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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

1 de enero de 2011

Pancha Vásquez y Doña Bárbara. Entrada 2/2



L
a leyenda dice que era una mujer muy rica, sagaz y hechicera, que había hecho pacto con el diablo. Dicen que dejó enterrado mucho oro en botijas que nadie ha encontrado. La tradición oral cuenta que cuando salió de su hato hacia La Trinidad de Arauca, llevaba 3 mulas cargadas de morocotas, e iba acompañada de dos peones, sin embargo, al llegar al hato, venía completamente sola..... Así mismo, dicen que padeciendo una afección pulmonar, llegó a la Trinidad de Arauca para tomar el vapor Anauco, e ir a tratarse, pero no dió tiempo y murió en Agosto,  en pleno invierno. Al momento de enterrarla, los habitantes del hato se negaron a que reposara en el campo santo, precisamente por la fama de hechicera que tenía, por lo que fue enterrada en un lugar intermedio entre la fundación y el cementerio.

Tumba de Pancha Vasquez ( Foto Manuel Abrizo)
Algunos la describen como ""un notable espécimen de belleza criolla: alta, morena, de ojos zarcos y fuete contextura. Tenía voz dominante pero bien timbrada. Luego de su viudez, se enfrentó a las labores de su Hato Mata de Totumo, en la que le ayudaba su característica de medium que le ganó una aureola de temor  supersticioso entre quienes la rodeaban." Apure en Cuerpo y Alma

En un artículo publicado en la web del Ministerio de Cultura, y con base a testimonios de gente del sector, se la describía como " una india colombiana, chiquita y gorda, de carácter gobernativo, nacida por los lados de Arauca. Debió haber llegado al Alto Apure a finales del siglo XIX". Se decía igualmente que tenía una inmensa fortuna y que poseía un bernegal (barril con capacidad de 160 litros), lleno de oro, del cual retiraba con una totuma, lo que necesitaba para pagar sus gastos y deudas.
" Hoy la tumba se encuentra en abandono y vacía, presuntamente por profanadores en búsqueda del dinero de la mujerona, quedando tan solo la fosa, dos bancos de concreto a los lados y tres estatuillas (Virgen de la Coromoto, y dos angeles), una de las cuales, es referida a Adilia Castillo cuando personificó a Dona Barbara. La tumba está rodeada por una cerca.
Bajo la figura de la Virgen, en un semicírculo de hierro, se sostiene el letrero “In memorian Doña Bárbara”. Recostada de la base está una pequeña lámina metálica con la inscripción “Francisca Vásquez de Carrillo. Descanse en paz. Amen”. Más abajo, una placa señala: “El profesor Silvio Estrada ofrenda a Doña Bárbara y a la Virgen de su devoción este recuerdo”

“La referencia dedicada a Pancha Vásquez, escrita en la placa ubicada debajo del angelito, le confiere un toque de intimidad y misterio a aquel terreno con monte, asolado por el verano y cercano a la casa del hato:

Del río nacida y por el río ignorada crisálida plegó sus alas y cerró sus ojos antes de que el sol la ayudara a nacer

" Dentro de las instalaciones del Hato, hay “otro monumento destartalado”.Tres aros metálicos forman un triángulo sobre una pared o base de concreto. En la pared se lee aún el nombre “Doña Bárbara”.

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Los Hijos de Guárico: José Cupertino Rios Viña

Por mucho tiempo he estado buscando información sobre este artista del siglo antepasado, pero que a nuestros tiempos ha llegado como una leyenda del arpa llanera. Sólo había conseguido hasta el momento una breve reseña en la web ipc.gov.ve, de la cual sacamos el dibujo que acompaña esta entrada. Sin embargo uno de nuestros colaboradores, dió con un artículo muy completo denominado José Cupertino Ríos...Arpista y compositor venezolano, elaborado por Juan Francisco Sans y publicado en el sitio rasgadodeboca21.blogspot. El artículo es muy revelador y está desarrollado con base a un escrito realizado por un familiar del artista, razón por la cual, sencillamente transcribiremos su interesante  historia, cumpliendo con nuestra misión de rescatar la esencia llanera desde sus orígenes.

"  Hace ya ciento veinte años nació en Camaguán, al sur del estado Guárico, en plena llanura venezolana, este eximio arpista y excepcional compositor. Llega al mundo un día de San José, el 19 de marzo de 1878, en un momento histórico y en una región del país donde la posibilidad de la grabación sonora era algo distante, por no decir impensable, y donde la partitura musical era un adminículo más que inútil para una población que apenas conocía el alfabeto. Fallecido en el completo olvido y la más extrema pobreza en El Samán, una localidad del Bajo Apure, el 16 de septiembre de 1945, José Cupertino Ríos no conoció jamás el éxito que en los años inmediatamente posteriores a su muerte empezaría a cobrar la música llanera - y en particular su propia música - en los nuevos medios de difusión masiva que para entonces la popularizaron, a través del disco de pasta, la radio y la televisión. Garantía de la calidad de su música es el hecho de que sus obras se folklorizaron con extrema rapidez, entendiendo por ello el proceso por el cual el pueblo las asume como propias. La mayoría de sus piezas musicales son conocidas hoy - en el mejor de los casos - como pertenecientes a la tradición oral, es decir, como obras de autor anónimo, o bien como géneros tradicionales (subrayado nuestro), cuando no se las han adjudicado quienes se consideran herederos de ese patrimonio musical"

"  José Cupertino fue hijo de Hermenegildo Ríos Maluenga -descendiente de un inmigrante español radicado en Parapara de Ortiz - y de Paula Viñas, oriunda de Camaguán. Tuvo además cinco hermanos, Jesús María, Natividad, Amadora, María de los Ángeles, Ana Margarita y Carmen. Siendo aún muy niño, su familia emigra a la parte media occidental del estado Apure, conocida como el Bajo Apure. Allí recibe clases de música del arpista Cayetano Silva. Sus primeras composiciones datan de 1892, según testimonios orales recogidos posteriormente. Era tan prolijo, que se decía que para cada baile componía de tres a cinco pasajes nuevos. Es de hacer notar que cuando hablamos de composición en esta música, incluimos también la factura de la letra."

