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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

26 de diciembre de 2010

Pancha Vasquez y Doña Bárbara. Entrada 1/2

Doña Bárbara en Elorza. ( Manuel Abrizo)
La leyenda de Pancha Vásquez, la mujer que inspiró a Don Rómulo Gallegos para su personaje Doña Bárbara, sigue estando viva. Al punto que en el estado Apure se menciona una u otra como si fueran la misma persona.

Cuenta la tradición oral, que Pancha Vasquez era amiga de José Natalio Estrada, del Hato La Trinidad de Arauca, y se trataban como compadres. Era dueña de los hatos Menoreño y Mata de Totumo, ubicado éste a unos 25 kilómetros de Elorza.

En Mata de Totumo vivió entre finales del siglo XIX y parte del XX, y fue donde se tejió la historia. Luis Alberto Crespo, en su libro "Llano de Hombres" narra un encuentro con José Natalio Estrada: Al fondo, al final de una vereda sombreada por la flor de montaña y los cedros, una cruz decía: “Doña Bárbara, R.I.P”. Era la tumba de Doña Francisca “Parece que VasquezRómulo Gallegos se inspiró en ella para inventar al famoso personaje e su novela”, nos dice JoseNatalio Estrada bajo el dividive que veía la muerte de la mujerona, antes de traer su historia a nosotros
 -Yo estaba muchacho, pero me acuerdo de ella y de su vida. Era una mujer cuatriboliá. Mi padre la conoció. Ella le decía “primo”, aunque no existía parentesco alguno entre ellos. Tenia mucho dinero, mucha tierra y mucho coraje. Suyos eran tres hatos.Una inmensidad. En uno de ellos llamado “La Ceiba”, que ahora es mío, su padre enterró varias bolsas de morocotas de oro; por eso sería que antes de morir le dijo a Doña Bárbara: “No vaya a vender “La Ceiba”, pero ella no supo por qué. De todas maneras Doña Bárbara habría de morirse tiempo después. Una tarde bajó del bongo, ahí mismo, frente a la casa, y le pidió a mi papá que le diera alojamiento; que ella venía muy enferma. A los días murió y mi padre la enterró en este sitio. Doña Barbara era una mujer trigueña, de baja estatura y poseía poderes misteriosos. Cargaba siempre un medallón en el pecho con dos palmeras cruzadas. Cierta vez le vendió un ganado a un señor, un tal Altuve, pero éste no le pagó; se fue con el ganado rumbo a la selva de San Camilo, por donde llaman El Frío. Doña Bárbara lo supo y le dijo a uno de sus amigos, mientras rozaba con el filo de sus dientes el borde del medallón: "ese señor no va a disfrutar del ganado, ya verá". A esa hora el hombre conducía sus reses pro uno de los tupidos desfiladeros de la selva. Como ya su yegua no avanzaba le dió un manotazo en el anca. La bestia lo pateó y el hombre cayó muerto al fondo de una zanja profunda. El ganado no pudo ser recuperado...”


Andrés Eloy Blanco fué su apoderado y le habló a Gallegos de ella. También dejó escrita la siguiente descripcion:

A pesar de sus carnes, doña Pancha era un jinete extraordinario; y la pistola en sus manos era prolongación de un ojo. Sin detener el gran caballo piñalero al galope, tendió el brazo, disparó y arrancó en vilo, del tope de una palmera seca, un gavilán ‘cari-cari’.
Pero, con todo eso, no era más que eso que vivía allí: una mujer que tenía que defenderse, sola en aquel medio y que para defenderse tenía que agregar a su valor personal una serie de leyendas acerca de sus poderes ocultos y sus cordiales relaciones con lo sobrenatural. Por lo demás, una infeliz mujer, oscura y fea, a quien los rábulas robaban y los Presidentes de Estado explotaban a gusto”.

En un trabajo realizado por John Englekirk (1947), denominado "DOÑA BÁRBARA LEYENDA DEL LLANO", se dice: " En las primeras décadas de este siglo en vastas extensiones de tierra al margen del Arauca, entre el Oeste y Sur Oeste de San Fernando, vivía una mujer de nombre Francisca Vasquez, que se hizo famosa como la hombruna o marimacho del Hato Mata de Totumo. Debió ser experta en las artes de llano y capaz de competir con cualquier hombre. Al momento en que Gallegos visitó el llano, en 1927, Doña Pancha había llegado a ser una leyenda, todavía estaba viva. Las informaciones ubican su muerte al final de los años veinte. Gallegos no llegó a conocerla, ni visitó su hato. Antonio Torrealba ( el informante de Gallegos sobre la vida del llano a través de sus cuadernos, denominados posteriormente "El diario de un llanero"), sin embargo, la había visto muchas veces"..."Todos tienden a aceptar, que doña Pancha , nunca se casó. Antonio señala sin embargo, que tuvo dos hijos. Una hija que todavía vive en sus tierras, que hace tiempo pasaron a ser propiedad de los Hernández Vasquez, y un hijo que fue muerto por un toro bravo" Tomado de la revista Onda Apureña, Dic 1993

 


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