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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

21 de diciembre de 2010

Galerón de la Negra Juana María - Ernesto Luis Rodríguez

Este poema, nos gusta mucho y viene justamente a propósito de la entrada sobre los refranes dedicados a la gente de color. Consideramos una obra de arte este poema, por la riqueza y lo descriptivo de las múltiples metáforas utilizadas. De nuestro gran poeta Ernesto Luis Rodriguez, a continuación Galerón de la Negra Juana María

Galerón de la Negra Juana María
La negra Juana María,
pimpollo de tentación,
señera como la palma,
caliente como el fogón,
camino de los cantares
se va por mi corazón.
Tallada la piel reluce,
oliendo a puro melón,
a soga sin estrenarse,
a mango medio pintón,
a palo recién floriao,
a lluvia sobre terrón,
a hierba que se remoza
y a vino de garrafón.


El ritmo viene con ella,
con ella va la cancion,
los ojos relampagueando
ceniza, llama y carbón;
los mismos de caña dulce.
el cutis de papelón;
la lengua conversadora,
sonrisa como algodón,
y lunas del mismo rio
los senos en eclosión,
alegres como perdices,
maracas del llano son,
saltando porque no llevan
sostenes con almidón....
Cintura de cuatro nuevo
sonando de son a son,
al pié del arpa sacude
la canta y el camisón;
anima el contrapunteo,
apura el trago de ron,
y todo el patio llanero
le suena bajo el talón,
igual a como se escucha
la pólvora en el cañón,
el látigo sobre el cuero,
el cedro en el ventarrón
y el dale-que-dale a pulso
la mano sobre el pilón.


La negra Juana María,
remanso y ensoñación,
dulcita como el guarapo,
tan agria como el limón,
va de joropo en joropo,
va de peón en peón;
chaparro cuando ventea,
pisar de caballo andón,
desprecia los amoríos,
no pide ni da razón;
y cuando pasa bailando,
ceñida en el galerón,
su risa y el zapateo
me dan en el corazón.

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