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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

12 de mayo de 2013

Misión del Santo Cristo del Capanaparo

Cada Misión evangelizadora y cada labor social que hacen los sacerdotes en sus comunidades es de altísimo valor, sin embargo, hoy en el dia de las madres, queremos hablar de una muy especial: la Misión del Santo Cristo del Capanaparo, ubicada en La Macanilla, a orillas del río Capanaparo en la carretera que va a Puerto Páez desde San Fernando de Apure.

Entrar en la bellisima capilla produce una sensación especial y conversar con el Padre Bencomo complementa la emoción de una labor amorosa en extremo.


Llegamos a la capilla poco antes de la misa dominical. La capilla iluminada por la luz que pasa por sus vitrales, daba impresión de estar en casa. Se veía por todos los rincones el esmero del Padre en esperar a sus feligreses. Una capilla pulcra, sencilla, cuidada. Sobre las bancas se encontraban cuidadosamente colocados en cada asiento, en perfectas condiciones y perfectamente alineados, los cuadernos con las canciones. En un pequeño atril detrás de la última banca, las oraciones y la guía para la misa. En el pequeño altar en perfecto orden estaban colocados todos los implementos para  la misa, todo en orden absoluto.

 

Pudiera pensarse al leer estas líneas que así luce cualquier iglesia o capilla en  todas  partes del mundo, pero yo diría que en este caso, hay un componente adicional, se respira amor al entrar en el recinto, el ambiente invita a orar y a comprometerse con la población en que está ubicada. Es como un llamado a reaccionar entre tanto abandono.


Esta pequeña iglesia luce como una lucecita en un caserío bastante gris y el padre Bencomo,  se ha comprometido ha entregar su servicio en ese lugar donde cuesta que la gente vaya a misa, donde se profesan otras religiones y sobre todo por una apatía extrema que reina en el sector. Es un entorno de pobreza, donde a veces los fieles no tienen ni siquiera los 20 bolívares para pagar un bautizo o un  matrimonio.

Este pequeño oasis de fe y esperanza en el caserío polvoriento de La Macanilla, fue construido, al igual que la escuelita indígena  La Coromoto, por el equipo de ASOPICA (Asociación Civil Caño La Pica), que ha puesto su esfuerzo y voluntad de servicio en ese sector olvidado del Apure.

He aquí una reseña tomada de la página web de Asopica:

"La “Iglesia de la Misión del Santo Cristo del Capanaparo”, fue construida en el año 2008. Su estructura fue diseñada especialmente para esa población adaptándola al clima tropical de sabana y a las altas temperaturas propias del llano. Es una Iglesia abierta, fresca, con unos vitrales de colores con motivos religiosos y un Cristo sencillo que transmite una paz increíble. El ambiente de la Iglesia y sus alrededores es muy acogedor para los feligreses y turistas que deseen conocerla. El 12 de marzo del año 2008 fue bendecida por el Excmo. Monseñor Víctor Manuel Pérez Rojas con la solemne eucaristía. Actualmente el Diácomo Alfredo Bencomo es quien a través de la Diócesis de San Fernando de Apure se encarga de administrar y brindar sus servicios a la comunidad católica de la zona y también de prestar apoyo en la evangelización de los alumnos de la Escuela La Coromoto y de las poblaciones de La Macanilla, zonas circunvecinas y a las comunidades indígenas apostadas a lo largo del Río Capanaparo y del Río Cinaruco. Sabemos que se trata de una realidad compleja y desafiante, la cual hemos decidido afrontar y comprometernos con Dios y desarrollar una actividad misionera para contagiar valores, evitar la violencia y potenciar las condiciones de vida de los habitantes de las zonas aledañas buscando la unión familiar y de las comunidades." 

Muchos citadinos, especialmente en dias y temporadas vacacionales, solemos visitar el Apure y bañarnos en las aguas del Capanaparo precisamente en La  Macanilla, donde existen amplias playas para ese disfrute. Vivencias Llaneras del Abuelo te invita a llevar al padre Bencomo, en tu próximo viaje hacia esas tierras, algún donativo que lo ayude  a desarrollar su labor. Puede ser ropa usada, siempre en buen estado pues recuerda que no la estas echando a la basura, la estás dando a gente necesitada. También puedes llevar alimentos no perecederos, artículos escolares para los niños de los alrededores, juguetes,  en fin, en una zona tan deprimida, cualquier donativo es de valor. O simplemente entra a escuchar la misa y deja tu donativo generoso en ella con la seguridad de que será bien utilizado.

