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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

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28 de marzo de 2016

La Ultima tarde del Poeta Arvelo - Caminos que Andan

Remanso en el Río La Portuguesa
 Publicado originalmente el 28/06/2011

Antes de adentrarnos en la esencia de esta obra en prosa del poeta Arvelo, la cual estuvo afinando hasta el día de su muerte, y que constituye en realidad un valioso documento para el desarrollo del país, bajo la visión conservacionista y futurista del poeta; queremos transcribir parte de la emotiva introducción, denominada LA ULTIMA TARDE DEL POETA, de Carlos Augusto León, quien tuvo parte activa en el resultado final de esta publicación, y que nos ubica en el sentido y motivación de este libro, hoy casi imposible de conseguir.

…..”Ahora, ayer, fui a entregarle las fotos de aquel día. Sonrió de buena gana al ver su propio rostro sonriente junto a nuestras sonrisas. Algo había acontecido desde el encuentro anterior. Me contó las malas nuevas de su enfermedad, pero al parecer, me dijo, iban pasando. Sentado en su lecho me habló de su libro “Caminos que andan” que reeditará la Gobernación de Barinas. “Un libro que “se quedó” en La Paz y ahora vuelve a Venezuela”, dijo. Tenía que revisarlo. Ya faltaba poco. Me pidió que le leyese algunos capítulos. “Tengo que entregarlo pronto a los barineses-me dijo-, hay dos o tres capítulos, hasta el cinco, que me gustaría corregir…. Tú sabes, me doy cuenta de que con pequeñas cosas ganarían mucho”. Le hablé de su oficio: “eso pasa, le dije, cuando se tiene tu oficio: se puede volver a las viejas cosas y mejorarlas con un toque nuevo".

A petición suya, leí primero el prólogo. En éste, que da el tono del libro, se expresan conceptos de geografía humana en –no podia ser de otro modo- un lenguaje cargado de poesía. “Lo mío para los ríos - me comentaba antes - es cosa de herencia… Mi padre era cauchero, por el Santo Domingo bajaba al Masparro, de éste pasaba al Apure y del Apure al Orinoco y se remontaba el río hasta San Fernando de Atabapo y luego se metía en curiaras por la selva. Entre quienes lo acompañaban iba Arvelo Larriva”. Me habló de su infancia fluvial. Era buen nadador. Una vez ganó un concurso de natacion. “El premio eran unos colgaderos muy bonitos. Y el que lo daba me dijo: usted aprendió a nadar en “chorreras”. “¿Y como lo sabe?”, “Porque el que aprende a nadar así, nada con el pecho afuera…” luego leí unas cartas que complementan el prólogo” siempre en inevitable tono poético…”

“Busca ahí, en esos legajos, en el rosado, un capítulo que se llama Palabras olvidadas en el Prologo. Quiero que me lo leas. En primer lugar, no me gusta el título…”  Le propuse uno “con cierto aire clásico”, como Acerca de cosas olvidadas en el Prólogo. “De una vez queda aceptado” dijo con aquel aire serio, mas cordial, que adoptaba a veces. “ahora lee”.

Yo leía, del mejor modo posible. Alberto se había reclinado en el lecho y me escuchaba con profunda atención. Ya antes cuando estaba sentado, me habia preocupado ver su emoción, el temblor de la voz, los ojos que se le humedecían. Temía yo herirlo, sacudir su organismo debilitado. Por eso de pronto, adoptaba en mi lectura un tono mas seco, soslayando mi propia emoción.

“Me faltan epígrafes para el capítulo del incendio….Búscamelos en Gallegos, en Doña Bárbara o Cantaclaro"

Al comentar el libro, hablamos de los ríos. Me contó sus proezas de canoero y de piloto. “En el Beni yo manejaba la lancha, con cinco embajadores”. O bien: “Hay una “suerte” de canoero que yo sabía hacer y que consiste en recorrer la canoa de un extremo a otro a todo lo largo, y volver de nuevo corriendo hasta el extremo inicial, con lo cual se gana mucho espacio…” “Cada uno va a lo que le gusta. A mi hermano le gustaban los toros y resultó ´coleador´, a mí me ha gustado siempre el agua”. Y a propósito de agua y potros: “Me gustaba irme al hato de mi tío y esperar que se pusiera el aguacero y luego cuando empezaba a llover, me iba a la caballeriza, me quitaba la ropa, montaba un potro en pelo y me echaba a correr, a galope por el llano…. de aquello por cierto salió un soneto, comentó. Y con su maravillosa memoria de siempre, “los tercetos dicen…”-los recitó en su tono lento, profundo, grato. Luego las cuartetas.

“Cuando mejore pienso trabajar esos capítulos…. Raúl (Ramos Calles, su cuñado, nota CAL) me ha dicho que no puedo mejorar mientras no salga ese libro… No te olvides de los epígrafes. Y corregiremos juntos las pruebas de página”.

Todo podía ser una charla en un día cualquiera, de un poeta que vive para su obra; de un poeta que gusta de bromear y de contar y añorar. Pero yo no imaginaba que aquella que había pasado ayer, a su lado, era la última tarde de Alberto. Que ya no lo oiría más. Murió hoy al amanecer.

