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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

17 de junio de 2010

El Sol de los Araguatos

Según J.C. Sánchez Olivo, el Sol de los Araguatos “se trata de un atardecer de un color amarillento excepcional. Es un sol que no se ve todos los días. También se conoce como Sol de los Venados
Algunas opiniones sostienen que la expresión se refiere al color anaranjado que toman los reflejos de la pelambre de los araguatos al sol poniente, los cuales además aullan durante los crepúsculos.
Cuenta el abuelo, que en efecto, el pelo de los araguatos, si se observa de cerca, tiene tonalidades rojas, por lo cual forma un contraste con el amarillo del sol, dándoles un color particular en el ocaso. También cuenta que hacen mucho ruido a eso de las 4 de la tarde.
Por lo tanto, la expresión “Sol de los araguatos”, al igual que el “Sol de los Venados”, es, por un lado, una referencia de las conductas de estos animales que se hacen presentes en el ocaso, y por otra, una alusión de los colores contrastantes de sus pelajes contra el sol, estableciéndose así una conjunción de hechos que ocurren al caer la tarde: color y sonido.
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