Luego de un fracaso matrimonial, se dedica a "una vida bohemia, como la de todo músico que ha de ganarse el sustento tocando en bailes, en los estados llaneros venezolanos y colombianos, cobrando cinco bolívares por noche, transportando su arpa en burro, sometido a la recia vida llanera, a las inclemencias atmosféricas, a las limitaciones estacionales, a las distancias inconmensurables, a los forajidos de los caminos. Adonde va le sigue su inseparable amiga Juanita Toledo, con quien hace vida marital por largos años, y quien toma parte activa en su desempeño profesional, bailando en las fiestas en las que toca José Cupertino. En 1903 tiene como cuatrista a Manuel Pérez Acosta, concubino de una joven de nombre María Laya. José Cupertino y Manuel componen respectivamente música y letra del pasaje homónimo, en homenaje a esta muchacha que, como tantas otras, seguían a sus maridos y concubinos en épocas de constantes revueltas, montoneras, intentonas y revoluciones."

"   En 1992 deja la vida trashumante, y se radica en la casa de su hermana Carmen y su sobrina Petra, aquejado de lepra. Mejora de esta enfermedad, y para 1926 lo encontramos ya repuesto, manejando su propio negocio, un bar-restaurant en Guasdualito, población de la parte noroccidental del estado Apure. En 1928 es detenido en el pueblo de Camaguán. Sehabía ido con una jovencita, y la familia indignada lo manda a detener con la policía. De allí nace La guayaba, un pasaje que dice así: Por aqui me llevan preso/por este camino real/ por una guayaba verde/ que picó mi turupial. En 1929, ya libre, se traslada a La Unión, un pueblo situado en la zona limítrofe entre los estados Guárico y Barinas. Le acompaña en esta ocasión una joven de nombre Carmen Leonidas Belisario, de San Fernando de Apure. A partir d eesos años se sabe muy poco de él. En 1930 se comienzan a establecer las primeras radioemisoras en la capital del país.Pasará mucho tiempo antes que la música llanera se escuche a través de este medio, por lo que el hecho no tiene ninguna incidencia en la vida musical de José Cupertino Ríos. La última noticia que se tiene de él es en 1945, año de su muerte, cuando parte de San Fernando hacia el Bajo Apure. Ha vendido ya la eterna compañera de su vida, el arpa, para fallecer en la indigencia, íngrimo y olvidado del mundo".

"    Engendra José Cupertino en su tránsito vital un hijo natural, de nombre Paulino Esqueda, quien hace honor a su padre cultivando el arte de tocar el arpa. Paulino Esqueda enseñó a su vez a numerosos arpistas, no sólo la técnica, sino también todo el repertorio de su padre. Entre ellos está Juan Vicente Torrealba, figura que popularizaría años más tarde la música llanera:

Aquel vals de cuatro o cinco partes, con acompañamiento sincopado y con un rasgueo fuerte en el cuatro, cede su fuerza ante un nuevo vals-pasaje citadino de acentos débiles y suaves rasgueos que impondrá Juan Vicente Torrealba en un intento de hacer digerible la música recia del pueblo. Torrealba incluso diseña un nuevo traje  nacional para su conjunto: un liquiliqui con poncho, botas y fuete, ignorando la sencillez y la belleza del garrasí y del liquiliqui campesino que no necesita extraños aditamentos. Esa nueva manera citadina de interpretar la música llanera y la propia música caraqueña, por la acción de los medios de comunicación y de la difusión del disco en 18 y 33 revoliuciones por minuto, se convierte en un estereotipo para el joven de entonces de esa  generación qeu creció con la dictadura ( 1948-1958) y que comenzó su adolescencia con la era democrática apartir de enero de 1858 ( Salazar 1986: 93)

"  Si la vida musical activa de José Cupertino Ríos no coincidió con el desarrollo de la tecnología necesaria para dejar constancia documental de su labor, está lo suficientemente cercana en el tiempo como para que los que sobrevivieron diesen fe de su obra. Entre 1952 y 1958, y adelantándose a los métodos que muchos etnomusicólogos pondrían por esos años en práctica, su sobrina Petra Ríos - hija de su hermana Carmen, fallecida en 1951- tiene la intuición de internarse en lo profundo del llano, con un grabador de cintas en mano, para registrar in situ y documentar los testimonios orales de una gran cantidad de informantes, amigos, conocidos, familiares, músicos, que tuvieron relación con José Cupertino Ríos o pudiesen dar noticias de él y de su música. Recoge así un material que consta de treinta cintas magnetofónicas, que contienen importantes declaraciones de muchos músicos y personajes del llano venezolano, hoy casi todos desaparecidos, además de obras musicales. Un testimonio invalorable, cuyo valor documental deja constancia de la grandeza de este músico

Dada la imposibilidad de difusión de la obra de este gran arpista por las limitaciones tecnólogicas del momento, su creación pasó de generación a generación, perdiéndose en el camino  su autoría, considerándose hoy  su música,  parte del acervo cultural folclórico y anónimo del país.

"  Dan fe de la obra de José Cupertino muchos intelectuales y artistas que como Balbino Blanco Sánchez (quien en vida rindió un homenaje a Cupertino), Germán Fleitas Beroes, Ciro Vegas, Enrique Lamas, José Urbano, Raquel Castaños, José Luis Rodríguez, Salomón Gámez, Nancy Ramos, los Hermanos Chirinos, Henry Rubio, Mariano Hurtado Rondón, Ramón Hernández, y Vidal Colmenares, han reconocido su importancia en la creación musical llanera". 

