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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

7 de diciembre de 2010

El Carrao y su Leyenda

Encontramos esta hermosa leyenda en el libro María del Llano, de José Natalio Estrada, escrita de la pluma de Julio Cèsar Sanchez Olivo:

Dice una leyenda que refieren los  peones vaqueros del Cajón de Arauca, que existieron dos grandes amigos en aquella región, llamados Carrao y Mayalito. el primero, muy buen jinete, aficionado a las parrandas y, si no pendenciero, no eludía los lances personales en ninguno de los cuales había salido perdedor.

Todas sus aventuras eran nocturnas: al oscurecer, se montaba en su caballo y desaparecía por los caminos del llano, regresando a la casa en la madrugada o cuando el día venía despuntando. El segundo, osea, Mayalito, era de un temperamento totalmente contrario al de Carrao: comedido, juicioso, ordenado y dedicado exclusivamente al trabajo y a las obligaciones familiares. De allí el que continuamente se la pasara aconsejando a Carrao y reprochándole su conducta, aunque en el fondo admiraba la resolución, el coraje y las ocurrencias de su amigo, a quien profesaba gran afecto.

Una noche de invierno, lluviosa y tempestuosa, Carrao como de costumbre, ensilló su caballo, y desoyendo como siempre los prudentes consejos de Mayalito, sonriente saló sobre él y con una copla en los labios desapareció al pasitrote en la oscuridad de la sabana.

Eso lo había hecho infinidad de veces a pesar de las advertencias de Mayalito. Pero esta vez pasó la noche, llegó el día y Carrao no regresó. Mayalito seguro de que a su amigo algo grave le había ocurrido, se dió a la tarea de buscarlo de inmediato y después de varios días con sus noches de recorrer incesantemente las sabanas,  solamente encontró las charnelas del freno del caballo de Carrao, las cuales llevó consigo  de entonces en adelante. Mayalito no desmayó y continuó la búsqueda, prefiriendo para ello las negras y tormentosas noches de invierno como aquella cuando Carrao partió para no regresar.

Pasaban los meses, los años y Mayalito seguía con el mismo interés del primer día buscando al querido amigo..... Hasta que desapareció él también. Pero al no regresar Mayalito, apareció por primera vez en las sabanas apureñas un ave de color oscuro que al volar produce un ruido metálico con las alas y en las noches de invierno canta constantemente y su canto dice: "carrao! carrao! carrao!"

A nadie le quedó duda desde entonces, de que Mayalito se había transformado en aquella ave, a la cual se le ha dado el nombre onomatopéyico de carrao; pero el llanero conocedor de la leyenda exclama al oirla cantar: "Ese no es Carrao; ése es Mayalito que se volvió pájaro para seguir buscando a su amigo Carrao. Oiganlo: es la misma voz de Mayalito cuando lo llamaba a gritos a media noche buscándolo por las sabanas. Y si no quieren creer, escúchenle el sonido de las charnelas del freno cuando vuela: las carga todavía como recuerdo"

Esta leyenda simboliza la firme e inquebrantable lealtad del hombre llanero en la amistad, que en ella llega hasta el sacrificio.  Julio César Sánchez Olivo

Charnela: Secciòn de cadena de hierro niquelado que une al freno con la rienda. Carrao: ave zancuda de patas largas y finas, que habita en las zonas fangosas, en las lagunas o pequeños caños, con poco nivel de agua. Su plumaje es marrón oscuro jaspeado.En el llano se dice que el Carrao canta incansablemente para pedir lluvia cuando hay verano, también para pedir que cese la lluvia cuando hay invierno.
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