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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

10 de agosto de 2012

Los Hijos de Guárico: Dámaso Figueredo

Don Dámaso Figueredo, importante exponente de la canta llanera del tipo "veguero". Sus canciones se caracterizaron por ese toque criollo auténtico, donde las letras se entrelazaban buscando la picardía, malicia, “chispa” y humor del llanero. Abundan en la letra de sus canciones los refranes criollos, en ellas nos contaba historias  que giraban en  gran medida en temas como la infidelidad, el amor en parejas de  distintas edades, embarazos escondidos, pero también de las realidades sociales. Los títulos de sus canciones reflejan su estilo: "Cuando el Pobre Lava Llueve", "La Novia Fajada", "Ni en Compadrazgo ni en Primo", "La Hija Catira" "Mi Mujer se fué con Otro", "Me la quitó un Bodeguero", "Ando Buscando una  VIuda""Lo que yo le pida, déme", "Las Viejas tienen su Historia" y por allí muchos nombres similares, pues este artista grabó muchos discos con grandes éxitos, entre los que destacó la "Historia de las Galeras del Pao". En las artes del contrapunteo, también resaltó en compañía de importantes copleros, pues su facilidad de improvisación era notoria.

No nos ha sido posible  ubicar una reseña biográfica formal de este artista, sin embargo contamos con una poética reseña, denominada Voz de Barranco y Sabana, escrita por Alberto Hernandez y publicada en el Blog, San Juan de Los  Morros, de la cual tomaremos algunos fragmentos:
 
 "Seguramente cantaba algún pájaro sabanero en el momento del alumbramiento de María Nicomedes, allá en el hato “Merecurito” en 1939, y de seguro fue así porque la criatura –pocos años después- comenzó a imitar el canto, los tañíos y las distintas voces del monte, ese tan amado y tomado de sorpresa por el niño Dámaso Figueredo, hijo de José Antonio Robles.
En las luces de adentro, en los rastrojos y apagados fogones de la sabana. En la marca del oso hormiguero, o en la mirada del cunaguaro, en la niebla del miedo, donde la cacería y el arreo imperan, Dámaso advirtió la danza de la canoa y la fiebre nerviosa de su río Tiznados, una mancha serpentina –casi detenida- que el llano atajó en Guardatinajas."

"A la señal de la mirada, majado el becerro: la voz en falsete por ser muchacho “sin garganta aún”, Dámaso pasó alambres por lo bajo y supo de los atascos de animales en los barrizales del Tiznados, por los lados de “las Ventanas”, llamado sitio de Pueblo Nuevo, por ese afán de aventura pionera. La copla y la fiesta en los patios tenían en este hijo del campo, terreno abonado para el desafío del verso improvisado. Cómo lo miraría la madre o el viejo Robles al entonar con voz recia la rutina de la faena, o los sinsabores de una dolencia, en medio de los caminos solitarios, llenos de sol o luna, señales para el largo trecho del silencio. Cómo se descubriría él mismo sacando el grito, la voz que corre sobre la piel del caballo, o sobre los saltos de la canoa que cruza sigilosa el lomo pesado de esa culebra amarilla, o los barrancos de La Atahona. El diablo de Florentino lo retó varias veces. Dicen que Agapito Medina podía dar fe de este asunto."

"Dámaso pudo decir –como lo dijo- que era hijo de la tarde, porque de ella venía, como en el poema de Vicente Gerbasi, venido de la noche. Viene desde La Atahona, con la fresca conversa de Gregorio Jiménez, Ignacio Parra y otros agricultores que hicieron horas sobre el surco, bajo sol inclemente de Guárico. Pero faltaba mucha historia para encontrarlo en Aragua. Faltaba mucho oírlo cantar con ese dejo mesurado, alejado de abusos contra su campesina tenencia, para decir desde la desnudez de su origen: “Viene cayendo la tarde en Guardatinajas”, y despedirse y hacerse leyenda en esquinas y madrugadas, en su veguera insistencia."

"Las cuerdas de Lionzo Vera, Cándido Herrera y Eladio Bolívar llevaron por esos pueblos fiesta y bordón en la aguda mirada de Dámaso y Rafael Martínez, Rafael Bastidas, María Carrizales para el contrapunteo, ese entre la vida y la muerte, para descifrar también a Orlando Araujo, llanero del piedemonte barinés."

"El camino postrero de Dámaso Figueredo se leía –el tiempo y el descuido lo borraron- en la puerta de entrada a Guardatinajas: “La soga que se revienta corriendo mismo se empata”, la metaforización de un silencio que tiene continuidad en cada verso que se oye por allí, desgaritado en plena sabana, como buscando gente, como buscando el río."