ENLACES RELACIONADOS: ESCUELA LA COROMOTO DEL CAPANAPARO

Dulces de Tinaco, estado Cojedes: Torta de Plátano y Majarete

Les ofrecemos a continuación dos recetas tradicionales de Tinaco, estado Cojedes, tomadas del Cuaderno del Instituto Nacional de Patrimonio del estado Cojedes, de este pueblo. 

TORTA DE PLÁTANO: La receta se inicia pelando 2 kg de plátano maduros, que se trituran con un tenedor y mezclan con ¾ kg de azúcar y 400 grs de mantequilla. Se agregan 8 tazas de harina lentamente, 4 huevos, 2 cucharadas de vainilla, 2 cucharadas de canela molida y se mezcla todo muy bien. 

Para cocinar se unta una tortera con mantequilla, se agrega harina leudante y vierte la mezcla en el molde, luego se deja cocinar en el horno a 350º, por cuarenta y cinco minutos a una hora.

MAJARETE: Este postre es sin duda un postre tradicional que no se adjudica a una zona específica.
Les ofrecemos la receta del estado Cojedes.
Este dulce criollo se prepara, como muchos alimentos, a partir del maíz. Se prepara sobre todo en época de Semana Santa. Los ingredientes de este postre son una taza de harina de maíz precocida, dos cocos, cinco tazas de agua, guayabita, dos tazas de papelón rayado, canela en polvo y una pizca de sal. Para su preparación se extrae la pulpa de los cocos y se licua junto con el agua. La mezcla se coloca sobre una tela la cual se cierra para exprimir el bagazo del coco sobre una olla. Se deben obtener seis tazas de leche aproximadamente para mezclarla. Luego con harina de maíz se añade papelón, guayabita, clavos de especies, canela y sal, cocinando a fuego lento por espacio de 10 minutos y removiendo constantemente con una cuchara de palo. Para terminar hay que dejar enfriar para que cuaje. Si gustan los comensales se espolvorea con canela.

La Voz del Pueblo Barinés: Refranes oídos en los llanos de Barinas (12)

SOBRE LAS MAÑAS

• Tiene mas mañas que un burro viejo
• Tiene más mañas que ala e´sombrero viejo
• Maña vieja no es resabio

SOBRE LA SEGURIDAD

• Es mas seguro que herencia e´madre
• De aquí pa´lante, el piloto es un gavilán
• Seguro está el cielo que no lo caga zamuro

 SOBRE LA OPORTUNIDAD
• Cada quien jode cuando le toca
• El muerto sabe a quien le sale
• Lo miró como zamuro a mortecina

Fuente:La voz del Pueblo Barinés. Rafael Cartay

Tiempos de Langosta

Tiempos de Langosta

Francisco Castillo Serrano
Lecturas del Apure Legendario

 "Y subió la langosta sobre toda la tierra de Egipto, y se asentó en todo el país en tanta cantidad como no lo hubo antes ni lo habrá. Y cubrió toda su faz y oscureció la tierra y consumió toda la hierba y todo el fruto de los árboles y no quedo cosa verde en toda la tierra de Egipto". (Exodo. 10, 14). 

 En Venezuela a finales del siglo XIX y comienzos del XX el infortunio era lo común, estaba aún convaleciente de los dramáticos efectos de las guerras de Independencia y Federal e intentaba reanimarse para conseguir el progreso, cuando es invadida por la langosta en 1812 primero y en 1882 después. En 1880 la situación política era dramática sin mencionar la económica, esta última se agrava y persiste hasta 1887, debido, entre otras causas, a las contínua irrupción de langostas diezmadoras de cosechas, la caída de los precios internacionales del café y el cacao que ocasionaron una considerable merma en los ingresos públicos. 

En abril de 1885 las langostas azotaron en gran proporción los Andes venezolanos, y casi al año, en marzo de 1886, espesas nubes del voraz insecto impregnaron los llanos de Barinas y Apure y por el cañón del rio Santo Domingo invadieron la ciudad de Mérida y sus campos con general alarma. La afectación de gobierno y pueblo ante dichas alimañas escalofriaba, descubriéndose entonces que con gritos y ruidos de latas levantaban vuelo y seguían su marcha. 

En 1909 torbellinos de langostas invadieron de nuevo los llanos y región occidental del país, cuya permanencia duró hasta comienzos de 1910, en tanta cantidad que solo en la hacienda del doctor José de Jesús Dávila, situada en La Punta, en las afueras de Mérida, se recogieron sesenta arrobas (690 Kg.) de larvas; por fortuna para unos y desgracia para otros, la calamidad partió hostilizada hacia otra regiones, mas por el clima que por la acción humana. 

