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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

9 de marzo de 2013

Caño Guaritico, Refugio de Fauna Silvestre

Días sin escribir pues estaba teniendo una de las experiencias más maravillosas de contemplación, admiración y sentimiento hacia el llano venezolano. 

Mucho puede leerse al respecto en distintas páginas de internet y artículos de revistas o libros, mucho le pueden contar quienes han asistido al espectáculo maravilloso de la tierra apureña en esplendor, muchas fotos y videos puede usted apreciar y comentar. Pero nada, absolutamente nada, puede darle a usted idea de la magnificencia de nuestro llano si no ha estado allí, donde se conjugan de manera armoniosa miles de sensaciones que estimulan los cinco sentidos, y que como resultado final, se convierten en un sentimiento de emoción que se desborda con frecuencia en forma de lágrimas. 

En el día de hoy les hablaremos sobre el Refugio de Fauna Silvestre Caño Guaritico, ubicado en los llanos Sur-Occidentales, municipio Muñoz, al norte del estado Apure, que tuve la oportunidad de visitar en esta semana. 

Con una superficie de 9300 ha, fue declarado originalmente Refugio de Fauna Silvestre, según decreto N°2702 del 11/01/1989, publicado en Gaceta Oficial N°34188 del 30/03/1989, con el objetivo brindar protección a las especies de la fauna silvestre y acuática del sector y proteger y recuperar las poblaciones del caimán del Orinoco (Crocodylus intermedius) y del perro de agua (Pteroruna brasiliensis), en peligro de extinción.

Posteriormente, según decreto número 2901 del 30/04/2004, publicado en Gaceta Oficial N°° 37946 del 26-05-2004, se crea el PLAN DE ORDENAMIENTO Y REGLAMENTO DE USO DEL REFUGIO DE FAUNA SILVESTRE, RESERVA DE PESCA Y ZONA PROTECTORA CAÑO GUARITICO

El resumen y alcance de ambos decretos se los ofreceremos en una entrada aparte, pues nos parece importante difundir también las medidas que se han tomado para la protección de estas tierras maravillosas. Por lo menos en el área que se ofreció a mi vista en esta semana, pareciera que estos decretos se están cumpliendo y el caño Guaritico está realmente protegido. 

CHIGÜIRES

GARZA VERANERA

CHENCHENA

MATRACA

CAIMAN

CAÑO GUARITICO

TONINA
Saliendo del Centro Turístico Cañafístola ubicado en las inmediaciones de dicho caño, abordamos una curiara a eso de las 9 am. El espectáculo que empezó a abrirse a medida que avanzábamos por las aguas tranquilas del caño era realmente impresionante. 

A pesar del recio verano que está presente en esa zona del estado Apure, que mantiene bastante bajo el nivel del agua, se evidenciaba tal abundancia de aves y mamíferos típicos de la zona que parecía más bien que estábamos paseando por un zoológico sin rejas. 

De una orilla a otra del caño, volaban plácidamente las garzas blancas, morenas, veraneras, azules, corocoras y zamuritas, las cotúas agujita y zamura, las rapaces como caricare, chiriguare, gavilán colorado y pitavenado, también el aguila negra mostraba su elegancia en aquel paisaje agreste. 
GARZA MORENA






La algarabía de los alcaravanes volando en bandadas se mezclaba con la de las distintas aves que también cantaban o graznaban despreocupadas. Las gaviotas de río volaban de una orilla a la otra y con frecuencia se lanzaban al agua y levantaban nuevamente vuelo con la presa en el pico. Las rapaces por su parte hacían lo propio pero con sus fuertes garras. Algún carrao en la distancia lanzaba su grito estridente quizás llamando la lluvia y las chenchenas sobre sus nidos en los árboles bajos hacían también su típica algarabía. 

Y mientras esa mezcolanza de sonidos y plumas multicolores hacían el deleite de los visitantes, en las orillas del caño, los perezosos caimanes y babas, se asoleaban tranquilamente y muchos de ellos se lanzaban al agua al escuchar el ruido del motor. Y en las sombras de los bajos arbustos, familias enteras de chigüires descansaban sobre las arenas de la playa. 

Pero no era suficiente ver el aire lleno de color, ni la playa llena de vida, pues el agua del caño tenía su propia fiesta protagonizada por hermosas toninas que nadaban alrededor de la curiara, guardando cierta distancia y resoplando continuamente. Hermosas y difíciles de fotografiar, las toninas ofrecen un espectáculo de vida y energía positiva indescriptible. 

El agua era rica también en peces, el guía tiró un anzuelo en tres o cuatro oportunidades e inmediatamente sacaba un caribe, que lanzaba de nuevo al agua para invitar a las rapaces a tomarlo, cosa que no falló en ninguna oportunidad siendo el chiriguare quien demostró mayor pericia en la caza. 

No vimos en esta oportunidad los caimanes del Orinoco ni los perros de agua, especies protegidas especialmente por los decretos mencionados, quizás por la poca distancia recorrida en el curso del caño.

En las zonas aledañas al caño que igualmente conforman la reserva de fauna, vimos también los tres tipos de gabanes: pionío, huesito y goliyú, vimos venados, terecayes, chicuacos, gavilanes tejé, mochuelos de hoyo, tautacos, oriopopos y los desagradables zamuros, un oso palmero y un oso melero. 

Vimos la sequía veranera en su máxima representación, vimos el incendio indetenible lamiendo las hierbas tostadas y convirtiendo inmensas extensiones en una pizarra de carbón, vimos las tolvaneras levantando el polvo del camino, vimos bandadas de corocoras, garzas blancas, alcaravanes, güiriris, gaviotas, una a una desfilando delante el inmenso sol naranja del ocaso. 





Sentimos la suave brisa del verano, y el olor a llano representado en esta estación con la bosta de ganado, acompañado de los sonidos de las aves, los mugidos de vacas y ruidos del aguaje cuando alguna baba atrapaba una presa. 

Y en la noche, un cielo cuajado de estrellas muy cercanas que nos mostraban claramente las constelaciones. Me atrevería a decir que hasta la cruz del sur lucía esplendorosa, a pesar de faltar casi dos meses para que se vea en su mejor ángulo. Recordé viendo ese cielo el poema de Manuel Gallardo, Quiero a mi llano compay, donde dice que “juraría que en la llanura, alumbran mas las estrellas”. 

Les acompaño esta descripción con un video preparado por Vivencias Llaneras con imágenes de este paraíso de Venezuela y les copio las coplas del Cubiro:

 No hay llano como el de Apure 
pésele a quien le pesare
allí no se ven montañas
tampoco selvas ni valles
solo cielo y horizontes
bordados por corozales
el centauro río Apure
da colorido al paisaje
el Arauca y Guaritico
inspiración y cantares 
y les voy a repetir 
ya para finalizarles 
qué habrán llanos parecidos 
pero como Apure ¿cuáles?
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