes pintorescos, llaneros y ganaderos, hateros y peones, los caballos o mulas atadas a las rejas de las pulperías, se hallaban en su interior tomando guarapo y ron, sus bebidas favoritas. Cuando entramos todos nosotros a la barca larga y ancha para pasar a la otra orilla, esta se hallaba lista y sobrecargada de pasajeros. Mis compañeros de pasaje eran un gran número de aquellas lavanderas ocupadas en la colina, que regresaban a la misión con su ropa... Había entre ellas muchachas trigueñas muy lindas y desarrolladas, que me hicieron formar el mejor juicio sobre las bellezas femeninas de El Baúl. Las bestias de carga, así como la mula del arriero, tuvieron que nadar a la otra ribera, lo que en realidad era un riesgo, ya que había muchos caimanes en el río; pero como se atravesó este ininterrumpida y ruidosamente, estando los botes llenos de gente y el ganado se hallaba nadando, no era de temerse un ataque de aquellos reptiles a las bestias. También aquí, en el desembarcadero de la ribera derecha, había mucho movimiento y pronto fuimos rodeados por una gran cantidad de gente trigueña. La casa a la que "el Sabio" (baquiano) me condujo se hallaba al principio de una calle muy ancha y larga, no lejos de la orilla. Tenía una notable longitud, aunque era solamente de un piso, como los otros edificios... Detrás de la casa había una plaza grande y libre, rodeada por algunos edificios pertenecientes a la dueña.... En el centro de la plaza se levantaba un gran cocotero de 80 pies de altura, en el mejor desarrollo y recargado de frutas, un fenómeno rarísimo en esta región. Fue este el lugar mas lejano de la costa, en el interior de Sudamérica tropical, donde viera un cocotero. 
En la comida fui sorprendido por muchos platos exquisitamente preparados, acompañados de varias delicadezas europeas: sardinas, ciruelas pasas, frutas conservadas en vinagre, olivas, etc, y finalmente un excelente dulce de guayaba. No faltaban ni el vino ni la champaña y lucían en la mesa sardinas "a l´huile", langosta, "clams" (almeja de carne comestible), queso holandés, salchichas envueltas en papel de estaño, etc. 
El comercio del pueblo es activo, tanto con San Fernando de Apure como con la costa, llevando con esta el intercambio de ganado, queso, pescado seco y chigüire. Especialmente en tiempo de Cuaresma, grandes cantidades de estos dos últimos artículos son enviados a todas partes del país, pues al venezolano le está permitido comer como plato de ayuno la carne de chigüire. 
 Abrazado por ambos lados por el río, que exactamente aquí se vuelve resueltamente desde el Oeste hacia el Sur, el pueblo, situado en una considerable colina, se extiende a través de una serie de pintorescos ranchos y edificios a lo largo del río. Por último, el sabio alemán señala: "La misión de El Baúl lleva su nombre por la región en que se halla, rodeada de ríos por todas partes: el río Tinaco, el río Pao, el río Cojedes y el Portuguesa, a causa de lo cual formando un largo cuadrado, se asemeja a un baúl". 
Situado en la confluencia de los ríos Tinaco y Cojedes, el pueblo es de notable tamaño y consiste principalmente en dos largas calles anchas y rectas, donde se encuentran las blancas casas al estilo rústico venezolano, gran parte de las cuales son pulperías."

El Paludismo en El Baúl: Las plagas y epidemias también azotaron a El Baúl, su población fue víctima de la epidemia de cólera de 1854. El paludismo fue inmisericorde con las gentes de este pueblo, comparándose este territorio con la triste historia de Ortiz y Parapara. Se había hecho sentir desde 1870 y se fue agudizando con los años diezmando notablemente la población. Al respecto Pablo Perales Frigols señala: "En veinte años la población quedó reducida a menos de la tercera parte, lo cual quiere decir que de cada tres personas subsistía una, apenas". La población del Distrito Girardot en 1920 contaba con 9.163 habitantes, en 1926 disminuyó a 6.376, en 1936, bajó a 2.808, en 1941 llegó a 2.954, y en 1950 subió a 3.130 habitantes. 

El paludismo penetró en Cojedes precisamente por la vía de El Baúl, y allí hizo verdaderos estragos, desapareciendo caseríos y poblaciones enteras, quedando únicamente el nombre del centro poblado. Otras enfermedades que también ocasionaron mucho decesos fueron la pulmonía, disentería, tuberculosis, tifoidea, sífilis, corazón, etc .