En fin, no era una plaga nueva y desconocida; se sabe que en 1645 había asolado los campos de la extensa Provincia de Venezuela, conforme al testimonio del gobernador Marcos Gedler Calatayud y Toledo. Relata Sánchez Olivo que "para 1916, llego al Apure una gran invasión de langostas. Eran millones de ellas, en enjambres compuestos de tantos insectos que ensombrecían la luz del sol formando un tupido manto que se proyectaba como una oscura sombra sobre la tierra. En el vuelo permanecían muy juntas y al descender se precipitaban violentamente sobre los sembradíos, arboles o cualquier vegetal que inmediatamente devoraban, haciendo estragos en maizales y conucos cercanos a San Fernando, en los cuales, trascurrido algún tiempo, solo quedaban los tallos completamente desprovistas de hojas. Un conuco propiedad de don Amadeo Garbi, ubicado por el sector Boca de Guerra, cerca de Biruaca, fue atacado por tales animales dejándolo como el más inusitado peladero. Los campesinos hacían zanjas alrededor de sus siembras, que luego tapaban con tierra o les aplicaban candela una vez plenos de aquellos bichos. Continua relatando que: "también causó estragos en el Cajón de Arauca, ese mismo año, entre Guachara y El Yagual, se presentaban como una nube negra en el horizonte, y caían sobre arboles y casas con techo de cinc semejando el ruido de un chubasco y a su paso las plantas de todo tipo quedaban desnudas, sin señales de follaje. Las aves, como arrendajos, orihuelos, paraulatas, cubiros y otros, a su llegada las engullían con gran gusto, pero el hartazgo y la colosal abundancia les producía repugnancia y hasta temor, obligándolas a retirarse"

Decía don Rafael Tirado, viejo comerciante apureño, nativo de San Juan de Payara que él presenció como se quebró la rama de un samán debido al peso de los animales que se posaron sobre ella. La verdad es que en ninguna región del país se hicieron esfuerzos serios de algún género para acabar con la plaga, y desde esa fecha. (1916) las nubes de langosta fueron desapareciendo espontáneamente, privando así a los muchachos del entretenimiento que tenían de perseguirlas y matar a cuantas llegaren a su alcance. 

En todo caso, langosta, es el nombre común dado a diversas especies de insectos ortópteros, de cuerpo alargado, patas posteriores adaptadas al salto que se alimentan fundamentalmente de vegetales. Viven en regiones cálidas y presentan dos fases: solitarias y gregarias, esta última, es cuando forman grandes masas migratorias que se desplazan juntas, destruyendo a su paso toda forma de vegetación.

9 de mayo de 2013

Se Ausentó el Mejor Cantor

SE AUSENTÓ EL MEJOR CANTOR 
José Vicente Rojas
 

Arpista noble del llano 
Tóqueme un golpe menor, 
Que voy a decir cantando 
Algo que me da dolor 
 El joropo quedó huérfano 
Porque se fue su cantor 
Angel Custodio Loyola 
Su puntero y arreador 
Como él siempre pregonaba 
Yo soy su encaminador. 
Por caminos de la patria 
Con cariño y con honor, 
Sin darle tregua jamás 
Al ritmo del invasor 
Porque aprendió de memoria 
La lección del conductor 
El genio Simón Bolívar, 
Nuestro gran Libertador. 
 A los caminos del llano 
Él les cantó con amor 
A sus gentes, sus paisajes, 
Con su verso soñador, 
Impregnando de cariño 
De llanero cantador, 
Que en cada copla ponía 
Su coraje con ardor. 


 En aires de un pajarillo 
Y un tañío trasnochador 
Se le escapaba del pecho
La ternura y el candor, 
Del llano de sus ancestros 
Al que amaba con fervor, 
Lo vio toda Venezuela 
De sombrero y mandador 
Luciendo su liquiliqui 
Haciendo gala y honor, 
De las prendas de un llanero 

De jinete y coleador. 
Su pañuelo era la soga 
Y como era enlazador,
Lo tramoleaba en el arpa 
Para sentirse mejor 
Y pensar que el llano adentro 
Con cantos de ordeñador, 
Esteros garzas y caños, 
Mastranto, boral en flor, 
Se había venido con él 
En el potro de su amor. 
 Se marchó Angel Custodio Loyola
Por los llanos del creador 
Triste está la Mata Arzolera 
Y el Arauca vibrador, 
Santa María , La Yegüera, 
Donde aprendió a amansador
 Mata larga sarmientera, 
Banco Largo, El Caracol, 
Olivero y El Socorro, 