Tiempo habrá de aquilatar su poesía clasica y popular, más aún de cómo se ha hecho. 
Carlos Augusto León

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18 de febrero de 2016

Los Aperos del llanero de ayer

Estoy releyendo  el maravilloso libro La Vida en los Llanos de Venezuela, escrito por Ramón Páez, hijo del centauro de los Llanos y me encontré esta descripción de los "macundales" básicos del Llanero de entonces (1846):

"Cada cual extendió su manta, hizo de la silla su almahada, cenó y cayó en la paz profunda del sueño. La silla del llanero está adaptada admirablemente para resistir las rudas faenas del país, rindiendo los mejores servicios al viajador llanero en sus largas peregrinaciones. Estas sillas, las vaqueras, aludiendo a la profesión de los jinetes,revelan su alegre origen árabe: la misma profusión de los adornos de plata, los dibujos en marroquín, el alto pico delantero  el asi mismo elevado espaldar. Un confortable pellón de una piel entera de carnero, o de crines de caballo, cubre la sillay cae a los lados en pliegues graciosos. Lleva la silla bolsas de cuero, donde se guardan las cosas esenciales del viajero en las largas jornadas, como papelón, arepas y aguardiente, licor celebrado tanto por su uso como por su abuso.

Los estribos tallados ordinariamente en un bloque de madera, ofrecen la particularidad de ser tan largos y macizos como en ninguna otra parte del mundo, y aunque llamados africanos, en nada se parecen a los árabes"

"Lo mismo que entre los arabes, los jinetes nunca meten enteramente el pié en los estribos, y solo se sostienen  con el dedo gordo para librarse pronto de ellos en caso de caída. Este continuado hábito de cabalgar, arquea las piernas y los pies en modo característico, y les acredita  fama de buenos hombres de a caballo. Las esculturas de los estribos revelan elevado gusto, consistiendo su belleza principal, en los colgantes triangulares de las bases con los que estimulan a los caballos. La cobija es también un objeto de la mas  indispensable comodidad en las marchas, y no puede haber quien  pueda pasarse de ella, principalmente durante la estación lluviosa. es un trozo de tela de seis pies cuadrados, con un corte en el centro por donde pasa la cabeza. Sirve la cobija para proteger al hombre  de los torrenciales aguaceros y fuertes rocíos de los trópicos, y extendida sobre el suelo, le sirve de cama cuando no haya donde colgar el chinchorro. Ofrécele además, protección contra los calcinantes rayos del sol, y la experiencia ha enseñado cómo una gruesa cobija de lana mantiene el cuerpo húmedo y fresco durante el día, y caliente por la noche. La cobija de Venezuela es doble, y la forman dos especies de telas superpuestas: una de color azul oscuro y otra color rojo sangre. exponiendo alternativamente los lados dela cobija a la luz, según el estado de tiempo, se modifica agradablemente la temperatura del cuerpo. Así en los días húmedos y nublados, se voltea hacia afuera el lado azul que absorbe mayor calor, sucediendo todo lo contrario cuando el lado rojo está al exterior. Fundándose en el mismo principio, la manta o cobertor de hilo blanco, es de gran valor contra los soles ardientes rechazando mejor los rayos calóricos que la lana. Es la manta un artículo de ruinoso lujo a causa de los bordados conque se l asuelo decorar, pudiendo rivalizar en elegancia con la mas fina tunica de una bella de Nueva York o de París. Llevada por apuesto caballero en un día de fuerte sol, ofrece a lo lejos la misma pintoresca apariencia, y no menos elegancia que el albornoz d elos arabes.

Igualmente costosa es la hamaca, unode los pocos artículos de manufactura nacional que ha desafiado la imitación de los fabricantes extranjeros. Tejodas a mano en tosocos aparejos, lucen finos adornos y franjas y ribetes del mas complicado y exquisito dibujo, costando una hamaca fina de cincuenta a sesenta dólares. Se puede decir con toda verdad que con la hamaca, la cobija y a silla con sus bolsillos llenos de provisiones,  el errante habitador de las llanuras lleva consigo su casa"

"La hamaca y la cobija se  llevan arrolladas a la grupa del caballo, y cuando acampa el viajero, despues de haber colgado el chinchorro o la hamaca, tiende una cuerda entre sus extremos o cabuyeras, y sobre ellas coloca diagonalmente la cobija y ya puede desafiar tormenta, y hasta al viejo Boreas, durmiendose mejor  mientras mas activen los vientos el balanceo"