El Baúl es también llamado “La cuna de los arpistas de Venezuela”. Entre esos grandes arpistas que le merecieron el nombre al pueblo están Cándido Herrera, Amado Lovera, Silvio Cancines, Inés Carrillo,  Lionzo Vera, Prisco Sulbarán, El Indio Zapata. Entre los poetas destaca Ramón Villegas Izquiel, de quien haremos una breve reseña en otra entrada.
Documentaremos esta entrada con imágenes de nuestro amigo y colaborador Antonio González Fernández, cuya querencia está ligada a tierras cojedeñas y portugueseñas.
Macizo rocoso de El Baúl. Foto: Antonio González Fernández

Lomas y Calcetas de Mataclara, El Baúl. Antonio González Fernández

Palmares del Igüez, al sur de El Baul. Imagen Antonio González Fernández

Llanuras de El Baúl desde la cueva del Ermitaño.Foto: Antonio González Fernández

Cueva del Ermitaño, El Baúl . Foto: Antonio González Fernández

Y como no puede faltar la nota musical, les colocamos las siguientes canciones llenas de emoción por El Baúl:

 FIESTA COJEDEÑA
                                                                     Autor : Lionso Vera 
Intérprete: Reynaldo Armas
                                                            
Me invitaron pa' una fiesta
en la tierra cojedeña
con muchachas a granel
música criolla y ternera
tarde de toros coleados
con retreta y bailadera
me cuentan que Inés Carrillo
y Silvio Cancines
llevarán su muchacheras
que de media noche pa'l día
todito el Baúl
será purita candela

Purita candela
el Baúl es un pueblito
de gente buena y sincera
arraigado a sus costumbres
un pedazo de leyenda
es un surco de esperanza
de futuro una cantera
riachuelo de aguas tranquilas
donde se ahogan las penas
donde el llanero se inspira
en noche de luna llena
un lucero en el camino
que va alumbrando la huella
el caminante sin rumbo
que abrió la primera senda
pa' que los demás llaneros
caminen y no se pierdan

Sabanas ríos y esteros
ríos y esteros
refugio de mil estrellas
vámonos para el Baúl
paisano mío
las fiestas están bien buenas

!! Nos vemos en el Baúl !!
este año y todos los años

Yo me voy para el Baúl
aunque mi negra no quiera
claro como va a querer
sabiendo lo que me espera
de bastimento me llevo
un cuatro y una botella
un gallo y unas barajas
un par de dados
y unas alpargatas nuevas
mi cinta de Pedro Infante
de José Alfredo
y unas cuantas Montoyeras

Hay quién me viera
zapateando bien sabroso
al son de las treinta cuerdas
con el arpa legendaria
del Gran Amado Lovera
bauleño de pura cepa
igual que Cándido Herrera
arpa de oro de los llanos
orgullo de Venezuela
quiero escuchar un pasaje
en la voz de Leoncio Vera
tardecitas del Baúl
o la mujer tiriteña
que vengan desde San Carlos
del Tinaco y de las Vegas
Y Don Eladio Tarife
con su gente Arismendeña

El Baúl es un pueblito
que está escondido
en las pampas cojedeñas
vamonos para el Baúl
paisano mío
las fiestas están bien buenas
  
TARDES DE EL BAÚL

 Rogelio Arvelo, Silvio Cancines 
y Ramón Díaz
Intérprete: El Carrao de Palmarito

Sobre la inmensa llanura
A orillas del río Cojedes
(bis)
Está mi pueblo querido
Cuna de lindas mujeres
(bis)

Cuando el sol muere en ocaso
del viento por las palmeras
(bis)
 Baila mi amigo Gallardo
Al pié de su arpa llanera
(bis)

Llegué una tarde al Baúl
Me puse a mirarlo lejos
 (bis)
Me palpitó el corazón
Recordando tiempos viejos.
(bis)

Las tardes en nuestro pueblo
 Cuando la aurora es risueña
(bis)
Salen a pasear sonrientes
Aquellas lindas bauleñas
(bis) 

EL BAÚL: MI MÁS BONITA HERENCIA
Letra y Música: Lionso Vera

Que lindo se ve mi pueblo (mi lindo pueblo),
cuando comienza el invierno,
y en el paso San Miguel,
el río Tinaco se abraza con el Cojedes.  
Las aguas siguen bajando (Negro Zapata),
cargamentos de recuerdos,
y allá en la orilla del río,
los pescadores acomodan los anzuelos.


Y en las noches se reúnen
para contar sus andazas,
que desde niños tuvieron,
y así se pasan los días…
para ellos es alegría,
volverla contar de nuevo.


El Baúl es para mí,
la más bonita herencia que me dieron,
y por eso donde voy,
mi gran orgullo es decir,
que yo soy bauleño.


En el Manire nací,
un caserío lleno de amor y recuerdo,
donde mis ojos allí,
una mañana, por primera vez , se abrieron.


Y si estoy lejos de ti,
me llevan un puño e tierra,
el día en que yo me muera;
lo riegan dentro e mi fosa,
para sentir que me entierran
en mi pueblito llanero.
 


* Tomamos este párrafo del Blog La Poesía y los Dias, que administra el poeta Miguel Pérez:
" Me contó Vicentico Rodríguez que Germán Fleites Beroes, encontrándose el 8 mayo de 1969, en el club Social Girardot, en compañía de Santiago Colmenares, Manuel Gómez, Antonio Silva, Fidel Díaz y Vicente Rodríguez, padre, escribió como de un soplo, lo que después Jesús Moreno, grabó y llamó Cruzando por Venezuela"

Fuentes Consultadas: Camino al Orinoco-Apure, Min Planificación y desarrollo. Artículo Bonguero de Tiempos idos, Manuel Abrizo; 
El Baúl, Apuntes, Historia, Argenis Agüero
La Poesía y los Días, Blog


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