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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

13 de abril de 2012

Pasillaneando- José la Riva Contreras

¿ Cómo desligar la poesía de José La Riva Contreras y la voz de Antonio Heredia ? Creo que no se puede. Aunque esta canción ha sido interpretada por muchas maravillosas voces venezolanas y extranjeras, fue este dúo Portugueseño, poesia y canto quien internacionalizó este poema hecho canción:

PASILLANEANDO
Autor: José La Riva Contreras
Intérprete: Antonio Heredia
La luna en el sendero
me iluminaba,
y en el fondo del caño
se reflejaba,
recordando tus ojos
que me miraban, que me miraban
y aquellas notas tristes
de tu canción.

Titilar de cocuyos
que van dejando,
impresión de mechuzos
agonizando
chubasco que en la noche
va despertando, va despertando,
de su sueño al lucero
madrugador.

Llanero que amaneces
pasillaneando, pasillaneando,
en lomos del caballo
caracoleando, caracoleando,
rebaños de ganado
que van pasando, que van pasando
como paso los horas junto al recuerdo
con la ilusión. (Bis)

 

Les colocamos también la versión de María Teresa Chacín,  muy bella también

Mechuzo: Candil; Caracolear; agitar en vilo al caballo, Arrezagarlo (Vocabulario del Hato)

Los Hijos de Portuguesa: Antonio Heredia Montañez



T
ambién conocido como La Voz de Lara, nació en Araure, Estado Portuguesa, el 13 de junio de 1926 y fue un muy especial intérprete de la música romántica venezolana, canciones, valses, boleros y pasajes.
Aún cuando su vida musical se inicia con la ejecución del cuatro y su incorporación al conjunto Los Juancheros, su verdadera pasión aparece cuando comienza su carrera como solista en el año 1963. Seis años más tarde de su debut como cantante, graba la muy exitosa pieza de José La Riva “Pasillaneando”, la cual se convierte en todo un batacazo musical. Sin embargo, su amor por la música traspasa los límites que le imponía su actividad como ejecutante de cuatro y como cantante, cuando sale a relucir su habilidad, hasta entonces oculta, por la composición, la cual le permite obtener importantes premios y ganar reconocidos festivales nacionales e internacionales.
Entre sus principales logros como compositor destacan el primer lugar que obtuvo en el Torneo de Joropo de Villavicencio, Colombia, con el tema A ti Villavicencio; el primer lugar en el Festival de la Canción Venezolana de Carora, Estado Lara, con la pieza Evocación; y su triunfo en el Primer Festival de la Canción Larense, con la obra Lágrimas de un Crepúsculo. Toda su vida artística tuvo su sede principal en el Estado Lara y por esto es considerado como un honorable barquisimetano.
A lo largo de su trayectoria artística, el maestro Heredia grabó 12 producciones discográficas y compuso unas 700 canciones.
Algunas de sus obras: Volvamos a empezar, La distancia y tú, Sed de amor, Niño pobre, Dime que sí, Anclados, La Negra de la Llanura, Lágrimas de un Crepúsculo, A ti Barquisimeto, Nostalgia, Remanso, Lluvia de Estrellas, Hasta la Eternidad, Toro Afuera.  Sociedad de Autores y Compositores de Venezuela 

Escuchar la voz de Antonio Heredia es  sumergirse en el mundo del romanticismo. La mezcla de la hermosa voz con las bellas letras de estos pasajes, hacen que estos temas nos llenen de orgullo venezolano. 

ME ACOSTUMBRÉ SIN TÍ
Me acostumbré sin ti
Cuando imaginaba
que si me faltabas
Iba a morir

Me acostumbré sin ti
Ya no tengo miedo
porque sé que ahora
puedo vivir así

Me acostumbré sin ti
aunque tu recuerdo
no pueda borrar
de mi mente jamás

Nuestras horas de amor
vivirán siempre en mi
tus sublimes caricias
y tus ardientes besos
serán mi frenesí

Y al recorre el tiempo
aunque todo es pasado
evocaré tu imagen
y volveré a vivir
nuestro amor olvidado



Los Hijos de Portuguesa: José La Riva Contreras

No siempre podemos ofrecerles reseñas biográficas completas, por la dificultad que existe para ubicar información de los valores folclóricos de antaño, sin embargo, en ocasiones como la presente, encontramos artículos que sin ser biográficos, hablan del sentir de terceros hacia ciertos artistas. Para Vivencias Llaneras del Abuelo, estos artículos representan una manera muy válida de homenajear y sobre todo transmitir la obra de venezolanos que a su vez han dejado su huella en esta tierra.