Tierra Negra está más negra
Envuelta en luto y dolor 
La catira, el pajarillo, 
Negra Chinga, el cimarrón, 
Cajón de Arauca Apureño
 Se te ausentó el trovador 
Y a orillas del río Apure 
Sollozan garza y garzón 
Y a costa e´Puerto Miranda 
Está amarrado el vapor 
Que salía hacia Puerto Páez, 
Caicara y Mata de León. 
 Ya no oiremos su garganta 
Cantando El Guachamarón 
La quirpa y el carnaval 
Ni el seis por numeración. 
Se silenciaron las primas 
El capacho y el bordón, 
Se apagaron los relinchos 
Del potro corcoveador 
El mugir de la vacada 
Y el torito pitador. 
¡La Llanura está de duelo! 
Porque se llevó el Señor 
A Angel Custodio Loyola 
Del llano, el mejor cantor 

Los Hijos de Apure: Antonio Castillo, el Tigre de la Nietera

No hemos conseguido mucha información sobre este artista, por lo que les ofrecemos algunos fragmentos de la informacion obtenida en el Blog, el show de Reynaldo Armas y sus amigos.

Castillo, nacido en el mes de noviembre del año 1948 en San Miguel de Cunaviche, y radicado desde muy joven en la ciudad de Barinas, expresa que ese universo diverso que hoy concentra la música llanera, es una excelente demostración que la manifestación folklórica está creciendo. Y dentro de ese crecimiento hay los que divulgan el canto recio, el romántico y el pasaje sabanero.

De él ha sido característico escuchar una timbrada voz recia, una de las más genuinas de la actualidad, sin dejar de aportar grandes éxitos en los aires del pasaje sabanero. “En este escenario que se vive en el momento no hay que discriminar a ninguno, cada quien nace para eso, para cantar lo que mejor le viene; el que nació para la música recia, debe ser recio, el que nació para cantar romántico debe seguir en lo suyo y así cada quien”, completa. 

Hace diez años Castillo, grabó con el barinés César Bernal, una versión de la Leyenda de Florentino y el Diablo, el conocido poema de Alberto Arvelo Torrealba, para el sello Divensa con el conjunto del maestro apureño Luis Rojas, donde aparece también una serie de contrapunteos entre ambos intérpretes.

7 de mayo de 2013

Y un día amaneció toda verde.......

No dejo de sorprenderme  ante los contrastes del llano. En todo nuestro país cuando empiezan las lluvias renace la vegetación y aparecen retoños por todas partes. Pero ese mismo hecho en el llano potencia su hermosura.

Simplemente observen el contraste de las sabanas del Capanaparo en Verano y en Invierno.



Foto: Daniela Kanzler

Foto Daniela Kanzler



Garcita: entre Querencia y Comedero.

Hoy les ofrecemos otro escrito cargado del sentimiento del Profesor Omar Carrero por la tierra llana, en el que se amalgama  la informacion de ese rinconcito llanero llamado Garcita, con la poesia en él inspirada


Garcita: Entre Querencia y Comedero!!! 

Baquiano Omar Carrero A. 
Garcita 2009 

Cuando el Orinoco se hincha, sus afluentes llaneros no pueden rendirle por lo que tienden a represarse y a “correr hacia arriba” inundando las sabanas del bajo llano pues las aguas entran en caos, uniéndose las de uno y otro río a través de caños e hileros. Es en estos lugares donde el llano forma un “hueco” por debajo de los 50 m que el sabio Humboldt llamó el “delta interno”. Las partes relativamente más altas conforman isletas libres de las inundaciones siendo ocupadas por algunos caseríos. Allí los pastos permanecen verdes aún en la época de sequía, un hecho que fue aprovechado en tiempos pasados por los productores del llano central guariqueño para apacentar sus rebaños, carentes de alimento en sus medanales desiertos. Aún se recuerdan los rebaños trashumantes que ocupaban isletas como las de Apurito, Arichuna, Rabanal, Guamalito y Garcita, entre otras. 

Esta última, tal vez una de las más nombradas, se encuentra enfrente de la confluencia de los ríos Apurito y Guariquito; por su centro corre El Cántaro, un caño de aguas claras que mantiene vivo a los pajales. Garcita se gana por agua o por tierra dependiendo de la voluntad de los vientos alisios. En verano o en invierno se puede llegar desde Cabruta, ya por una trocha o por el Apure-Apurito. En invierno también se puede llegar desde Cazorla navegando por el caño San Bartolo que fluye en el Apurito. Los dos trayectos son portentosos por la variedad de paisajes y fauna que se presenta en el recorrido. Hemos tenido la ocasión de hacer estas dos “itineras” en compañía de los profesores Manuel Costa, Leonardo Lugo y José “Coco” Guevara, este último, doctorante de la española Universidad de Valencia. 