Entre las piezas compuestas por José Cupertino Ríos, recopiladas por su sobrina Petra Ríos están:

"Año 1900:           Nuevo Callao N° 1, Zumba que zumba
Año 1901:          Caricari (El), Chipola (La), Chiricoca (La), Francisco, Guacharaca (La), Guarapo (El),     Jacinta Parejo (Doña), (Sueño llanero), Quirpa (La), Merecures (Los), Mula (La), Negros (Los), Pasaje Rojas, Seis transportao,  Uno y catorce.
Año 1902:          Cabulla (La), Rabo e'yuca,  Seis numerao, Seis por derecho
Año 1903:        Caracoles (Los), Cantares (Los), Cuero (El)(Te has engañado mujer), Gavilán aragueño, Hacha (El)Majadero (El), Majestuosa (La Paloma (La) (Palomita),  Pasaje Apure (Flor de Apure), Placeres (Los) (Recuerdo Apureño)
Año1904:          Cariños (Los), Corazones (Los), Guayabita (La), Lamentos (Los), Mano blanca, Mascota (La), Pájaro (El Pajarillo), Pájaro transportao (El), Perra Balla,  Perro de agua
Año 1905:         Catira apureña (La), Garzas y luna,  Hereque (El) María Laya ,  Pabellón (El) (La Morea), San Rafaél (El hijo de San Rafael), Ramón Guerra
Año 1906:          Burriao (El), Cachinche (Despedida), Morena (La), Pasaje N° 5, Unión (La)
Año 1907:        Celos de Indalecita (Los) (Los Rdos. de Loyola), Gavilán Pío Pío (Gavilán Colorao), Solito (El ) (Juan Solito), Sueño azul
Año 1908:        Cariños de mi vida (Los), Carnaval (El), Cogollar (El), Corroncho (El), Ojos de Lucía (Los), Pasaje N° 4, Pavo
Año 1909:          Yaguazos (Los), Picúa (La), Resbalosa (La), Seis por ocho
Año 1910:           Pincelada apureña, Cortá del Guayabo (La) (Guayabo Negro), Pincelada apureña
Año 1912:         Amor lejano, Bucaral, Gabán huesito (El) (Boda del Gabán-Divorcio del Gabán), Patos (Los), Puerto Páez (Los Caprichos de Don Juan)
Año 1913:           Muñeca de trapo, Muñecos (Los) (Carmencita), Payara, Seis de enero
Año1914:            Chicuaca (La)
Año 1915            Cinta roja (La)
Año 1920            Caprichos de Carmen (Los), Remolinos (El)
Año1921:            Aquella noche
Año1922:           Flores de pascua, Japonesa (La), María Antonia, Pase amigo y no me toque, Maniritos
Año1923:            Marcelina (La) (Noche de lluvia-Tu recuerdo), Media estrella (La), Tigre (El)
Año1924:           Aserradero (El), Banquitos (Los), Bella Rosa (La), Caimán (El), Cariaquito (El), Carmen Adela, Carpintero (El), Claveles (Los), Cundeamor (El), Flor de bora, Gamberra (La), Garceros de chamizal, Guacamaya (La), Lazo azul (El), Madrugada llanera, Mata larga, Regalito, Ruleta (La), Sindicato (El), Topocho (El), Turpial de Aragua (El), Vuelta y vuelta, Jazmincito (El)
Año 1925:           Pasaje N° 1, Pasaje N° 2
Año 1926:           Media rosca (La), Tempestad en el palmar, Valecitos (Los)
Año1927:             Cazados (El) (Periquera-Recorrida llanera), Recuerdos de Valeria
Año 1928:            Canoero del Guanare, Caramelo (Los), Carburo (El), Gallo negro (El), Nuevo Callao N° 2 (Fuente de la Coromoto - Mi Vla. Qda.), Tranquero (El), Veintitrés de enero
Año 1929:           Camburito (El), Tutankamen (El)
Año1930:            Brisas del Sarare, Burro negro (El), Catira zamorana (La), Felipa Flores, Frijoles (Los), Hombre y la mujer (El), Mamonales (Los),  Redondita (La), Travesía (La), Tres caños (Los), Verdún (El)
Año 1934:            Jojotos (Los) (Pata e'jaro)
Año 1940:            Antes que te duermas, Yuca (La)".

Queremos hacer la acotación con respecto a la obra de José Cupertino Ríos, que hemos simplemente transcrito del artículo de Juan Francisco Sans, la relación de piezas recopiladas de la tradición oral de los pueblos, que su sobrina Petra Ríos recorrió buscando la información. Pueden observarse en la lista, golpes como el Zumba que Zumba, San Rafael , la Quirpa, la Chipola, el Seis Numerao, etc, que  podrían ser de su autoría. Así mismo, hay en la lista varias canciones interpretadas por Juan Vicente Torrealba, con letra de Germán Fleitas Beroes, que igualmente se presentan como de su autoría, lo cual, es perfectamente posible, dado que el Maestro Torrealba recibió, según plasma el autor del escrito, clases de Paulino Esqueda,  hijo de Cupertino.  Sin embargo, siendo que para la época, no existía el concepto de registro de propiedad intelectual, los temas pasaban a ser producto de la tradición folclórica nacional, de autor anónimo. El maestro Torrealba,  en su tarea de proyectar la música llanera y adaptarla a los gustos mas estilizados de la capital, se encargó de recopilar música folclórica tradicional, y adaptarla  a las características de la música que ofreció al país.  Aclarado estos aspectos, reiteramos que simplemente colocamos a título de información general, el contenido del referido artículo, sin aseverar  su veracidad, dado nuestro desconocimiento de la materia;  más aún cuando la recopilación, además de ser producto de la tradición oral, lo cual da un carácter si se quiere informal e impreciso, fue hecha entre 1952 y 1958, fecha para la cual ya eran conocidas en el arpa de Juan Vicente Torrealba, muchas de estas piezas. La misma situación ocurre con el caso de la canción María Laya, por todos adjudicada al Indio Figueredo. Lo que sí es indiscutible, es el aporte realizado por este ilustre camaguanense, que al igual que muchos de nuestros valores, murió en el abandono y  pobreza, sin que se  le valorara en vida su obra.
Como información adicional,  tenemos referencia que el Indio Figueredo le contó en una oportunidad al folclorista, cantante y escritor peruano Nicomedes Santa Cruz,  que su papá Pancho López le hablaba de un famoso arpista llamado Clímaco Herrera (San Rafael de Atamaica) quien era su amigo y que este músico era el creador de La Quirpa, el San Rafael y El Gavilán. Si el Indio había nacido en 1899, su padre tal vez le hablaba de 20 0 30 años atrás, es decir que ya en 1879 – 1889 se conocían estos golpes llaneros.