Hoy queremos hablar de José La Riva Contreras, y lo haremos a través de dos artículos publicados en la web:

A lomos de un potro cancionero y sin alardear de nada, José La Riva Contreras le dio la vuelta al mundo “Pasillaneando” y regresó a su querencia, en Guanare, como –dijera él mismo- un muchacho campesino.
Doctor en medicina (UCV) con postgrado brillante en La Sorbona, doctor también en poesía, en señorío, en guanareñidad y, sobre todo, en humildad, este hijo de Guanare ya no le pertenece a su pueblo, sino al tiempo. Fue nuestro muy admirado y querido profesor allá, en el liceo Unda.
Poeta de versos muy claros y a la vez profundos, y músico, también, de los buenos. Un día amaneció "pasillaneando", seguramente en su finca "El Rocío", a orillas del río La Portuguesa (antiguo Tamarí indígena precolonial) y su música comenzó a oírse por todos los rumbos del planeta; más, sin embargo, la fama no lo afectó. A su lado, junto con su amada Evelia, mientras le crecían los hijos, le seguían floreciendo las canciones, de modo que Yanira, Marisela, Federico, Grissette y Evelita aprendieron a rezarle con música a la Coromoto para gracia y contento de ellos mismos y serena bendición de la familia y ya no solamente de Guanare sino de toda esta tierra de gracia que es Venezuela y hasta más allá de las fronteras patrias, por esos mundos por donde han pasillaneado sus hermosas canciones, que jamás uno se cansa de escuchar.
Por eso decimos, con orgullo tanto sereno como categórico, que José La Riva Contreras es el más universal de los hijos de Guanare.” Notitarde. com

JOSÉ LA RIVA CONTRERAS, POESÍA QUE TRASPASA FRONTERAS

Luis Mendoza Silva*

“La poesía, porque no es otra cosa sino poesía, lo que hace cuando escribe y cuando vive José La Riva Contreras o Joseito La Riva, como le escuchamos nombrar desde niños, en los caminos sabaneros, en la escuela, en el liceo y sobre todo en los pasillos del Ateneo Popular de Guanare, donde le vimos de cerca por primera vez; carácter afable, andar pausado, pulcramente vestido, sereno y parco en el hablar y de cuando en cuando un silencio lejano, que se pierde en los confines de su imaginación, es una poesía que traspasa fronteras y, cuando digo fronteras no me refiero simplemente a los límites geográficos o geopolíticos, hasta donde haya podido llegar su sencilla obra, sino también limites humanos, espirituales y oníricos. He ahí la grandeza de su obra musical y poética"
“José La Riva es un compositor que rebasa lo tradicional sin desconectarse de sus raices. Poeta, llanero de esencia y convicción, visionario, humanista y creador por naturaleza. Siempre caballero y siempre amigo.
También La Riva se ha destacado como médico- profesión que sigue ejerciendo, en una actitud casi filantrópica-, dirigente político de alto vuelo y empresario a veces, como el mismo lo afirma. En nuestra infancia hace ya varias lunas, por allá en la sabana de nuestros ancestros, recuerdo de muchacho becerrero y juguetón por los caminos del bajío, este coro con que inicia su canción más universal, era algo más que un himno, insoslayable compañero de los amaneceres y atardeceres cantarines

Llanero que amanece pasillaneando, en lomo de caballo caracoleando, caracoleando”.