El viaje iniciado en Cabruta nos puso en contacto con este pueblo de desvarío donde la vida transcurre en el apuro de un comercio acelerado marcado por la presencia de numerosas embarcaciones amarradas en la barranca del Orinoco, el hijo de muchos ríos de Venezuela y Colombia, ahora muy menguado porque para la época de abril registra los niveles más bajos en su régimen hidrológico.

Desde este poblado hicimos contacto con el llano guariqueño que se presenta impactante por la vistosidad de sus sabanas, esteros, médanos y palmares, así como por la fauna que ocupa esos espacios. Andar por estos parajes requiere de la vista experta de un baquiano ya que las trochas se multiplican, se anastomosan y se separan, en un intento por esquivar los médanos enterrados. En la lejura los médanos activos reflectan en el medio de la sabana; aparecen lagunas que semejan espejismos que se materializan por presencia de numerosas de aves vadeadoras; bosques de galería que como fieles amigos siguen el curso de los caños, en los que el saladillo, el uvero y el guamo chiguo constituyen la constante vegetal. Los vehículos unas veces ruedan sobre suelos tan arenosos que siempre están expuestos al atasque y otras, sobre suelos limosos donde las polvaredas que se levantan a su paso semejan la neblina de los páramos. Se encuentran los cauces secos de caños de aguas estacionales o de ríos cortados por el verano como el Aguaro, que sólo conservan algunos pozos providenciales para el refugio de la fauna entre la que se pueden destacar las aves multicolores, lagartos, serpientes y quelonios.

El Profesor Omar Carrero en una palma de dos guías, camino a Garcita
La palma llanera conforma densas comunidades que verdean en el aire difuminando la mustiedad del paisaje. Entre tantas miles de estas palmas se distinguió a una que tronchó la regla del monopodio que caracteriza a estas plantas al presentarse bifurcada, una rareza conocida en el llano como palma horquetiá o palma de dos guías. En la pata de esta palma Pedro nuestro baquiano, como buen apureño nos señala que “ahí mismito está Garcita” un pueblo guariqueño muchas veces cantado. En ese momento, obnubilados por la niebla de limo no percatamos que los apureños acostumbrados a estar siempre en el medio de un enorme círculo todo lo ven cerca, por lo que para ellos las cosas siempre están “ahí mismito”. Pensando en la proximidad del poblado decidimos acercarnos para sentir personalmente qué fuerza movió a Simón Díaz y Ángel Custodio Loyola a cantarle bonito.

Teníamos referencias de Garcita a través de esa mata de llaneridad representada en el poeta Ángel Eduardo Acevedo, nativo de este Caserío pero ahora apersogado a la Universidad de Mérida. El Poeta Acevedo como se le conoce en los medios literarios es también ensayista, violinista y cantautor y tiene en su haber varios premios de Poesía así como un disco editado junto con Simón Díaz (De Garcita a La Culebra). Desde la serrana Mérida veíamos lejana la oportunidad de conocer Garcita, por eso ahora que estábamos “allí mismito” no lo pensamos dos veces para acercarnos. El “allí mismito” del baquiano se nos alarga mucho, quizás más por la ansiedad que por la distancia. Fue entonces cuando nos acordamos de Simón, quien seguramente en un trance similar y recordando que la presencia regular del aguaitacamino al borde de las vías se usa figurativamente como un “cuenta-pasos”, escribió en estrofa, “que mucho aguaitacamino, te faltan para llegar”. Ya ajustados a este “medidor de distancias” seguimos el recorrido para ver como después del último aguaitacamino apareció Garcita!!!