Seleccionamos dos canciones demostrativas del estilo de Don Dámaso, tanto  en letras como en términos y en posteriores entradas colocaremos algunas más. Confieso que pensé en colocar el significado de muchas de las palabras existentes en las canciones, para aquellos que no están familiarizados con el lenguaje y pronunciación del campesino llanero, pero al final, decidí dejarlo tal cual se grabó pues esa es precisamente la esencia del  canto veguero. Algunas palabras definitivamente no las entendí, por lo que dejo los espacios para completarlos con la ayuda de alguno de ustedes.

NI EN COMPADRAZGO NI EN PRIMO
 
Después de Dios en el Cielo
Por ser el poder divino
Le doy gracias a mis padres
Mis abuelos y mi padrino
Haberme echao en el mundo
Un hombre reconocido
Que no me asustan con sombras
Ni muero de nerviosismo

Soy un negro arrequintao
Con bastante raza de indio
Me recuerdo que mi padre
Fue cacique de una tribu
Mi madre tambien tenía
Descendencia de guajiro
Por eso yo en todas partes
Soy como guaitacamino

En la noche mas oscura
es que soy mas agresivo
El tigre lo oigo roncando
A donde sea me le arrimo
Si hay un cementerio viejo
Solamente me persino
Pa´que no me  sarga el muerto
Ni me asombre el mal espíritu

Yo me le arponeo a un caño
Cuando veo un cocodrilo
Abrazarlo po el pescuezo
Igual que un par de enemigos
Con los mismos dientes míos
Le reviento los colmillos
Y entonces saco el puñar
Pa´darle por el codillo

También con un dueño de Hato
Discutí por un cochino
A cuenta de  millonario
Se la quizo dar de vivo
Cuando me dijo chismoso
Se me prendieron los hígados
Y la lengua se le torció
Como tripa e´ puerco espino

No tengo real en el banco
Y sé que vivo tranquilo
No le ando envidiando a nadie
Lo que tenga en su bolsillo
Yo me siento muy feliz
Con lo poco que consigo
Ninguno se da de cuenta
Los árboles que cautivo

A mí el que me da le doy
De acuerdo a lo que recibo
Yo no creo en parentesco
En compadrazgo ni en primo
Tampoco en esas visitas
Diariamente de un vecino
 En esa farsa confianza
Es donde está el enemigo

En mi casa todo el mundo
Tiene que andar por el hilo
Cuando mi mujer da a luz
Voy a repararle el niño
Por ley tiene que ser negro
No pálido ni amarillo
Si no nace pata e´plancha
La sangre se la examino

 
Yo cuando embarro mi casa
Dejo dos o tres portillos
Para cuando esté por juera
Llegar metiendo el oido
Hallar por donde asomarme
En caso que sienta un ruido
Con el pié izquierdo alante
Y la otra en el cuchillo

Yo quiero que me comprendan
Y no haiga mal entendido
No es que yo estoy amargao
Sino por lo sucedido
Buey bellaco no se ataca
No con el barro ´el ombligo
Ni la cascabel se come
Al canapial______



LA NOVIA FAJADA

Póngale freno a la boca
Hay que mirar  y callá
Porque al decirle  al primero
La cosa se va a______

Era la séptima vez
Que me iba vorvé a casá
Y me salió la muchacha
Con las patas toas quebrás

A mí lo que me extrañaba
Era la facilidad
Que en una semana y media
Que la empecé a enamorá
Y me cargaba con la roncha
Que hablara con el papá
Los dos hermanos mayores
La abuelita y su mamá

Le pregunté Marcolina
Por  qué  estas tan apurá
Me dijo caramba chico
Contigo así sea arrimá
Yo no tengo ni la casa
Pa donde te vo a llevá
El corazón me lo tienes
Como una jacha encavá

Siempre medio malicioso
Y me daba que pensá
Que desde que yo llegaba
Esa muchacha sentá
Hasta que me resolví
Y la tuve que mandá
Agárrame una totuma
Llena de agua pa tomá
Ahí si la vi pobrecita
Caminando escarranchá
Resollando jipeaito
Como que estaba atorá
Er pescuecito ergaitico
Como una traga vená
Y los huecos de las arcas
Como una vaca jambreá

Le pregunté Marcolina
Tú como que andais fajá
Me dijo tengo seis meses
de un amigo embarazá
Pero después que yo para
Quedo bonita y tallá
Y dices que es un seismesino
Que a lo mejor se va a criá

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