Recientemente un amigo bogotano que vive en el Vichada, en tertulia nocturna desarrollada, entre los entretelones del X Simposio Internacional de Historia de los llanos Colombo-Venezolanos realizado en la ciudad de Tama, Casanarare, nos comentaba la admiración que sentía desde siempre, por dos personajes llaneros que él no conocía, pero que le parecían extraordinarios cultores de la llaneridad, para nuestro orgullo se trataba nada más y nada menos que de los poetas portugueseños José La Riva Contreras (Guanarito) y Joel Hernández Pérez (Araure). Este bogotano e historiador llanero, llegó a decirnos que La Riva y Hernández, eran –como todos sabemos- dos importantes iconos de la historia cultural de los llanos y por tanto deberían ser reconocidos, como patrimonio cultural de los llanos del Orinoco. ¡Cómo les envidio! -expresó al enterarse que nosotros, éramos paisanos y amigos de éstos ilustres personajes, orgullo nacional e internacional de nuestro gentilicio. Su poemario Para Decir y Cantar, editado por la lamentablemente desaparecida Colección de Autores Portugueseños, es un resumen cuidadoso de su obra poética y musical, allí están reunidas sus mejores canciones y poemas. Durante muchos años leímos con aprecio, una columna suya que aparecía esporádicamente por este mismo medio, titulada Desde Mi Cucurucho, donde trataba una variedad de temas dignos de ser consultados, a la hora de hacer un balance de su obra escrita. Esperamos seguirte encontrando siempre por estos caminos, viejo amigo. Saludos"

Japón Interpreta Nuestra Música

Siguiendo un enlace publicado en el Blog Orinoco Padre Río, nos encontramos con estos videos (son varios), de una interpretación de un grupo de jóvenes japoneses, que desarrollaron un prograna denominado INTRODUCCION A LA ACTUACION DE LA MUSICA LATINOAMERICANA, efectuado en el 2011.
La interpretación de los instrumentos es muy buena, incluso los cantantes hacen su mejor esfuerzo de darle el sabor criollo nuestro, lo cual sabemos que debe ser muy difícil para personas de culturas tan diferentes a la venezolana. El hecho final y resaltante, es que nuestra música vuela por el mundo en los acordes de la bandola, arpa, cuatro y maracas y se oye muy bien, se producen emociones y me enorgullece que civilizaciones tan ajenas y distantes, valoren y aprecien la  maravillosa  música llanera. Seleccionamos  dos videos: El Cruzao y Alma Llanera

EL CRUZAO



Les colocamos a continuación los bellísimos arpegios de una Quirpa, interpretada en un contexto diferente al anterior, con la participacion del Pollo Brito,Roberto Koch, Jose Perez, Yoko Yoshizawa, en Japón. Aquí recuerdo las palabras del poeta Fleitas Beroes: La quirpa es un golpe que hace llorar. Escuchen el arpa y déjense llevar por la emoción de ser venezolanos!!!!!

8 de abril de 2012

Apure: Tierra de Matas y Animas; MATA DEL AHORCADO

Se trata de otro de los interesantes trabajos que nos ha enviado el profesor Hugo Arana P. , denominado APURE TIERRA DE MATAS Y ANIMAS, donde en el enfoque peculiar del profesor, nos pasea por las "matas" nombradas en importantes libros sobre el llano y por las Animas mas conocidas en el Apure, las cuales cuentan con mucha devoción del viajero y  de lo ciudadanos del estado.
Presentaremos este trabajo en varias entradas, pues vale la pena que  el lector interesado pueda leerlo en su totalidad:

"Las sabanas apureñas se hallan pobladas de exuberantes Matas, como La Mata del Ahorcado, La Mata de La Miel y La Mata del Ánima Sola (entre otras), las cuales cobijaron a aborígenes, conquistadores, soldados de la gesta emancipadora, esclavos escapados de las haciendas, montoneras, bandoleros, ganado realengo o cimarrones (ganado enmatado o arrochelado), leyendas (Juan Parao y Quitapesares); asimismo han acogido a viajeros perdidos o moribundos que han quedado enterrados en esos predios, constituyéndose en Ánimas milagrosas (Ánimas benditas). En ese sentido tenemos en Apure: El Ánima de Ajirelito, El Ánima de Samán llorón y El Ánima de Mata e’ Silva. En todos esos santuarios algunos viajeros se detienen a orar, a dejar sus donaciones y a pedirle les concedan un milagro; mientras que otros, se paran a robarles las ofrendas, como lo hizo el zamarro Pajarote en la novela Doña Bárbara.