Ramón Páez (1810-1894):
Diplomático, escritor y pintor venezolano, hijo del general José Antonio Páez, nacido en Achaguas en 1810 y muerto en Calabozo en 1894.
Inició sus estudios en Caracas, en el Colegio de la Parroquia de La Merced. En su temprana juventud viajó a España, donde se interesó por el idioma Inglés y la botánica. Posteriormente se trasladó a Londres y finalizó allí sus estudios.
Regresó luego a Venezuela, y viajó nuevamente a Londres en 1839, con la delegación que acompañó a Alejo Fortique, ministro plenipotenciario de Venezuela, a Inglaterra. En 1846 acompañó a su padre en una travesía por los Llanos venezolanos. Esta experiencia le llevó a escribir su primera obra, Escenas Rústicas en Sur América, que apareció por primera vez en inglés en 1862, editada en Nueva York.
Participó en la invasión que realizó su padre a Curazao en 1848, así como en la batalla de Taratara el mismo año. A raíz de la Capitulación del general en 1849, Ramón Páez vivió exiliado en Curazao hasta 1850. En este año se reencontró con su padre en Nueva York y vivió junto a él hasta que murió, en 1873.
De 1882 a 1887 entró en conflicto judicial con el gobierno de Venezuela a causa del traslado de los restos de su padre. Con todo, en 1888 formó parte de la comitiva que trajo los restos del caudillo al país.
Texto extraido de  mcnbiografias.com

14 de agosto de 2014

Tres Historias del Apure Legendario


El Apure Legendario....Apure transmite algo especial cuando se muestra en toda su inmensidad, cuando se  ve su  increíble cielo estrellado, cuando el sol imponente  sale, llega al cénit o se oculta sobre la infinita llanura. Apure está lleno de leyendas, historia,  de un pasado glorioso y de personajes  inolvidables en las distintas ramas  del quehacer de los pueblos.
Queremos en el marco del mes que hemos dedicado a este estado, recordar algunos hechos relevantes que se  fueron convirtiendo en leyenda,  pues  siempre hemos pensado que  la identidad de los pueblos se desarrolla cuando se conoce su historia. Pasamos sin más a recordar los tres primeros que han sido tomados del libro "Lecturas del Apure Legendario", de nuestro amigo y colaborador Franco Castillo

La Lancha Roma:  Acontecimiento que dejó un triste recuerdo en los habitantes de San Fernando, ya que significó la muerte de varios ciudadanos. Ocurrió en noviembre 1917, cuando  Don José Salerno,  conocido sanfernandino,  realizó una fiesta en Puerto Miranda para celebrar la venta del hato con ese nombre que le había hecho otro conocido ciudadano del pueblo  llamado  Fabian Michelangelli.  No existía para ese entonces el puente María Nieves, y  los asistentes a la fiesta regresarían a San Fernando como una atracción adicional, a bordo de la lancha Roma.
A eso de las 5 pm,  unas 22 personas subieron a la lancha para atravesar el río Apure, todos conocidos y de renombre en el pueblo.  Aparentemente por una maniobra violenta del operador en el medio del río, la lancha naufragó. Algunos pudieron salvarse, sin embargo otros, entre ellos el propio José Salerno y sus tres hijas fueron arrastrados por la corriente  y fallecieron. Cuentan que se les encontró muy  lejos de San Fernando  todavía abrazados.

La Jumacera:  En otra entrada contaremos la versión de Julio César Sánchez Olivo sobre este hecho. Fue por 1926, en un verano intenso donde la sabana ardió por los cuatro costados producto de los incendios naturales y los provocados. Ese año quedó como una referencia de tiempo: antes de la jumacera o después de la jumacera y se acentuó mas el fenómeno porque coincidió con el paso del profeta Enoch. Cuenta Cabrera Sifontes en su libro titulado precisamente El Profeta Enoch, que no se veía más arriba de un metro sobre el suelo, el sol aparecía rojizo y semi oculto en ese extraño humo.
Cuenta también Franco Castillo Serrano que  el extraño fenómeno cesó al  caer las lluvias, sin embargo aparecieron otros graves problemas en Apure como por ejemplo una peste que atacó el ganado, dejando millones de cadáveres y quedando  afectadas las pocas vacas que sobrevivieron que estuvieron abortando sus crias por dos años.

La Langosta: Esta plaga ha pasado varias veces por Apure. Como referencia mas remota se conocen las de los años  1812 y 1882. Posteriormente, en 1886, una tercera plaga de langosta cayó sobre Barinas y Apure. En 1909 nuevamente los llanos fueron invadidos por torbellinos de langostas que permanecieron hasta comienzos de 1910.
Julio César Sánchez Olivo relata que en 1916 Apure presenció una vez mas la “visita” del indeseable  huesped en tal número que oscurecían el sol, haciendo estragos en los sembradíos, árboles y vegetación en general.


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8 de junio de 2014

La Construccion del Puente María Nieves.


