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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

19 de julio de 2010

Las Vaquerías: La recolecta del ganado (4)

Después de la recolección de ganado y el reparto del mismo entre los participantes del rodeo, cada quien se lleva el suyo a la manga, para meterlos en el corral y proceder al herraje.....
“Ya venía entrando por la manga la madrina y era el momento más emocionante. El animalaje bravío se arremolinaba dentro de las palizadas que se iban estrechado en embudo hasta caer en la puerta de la majada (corral grande para recoger el ganado), acosado por los caballos, que compartían el ardor del jinete en el dominio de la res, y entre la polvareda que levantaban los cascos y las pezuñas, y por encima del estruendo de entrechocar de los cuernos, de los balidos de los mautes, de los bramidos de los padrotes, del piafar y de las repechadas pujantes de las bestias, se alzaba la gritería ensordecedora de los vaqueros.
Atropellaban de cerca, empujando el ganado renuente a entrar en el corral, metiéndole el anca de los caballos, sin darle espacio para las arremetidas, sosteniendo el empuje de las revueltas, lanzando el grito en el esfuerzo del chaparrazo” Doña Bárbara. Las veladas de las vaquerías
Fotogradia tomada de www.apurepurollano.blogspot.com


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