Bagres en los ríos Llaneros.

Naturalist Ecuador

El Valentón
(Brachyplatystoma vaillanti):
El valentón es un pez de gran fuerza capaz de arrastrar una canoa después de haberse tragado el anzuelo. Al parecer muerde el azuelo y sale disparado. En sus cabriolas en el río, el valentón llega a saltar hasta 3 pies fuera del agua, de la que levanta un gran volumen al golpear la superficie con su poderosa cola” La Vida en los Llanos de Venezuela. Ramón Páez.

 También llamado Lau Lau, Pirahiba o Piramutaba (Brasil), El Valentón , es un silúrido (familia de los bagres) de cabeza grande, ojos relativamente pequeños situados en el centro del cráneo y tres pares de barbillas sensitivas, carece de escamas, su piel es lisa y brillante y está  cubierta de una secreción mucoide semitransparente. El adulto pesa más de 250 Kg y mide hasta 3 mts. 
Se encuentra actualmente en los ríos Orinoco y Amazonas, en aguas profundas. 

Da unos espectaculares saltos fuera del agua, los cuales pueden apreciarse principalmente durante el verano. Al caer al agua nuevamente,el golpe que producen con el agua, puede escucharse a grandes distancias.

"Algunos pescadores profesionales aseguran que tratar de frenar a un Valentón adulto con un nylon de 80 a 100 libras equivale a oponerse a la marcha de un camión de 10 toneladas con una débil soga de lino.
Los pescadores emplean gruesos guarales de nylon resistente, colocando grandes anzuelos atados a cuerdas, a unos 30 mts de la orilla, con carnada viva de peces grandes de escama. Esperan durante horas a que el Valentón se agote de luchar, se acercan y lo rematan a palos antes de que lo hagan las pirañas, luego lo arrastran a la orilla con su piragua.
Cuando un Valentón adulto es el protagonista, el pescador se resigna a contemplar cómo se va el nylon, arrastrado por una fuerza invisible."   Web solotxt.brinkster.net. Artículo Pesos Pesados de las vertientes del Orinoco y Amazonas- Constanza Corredor


Inaturalist Ecuador

Bagre Rayado
(Pseudoplatystoma fasciatum),
Posee la piel desnuda y gruesa, y una cabeza grande y aplanada en la que se destacan los ojos pequeños y la boca amplia, con la quijada superior cubriendo la inferior. Presenta un par de barbas táctiles junto al maxilar y dos pares más, de menor tamaño, junto a la mandíbula. Su cuerpo, largo y delgado, alcanza los 110 cm de largo en las hembras, 85 cm los machos, y unos 45 kg de peso. 

Presenta franjas transversales de color oscuro a las que debe su nombre corriente. Manchas del mismo color salpican el vientre y las aletas.

Se alimetna de otros peces , así como de moluscos y crustáceos,preferiblemente en horario crepuscular. Prolifera en esteros y otras áreas inundables.

Aunque no se trata estrictamente de una especie migratoria, se desplaza periódicamente río arriba para contrarrestar el efecto de la corriente fluvial y mantener su posición geográfica; este traslado tiene lugar en general durante la primavera, para que tras el desove veraniego la corriente arrastre los huevos y larvas hasta un área de refugio cerca al sitio desde el que los reproductores habían emprendido el ascenso unos meses antes.Wikipedia

El Chorrosco (Pimelodus blochii).
En Venezuela se ubica básicamente en los ríos Apúre, Tocuyo, Portuguesa, Guanare y Orinoco , aunque es una especie existente en practicamente toda Sur América.

Presenta tres pares de barbillones en la boca de los cuales dos son de la quijada y el otro par del labio superior es muy largo

Curiosamente, esta especie presenta una gran complejidad morfológica, pudiendo encontrarse en  dos formas distintas: una de“cuerpo alargado” y otra de “cuerpo robusto”. La presencia de estas dos formas distintas da pie a que los científicos piensen que una de ellas (la de cuerpo alargado) podría clasificarse como una especie distinta, diferenciada de Pimelodus blochii. Los juveniles de ambos morfotipos apenas de distinguen, dándose las mayores diferencias entre los ejemplares de mayor tamaño. Ambas formas se encuentran compartiendo hábitat en muchos sitios, pero la forma robusta parece ser más numerosa. La forma alargada se ha confundido en ocasiones con una especie distinta, Pimelodus garciabarrigai.

Son de coloracion variable. De jóvenes son de un color gris claro casi blancuzco, poseen una mancha donde empieza la espina de la aleta dorsal y cuatro líneas longitudinales paralelas que van desde la punta de las aletas pectorales hasta la adiposa desapareciendo en escala de mayor a menor (la del lomo es más larga que la del vientre). En los adultos su color plata se vuelve más brillante, quedando el vientre de color blanco y las líneas van desvaneciéndose con la madurez. Mide hasta 35 cm.

Son Omnívoros y voraces. En la naturaleza se alimenta principalmente de frutos y de semillas, así como de insectos y pequeños peces. También depreda sobre los huevos de otros peces. Comportamiento detritívoro.

Migra hacia las cabeceras de los ríos para reproducirse. Las hembras maduras ponen hasta 50.000 huevos.
Fuente Consultada: Doctor Pez

29 de diciembre de 2010

Carta de Alberto Arvelo Torrealba a Antonio Estévez

Antonio Estévez
La carta es larga, pero de un valor incuestionable. Escrita luego de presenciar y conmoverse con la gran obra de Estévez, fue publicada en el diario El Universal de Caracas el 13/12/61. La ofrecemos en su totalidad para quien quiera y sepa apreciar su contenido, pues es, a mi juicio, un documento literario histórico. En ella el poeta revela sus emociones, humildad, sencillez, fresco humor al referirse a sus personajes y sobre todo agradecimiento. Hay mucho del poeta en esa carta…



Acarigua, 6 de diciembre de 1961
Señor
Profesor Antonio Estévez
Caracas.