En un principio no percatábamos la realidad porque el caserío, sometido al efecto de las tolvaneras
Perfil de Garcita frente al Apurito. Foto: Coco Guevara
aparecía desvanecido, pero llegando a él pudimos con sorpresa reparar que el pueblo es realmente borroso!! Quince remedos de casa alineadas frente al río en medio de una atmósfera reverberante. Viejos techos de palma arqueados por el peso del tiempo y sostenidos por altas paredes de bahareque tapizadas por un pañete salido de la mezcolanza de bosta de vaca con paja. Sobre el tono pardo del pañete aparece a considerable altura, tal vez de 1,50 metros, la marca gris de un zócalo esta vez no hecho por el hombre sino por las aguas del río. Es la línea que señala el nivel de inundación que dejan las aguas de los ríos Guariquito y Apurito que
Efectos de la inundacion visibles en la casa. Foto: Coco Guevara
frente al poblado se confunden en uno. En época de invierno el Orinoco al represar a sus afluentes llaneros los obliga a ocupar espacios de la sabana, es entonces cuando todos los caños y ríos de esa enorme cubeta se enmarañan convirtiendo al Costo Orinoco en un mar interior. El derramamiento de las aguas sobre el caserío fuerza la salida de sus habitantes hacia los médanos vecinos, especialmente a los más altos y grandes como Médano de Gómez. Otros prefieren quedarse en ranchos que construyen sobre rústicas falúas amarradas frente al poblado.

En época de estío una pequeña bodega suple las necesidades de unos cuarenta vecinos, entre los que figuran el comisario, el guardaparques, el maestro y el amigo Coronado, dueño de la bodega, todos acompañados de un puñado de gallinas y cochinos que sin las restricciones de chiquero campean libremente. Una punta de ganado aguarda en los corrales el mejor momento para ser llevada a tierras apureñas en busca de pastura fresca. En la playa, frente al río cuatro canoas esperan tranquilamente la llegada de las lluvias para salir de su letargo.

Garcita. Foto: Coco Guevara
Dos canciones de corte llanero dieron a conocer a Garcita, la primera de Ángel Custodio Loyola llamada El Socorreño en la que el célebre cantor guariqueño al mencionar los pueblos de su estado dice en una de sus coplas: “si acaso vas al Socorro – no olvides La Guasimita – y este verano que viene – me llegaré hasta Garcita” La otra “Garcita” es una sentida tonada creada por Simón Díaz de la cual se comenta que el Maestro la compuso como demostración de su amistad hacia el poeta garciteño y preciado amigo Ángel Eduardo Acevedo con quien ha sido trochero del mismo rumbo en el canto y la versación. El auténtico sentido de la composición sólo se entiende sí se conoce al Caserío y a su entorno. Como se dijo anteriormente, durante los fuertes meses de verano las sabanas arenosas del centro del Guárico se asemejan a un desierto, obligando a los Hateros a movilizar sus ganados hacia el sur en donde están los pastos verdes que sirven de “comederos”. “Me voy camino a Garcita - Donde están los comederos - donde la palma y el río - aumentan mi desespero”. Pero allí también en época de invierno los ríos desbordados inundan sabanas y palmares durante largo tiempo, obligando a los habitantes del Caserío a buscar refugio en los médanos vecinos o en ranchos flotantes asentados sobre falúas, sin duda un hecho que inspiró la copla: “Río crecido, río crecido - rebaja tu tempestad - que los chinchorros de noche - se mueren de soledad

 La trashumancia hacia el sur se cumplía a comienzos del verano cuando los pastizales del centro guariqueño daban paso al desierto de los medanales en los que apenas aparecen algunos palmares y lagunas, que presumen de oasis. En este lance es donde Simón, ubicándose como dueño de hato recomienda al Cabrestero: “ bebe cabrestero – bebe de mi morichal" – indicándole además que la travesía será larga ya “que mucho aguaitacamino – te faltan para llegar”, mostrando aquí en una hermosa aproximación, cómo se miden las distancias con la presencia de los aguaitacaminos apostados regularmente a la vera de los senderos.
Ganado esperando ser trasladado a Apure. Foto: Coco Guevara


Ya en una última copla parece que Simón hace referencia a Fruta e´ palma, su vaquita de ordeño a la que busca todas las tardes en su comedero para asegurar así la leche mañanera. Regresar al caserío en compañía de esta vaquita significa que su esfuerzo y sudor será gratamente recompensado en la totuma espumosa que le asegura la cuajada del desayuno. “Fruta ’e palma, fruta ’e palma - acompáñame al andar - que contigo y mis sudores - es más bonito llegar

 En esta reseña se intenta pintar a Garcita, un pueblo atípico sito dentro del llano más bajo, en el que la gente se ve obligada al trasiego periódico para ajustarse a la dinámica de las aguas. Se resalta la inmensa fuerza topofílica de los garciteños a través de la manera vívida como expresan la querencia de llaneros por su terruño, especialmente los habitantes de este Caserío que no se sienten desesperados en esas soledades ni por la palma ni por el río, sus eternos acompañantes.!!!