Les ofrecemos una síntesis cronologica  sobre la construcción del Puente Maria Nieves, que une a Puerto Miranda en el estado Guárico, con San Fernando, escrita por el Cronista de Apure, profesor Argenis Méndez Echenique. El trabajo original inicia  la cronología sobre  la  navegación fluvial y marítima en Venezuela, desde la Navegación Hispana sobre el Orinoco y sus Afluentes, pero hemos querido precisar los aspectos relevantes específicamente sobre el famoso Puente María Nieves, hoy en trabajos de modernización para favorecer la navegación por el río Apure, recuperando así esta importante vía comunicacional que estaba ya solo en el recuerdo.
Antes de colocar el escrito del profesor Méndez,  colocamos la canción que en honor a María Nieves compuso el poeta Germán Fleitas Beroes cuyos versos, como verán mas adelante, tienen mucho que ver con las palabras del poeta Julio César Sánchez Olivo durante la inauguración del puente:



EL  CABRESTERO
Música de Autor Anónimo
Arreglo: Juan Vicente Torrealba
Letra: Germán Fleitas Beroes

Con el chaparro en la mano, 
y a un lado el caballo moro
supo escribir con decoro, 
otra página del llano
(bis)
Me parece que lo veo, 
me parece que lo veo
solito en mitad del río
 solito en mitad del río
cabresteando los rodeos
con lo triste del tañío
(bis)
Nostalgia que me conmueves, 
quiero brindarle esta ofrenda
al catire María Nieves, 
cabrestero de leyenda
(bis)
No hay nadie que se figure, 
no hay nadie que se figure
por qué mi canto lo nombra, 
por qué mi canto lo nombra,
es que yo he visto su sombra, 
cruzar de noche el Apure
(bis)


CONSTRUCCIÓN DEL PUENTE SOBRE EL RÍO APURE.
(Fragmento)

Argenis Méndez Echenique

1958 – El día 3 de Julio, se realiza firma de Convenio entre el Consejo Municipal de San Fernando de Apure (Dr. Pedro Mujica Sánchez) y la Gobernación del Estado Apure (Dr. Humberto Barrios Araujo), con la empresa COINTUCA (Compañía Anónima Construcciones e Inversiones Turísticas), presidida por el Ingeniero Manuel Pérez Marcano, margariteño, para la construcción de un puente sobre el río Apure, por un monto de OCHO MILLONES QUINIENTOS MIL BOLÍVARES, “en los cuales se incluye el costo básico y sus intereses de financiamiento”. En la planificación inicial no se contempla ningún tramo levadizo.


1960 – Se inicia la construcción del puente, 448 metros de extensión; luego, en Julio de 1959, por recomendación de una comisión técnica oficial evaluadora del puente (integrada por representantes del Ministerio de Obras Públicas, Ministerio de Comunicaciones, Instituto Nacional de Canalizaciones y Colegio de Ingenieros de Venezuela) se reconsideró esta extensión y se recomendó llevarla a 650 metros de longitud: “…considera la Comisión, que aún cuando la navegación comercial haya sido prácticamente suspendida en años recientes, la circunstancia de ser el Apure navegable durante el invierno unida a la posibilidad de sea condicionarlo para la navegación de verano, aconseja que el puente disponga de un tramo levadizo hasta no menos de 25 mts. de altura sobre las aguas máximas, además, el tirante de aire no debe ser inferior de 10 mts. en el tramo levadizo”. “La luz de 45 mts. prevista en la obra para el paso de embarcaciones es reducida; la recomendada, de 80 mts. o más, se considera satisfactoria”.


1962 – El puente sobre el río Apure es bautizado inicialmente como “Puente Unidad” (lo que no debe extrañar, por cuanto estamos en tiempos de la llamada “Ancha Base”: participación de Acción Democrática, Copey y URD en el gobierno)- El Presidente de la Asamblea Legislativa, Dr. Gustavo Silva Pérez, fue el proponente de este nombre, pidiendo al Ejecutivo regional que su administración sea concedida al Concejo Municipal del Distrito San Fernando. El puente es inaugurado el día 1° de Febrero de ese año, por el Ministerio de Obras Públicas, que oficialmente lo llama “Puente Páez”, pero esta denominación no prosperó, debido a que representantes del pueblo del Distrito Páez (Guasdualito) pidieron que el puente sobre el río Sarare, fuese bautizado con ese apelativo. El puente fue denominado entonces “Puente sobre el Río Apure”.


1965 - – Es bautizado el puente sobre el río Apure (entre San Fernando y Puerto Miranda) con el nombre de Puente “María Nieves”, el día 26 de Septiembre, lo cual fue motivo de regocijo popular.

En el tercer considerando del Acuerdo del Concejo Municipal de San Fernando, presidido por el señor José María Castillo (24/09/1965), se expresa:
“Que el personaje popular conocido con el nombre de MARÍA NIEVES [el nombre completo era Ángel María Nieves], inmortalizado por Don Rómulo Gallegos, al recogerlo con su propio nombre como uno de los personajes de su famosa novela “Doña Bárbara”, nativo de esta tierra apureña y forjador de una de nuestras más destacadas y admiradas leyendas, mantuvo como preferido escenario para sus hazañas, por todos conocidas, el Paso del río Apure, sitio donde hoy se yergue una obra de gran utilidad pública para esta colectividad”.

En el acto inaugural intervinieron varias personas que conocieron al famoso “Cabrestero”: José (Pipo) Salerno, Julio César Sánchez Olivo (orador de orden y proponente del nombre), Ricardo Montilla (Gobernador del Estado Apure), entre otros.


“Pipo” Salerno recordó la famosa y jocosa copla que entonaba María Nieves cuando iniciaba su trabajo en el río:


“La chiquita lloraba
La lágrima verdadera
Porque no podía sacar
Bajo el agua candela”.