Querido y admirado amigo:

Conocía su estupenda Cantata Criolla sólo por grabaciones. Hoy, después de haberla escuchado en el

estadio de Maracay, con intervención de la Orquesta Sinfónica de Venezuela, de los solistas Antonio Lauro y Teo Capriles y de varios selectos grupos de Caracas; y tras el cordial entusiasmo con que usted, su gentil esposa y todos los artistas del proscenio nos agasajaron después del acto a mí y a mi mujer, al reconocernos entre la multitud, quiero reiterar y ampliar por escrito lo que en esta oportunidad esbocé en breves palabras imprevistas.

Convalecía entonces de fuertes quebrantos de salud, y la emoción, es cierto, halló campo favorable para conmoverme en forma inusitada al comienzo del acto, casi hasta inhibirme de gozarlo en plenitud. Esa sacudida afectiva se revivió en los episodios del aljibe de arena. Pero contrariamente a lo que podría presumirse, cuando resonaron los cascos del caballo, heraldos del vaquero sombrío; cuando el solo de Lauro, trágico y desafiante, hondo de llanería diablesca, encarnó la presencia del espanto, y los coros la tremoliaron hasta desvanecerla, y sobre todo; cuando la voz de Capriles, inmensa y solitaria estiró aquel ”sabana, sabana, tierra que hace sudar y querer”, como enrumbada hacia las señeras soledades “sin jorobas”, entonces aspiré una saludable sensación del patio familiar tranquilo. Entré en mi mundo. Me di cuenta de que aquella era la misma gente mía, mis propios hijos mayores, a quienes puse una vez a pelear por prepotencias ideales, y que ahora tornan a mí, vestidos de gala, ricos y enaltecidos, pero con el mismo amor y el mismo dolor de la patria con que de mí se fueron.

Mucho debe mi poesía a los preclaros músicos y compositores que la han interpretado. Majadero inquisidor de mis propios versos, aún de aquellos ya incorporados a mis libros, creo, sin embargo, que la mínima retribución al regalo de un aire musical selecto para una poesía, es mantener ésta intocada, inmune a la propia inconformidad, como reverencia espiritual a la música que la enaltece. Tal regla, con todo, he dejado de cumplirla con respecto a “Florentino el que cantó con el Diablo”. Hecho por el cual debo a usted y al público una explicación.

A principios de 1950, decidí reestructurar la versión originaria de ese poema, para darla a la edición extraordinaria del “El Nacional” de ese año. Como quedaban pocos meses para el arreglo, y dado el carácter antagónico de los personajes, procedí, en fiel introversión de sus fueros, a darles plazo fijo para presentar su pliego de puntas, réplicas y contraréplicas en la ampliación de la porfía. Vencido ese lapso, con el juicio contradictorio de los coplistas aún en fogueo, dí por clausurada la nueva versión y la mandé puntualmente al periódico. Pero los pensamientos rivales quedaron trabajando, en los términos toldados del subconsciente. Ardides del decir, retruques, saetas, refranes alusivos, retruécanos, alardeos epigramáticos, se multiplicaban, esgrimidos por los contrincantes, en clave recíproca. En virtud de esta íntima querella, a raíz de publicada la nueva versión, ya se gestaba otra de mayor amplitud, aún sin yo quererlo.

Para ese momento – agosto de 1950 –según me lo explicaba en Roma el insigne profesor Plaza, ya usted tenía casi lista la CANTATA CRIOLLA. Acaecieron, a partir de entonces, varios hechos artísticos extraordinarios.
En primer lugar, usted se impuso la tarea titánica, perdiendo quizás varios años de trabajo, de rehacer la partitura, precisamente en la parte de la misma que debía llevarle más tiempo: todo El Reto, más el comienzo de La Porfía. De este modo, la CANTATA CRIOLLA, interpretaba en su mitad inicial, la versión de 1950, mientras que el resto de la obra, quedaba sin cambios de fondo, concordado a la versión originaria de 1941.

Por otra parte, al estrenar usted su obra, la música rebalsó la poesía. Por el cauce estrecho de mi Apure coplero, usted puso a correr el Orinoco de su fantástica imaginación musical. A los versos del contrapunteo se asociaron, despertando sugestiones insospechadas, los austeros contornos de las melodías. A cada lado de las estrofas interpretadas, y por ende a la vera de todo el poema, quedaron, por magia de la música, cual en la vecindad de los ríos después de las crecidas, inmensos charcos luminosos, grávidos de imágenes inéditas. Por eso en los últimos toques que di a mi obra al forjar en 1957 la versión definitiva, tuvo que haber algo, acaso mucho de la interpretación a esos ecos de su interpretación.

Finalmente esa música, como una clarinada, como un alerta de gallos madrugueros, reactivó el espíritu combativo de mis personajes. Y sucedió lo que tenía que suceder. En la nueva planificación de la obra los copleros rivales en contumacia casi anárquica, se prevalieron de mi entusiasmo, para desbordarse en el desahogo ilimitado de sus argumentos reprimidos.

Así nació, con posterioridad a la CANTATA CRIOLLA, la versión última de mi poema. La última digo, porque me propongo no ceder ni un palmo ante el influjo de los personajes. Están ahora otra vez en tranca de viva reyerta, pidiéndome que siga la porfía. Categóricamente enfatizo que no lo lograrán.

Sé que el jinete del trote sombrío anda diciendo por los hatos de Barinas que pedirá la nulidad del poema porque en su último canto hubo milagro, patentizado en adelanto fraudulento de la aurora. Son alharacas y artificios muy propios de él. Jurista de altura, bien sabe que las leyes naturales no admiten prueba en contrario. Bien sabe también que si algo aparece como axiomático en mi poema, es el haber cruzado yo impávido, entre las dos figuras querellosas, sin diferencias ni desigualdades.