GARCITA
Autor e Intérprete: Simón Diaz
Me voy camino a Garcita
donde están los comederos
donde la palma y el río
aumentan mi desespero

Río crecido, río crecido
rebaja tu tempestad
que los chinchorros de noche
se mueren de soledad

Fruta e´palma, fruta e´palma
acompáñame al andar
que contigo y mis sudores
es mas bonito llegar 

Bebe,bebe, cabrestero
bebe de mi morichal
que mucho aguaitacamino
te faltan para llegar
 

ENTRADAS RELACIONADAS:
SIMÓN DIAZAGUAITACAMINO ; ANGEL EDUARDO ACEVEDO

Yarura, Hugo Estrada Castillo

YARURA

Te defendiste con fiereza del soldado español,
que vestido en armadura parecía un Dios terrible,
pero tu brazo de amazona a tí te hacía temible
y defendiste tierra e hijos entre sol y sol

Fueron muchos años de lucha sin ceder el control, 
pero llegó el momento enque se hizo indefendible
y te fuiste en busca de un paraje inaccesible,
en busca de nuevas tierras con distinto tornasol.

Te perdiste entre los ríos con tu silueta aceituna
y construiste un  nuevo hogar en alguna enramada,
pero al correr del tiempo se te acabó tu fortuna.

Tu nueva situación te llevó a vivir en acampada,
pero, conserva tus sueños y persigue la luna,
que algún diía terminará la permanente emboscada

23/03/2009

Nota del autor sobre el dibujo: Indígena de la tribu de los yaruros del estado Apure. Dibujo realizado de una foto original de la película Séptimo Paralelo, dirigida por Elías Marcelli y producida por mi abuelo José Natalio Estrada Torres en el año 1960

Hugo Rafael Estrada Castillo, nació en Caracas el 03/12/1954. Realizó sus estudios iniciales en el colegio Coromoto de Calabozo y los continuó en el Don Bosco de Altamira, Caracas. Culmina el bachillerato en el liceo  Nuestra Señora del Rosario y recibe el título de Técnico Superior en Mercadotecnia en el ISUM.
Cursa estudios de inglés en la Universidad de Missisipi, realiza su licenciatura en Administración de Empresas en la Universidad de Texas, un MBA en la Universidad de Saint Edwuard´s y cursos de postgrado en publicidad y mercadeo en la Universidad de Indiana, el IESA y la Universidad Católica de Chile.
Proveniente de una familia de intelectuales y poetas, es nieto de José Natalio Estrada e Hijo de Hugo Estrada Ripari y Carmen Beatriz de Estrada, todos insignes apureños que trabajaron en el rescate de las tradiciones, cultura  y defensa de su estado.
 Así como tiene amplio currículum en estudios, lo tiene en experiencia laboral y docente, y adicionalmente ha desarrollado gran pasion por la historia, literatura, poesía y arte. En  el año 2012, vio cumplido un importante logro al ver publicado su libro PLATA Y AZABACHE, libro de poemas y relatos donde recoge el trabajo intelectual y poético de  sus ancestros conseguidos tras ardua investigación y los propios.

5 de mayo de 2013

Francisco Aramendi, Héroe Desconocido

Francisco Aramendi, Héroe Desconocido

Francisco Castillo Serrano
Lecturas del Apure Legendario

"La carrera 8 de San Fernando, intermedia de la Muñoz y Municipal, se denomina carrera Aramendi, a secas; quizás a muchos les habrá pasado como a mí, que crecí en aquellas calles terrosas, supe los nombres que llevaban, pero pocos nos interesamos por saber por qué, y a quien correspondía tan importante distinción. Resulta que en estos tiempos de crisis, donde todo ha llegado a costos inaccesibles, sobretodo la buena literatura y los textos de investigación, se nos presenta la alternativa de releer los viejos libros adquiridos en tiempos pretéritos y a precios de golilla; a quienes nos entusiasma la historia una repasada a los hechos de ayer siempre es buena alternativa, y así en una de aquellas lecturas encontré respuesta a una interrogante pendiente desde mi niñez, referido a la vida y personalidad del coronel Francisco Aramendi. 

Vale decir que de Aramendi no se conoce su lugar de nacimiento, no obstante, viendo su hoja de vida, desarrollada fundamentalmente en el llano venezolano con algunas incursiones en suelo colombiano, y siempre al lado de Páez, su ejército y sus hazañas, podemos inferir que este prócer desconocido era posiblemente nativo de Apure. 

