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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

17 de junio de 2010

Toser el Araguato

Cuenta el abuelo, que en aquellos campos cuando como dice la canción La Fundadora "en aquellos tiempos donde en mi tierra no había doctor, que nos curara de aquellos males de la región", les daba a los niños Tosferina, la cual se caracteriza por accesos de tos tan fuertes, que a veces los niños pequeños, incapaces de manejarlo, se ahogaban y morían. Ya cuando los muchachos estaban mas grandecitos, se acostumbraban a los accesos y se retiraban a toser, hasta que se les pasaba la crisis.
El Araguato hace un sonido fuerte semejante a una disnea, de allí  viene el nombre de "Toser el Araguato", ya que el muchacho prácticamente ahogado en tos, emitia un sonido similar al momento de aspirar desesperadamente aire  durante el acceso.
Esa resignación con que el campesino, niño u hombre asume y convive con sus males o enfermedades es realmente conmovedora. Que un muchacho le dijera a la madre, "voy a toser el araguato", retirándose solo, quizás a una piedra en el sol, o a pasar un acceso palúdico sin que la madre pudiera hacer nada, es algo realmente impactante. Es el famoso sufridor del llanero.
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