 El poeta Sánchez Olivo, en su intervención, aludió a su contacto permanente con el “Cabrestero”:“Yo conocí a María Nieves y en mi niñez lo vi infinidad de veces atravesando el Apure guiando en su caballo en pelo las puntas de ganado de esta margen a la otra, la guariqueña, cuando el hoy viejo río tenía como un kilómetro de ancho y, como dice todavía el llanero, había en él más caimanes que agua. Al caer al río se le desmontaba al caballo y nadaba a la par de él, siempre delante de la madrina de novillos, con un chaparro en la mano y la copla en los labios…”



El poeta Pancho Gil Colmenares escribió y recitó un largo poema (13 cuartetas), titulado “El Puente María Nieves”, dedicado al puente, que fue muy alabado. La primera y la última coplas del mencionado poema dicen:


                                                  “El puente sobre el Apure
                                                    Es María Nieves, presente.
                                                    Justo es que lleve su nombre
                                                    Si es su cuerpo aún caliente…
                                                                      …

                                                    “El puente sobre el Apure
                                                      Es “El Llanero Durmiente”,
                                                      Es María Nieves tendido
                                                      Feliz sobre la corriente”.


Don Ricardo Montilla, en artículo de prensa en el diario caraqueño “La República” (30/09/1965), escribe sobre el acto de inauguración del puente y dice que el nombre de María Nieves lo sugirió Sánchez Olivo, pero que él, siendo Gobernador del Guárico, utilizó este mismo para bautizar el puente sobre el río que le da su nombre a aquel Estado, por el caserío de Uverito, en jurisdicción del Municipio Guayabal, por lo que podía decirse que hay dos puentes “María Nieves” (uno en Guárico y otro en Apure).


Ángel María Nieves había nacido en San Fernando de Apure, el 16 de Julio de 1882, desempeñando su peligroso trabajo hasta su muerte, durante unos 40 años (había comenzado en 1903).

 BIBLIO-HEMEROGRAFÍA

APURE, Gobernación del Estado (1959). El Puente sobre el Río Apure. Informes Contractual y Técnico. San Fernando de Apure, Imprenta del Estado. (Reedición en 1990.Edgard de Jesús Decanio. Colección Fotográfica San Fernando de Ayer, 2).

APURE, Gobernación del estado Apure (1965). Puente “María Nieves” en homenaje al Pueblo Trabajador Apureño y a Don Rómulo Gallegos, quien lo exalta en sus libros “Doña Bárbara” y “Cantaclaro”. San Fernando de Apure, Imprenta del Estado Apure, 26 de Septiembre de 1965.

ALVARADO, Oscar Adolfo (2014). “Desideratum Apureño. El Sistema Levadizo del Puente María Nieves… entre sensatos y majaderos”. Santa Rosa, Biruaca, Apure, 13 de Febrero de 2014. Leido en el Enfoque Socio – Cultural de Radio Alpha 97.5 FM, de Biruaca.

MÉNDEZ ECHENIQUE, Argenis (1985). Historia de Apure. 2ª. Edición. Caracas, Miguel A. García e Hijo.

MÉNDEZ ECHENIQUE, Argenis (1983). Trazos para una Cronología Histórica de Apure (1528 – 1981). San Fernando de Apure. Publicaciones del Cronista del Estado Apure.

ENTRADAS RELACIONADAS: EL CATIRE MARIA NIEVES

5 de junio de 2014

La Rubiera: Su Origen (2)

Continuamos narrando la historia del Hato La Rubiera, bajo la visión de Horacio Cabrera Sifontes.

Después de ese momento solemne ante la que a futuro se llamaría La Cruz Rubiera, Don Sebastían  tomó las primeras acciones que conformarían  el legendario hato, y con sorprendente firmeza de ánimo y voluntad, llevó a cabo junto con unos pocos hombres, la estrategia  que  su astuta mente había dado forma cuando hizo el primer reconocimiento del terreno.

El primer trabajo se realizó en el caño “Bebe Agua”, allí llevó a su equipo de trabajo, acompañado de una yunta de bueyes que halaba lentamente una carreta. Era verano, el aspecto de la tierra desolada era desesperanzador, virutas tostadas se veían por doquier, raices y pastizales resecos dominaban el paisaje y el suelo agrietado en grandes terronales hacía resistencia al pico y pala de los hombres que no entendían los motivos de Don Sebastián. Sin embargo, obedecían las órdenes silenciosamente bajo el ardiente sol llanero. Al final de la tarde, ya podía verse una estacada de palos de corazón, a la que posteriormente acompañaría otra  para servir de paredes a cada lado de un relleno que se haría con arcilla húmeda debidamente compactada a golpe de pisones.

Se trataba de un trabajo de inmensas proporciones, había que hacer un tapón y don Sebastián giraba instrucciones mientras trabajaba hombro a hombro con sus obreros, aumentando de esta forma la confianza y solidaridad de éstos. Todo el trabajo debería estar concluido antes de la entrada de aguas, para que tuviera sentido.

