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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

3 de enero de 2016

La Naturaleza en Enero.

Vivencias Llaneras del Abuelo está por cumplir 6 años, por lo que ha publicado múchisima información de interés que se va quedando olvidada en las entradas antiguas, por eso, algunas entradas seleccionadas serán "re-publicadas" . Retomaremos por tanto esa costumbre de ir pintando el Llano mes a mes, lo cual además de hacerme sentir mas cerca, representa en cierto modo"respirar el Llano". 
Como hemos venido haciendo mes a mes, les ofrecemos el contenido de la Guia ecoturistica Miró popic para enero, que se muestra lleno de vida y color.

“En enero se acaban las aguas y el fresco arremete. Con el cesar de las lluvias, el caudal de ríos y caños se ha ido reduciendo poco a poco de tal forma que el bajío inundado ha cedido y la fauna silvestre comienza a desplazarse y se concentra alrededor de los esteros.
La merma en el caudal de muchos ríos permite que el bosque de galería sea más fácil de explorar, logrando de esta forma que muchas especies animales se desplacen hasta su interior.”

Las Iguanas cavan en los arenales las cámaras subterráneas para poner sus huevos.
Las Tortugas Terecay ponen sus huevos en la noche en las playas y bancos de arena de los grandes ríos. Asimismo los morrocoyes anidan en los bosques de galería.
Muchos peces, toninas, tembladores y rayas, quedan atrapados en lagunas y rios de poco caudal.
En los Llanos bajos del estado Apure, el Galápago Llanero anda de cortejo, mientras que los  Garzones Soldados,  lucen sus crias.
Por estos días, los llaneros hablan de "rollos de culebra", interpretación que hacen del apareamiento de las Boas.
Por esta época se aparean también los Patos Carreteros.
En las playas arenosas que han quedado expuestas al reducirse el volumen de agua, el Caimán del Orinoco aprovecha para armar sus nidos.
En enero es cuando nace el mayor número de cachorros del Zorro Sabanero, para coincidir con la abundancia de presas que trae el nacimiento de diversas especies de pequeños reptiles.

Florece el Guásimo. Pronto vendrán los frutos y con ellos, muchos animales, incluyendo Venados Caramerudos que se acercan al pie del árbol a comer su alimento favorito.
Florea el Cedro, árbol de mucha importancia por su preciada madera.
Comienza a florear la Ceiba que en los Llanos forma pequeños oasis de bosques dispersos por las sabanas

Historiografias.blogspot, nos complementa la información:
Guiriríes haciendo nidos en cavidades de árboles o en el suelo según la especie, por enero y febrero, para aparearse: “meses típicos del verano”, al decir de Ramo y Ayarzaguena (1983), para quien, en tal época, “ocurre la nidificación y cría de gran parte de los rapaces” y los gabanes huesito abandonan los garceros, donde bien entrado el verano, cuidan sus crías.
La cotúa zamura se concentra, en bandadas, en la orilla arenosa de los caños, formando un curioso cinturón a lo ancho del mismo y avanzar pescando, una estrategia que los llaneros llaman chinchorrear ((Ramo y Ayarzaguena, 1983: 30)
Tiempo de poner galápagos, iguanas y caimanes, ya las babas tienen sus crías y nidifican los picotijeras (Ibid p. 73).
Reproducción de los zamuros, ya que el pajonal seco facilita presas y alimentos para los pichones, no hay tormentas ni vendavales que arriesguen los nidos. Deposita sus huevos en huecos de árboles al salir las aguas (ibid, 39)
Hay ribazones de bagres, rayaos y dorados.
Halcones peregrinos que migran desde las altas latitudes septentrionales de América llegan en el verano llanero (ibid, 68)

Cabrera Malo (1898) narra un amanecer radiante “como mañana de enero. El cielo parecía teñido de añil, sin que una nube, sin que un pájaro, manchara su inmutable azul. Los yerbazales vecinos tenían las mismas perezosas ondulaciones de los lagos serenos. Los guamachos amanecieron cuajados de flores amarillas, y los santocristos columpiaban en el aire tranquilo sus varas, coronadas de pomposos botones y de grandes estrellas de oro. En la agresiva rigidez de los cardonales, altos y escuetos, brotaron grandes flores ahora, flores albas que se marchitaban con la aurora, entre el vuelo de las abejas y los tucusos, y caían al suelo como una lluvia de polen y estambres”

Publicado originalmente en enero 2012

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