¿Qué es una Mata?
En los desiertos de Asia y de África se llama Oasis a un sitio más o menos extenso, poblado de árboles, donde el sediento apaga la sed y bajo cuya sombra se protege del ardiente sol. En las sabanas de Apure, estos grupos de árboles se conocen con el nombre indígena Mata, que significa, campo sembrado, roza o labranza. De aquí, el nombre dado a los lugares de las sabanas poblados de frondosos árboles; así tenemos matas histórica como: Mata de la Miel (Apure), Mata del Rincón de los Toros (Guárico) y La Mata Carmelera (Cojedes), entre otras; las cuales fueron célebres en la Independencia y en las guerras civiles de finales del siglo XIX.
Las Matas, dan cobijo al viajero, por cuanto, representan un agradable microclima en medio de la soleada sabana. Incluso, aquellas donde el agua se ha agotado, sirven como paraje de descanso, donde los viajeros plácidamente se resguardan del sol y de la lluvia. Encuéntrase también en las sabanas apureñas, otro tipo de Mata, que son lugares, más o menos reducidos, poblados de una sola especie de palmera: el moriche. De aquí, su nombre morichal, que equivale a sitio de moriches, donde siempre existe agua. Por cierto que en estos morichales, el agua constituye especie de estanques ocultos; que se denominan Tembledares. Posiblemente la voz tremedal (atolladero en Apure) se deriva de ese vocablo. Los tremedales suelen ser fatales incluso para el viajero avezado (Baquiano), quien conocedor del peligro que representan, trata de vadearlos con sumo cuidado. No así el desprevenido viandante, como ocurrió a las tropas de Pablo Morillo en la fracasada Campaña de Apure.

 La Mata del Ahorcado

Ancestralmente, algunos hateros en Apure se han tomado la justicia por su mano. En ese sentido, las inhumanas matanzas de aborígenes en estas tierras, han representado una estrategia orientada a controlar, por una parte, a los abigeos de oficio y por la otra, a arrinconar y ahuyentar de sus propiedades a los primitivos habitantes que aún pueblan este territorio. Probablemente Gallegos, escucharía de su informante, Antonio José Torrealba, allá en la costa del Arauca en una Semana Santa del año 1927, alguna referencia a esas acciones punitivas emprendida por los hateros contra los legítimos propietarios de estas tierras. Seguramente esos relatos los tomaría el maestro para ilustrar, El Capítulo VI de su novela Cantaclaro, nombrado El Corrido del Ahorcado, romance que cantaba Quitapesares en cada parrando donde debía carearse con otro payador. Florentino cantaba y contaba que era a un indio a quien El Diablo del Cunaviche (el doctor Juan Crisóstomo Payara), propietario de Hato Viejo Payareño, ahorcó de las ramas de un ceibo, a la luz de los luceros y a orillas del estero por robarle un mamantón de su hierro. Pero el autor de este homicidio, contradice lo divulgado por el cantor. Ante las inexactitudes del romance, Gallegos, para aclarar la cuestión, presenta la versión de cada uno de los personajes involucrados (tres espectros o tres leyendas del llano apureño): El Testigo, Juan Parao (El del caballo jerrao con el casquillo al revés); Quitapesares, el encargado de divulgar este drama y a El Diablo del Cunaviche (autor material de la tragedia). En este asunto, cada uno expone su versión.
Comienza el maestro por narrar el recorrido de Florentino en compañía de Payara en predios de Hato Viejo Payareño, quien lo conducía a La Mata del Ahorcado. Pero dejemos que sea el maestro, quien en boca de sus personajes aclare la cuestión. 

