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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

3 de enero de 2016

Más de Jesús Quintero, el Tigre de Matanegra

Siendo hoy 03 de enero, cumpleaños número 73 de Jesús Quintero, queremos completar la informacion que hemos publicado hasta el momento sobre él con una entrevista  publicada en el Blog Tracción de Sangre.

"Nació Jesús Quintero en 1943 en Camachero, cerca de Santa Bárbara de Barinas y del caserío que después le dio nombre artístico. Hijo y sobrino de músicos y cantantes, fue testigo de unos cuantos momentos y eventos extraordinarios, aunque no lo parezcan. De niño iba a las fiestas y veía a sus tíos tocar unas bandolas de las antiguas, “unas bichas chiquiticas, no como las culonas de ahora, que se empezaron a ver fue cuando Anselmo López empezó a tocar”. Con esas bandolas, los cuatros y las maracas se armaba el joropo en ese tiempo (años 40 y 50). A los 12 años de edad, ya muerto su papá, lo captó un señor llamado Bernabé Márquez, nativo de Pregonero (“¡qué viejo  pa cantar bonito, y nunca grabó!”, recuerda el Tigre) y me decía “Ven acá Silvanito (Silvano se llamaba mi papá), no tenga miedo. Usted va a ser cantante, usted tiene una voz muy buena”, me decía, y me ponía a cantar con él. Y verdad fue”.

Un día se enteró de que en Santa Bárbara iba a presentarse Juan de los Santos Contreras, “El
Carrao de Palmarito”; recuerda que fue cuando tenía unos 12 años de edad, así que debió ser en el año 1955. Al llegar presenció algo prodigioso: la primera arpa que vio en su vida. La ejecutaba Luis Reyes, quien todavía vive. De pronto la gente comenzó a pedirle al joven Jesús que se montara en la tarima para contrapuntear con El Carrao, y como el muchacho no se movía, un hombre del pueblo lo cargó y lo montó en la tarima como un gallo. “Las piernas me temblaban”, cuenta Jesús. El Carrao no aceptó cantar con él pero lo dejó cantar solo algunas de sus piezas. “Cuando terminé de cantar me dio la mano y me dijo: ‘Lo felicito, usted tiene una gran voz, un gran oído, échele bolas que usted va a ser alguien en el canto algún día’”.

Uno escucha las canciones del Tigre de Matanegra, oye tanta historia y de pronto se encara con la leyenda viviente. Al detallar al caballero en toda su sencillez, con toda aquella profunda simpleza del veguero, y comienza a dar con la clave, que por cierto no es ningún misterio: el héroe genuino, el ídolo, el símbolo que perdura, es el que nunca pierde el apego a la tierra ni a la gente humilde. Sólo la gente del pueblo reconoce al pueblo en sus códigos, con sólo mirarle la cara y los gestos.


(.....) La Casa de la Cultura de Santa Bárbara de Barinas lleva el nombre y el apodo del cantante, uno de los más importantes de la canta llanera. Aquel muchacho a quien le temblaban las piernas al enfrentarse a quien representó al Diablo en la copla recogida y reinventada por Alberto Arvelo Torrealba. Ese que venció aquellos miedos para convertirse en este emblema."

Acompañamos este homenaje con cuatro videos. Afortunadamente hay varios en Youtube

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