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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

3 de noviembre de 2011

Camaguán, Tierra de Arpistas

Les ofrecemos otra parte de los interesantes manuscritos entregados al Poeta Germán Fleitas Beroes, por su amigo Julio Ramón, conocido como Ño Aguedo en la antigua Revista Fantoches, donde con un poco de humor, nos menciona varios de los importantes arpistas que se destacaron en Camaguán:
"Camaguán fue y será la tierra de los arpistas: En el vecindario “Guárico” (no se entiende bien la letra de Ño Aguedo), apareció Rito Ortega, el rey del bordoneo; en el barrio La Negra, Cleto García quien se asemejaba a Cupertino. En el Barrio “El Carrizalero”, Eloy Amaro que en el bordoneo imitaba a Rito Ortega; en Sombrerito, Pedro Pablo Molina cuya arpa resonaba con todo el sabor llanero; en los “Colorados”, Peluíto (no se entiende bien la letra de Ño Aguedo), arpista de gran inspiración y gran ejecutor de pasajes y golpes llaneros; en el barrio Los Mangos, Don Pedro García, viejo del tipo del General López Contreras, usaba un arpa pequeña, que sentado le alcanzaba a las rodillas, sabia una sola pieza que él titulaba “Arroz con güesito”. No ejecutaba más nada. Una vez fue contratado para tocar en un baile en La Unión de Barinas. Fue un éxito la primera pieza, pues “Arroz con güesito” era un pasaje muy sugestivo; pero al repetirlo cuatro veces consecutivas y ya los ánimos caldeados por las repetidas libaciones, se presentó un pleito; la lámpara de kerosene de envase de vidrio color azul que iluminaba la sala, fue quebrada de un “pardillazo” y en la oscuridad solo se oía “el golpe y el pujío”. Alguien en la oscuridad gritó: “Vamos a esgollarle el arpa a ese viejo sinvergüenza, que no sabe más que un solo golpe” Al oir esto, Don Pedro, metió el brazo por el diapasón y salió en carrera por el extenso salón, donde crecía la malva en profusión. La noche estaba completamente oscura, era verano. Las virutas secas de la malva golpeaban las cuerdas y podía oirse a distancia pin-pum-pon-pam. El viejo de alta estatura y sabiendo que esta música delataba su posición, levantó el arpa por sobre la malva seca. Cesó la música, el perseguidor que deseaba “esgollarle el arpa” perdió el rumbo y se salvó el pequeño instrumento. José García era el arpista mas “piche” de todos y lo llamábamos “Pior es ná”. Muchas veces los arpistas se ausentaban para ir a tocar a bailes de distintos vecindarios del pueblo. Nosotros los zagaletones deseábamos parrandear y ocurríamos a “Pior es ná”. Casi no entendíamos lo que ejecutaba. Los primeros golpes protestábamos, pero una vez que teníamos unos cuantos “tarrayazos” entre pecho y espalda y estábamos “alumbraos” ó “Entre el Masparro y la Yuca”, comentábamos: “El muchacho va a tocá bueno y seguíamos la juerga hasta media noche.
Cupertino tenía predilección por Camaguán porque era tierra de arpistas y allí él vivía en su elemento. Salí de mis llanuras en 1930; Caracas, Barquisimeto, Maracaibo, absorbieron mi vida; me fui a los Estados Unidos y regresé de nuevo a mi patria pero no a mi patria chica, sino después deuna ausencia de 20 años. Cual fue la suerte de esos amigos y amigas? ¿Estan vivos o murieron?. No lo sé. Solo esto sé, que su recuerdo refresca mi alma como refresca el cuerpo la suave brias de los atardeceres llaneros. 
Vive todavía en Camaguán un arpista nacido en Camaguán; ejecuta la música para él y sus amigos. Cuando sus dedos se deslizan sobre las cuerdas de su arpa, se produce el mágico encanto de la tonada llanera y el oyente ve y oye, como en una ensoñación, la dulce voz, los bellos ojos, la cimbreante cintura y la sin par hermosura de nuestras muchachas llaneras; cuando esos dedos llegan al bordoneo, parece que se oye la voz fuerte el recio llanero cuando en plena llanura y en pleno sol se juega la vida ante el toro cimarrón y bravío. Porque la música de RAFAEL HURTADO, es música llanera, música de Camaguán que nos hace soñar con aquella tierra que cierto escritor caraqueño llamó “ancha y tendida tierra de amor y de dolor


Como complemento a la informacion sobre Rafael Hurtado, les ofrecemos un fragmento de una explicación que me dio el Ing. Rodolfo Loreto, amigo que con frecuencia me cuenta cosas del llano viejo: "Rafael Hurtado  interpretaba y cantaba otra melodia que el llamaba " El Niño Malcriao ", mas nunca la he vuelto a oir. Le informo que él era soberano improvisador, lo que le faltaba era "garganta". Una vez tuvo un desafío con Loyola cuando este aún no era conocido en los medios y, amanecieron contrapunteando en un botiquin llamado La Mascota en Camaguán. Parece que quedaron empatados contrapunteando. Imaginese, en esa epoca no había luz electrica, solamente lámparas de querosen y carburo !!!. Ahora bien, de eso hace bastante tiempo. yo era un escolar y ahorita no me ablando con chamizas. Rafael Hurtado compuso muchos pasajes, pero se perdieron en el tiempo. Rafael Hurtado era un comerciante en el ramo de las telas, tenia una gran tienda dedicada a es rubro. Fue músico y compositor por amor a ello , no a dedicación exclusiva."
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