A los tres días, estaban iniciando el segundo tapón llamado Perico, ubicado en el médano La Cruz, cuyo desagüe estaba planificado hacia el caño  Cañafístola, que tendría que correr al revés para desembocar en un gran cañaote y formar un desparramadero que  humedecería una gran  extensión de tierra.

Se inició ya con el tiempo muy ajustado, un tercer tapón en la orilla oriental del médano La Cruz. La gente preocupada por la seguridad que mostraba don Sebastián empezaba a pensar que tenía algún negocio con el diablo, sobre todo porque parecía imposible que un caño pudiera correr al revés.

A partir de este punto prefiero copiar textualmente al autor:

Llegaron las lluvias. Se Seguía trabajando afanosamente de dia  y de noche. El suelo tenía que empaparse primero. Todavía no correrían los caños. Los grandes ventarrones empezaron a llevarse las primeras lluvias y alguien dijo que estaba comprobado que el “Rubio tenía tratos”.Creció  “Bebe Agua”  y llenó el primer tapón con desbordante majestad. Era increíble. Un viejo que se suponía tener mucha experiencia dijo que si ese mar de agua no se iba era porque una fuerza sobrenatural lo contenía.
Don Sebastián había estudiado bien sus aliviaderos. Creó desparramaderos que irrigaban grandes extensiones planas. Las aguas volvían indirectamente al viejo cauce con la ayudade algunos zanjones y chorreaderos viejos que ahora se encontraban modificados para llenar otra función. Las aguas
continuaron a Perico...
La gente no dormía mientras se llenaba el tap6n. Había algo emocionante en la expectativa. Nadie sabía exactamente si quería que se fuera o que resistiera el tap6n. (…) Se llenó
Perico y con asombro la gente vio que el Caño de Cañafístola empez6 a correr en sentido contrario. Llegó el agua al tapón de La Cruz y se extendió imponente hasta RodeoViejo: anegó Aguazalote y formando Los Bajumbales encontró el cañaote de salida.

El caudal de aguas embalsadas era fantástico. Las aguas se represaban hasta los montes y por la sabana plana: estaban llamadas a transformar el medio de una manera increíble, después de la primera experiencia y durante otro verano, se haría “El Manguito” y se desviarían otras corrientes hacia el caño Bartolo o hacia el río Guariquito. Caños  que usualmente corrian por zanjones, serian 
desviados para regresar por terronales, lagunas, estancaderos, palmares esteros.       
               
Los primeros ganados mansos vinieron por la via de Cazorla y Guayabal, desde Apure. También se hicieron compras en hatos vecinos y en el pastoreo permanente se incorporaban  todos los animales aquerenciados ya en los buenos pastos. Los dos primeros años pasaron inadvertidos. Don Sebastián resolvió no marcar su ganado en las  orejas. Su marca o señal sería: orejano de ambas orejas, y así el ganado no marcado por dueño alguno podría mas fácil ser considerado como  “de la sabana”. Y asi era: la Ley del Llano, que requería de un dueño poseer por  lo menos  cuatro leguas de sabana y cien vacas paridas para poder tener derecho a coger cimarrones, establecia que un animal destetado y orejano pertenece al dueño de la sabana donde se encuentre, siempre que llene los requisitos establecidos. Y con la vieja práctica  llanera se hacia mas atractiva aquella sabana para los ganados ajenos, porque donde no se atropella al ganado, éste se aquerencia, se amansa y deja de tenerle miedo al hombre. 
Don Sebastián no hacia vaquerias para huirle a la concurrencia de vecinos reclamando ganados. Se le tenía como hombre poderoso y no había quien se aventurara a formularle reclamaciones sobre algo que el tampoco había negado.

Al frente de La Cruz se formó un bello lago con caprichosos brazos hacia atrás visibles desde la casa. La vegetación acuática cambió el panorama reseco de otros tiempos. Al bajar las aguas brotaba como terciopelo verde el colchón de suculenta lambedora, mostrando ser el pasto mis apetecible y engordador del mundo. La fauna acuática puso su nota de alegría y movimiento permanente en aquel sitio  extraordinario, convertido en un paraíso por un esfuerzo bien dirigido. Miles de patos reales de negro tornasol y alas de centros blancos caían en la mañana frente a la casa del hato. Más tarde volarían individuales a los sesteaderos para luego caer "goteados" a las orillas del agua y formar en la
tarde bandadas de regreso a los dormideros. Los gallitos de laguna dejaban oír su permanente algarabía y de vez en cuando resonaba la estridencia jubilosa del chicuaco. Desde lejos habían venido manadas de chigiiires. El tamaño de los ganados aumentaba visiblemente, dando confirmación al viejo aforismo de que la raza entra por la boca. Los venados celosamente cuidados por don Sebastián pasaban cerca de la casa y parecían querer reconciliarse con la humanidad. La fertilidad renovante y llena de futuro había traído una nueva vida y aquel vigor especial se sentía aletear en los patos reales, en los giiiriries, yaguazos, carraos y corocoros desde la madrugada. El relincho de satisfacción de los caballos trascendía en el ondulante y atractivo verdor de los pastos en pleno verano.

