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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

2 de mayo de 2011

La Primavera Llanera

 PRIMAVERAL
Letra: Germán Fleitas Beroes
Con el primer aguacero
Se puso lindo el rosal:
Volvió la garza al estero,
Volvió la copla al corral;
Y lucen sus trajes nuevos
La palma y el pajonal

Amarra el caballo
Cantamele un tono
A la Cruz de Mayo

Con el primer aguacero
Se puso lindo el corral
Flores del patio llanero
Coloca sobre el altar
-entre cintas y luceros-
La muchacha tropical

Amarra el caballo

La Primavera tiene distintos orígenes, dependiendo del lugar del mundo que estemos considerando. Es un período que en todas partes se asocia con un reverdecer y floración, con un clima benigno. Sin embargo, estas características cuando hablamos de países no tropicales, se generan luego del invierno, de la nieve, cuando el sol atraviesa el helado paisaje y propicia el retorno del verde al derretir el hielo que riega la tierra, que empieza a germinar en diversidad de especies que se encontraban en estado latente. En esas latitudes, la primavera es sol.
En Venezuela y otros países del trópico, la primavera está mas bien asociada al agua, a la lluvia, que tras el rudo verano, permite el retoño de las plantas. Dice Alberto Arvelo Torrealba, en Lazo Martí : Vigencia en lejania: “En el tropico, en cambio, la primavera es pluvial. Se origina porque la tierra estaba enjuta y la lluvia la humedece, la moja y la fecunda. No es cuenta de más sol. Sol le sobra en febrero y marzo a la victimada pradera cuya clorofila arde y se chamusca. A la grava y la terronera, y la arena y la arcilla calcinadas. Es tolda y llovizna la esencia primaveral en Venezuela. Agua silente y agua “con sonido”, a cuyo beso los bancos sabaneros despiertan como de una desangrante pesadilla"

No cumple un patrón exacto el momento del año en que ocurren los cambios climáticos en Venezuela. Hemos dicho que la salida de aguas se da aproximadamente en noviembre y de allí, generalmente hasta finales de abril, tenemos el verano. Es en esta época cuando vienen las primeras lluvias que traen consigo la primavera, hasta la definitiva entrada de aguas, casi siempre en mayo, cuando empieza nuevamente el invierno.

Dice el poeta, que cercana la Primavera, ya no hay mas incendios, pero no porque la temperatura haya disminuido o porque haya cambios climáticos favorables; cesan los incendios pues ya no hay nada que pueda sucumbir bajo las llamas, todo se ha quemado ya.

Fugaz, y en su fugacidad amiga , más que del sol, de las garúas y de las toldadas, es la primavera de la patria campiña. A su influjo despiertan, en matiz y rumor de la fauna y la flora, el espectro y la escala de los regocijos agrestes. Con la algarabía de los loros en las verdes y pintadas frondas, el retorno gradual de alas palustres a los recientes aguazales, el ruido de la gota gruesa y sonora en el techo de los caneyes, el olor de la tierra, la ternura del retoño en las rozas y la griterío de la retozona chamuchina infantil en los patios del hato, colmos de charcos aún cristalinos.”
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