“En silencio recorrieron buen trecho, y ya al aproximarse a un grupo de árboles, aislados en medio de la sabana, salió Payara de su mutismo con esta pregunta, recuperando su aplomo:
-¿Sabe como se denomina esa mata, Florentino?
-¿Cómo quiere que lo sepa si es la primera vez que ando por estas malditas tierras?
Y Payara, sin la más leve alteración:
-Pues ha sido usted quien le ha puesto nombre, aunque de modo indirecto. Mata del ahorcado la designan a espaldas mías, por supuesto desde que llegó por aquí cierto corrido o romance de ese título compuesto por usted.
-¿Qué se propondrá ese hombre? -se preguntó Florentino- Vamos a salir de dudas, porque con este blanco lo mejor es saber de una vez a qué atenerse.
Y a Payara, con una calma solapada de resoluciones temerarias:
-¿Ese corrido a que usted se refiere será uno que empieza así?

Iban los dos caminando
por la orilla del estero,
llevaba el indio la soga
el blanco el mal pensamiento.
el blanco, que bien sabía
que el indio no era cuatrero,
sino que el hambre le dijo:
anda y robate el becerro.
iban los dos caminando
 a la luz de los luceros.


-Ese justamente- repuso Payara con impenetrable naturalidad- .Ganas tenía de oírselo al propio autor -¿De veras? – replicó este socarronamente- . Pues así sigue, ya que es su gusto:


Llegaron hasta una mata
de un nombre que no recuerdo,
llegaron y se pararon
junto a la pata de un ceibo.
y el blanco le dijo al indio:
arrodíllate, cuatrero.
ya vas a ver lo que cuesta
un mamantón de mi hierro.
llegaron y se pararon
bajo la copa de un ceibo.
hizo una pausa y luego:


-Esa es la segunda estancia. ¿Le sigue gustando, doctor?


-Me agrada oírselo porque usted lo recita bien.
-Con sus favores. Y escuche cómo sigue, porque Florentino cuando empieza llega hasta el rabo.
Encomiéndate a la Virgen
échate la soga al cuello,
pues solo te queda vida
pa rezar un padrenuestro.
así y que le dijo el blanco,
y el indio así con empeño:
que yo no robando maute,
que yo perdón te pidiendo.
y esto lo estaban hablando
 a la luz de los luceros.


En esto entraban ya en la mata. El rostro de Payara tenía una expresión nueva y tremenda. Florentino concluyó:
-Y escuche como termina el romance, como usted lo mienta:
Desde aquel día la mata
del nombre que no recuerdo,
la mientan la del ahorcado,
por el ladrón de un becerro
que aquella noche colgaron
de los copitos de un ceibo,
según lo pone el pasaje:
a la luz de los luceros.
iban los dos caminando…
Señores, no cuenten esto.