Más todavía. En alardeo de ésta imparcialidad, bien puedo confesar ahora cuando ya solo soy un tercero en la litis, que si alguna tentación de preferencia tuve en el poema, fue hacia el Diablo. Florentino es más fresco de lirismo, más ágil de epigrama, más sabio de imagen pechera, mas brujo de rasgueo en las cuerdas, más rico de atropello en el cantar. Pero el grave Autócrata de la Tiniebla es más hondo, mas poeta, más músico, más humano en las resonancias de la tragedia y la amargura. Rebelión y sufrimiento son el signo cardinal satánico. Cuando en el último drama de Byron, Caín pregunta: “¿Qué hacer para alcanzar destello de la eternidad?” – “Sufrir! ya estás en ella” fue la respuesta del díscolo y taciturno Arcángel Desterrado.

Para mí fue el propio Diablo, por confiado en su prepotencia retórica, pero acaso menos zahorí que su adversario, el que invirtió el lógico desenlace de la tremenda supremacía controvertida. Porque él no ha debido aceptar nunca la asonancia aguda de la primera vocal que le planteó su contrincante para el último episodio de la instancia. Y si la aceptó, ufano de su baquía poética, pregonando que los graves y los agudos le dan lo mismo, ha debido cambiar tal rima, después de la segunda réplica. Olvidó, y eso le costó un triunfo que él mismo ya había pregonado, que esa asonancia es asaz propicia para exultar pompa y arrobamiento religiosos, y sobre todo para la evocación mariana en cadenas, ráfaga final de desespero, con que Florentino logró enmudecerlo.

Esa es la realidad. Lo del milagro, con los “lebrunos del día” surgentes en la alta madrugada, es una despechada fabulación del Tenebroso, quien ya otra vez fue sorprendido por el alba, según pintoresco pasaje de Milton. Acaso se propone coaccionarme moralmente para que yo siga la porfía. Mas “sepa el cantador sombrío” que me inhibo definitivamente de la misma, la cual él y su adversario bien pueden continuar por su sola cuenta; y que si insiste en la sediciente acción de nulidad, la cual por lo demás ya está prescrita, remitiré todos los recaudos poéticos y musicales relativos al caso al señor Obispo de mi jurisdicción eclesiástica, para que éste decida la controversia, ya que los milagros, como figura jurídica, pertenecen al Derecho Canónico.

Siento mucho mi distinguido amigo, que no me sea dable finalizar esta carta con un juicio técnicamente apreciativo de su gran obra, por ser yo un perfecto profano en la especialidad artística donde usted campea. Mi vieja llanería sí puede, en cambio, intuir la siguiente apreciación objetiva:
Armonizando antítesis, como en dialéctica de embrujo, su Cantata se nos revela sosegadora e inquietante, llana y profunda, universal y criolla, popular y erudita, real y fantasmagórica. Su fondo permanente es rebeldía. Su fuerza humana, la virtualidad de conmover muchedumbres y de pasmar maestros. Su proeza artística, hacernos oír, bajo el cielo de América, con virgen voz americana, el ronco son de los remos con que aún golpean a los siglos los trágicos barqueros de la Estigia y el Aqueronte. Dentro de lo musical, la concurrencia de esos rasgos tipifica el signo demoníaco. Lo cual da a usted, sitio de honor entre los grandes músicos de inspiración diabólica que patrullea Paganini.

Por todo eso empiezo a sospechar, dilecto amigo, que entre los dos copleros, fraternos en el arte, antagónicos en el rumbo y en la meta de la esperanza, usted ha tenido también su poquito de preferencia por el Diablo.

De usted, cordialmente,

Alberto Arvelo Torrealba


De Libertad - Guillermo Jimenez Leal

Esta es otra lindísima canción de Guillermo Jimenez Leal, donde con mucha ternura le canta a Libertad de Barinas:

Allá donde muere El Caipe, sobre el Masparro
cruza el caño Masparrito
que parejito se tiende por la sabana,
lo ve pasar la mañana, punteando su soledad
(bis)

Luce el Samán, su verdor y su inmensidad
para jugar con el sol sobre el caminito
te contarán la paraulata y el gallito
como pasa la tarde en Libertad
De Libertad es el cantar del Arrendajo
de allá también es el día con su claridad
de Libertad es este amor y hasta mi grito es del color
del Masparrito de paso por Libertad

Versos que tiene un poeta, de tu sabana
para cantarte en el mundo
eterniza tu recuerdo el amor profundo
que siente el alma por su tierra y su verdad
(bis)

Luce el Samán, su verdor y su inmensidad.....



26 de diciembre de 2010

La Cantata Criolla - Antonio Estevez

El maestro Antonio Estévez, guariqueño, amigo personal de Alberto Arvelo Torrealba, no pudo escapar de la fascinación que ejerce el romance de Florentino y el Diablo,  y compuso La Cantata Criolla, “Florentino el que cantó con el Diablo”, logrando que la cultura llanera llegara a todas partes del mundo, transmitiendo las emociones propias de su esencia, tal como posteriormente se lo expresa el poeta Arvelo en una carta:

“…su Cantata se nos revela sosegadora e inquietante, llana y profunda, universal y criolla, popular y erudita, real y fantasmagórica”


La estructura formal de la cantata, que incorpora voces y música instrumental, fue la forma perfecta para componer esta obra. “la descripción musical de la tierra plana está realizada con notas largas en un marco de pocas y recias notas cortas y como fondo; un persistente ritmo de cabalgadura y a veces, tonadas de ordeño. Los sonidos del agua y del viento, producidos por instrumentos, completan la descripción.
De seguidas, un ritmo acelerado de joropo acompaña el contrapunteo de lo dos solistas: un tenor (Florentino) y un bajo (el diablo), quienes cantan los versos del romance de AAT. Para los grandes momentos el compositor utilizó fragmentos de música religiosa; en la invitación a cantar hecha por el diablo a Florentino, se oye el “dies irae” ( día de ira: canto del oficio de difuntos; en la huida del Diablo al sentirse derrotado, el “Ave Maris Stella" (salve estrella los mares).
El 25 de julio de 1954, una multitud colmó la capacidad del Teatro Municipal de Caracas para presenciar el estreno de la Cantata Criolla, dirigida por el propio Antonio Estévez. Se desbordó la emoción en gritos y muy prolongados aplausos. Había nacido una de las obras musicales que proyectaría el ser nacional en el mundo. Ella figura entre las más representativas en América Latina.” Carmen Mannarino.