Fue en 1814, en plena rebelión popular, cuando abrazó la causa republicana, distinguiéndose por primera vez en el combate de Chire (llanos del Casanare, Colombia) el 31 de octubre de 1815, en derrota propinada a Sebastián de la Calzada; en adelante y siempre bajo las órdenes de Páez escribe una intensa y heróica hoja de servicios en pos de la patria, participando en casi todos los combates que se escenificaron en el territorio de Apure entre 1815 y 1824, como las batallas de: Mata de la Miel (febrero 18 de 1816); El Yagual (octubre 8 de 1816) y Banco Largo (noviembre 7 de 1816). 

Sus hazañas personales lo distinguían por sobre el resto de patriotas y realistas. El 03 de agosto de 1817 en un alarde de valor, Aramendi cruza a nado el río Apure en el Paso de Apurito y hace preso a Francisco López, gobernador de Barinas, en su propio territorio y delante de su tropa. En 1818, el día 06, a las diez de la mañana, hace el ejercito patriota un alto frente a la desembocadura del rio Apurito en el Apure, a tres cuartos de milla por el este de San Fernando, allí medita Bolívar la forma de pasar al otro lado del río y continuar el plan concebido para la campaña del centro; necesitaban embarcaciones y solo existían unas que formaban la escuadrilla enemiga que obstruía su paso. Se cuenta que Páez le da ánimo asegurándole proporcionarlas. 

 -¿Donde tiene Ud. embarcaciones?- le pregunta Bolívar.
-Las mismas que se oponen a nuestro paso- respondió Paez. 
 -¿Y como apoderarnos de ellas..? 
-Con caballería. 
 -¿Con caballería de agua..? Preguntó el Libertador en tono burlón. 

 El caso es que la tropa se movilizó, deteniéndose a orillas del Apure cerca del Paso de Coplé. Páez seleccionó 50 hombres de su guardia que soltaron las cinchas y gruperas a los caballos para poder rodar sobre las monturas en el momento preciso sin tener que desmontar los animales, avanzaron con Páez y Aramendi a la cabeza, y en un bloque, se lanzan al rio sobre los caballos a pelo, dirigiéndose a la escuadrilla enemiga. El pasmo causado por el inesperado ataque solo le permitió a los realistas hacer una descarga de cañón, arrojándose al agua antes de ser abordados y apresada la escuadrilla compuesta por una cañonera, tres flecheras y unas canoas, con las que pudo el ejército atravesar el Apure. Ante tal hecho Bolívar exclamo: 

-¡Si no lo hubiese presenciado, jamás lo hubiera creído..! 

Esta acción temeraria quedó marcada en la historia como "La toma de las flecheras" (febrero 07 de 1818) y se ejecutó en San Fernando en las cercanías del antiguo comando de policía del estado y la Plaza Daniel Florencio O'Leary en la avenida Tachira. 

Francisco Aramendi, se distinguió en los combates de: Calabozo (febrero 12 de 1818): La Uriosa (febrero 15 de 1818); El Sombrero (febrero 16 de 1818); Ortiz (marzo 26 de 1818); El Rincón de los Toros (abril 17 de 1818). Figura entre los héroes que participaron en la "Batalla de Las Queseras del Medio" (abril 2 de 1819); cuando al amanecer de aquel día, cruza Páez a nado el Arauca con 150 llaneros para hostigar a Morillo, tomaron la ribera opuesta sin ser vistos por el enemigo y al poner pie en tierra el casco del último caballo, aquel puñado de audaces avanzaron resueltos contra los realistas, iban divididos en siete grupos, y a la cabeza de cada uno un invencible: Juan Antonio Mina, Fernando Figueredo, José Cornelio Muñoz, Juan José Rondón, Juan Gómez, Francisco Carmona y Francisco Aramendi. Viéndolos venir Morillo forma el ejercito en plan de batalla y dos regimientos con 1.200 lanceros se anticipan a cortarles el paso, mientras por la izquierda sesga como una inmensa hoz una fuerte división destinada a aprisionarlos. Los llaneros retroceden en orden aparentando huir y son ferozmente perseguidos, cuando ya es inminente su derrota porque les están dando alcance, el jefe de aquellos lanza su grito de "iVuelvan Caras!" y aprovechando el impacto de la sorpresa arrollan las tropas enemigas. Con el ejército libertador Aramendi marchó a la Nueva Granada tomando parte activa en la Batalla de Pantano de Vargas (Julio 25 de 1819), y Boyacá (Agosto 7 de 1819), con las cuales se aseguró la independencia de ese país. En la Batalla de Carabobo dirigió el "Escuadrón Sagrado" y actuó en la toma de Puerto Cabello entre el 8 y el 10 de noviembre de 1923 bajo las ordenes de Páez. Murió asesinado en Guasdualito.