-Pues lo han contado y a mis oídos ha llegado –dijo Payara-. Pero nunca había logrado oírlo completo, por razones que huelga explicar y puesto que ha tenido la amabilidad de recitármelo, voy a retribuírsela mostrándole el árbol del cual fue colgado el infame que hoy le da nombre a este paraje. No de un ceibo, como usted pretende, sino de este paraguatán. Vea el cabo de soga que señala el sitio exacto de la horca. Fue aquí donde Juan Crisóstomo Payara se hizo justicia.
-Y antes de que Florentino pudiera salir del asombro que tal impavidez le causara:
-En otras y fundamentales inexactitudes incurre su romance, sin contar las deformaciones poéticas, tales como la orilla del estero y la luz de los luceros. Fue a pleno día y no por causa de un becerro. Hace poco le he dicho que mi hacienda no vaga por tierras que no me pertenecen y ya ha debido observar que mi finca está cerrada y por sus justos limites, con una advertencia escrita en cada puerta de que se prohíbe terminantemente el paso a quienes no sean empleados del hato o vengan a tratar negocios con su dueño.
Ya se exaltaba, pero recobrándose concluyó:
-Pero me estoy extendiendo en consideraciones que sobrepasan mis propósitos del momento. Solo quería que el autor de ese romance se cerciorara de que no fue de las ramas de un ceibo, sino de un paraguatán, donde Juan Crisóstomo Payara, haciéndose justicia por sí mismo, colgó a quien sobradamente merecía muerte infame. Ahora que sabe cuán plagado de inexactitudes está su famoso romance, usted verá si vale la pena modificar los versos respectivos”
El personaje Juan Parao, le informa a Quitapesares, que el doctor Payara, no ahorcó a un indio, sino a Carlitos Jaramillo, propietario de un hato colindante de Hato Viejo, nombrado Hato El Amparo, quien durante muchos años se metía a cachilapear toros en la propiedad de Payara. En estas explicaciones el viejo bandolero se explaya en detalles.
… “Llegué como llegan las cosas cuando Dios las dispone; a la hora y punto: No a las fundaciones de El Amparo, porque sin darme cuenta hice el rodeo de siempre, sino a la mata que ya usté conoce. Llegué en el preciso momento en que el doctor Payara, a caballo y arriando por delante a Carlitos Jaramillo en el suyo, atado codo con codo, llegaba a la pata del paraguatán.
-¿Eso qué es, doctor Payara? – le pregunté-
-Un escarmiento que voy a hacer con este ladrón cobarde -me contestó, al tiempo que se inclinaba sobre la bestia a desamárrale la soga de los tientos.
Carlitos Jaramillo estaba más jipato que lo que hubiera querío sé pa presumió de mantuano. Pero en vez de pedirme auxilio dijo, como si entoavía juera su espaldero:
-Juan Parao. Cumple tu deber. Acuérdate lo que prometiste a mi padre.
-Y yo le respondí, preguntándole: ¿Cómo te acordaste tú de la promesa que le hiciste de protegerme cuando lo hubiera menester?
Y el doctor Payara -me acuerdo como si lo estuviera viendo y oyendo:
-Cobarde ladrón y traidor. Bien merece la horca. Y dicho esto ya con la soga de Jaramillo en la diestra, lanzó por encima de una de las ramas del paraguatán, pasó el cabo por el lazo, la trozó, le hizo otro lazo corredizo en la punta y se lo echó al pescuezo de Carlitos, ya mas muerto que vivo, todo esto en presencia mía, pero como si nadie lo estuviera viendo. Mirándolo hacer, yo pensé que todo aquello, no era sino una comedia pa´ arrancarle a Don Carlitos, que tal vez se había metido en lo suyo a cachilapear, la promesa de respetarle su propiedad, como ya lo había hecho conmigo, aprovechando la punta de viento y me dije. -¡Ah doctorcito y lo que inventa pa igualase!
-Luego, lo que usté ha puesto en su corrío, lo de:
Encomiéndate a los santos
que sólo te queda vida
pa rezar un padrenuestro…

-Yo reyendome por dentro, porque bien se merecía don Carlitos siquiera un buen susto como el que estaba pasando. Pero cuando más seguro estaba de que aquello iba de embuste, embuste: ¡Juap! Un chaparrazo del doctor Payara al caballo de Carlitos, la bestia que arranca y… ¡Mire, catire!... ya usté lo dice en sus versos:
Señores, no cuenten esto.
Yo me quede pasmao, y  la verdad sea dicha, más que por lo que había sucedido en la punta de la soga, por lo que estaba mirando sobre el caballo del doctor Payara. Aquello no era un hombre, Florentino…Yo no sé como explicárselo…Aquello era una cosa muy grande, como de otro mundo, que de pronto se había metió en el cuerpo de un hombre y desde allí me miraba y me decía:
-Sepa usté que Juan Crisóstomo Payara hubiera querido morir sin mancha ni homicidio.
-Jueron sus palabras, ni una más ni una menos, y en habiéndolas dicho, me dio la espalda, camino de Hato Viejo…Hace una pausa y luego:
-Y yo me juí detrás de él, como si me arrastrara”…

La Flora del Bajo Apure en el Diario de un Llanero (4)

Continuando con el valioso trabajo del Profesor Freddy Páez, a continuacion les ofrecemos otras de las plantas del Bajo Apure:

FAMILIA CESALPINACEAS


Plants of the world online

CHIGA

Sin; guamo chigo. Medicinal
(Campsiandra comosa Benth). Uso Construcción
(Campsiandra caulintrincata Sterg),sp.nov.(ined) Uso Ceremonial
 Uso: Medicinal y Comestible

Arbol mediano, originario de la región de los llanos y alto Orinoco. De sus semillas (cotiledones) se elabora harina comestible de la cual se fabrica pan y atol, (Pitier,1978, p 209; Torrealba 1-08;2- 101), consumido por indígenas y no indígenas en la región. Stergios,1993 señala que de los cotiledones molidos se obtiene un almidón usado para la preparación de cachapas, atol y majarete, este autor hace un estudio completo del proceso de obtención de la harina.
Chiga. Imagen del trabajo original Freddy Páez
La madera es usada en la construcción de cercas con un tiempo promedio de duración en estas funciones de 3 años (Salazar.Barinas 1991,com pers.), en relación a ésto,  Corothie (p 158) señala que la madera es dura y pesada y Tamayo (p 198) indica: "esta madera es susceptible a ataques de Comejen y carcoma. Torrealba (2-95) le atribuye propiedades medicinales cuando en un párrafo dice "... me he curado.....y la ajitera con chiga jojota...". Informaciones recogidas en la región indicaron que trozos de la corteza en agua común, es usada para combatir las diarreas (Catano Piedras azules,1992,com pers.). También Torrealba le atribuye efectos mágicos cuando lo usa en ensalmes, para ayudar a aliviar picaduras del pez conocido como raya.

ACEITE
(Copaifera officinalis L). Veterinario
Sin: Currucay, Cabima, Copaiba,  Maramo.

Uso Medicinal
Arbol grande, originario del Norte de Sur América, distribuido en el país principalmente en los llanos, del tronco se extrae un aceite con uso en la medicina humana y animal, conocido como "aceite de palo" al cual se le atribuyen propiedades cicatrizantes, en tal sentido: De Cisneros,1981 (p 85) señala "...Es poderoso y eficaz antidoto de todo pasmo y especial curación para las heridas...”. Gumilla,1963,(p 215) dice: "Quita la frialdad que se introduce en los huesos descoyuntados y en los pasmos" y Gilij,1987 (I-p 82) se refiere a sus propiedades cicatrizantes. Torrealba (2-100) por su parte, hace uso de esta propiedad cuando para curar las heridas producidas por los peces caribes (Serrasalmus notatus) recomienda "... Aceite de palo revuelto con Kerosene y creolina...". Rodríguez,1980 (p 128), Delascio,1985 (p 82) y Pollak,1987 (p 156) se refieren también a los efectos cicatrizantes de este aceite. Pero también se le atribuyen otras propiedades tales como Antivenerea (Velez,1982,p 252); Laxante, Desinfectante, Diurético, Estimulante (Rodriguez,1980,p 128) y Antirreumático (Pollak,1987,p128;Delascio,1985,p82).

Tradicionalmente este aceite era usado para la desinfección de ombligos en los becerros recién nacidos y en el tratamiento local de las miasis o gusaneras, de allí el comentario de Torrealba ( 1- 271) "...Y un olorcito a aceite de palo por que....se limpiaba la pluma en el guayuco..." después de curar los becerros .Su uso en este campo es reseñado por Pompa (p 276) cuando lo indica en el tratamiento del Tétano, como laxante y en el tratamiento local de heridas.



Naturalista Colombia

ALGARROBO
Ceremonial
(Hymenaea courbaril L).
Sin: Corobore. Maderable
Uso Medicinal

Arbol grande, origen neotropical, distribuido en todo el país, en las zonas cálidas. Torrealba (2-75) hace uso de las propiedades maderables de este árbol, de las cuales también habla Pittier,1978 (p 103), por otra parte el mismo Torrealba (3-185 ; 5-285) dice que es un árbol "...refractario a las descargas eléctricas...", es decir no es alcanzado por rayos en caso de tormentas y también le atribuye propiedades mágicas cuando (4-197) para sacar espantos de una laguna dice"... Conchas y semillas de algarrobo cogidas el Jueves Santo y tiradas al agua el Viernes...".

