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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

11 de octubre de 2012

El Joropo, Historia y Evolución (9): El Joropo Llanero finales siglo XIX e inicios del XX

El joropo es la música tradicional venezolana que se ha escuchado desde siempre en todo el país. Presenta las adaptaciones y particularidades regionales con la incorporación o desincorporación de algunos instrumentos. Así tenemos, además del joropo llanero y el tuyero, ampliamente conocidos y difundidos en todo el país, el joropo guayanés, larense, oriental, zuliano,  falconiano, etc.

Por tal motivo, antes de continuar con estas reseñas sobre la historia y evolución de nuestra música nacional, les ofrecemos la Glosa al Joropo, de Víctor Morillo

GLOSA AL JOROPO
Víctor Morillo

El joropo no sólo es del llano
 el joropo es mirandino
es zuliano, es aragüeño
es de La Guaira, andíno
es de Apure y guariqueño
barinés, portugueseño
de Amazonas, de Falcón
 oriental y merideño.
es el golpe tocuyano, 
de Anzoátegui, de Monagas
él es el Delta, el Orinoco
del Distrito Federal
es del diablo, en Florentino
es de Venezuela toda
por eso en mi patria yo digo
la grandeza del joropo
se encuentra en cada camino



Usando palabras del don Eleazar López Contreras: "El Joropo Central, que se desarrolló en puntos más cercanos a la Capital, se manifestó en Aragua con un ritmo “jacarandoso y encabritado”, muy distinto al “fluido y vivo” del Llano. El que se amañó en los valles del Tuy fue el seco y compacto golpe tuyero, con su peculiar sonido reminiscente del clavecín barroco, extraído de un arpa con las cuerdas primas de metal, y las chispeantes -en este caso, monótonas-  maracas indígenas. A finales del siglo diecinueve, este “golpe” se tocaba con guitarra y maracas en Caracas y en el Tuy. En cambio Llano adentro, o Llano abajo, hacia Apure, se mantenía la indómita música del joropo en todas sus manifestaciones, sobre todo las más recias y representativas del indomable carácter del llanero"

En ésta y la siguiente entrada, les ofreceremos algo de los primeros exponentes del joropo llanero y Tuyero, que aún cuando tocaron y cantaron en sus respectivas regiones en épocas donde no se contaba con medios de difusión relevantes, significaron el punto de partida en el desarrollo de ambas corrientes durante el siglo XIX.

 La investigación sobre los primeros exponentes del joropo llanero se pierde en el tiempo. Podríamos incluso mencionar al famoso Quirpa que las crónicas refieren que vivió en mil ochocientos y tantos. Pero no encontraríamos ya certezas ni nombres específicos, pues la habilidad del llanero por la música es ancestral. Imagínenese en cuantos patios llaneros ha habido virtuosos del arpa o de la bandola, famosos en sus comunidades pero desconocidos para el resto de Venezuela. Y ésto es mas resaltante en aquellos tiempos en que Venezuela era mas provincia que país.

Podríamos apegarnos por ejemplo, a un comentario que el  Indio Figueredo hizo en una oportunidad al folclorista, cantante y escritor peruano Nicomedes Santa Cruz, que su papá Pancho López le hablaba de un famoso arpista llamado Clímaco Herrera (San Rafael de Atamaica) quien era su amigo y que este músico era el creador de La Quirpa, el San Rafael y El Gavilán. Si el Indio había nacido en 1899, su padre tal vez le hablaba de 20 0 30 años atrás, es decir que ya en 1879 – 1889 se conocían estos golpes llaneros. Por supuesto, encontrar hoy  información sobre Clímaco Herrera es algo casi imposible.