La personalidad de don Sebastián quedo fijada de manera indiscutible. Para Don Sebastián el prestigio y el poder encarnaban la forma suprema de la felicidad. Y alli era el hombre admirado, el titán de aquella transformación. Todo tenia el sello de su personalidad. Había engendrado nueva vida y había traído una nueva importancia a la región. Nadie hubiera reconocido la zona y... ahora si era verdad que la sabana se había hecho "cazadora". Tan cazadora, que llegó a constituir la preocupación de los vecinos y colindantes y los llevó a unirse contra don Sebastián para pedirle vaquerías de acuerdo con la Ley del Llano. Necesitaban saber cuantos animales de su pertenencia estarían pastando en La Cruz de Guariquito y herrar y señalar en las orejas a sus animales para asegurar su propiedad."

ENTRADA ANTERIOR RELACIONADA: LA RUBIERA ,ORIGEN (1)

28 de abril de 2014

El Palacio de los Barbarito - Hugo Arana Páez

El Palacio de los Barbarito es una edificación emblemática en San Fernando de Apure, que guarda la historia de la época de oro de esa ciudad. Vio llegar y partir los barcos de vapor que navegaban las aguas del río Apure y significó un importantísimo  bastión  de comercio nacional e internacional. Para el momento en que fue construído, estaba ubicado a la orilla del río, posteriormente los cambios geográficos  en el sector, ocasionaron que el borde fluvial se alejara, quedando el palacio en la ciudad y rodeado de calles.
Tiene dos plantas y un corredor abierto  que antiguamente funcionaba como receptor de mercancía. La planta baja era destinada al comercio y la alta a la residencia de la familia

Nuevamente el profesor Hugo Arana Páez, nos cuenta la historia de los rincones de San Fernando, precisamente en nuestra serie EL SAN FERNANDO DE AYER:

1 de abril de 2014

El Paso del Diamante- Profesor Hugo Arana Páez

Les ofrecemos otro de los videos del Profesor Hugo Arana, realizado en San Fernando de Apure, con la intención de mantener viva la memoria de la capital del estado Apure, mediante una serie de grabaciones que hemos denominado El San Fernando de Ayer.

En esta oportunidad, el profesor Arana nos habla del Paso el Diamante, tambien llamado Paso de las Flecheras, como un recuerdo a la acción del Catire Páez mediante que con 50 llaneros cruzó el rio Apure y sustrajo de las líneas enemigas embarcaciones de guerra, con las cuales reforzó su propio ejército.

El paso el Diamante es también recordado por haber sido la ruta que recorrió a nado la niña Trina Omaira, para complacer una apuesta de su padre. Asímismo,  fue por ese paso por donde llegó a la ciudad de San Fernando de Apure, el primer automóvil.

Sin más, les ofrecemos El Paso del Diamante:

Las Faenas Llaneras en La Rubiera (3/3)

Culmina Horacio Cabrera Sifontes su narración sobre la faena llanera en La Rubiera, con la descripcion de la misma  durante el invierno llanero:


En el invierno, en el Llano rubiero todo cambia. Todo parece diferente. El sistema de vida es otro. Los ganados se refugian en las partes altas, en los médanos. El caballo se cambia por la canoa. Los cuatreros roban en canoas. Matan la res en los médanos, a la que atrapan fácilmente cuando está en el agua, le traman el. cacho contra el borde de la canoa, y allí mismo la descabellan con la puntilla en la nuca. Como en el agua no pesa la res, la arriman al médano para descuartizarla, y en sacos van metiendo la carne en la canoa. 

El Llano se inunda, pero la paja de agua sobresale del nivel del agua como para tapar la canoa. Se puede mirar a distancia, por encima de la sabana inundada, y no se ven las canoas de los cuatreros. Solamente el gavilán primito los delata. Fijándose en la actitud del gavilán se descubre a lo lejos el pendolear de la palanca con que impulsan la canoa. Un palanquero hábil recorre la canoa agachado, empujando la palanca a fin de que la paja que sobresale del agua lo esconda. Hay que fijarse bien para ver la palanca. Solamente el gavilancito los acusa, como si dijera: allá está. Los sigue constantemente y cuando uno se va aparece otro. La misión del pajaro detrás de la canoa es solo la de buscar su alimento. Sabe que la canoa en su trayecto va a levantar paticos, tiganitas y gallitos de agua. Cuando éstos se levantan en vuelo, el gavilán primito, estratégicamente ubicado detrás de la canoa, les vuela desde atrás y se les mete por debajo, a la vez que él mismo se pone boca arriba para agarrar su presa por el pecho, seguidamente invierte la posición y es el patico el que queda boca arriba, en la imposibilidad de hacerle resistencia, é1 toma su vuelo normal y se dirige al médano donde hará su comida.  Asi mismo la garcita llanera se para junto a la cabeza de la res que está comiendo, porque sabe que espantará la tara que le va a servir de alimento. Técnicas y mafias de un mismo medio. 