La Cantata Criolla se ha venido presentando por años en los más exigentes escenarios internacionales,  interpretada por las más importantes orquestas mundiales, se ha versionado en distintas formas, no solamente desde el punto de vista de interpretación musical, sino en expresión corporal mediante compañías de danza. La Cantata Criolla, es un motivo más para sentirse orgulloso de ser venezolano.

En la web youtube, hay varias versiones de esta obra y se encuentra completa, dividida en 6 videos, la interpretación de la Orquesta Sinfónica de Venezuela. Cada video es bastante pesado de cargar, motivo por el cual no lo haremos para esta entrada, sin embargo, se recomienda acceder a los mismos, directamente por la web antes mencionada.

Pancha Vasquez y Doña Bárbara. Entrada 1/2

Doña Bárbara en Elorza. ( Manuel Abrizo)
La leyenda de Pancha Vásquez, la mujer que inspiró a Don Rómulo Gallegos para su personaje Doña Bárbara, sigue estando viva. Al punto que en el estado Apure se menciona una u otra como si fueran la misma persona.

Cuenta la tradición oral, que Pancha Vasquez era amiga de José Natalio Estrada, del Hato La Trinidad de Arauca, y se trataban como compadres. Era dueña de los hatos Menoreño y Mata de Totumo, ubicado éste a unos 25 kilómetros de Elorza.

En Mata de Totumo vivió entre finales del siglo XIX y parte del XX, y fue donde se tejió la historia. Luis Alberto Crespo, en su libro "Llano de Hombres" narra un encuentro con José Natalio Estrada: Al fondo, al final de una vereda sombreada por la flor de montaña y los cedros, una cruz decía: “Doña Bárbara, R.I.P”. Era la tumba de Doña Francisca “Parece que VasquezRómulo Gallegos se inspiró en ella para inventar al famoso personaje e su novela”, nos dice JoseNatalio Estrada bajo el dividive que veía la muerte de la mujerona, antes de traer su historia a nosotros
 -Yo estaba muchacho, pero me acuerdo de ella y de su vida. Era una mujer cuatriboliá. Mi padre la conoció. Ella le decía “primo”, aunque no existía parentesco alguno entre ellos. Tenia mucho dinero, mucha tierra y mucho coraje. Suyos eran tres hatos.Una inmensidad. En uno de ellos llamado “La Ceiba”, que ahora es mío, su padre enterró varias bolsas de morocotas de oro; por eso sería que antes de morir le dijo a Doña Bárbara: “No vaya a vender “La Ceiba”, pero ella no supo por qué. De todas maneras Doña Bárbara habría de morirse tiempo después. Una tarde bajó del bongo, ahí mismo, frente a la casa, y le pidió a mi papá que le diera alojamiento; que ella venía muy enferma. A los días murió y mi padre la enterró en este sitio. Doña Barbara era una mujer trigueña, de baja estatura y poseía poderes misteriosos. Cargaba siempre un medallón en el pecho con dos palmeras cruzadas. Cierta vez le vendió un ganado a un señor, un tal Altuve, pero éste no le pagó; se fue con el ganado rumbo a la selva de San Camilo, por donde llaman El Frío. Doña Bárbara lo supo y le dijo a uno de sus amigos, mientras rozaba con el filo de sus dientes el borde del medallón: "ese señor no va a disfrutar del ganado, ya verá". A esa hora el hombre conducía sus reses pro uno de los tupidos desfiladeros de la selva. Como ya su yegua no avanzaba le dió un manotazo en el anca. La bestia lo pateó y el hombre cayó muerto al fondo de una zanja profunda. El ganado no pudo ser recuperado...”


Andrés Eloy Blanco fué su apoderado y le habló a Gallegos de ella. También dejó escrita la siguiente descripcion:

A pesar de sus carnes, doña Pancha era un jinete extraordinario; y la pistola en sus manos era prolongación de un ojo. Sin detener el gran caballo piñalero al galope, tendió el brazo, disparó y arrancó en vilo, del tope de una palmera seca, un gavilán ‘cari-cari’.
Pero, con todo eso, no era más que eso que vivía allí: una mujer que tenía que defenderse, sola en aquel medio y que para defenderse tenía que agregar a su valor personal una serie de leyendas acerca de sus poderes ocultos y sus cordiales relaciones con lo sobrenatural. Por lo demás, una infeliz mujer, oscura y fea, a quien los rábulas robaban y los Presidentes de Estado explotaban a gusto”.

En un trabajo realizado por John Englekirk (1947), denominado "DOÑA BÁRBARA LEYENDA DEL LLANO", se dice: " En las primeras décadas de este siglo en vastas extensiones de tierra al margen del Arauca, entre el Oeste y Sur Oeste de San Fernando, vivía una mujer de nombre Francisca Vasquez, que se hizo famosa como la hombruna o marimacho del Hato Mata de Totumo. Debió ser experta en las artes de llano y capaz de competir con cualquier hombre. Al momento en que Gallegos visitó el llano, en 1927, Doña Pancha había llegado a ser una leyenda, todavía estaba viva. Las informaciones ubican su muerte al final de los años veinte. Gallegos no llegó a conocerla, ni visitó su hato. Antonio Torrealba ( el informante de Gallegos sobre la vida del llano a través de sus cuadernos, denominados posteriormente "El diario de un llanero"), sin embargo, la había visto muchas veces"..."Todos tienden a aceptar, que doña Pancha , nunca se casó. Antonio señala sin embargo, que tuvo dos hijos. Una hija que todavía vive en sus tierras, que hace tiempo pasaron a ser propiedad de los Hernández Vasquez, y un hijo que fue muerto por un toro bravo" Tomado de la revista Onda Apureña, Dic 1993