Podemos también mencionar a grandes arpistas nacidos en Camaguán, estado Guárico, nacidos en el siglo XIX y de quienes apenas tenemos los nombres, gracias a los recuerdos de don Julio García Díaz, que dejó escritos a su amigo Germán Fleitas Beroes y de los cuales ya hemos compartido varios en este Blog. El mencionaba la influencia de la tierra camaguanenese en  la formación de importantes exponentes del joropo llanero:

"Camaguán fue y será la tierra de los arpistas: En el vecindario “Guárico”, apareció Rito Ortega, el rey del bordoneo; en el barrio La Negra, Cleto García quien se asemejaba a Cupertino. En el Barrio “El Carrizalero”, Eloy Amaro que en el bordoneo imitaba a Rito Ortega; en Sombrerito, Pedro Pablo Molina cuya arpa resonaba con todo el sabor llanero; en los “Colorados”, Peluíto (no se entiende bien la letra de Ño Aguedo), arpista de gran inspiración y gran ejecutor de pasajes y golpes llaneros" 

De estos arpistas los que más quedaron en el recuerdo fueron Pedro Pablo Molina y José Cupertino Ríos, como verdaderos virtuosos y compositores (especialmente Cupertino) de algunos de los principales golpes llaneros actuales.

Cupertino Ríos nació en 1878, en Camaguán. Siendo niño, su familia se residenció en el Bajo Apure, donde recibió clases de un arpista del momento llamado Cayetano Silva. Sus primeras composiciones datan de 1892 y se hizo muy famoso en  sus tiempos por su increible capacidad de composicion improvisada. Se decía que en cada baile podía componer hasta cinco pasajes nuevos (letra y música). Fué padre de otro importante arpista del momento: Paulino Esqueda, que dio clases a Juan Vicente Torrealba.
Viviendo en una época en que no existían medios de difusión y grabación, su obra fue pasando al floclore nacional y quedó  catalogada como de autor anónimo, a pesar que muchos famosos de la época, daban fe de su autoría, tales como Balbino Blanco Sánchez, Germán Fleitas Beroes, Ciro Vegas, Enrique Lamas, José Urbano, los Hermanos Chirinos, Henry Rubio y Mariano Hurtado Rondón, entre otros.
Después de un arduo trabajo de recopilación de su obra efectuada por su sobrina Petra Ríos, se le adjudican, entre  muchísimos otros, los siguientes golpes llaneros:

 Nuevo Callao N° 1 (1900), En  1901: Zumba que zumba, El Caricari, La Chipola, La Guacharaca, Los Merecures,  Seis transportao, Uno y catorce. en 1902  Seis numerao, Seis por derecho. En 1903 Los Caracoles, La Paloma, El Pájaro (El Pajarillo), El Perro de agua. En 1905, La Catira apureña, El Hijo de San Rafaél. En 1907, el Gavilán Pío Pío (Gavilán Colorao), El Solito (Juan Solito), El Carnaval. En el año 1909: Los  Yaguazos, La Resbalosa. En 1910: La Cortá del Guayabo (Guayabo Negro). La lista continúa interminable y les invitamos a seguir el siguiente enlace, donde su sobrino Wladimiro Rios, coloca en versos la obra de este importante exponente del joropo llanero. ODA AL PARADIGMA CRIOLLO

El otro artista trascendental y que es imposible dejar de incluirlo en esta entrada el el Indio Figueredo:
Ignacio  Figueredo: Nacido en 1899 en Algarrobito, estado Apure y realizó su primera presentación pública en San Juan de Payara (estado Apure) a los 11 años de edad, luego que a los 7 años solicitara a su madre que le comprara un arpa. Sigue este enlace para conocer la historia: EL INDIO FIGUEREDO Y EL ORIGEN DEL GABÁN . Comenzó a hacerse conocido en 1914 tanto por sus interpretaciones como por sus composiciones, entre las que se encuentran El Gabán, Las 3 damas, Los Diamantes, como temas de indiscutida autoría. También  se le adjudica Guayabo Negro y  El Verdún, aunque como ya hemos dicho, son piezas cuyas primeras versiones estuvieron presuntamente a cargo de Cupertino Ríos. Por otra parte, tambien es autor de la música de María Laya, Los Caujaritos, El Cunavichero, La Periquera, de acuerdo al contenido de una recopilación realizada por Industrias Pampero en 1986, denominada La Música del Indio Figueredo.
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