En el invierno rubiero se puede apreciar la gran riqueza de la fauna acuática. El Orinoco y el Apure se desbordan. El Guariquito sirve como canal de entrada de millones de peces grandes de todas clases. Los muchachos en Garcitas saben por la mañana cuántos manaties subieron en la noche, porque les contaron los soplidos. Los peces de los grandes rios toman una vacación y se riegan por la sabana inundada comiendo a su gusto desde taras, ranas y lombrices hasta retoños y frutas silvestres. Por cardúmenes sube del Orinoco el morocoto grande renegrido, que en el Llano se llama “cachama”. Es muy fácil su arponeada, porque se anuncian desde lejos con el aguaje. 

Los ganados se recuestan a los médanos y muchas veces hay que hacer grandes “cayapas” para sacarlos del aislamiento. En La Rubiera las aguas de inundación llegan hasta El Alcornocal y el ganado tiene hacia el norte muchas partes altas donde defenderse. A Mata de Pelo y a la costa del Guariquito suben miles de venados desde los llanos inundados. La época de invierno es la de mayor carne robada en La Rubiera. Los dueños de ganado se hacen amigos del gavilán primito. No lo son del gavilán colorao, porque éste les avisa a los cimarrones la presencia de los llaneros, haciéndoles perder el día. La naturaleza genera su propia defensa."
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15 de marzo de 2014

Las Faenas Llaneras en La Rubiera (2/3)

Continuamos leyendo a Horacio Cabrera Sifontes, que nos cuenta como era la faena llanera  en La Rubiera en tiempos de verano:

Los ganados cachaleros se trabajaban especialmente de noche, con la luna. Un cuarto de luna. Un cuarto de luna es mas que suficiente. El ojo humano se adapta al tanto de luz. En el verano los ganados cachaleros salen de noche a los bebederos, siguiendo a un toro, casi siempre un toro muy viejo, al que todos le reconocen malicia y veteranía. Mientras él no inicie la salida del monte, el ganado queda en espera silenciosa. 

Cuando sale el ganado en la noche, va siguiendo el mugido permanente y entrecortado del toro viejo que sirve de guía. El ruido de centenares de pezuñas se oye a distancia. Un solo ancho de camino sirve para centenares de reses en fila india, sin que a ninguna sele ocurra aparearse a las demás. Se percibe la malicia y la expectativa. De pronto, el mugido del toro se detiene. Se ha parado a olfatear y a oir, utilizando toda su experiencia de tantas noches en que habrá sido sorprendido en esa misma vía hacia el agua. Al detenerse el mugido, hay un silencio absoluto. Todo el ganado se detiene automáticamente, ni una sola pezuña se mueve, ni un solo resoplido  trasciende, ni un solo ruido quiebra el silencio cimarrón. El toro guía, resopla fuerte y enfoca las orejas, ventea y mira en todas direcciones, especialmente en aquella en que una noche le salieron los llaneros. Creyendo haber cumplido su recelosa detección a satisfacción del rebaño, continúa su paso lento e inicia de nuevo el mugido para avisarle a todos sus seguidores que a su buen saber y entender, el camino está expedito. 

Llega el ganado al agua. Los primeros animales que entran a beber son jóvenes, poco maliciosos, beben y salen del agua apurados, y se inicia el primer intento de barajuste. Cunde la alarma en el rebaño, pero al “rebolichar” y ver que todo era falso, vuelve la calma y otros lotes se van metiendo al agua. Cuando el ganado ha bebido en su mayoría, le salen los llaneros en la noche. Hay el barajuste. 

De noche tanto los llaneros como los caballos, están mas ganosos de trabajar. El ganado harto de agua corre menos. A veces estorba una nube que tapa la luna en el momento del lazo.Otras veces hay mucha sombra en la orilla del palmar, que da ventaja a los toros en la huida. La vista humana se adapta y se distinguen los toros por su corpulencia y cornamenta o por la “encachadura” y la “capotera”, como dice el llanero. El barajuste en la noche veranera levanta una nube de polvo que corre hacia atrás, abriéndose como un abanico. Hay el peligro de quedar envuelto en la nube de polvo y ser ptropezado por los animales o por los compañeros en carrera. Hay que orillarse inmediatamente, con mucho sentido común, pues dentro de la nubede polvo no se ve nada. A veces se enlaza uno de los toros delanteros, y después, siguiendo el rastro o el tropel del barajuste, vienen las vacas viejas cansadas tratando de cornear el caballo que está templado en la soga. 

Los animales enlazados quedan “a pata de palma”, tramojeados, si la palma no tiene corronchas. Luego vendrá el cabresteo a cola de caballo o con bueyes madrineros. Esa misma noche se inventan muchos cuentos y se exageran las situaciones. El que no logró atrapar su animal le echa la culpa al caballo, a la luna, a una vuelta zurda en la soga, o a la actitud fantasmal que le presentó el toro que iba corriendo, al cual no se atrevió a enlazar; o al toro negro peludo que echaba chispas por los ojos y que después de haberlo enlazado y tenerlo sujeto en la soga, le dijo “adiós” con voz de gente, y le dejó el lazo en el suelo….