 


23 de diciembre de 2010

Homenaje al Indio Figueredo - Entrada 1/2

Sin mucha introducción, colocamos este poema profundo en honor al Indio Figueredo y denominado "Se fue el Indio Figueredo" de Guillermo Jiménez Leal. Solo quisiera comentar el acompañamiento musical de cada fragmento, ya que hace la interpretación muy especial. El poema comienza y termina con el tema de Maria Laya y después en cada  parte que finaliza con la expresión "Se fue el Indio Figueredo",  escuchamos un golpe distinto en el siguiente orden: Gabán, Zumba que Zumba, La Catira y el Arpista de Mi  Tierra (en el último fragmento), tema de José Romero Bello dedicado también al Indio Figueredo, que igualmente colocaremos en otra entrada.

Se siente en el Bajo Apure, el dolor de una tonada
retumba  el cañabraval espigando sus veradas
y vuela el alcaraván con un lamento en la playa
de repente se perdió el rumor de la cañada
y se queda casi muda, como pensando, la palma
ya no atolondra la tarde el canto de las chicharras
y hoy, paisano, amaneció mas bramador el Arauca.
Hay un dejo de amargura en los ayes de la canta
y las cuerdas parranderas tañen como una campana
Se fue el Indio Figueredo, échenle la colcha al arpa!

Hay un relincho de sol, un frío en la madrugada
las puntas de la elegía vienen registrando el alma
miren como va el pasaje persiguiendo a María Laya
Revienta un priva resuello tironeando las maracas
repica un seis por derecho, pura cuerda y pura guafa
el lamento de un carrao tiene un eco en la majada
y  la voz de la llanura le responde enamorada
Se fue el Indio Figueredo, que siga sonando el arpa!.

De Bruzual al Cunaviche, de San Fernando a Guachara
del Meta hasta el Cinaruco, del Guaritico al Vichada
el llano es un mismo aliento y una sola llamarada
la garza sigue solita contemplándose en el agua
pero el bordón y las primas tienen la tristeza larga
porque falta el cabrestero que conducía la vacada
y no queda un bailador que encuentre las alpargatas
Se fue el Indio Figueredo, échenle la colcha al arpa!

El horizonte apureño es un adiós sin distancias
el muñequeo del cuatrista se  acelera y se arrebata
se le pierde al canoero el pulso de la palanca
y no sabe el pescador si la suerte lo acompaña
cuando espera en el anzuelo, cuando tira la atarraya
¡Ah mundo! José Romero, si mi verso te contara
El arpista de mi tierra quedó en la copla amaranta
porque no hay un corazón en todita la sabana
que no cante los amores de Ignacio y de María Laya
Se fue el Indio Figueredo, que siga sonando el arpa!!!



Llanerías - Intérprete: Salvador González

No había escuchado antes esta canción y me quedé fascinada cuando la escuché, pues letra, música y acompañamiento musical son a mi parecer,  magistrales. La música nos recuerda al comienzo de cada parte, la influencia original española en el canto llanero, y después se complementa con la música auténtica venezolana. Aunado a ésto, la voz recia de Salvador González de da el complemento y toque final, que me hacen considerarla como Poesia en la música criolla. 

LLANERIAS
Alza su voz el llanero
para cantar su corrío
lanza su grito bravío
para decir con orgullo
que no hay canto como el suyo
ni amor como su amorío

Cuando va por el estero
en su errática montura
desafiando la bravura
del toro en el paradero
no hay jinete mas certero
bordando una filigrana
cuando su lazo se afana
por asir del cuello al toro....
Bajo el mágico decoro
de cielo, palma y sabana

No hay quien le gane a un llanero
cuando de amores se trata
bajo una luna de plata
o bajo un sol mañanero
no hay quien le gane a un llanero 
cuando de amores se trata...

Para cantar el orgullo 
de un suelo que es justo y mio
en sus pasiones se inspira
exaltando lo que es suyo
y su voz es tierno arrullo
por lo que ama y se desvela
por los poros se nos cuela
y en el corazón se aferra
porque así quieren su tierra 
los hijos de Venezuela

Nota: No estamos seguros que las palabras colocadas en la frase en negrilla, sean las que realmente se dicen en la canción, de modo que si algún lector las conoce, agradecemos nos informe para hacer las correcciones pertintentes.





21 de diciembre de 2010

Galerón con una Negra - Aquiles Nazoa

Galerón con una Negra
Aquiles Nazoa

Desde Guachara al Cajón
de Cazorla a Palo Santo
no hay negra que baile tanto
como la negra Asunción
Cuando empieza el galerón
y entra mi negra en pelea,
todo el mundo la rodea
como hormiguero a huesito.
¡Por que hay que ver lo bonito
que esa negra joropea!


Que esa negra joropea
bien lo sabe el que la saca,
que la compara a su hamaca
cuando hay calor y ventea.
-¡Así es que se escobillea!
-le dice algún mocetón.
Y en su honor hace Asunción
una figura tan buena
que como flor de cayena
se le esponja el camisón.

Se le esponja el camisón
y el mozo que la ha floreado
salta: -¡Permiso cuñado,
que es conmigo la cuestión!
Luego se ajusta el calzón,
la engarza por la cintura
y con tanta donosura
se le mueve y la maneja
que la negra lo festeja
con una nueva figura.


Con una nueva figura
en que ella se le encabrita
como gallina chiquita
cuando el gallo la procura.
-¡Venga a verla, don Ventura!
-grita alguno hacia el corral,
y desde allí el caporal
dice con cara risueña:
-Baila bien esa trigueña;
yo la he visto en Guayabal.


Yo la he visto en Guayabal
y también en San Fernando
Yo vengo el llano cruzando
de paso para El Yagual,
y aunque decirlo esté mal
por parecer pretensión
desde Guachara al Cajón
de Cazorla a Palo Santo,
¡No hay negra que baile tanto
como mi negra Asunción!