Este árbol produce una resina a la cual De Cisneros,1981 (p 84) le atribuye propiedades benéficas en el tratamiento de fracturas óseas. Gumilla 1963 (p 213) enumera sus bondades. Pittier,1978 (p 103), Rodriguez,1980 (p 130) señalan su utilidad en el tratamiento de: Afecciones bronquiales, vermes intestinales y fracturas mientras que Delascio,1985 (p 83) le atribuye propiedades sedantes y repelente de insectos. Avendaño,Cunaviche,1992, (com.Pers) informaba que los interpretes populares de violín en la región Apureña usaban la resina seca como sustituto de la pezrrubia.


DIVIDIVE
(Caesalpinia coriara) (Jacq.) Wild.
Sin:Guatapan,Guatapanare.

Usos: Maderable, Medicinal, Tecnologia Apropiada

Arbol mediano, originario de las zonas áridas de la América Tropical, existiendo también en los Llanos, Torrealba (2-105) señala el uso de " la concha" en la curtiembre de cueros; al respecto Pittier,1978 (p 216) indica " Los frutos tienen
Dividive. Imagen del trabaho original de Freddy Páez
gran importancia entre las materias tanantes usadas en las curtidurías " y de sus semillas dice son muy astringentes y entran en la composición de un ungüento antihemorroidal. Con la semilla molida hasta hacerla un polvo se " curaba" el ombligo de los niños recién nacidos (Salazar Barinas,1993, com.pers.). En cuanto a sus características como maderable Torrealba (4-202) indica que es una madera pesada, cuando dice "...No se puede hacer canalete de dividive por
ser madera pesada y si se suelta de las manos no flota...”. En este sentido
Pittier,1978 (p 216) señala " el corazón es de color negro, durísimo y compacto, antiguamente sustituía el acero en las ruedas de maquinarias".


ROSA DE MONTAÑA
(Brownea grandiceps) Jacq; (Brownea leucantha) Jacq.
Sin: Palo de cruz.

Uso Ornamental

Arbol mediano, autóctono, popularmente se habla de la "rosa de montaña roja y la blanca" correspondiéndose las dos especies a los nombres científicos arriba mencionados, estas especies son bastante conocidas por sus características ornamentales y sus propiedades medicinales especialmente como cicatrizante y hemostático. Torrealba (2-313) ubica esta planta en la zona de Guayana y Amazonas y se refiere a las propiedades medicinales mencionadas cuando narra un hecho (fabulado) en el cual a una persona le habían cortado la cabeza "... y lo fajaron con una corteza de rosa de montaña y pudo seguir trabajando..." y también señala "...Con la roja, los Indios aumentan los glóbulos rojos, con la blanca los glóbulos blancos y en conjunto con el paracható usado como brazaletes y collares es un gran hemostático...", en relación a esta propiedad Pittier,1978,(p 323) cita a Caulin y expresa "...lo más maravilloso de este palo es que aplicado a una cortadura por profundo que sea, luego estanca la sangre...". Las propiedades de esta planta como hemostática usando flores, frutos, hojas y tallos en maceración, frescas o secas la refieren Rodríguez,1980, (p 121; Pollak 1987 (p 156); Delascio,1985,(p 85); Castro,1985 (p 76). También se usa la corteza contra la ictericia y problemas menstruales :Rodriguez (p 121); Pollak (p 166) y Delascio (p 85). Observación personal en Santa Elena, Caramuca, Barinas indica que médicos populares continúan recomendándolo para los casos de hemorragias y problemas menstruales.


Red herbarios noroeste de Mexico

TAMARINDO

(Tamarindus indica L).
Uso: Veterinario y Medicinal

Arbol grande, originario del Sur de Asia y Africa y naturalizado en toda la América Tropical, Torrealba (4-300) señala "...Guarapo endulzado con gran cantidad de Tamarindo..." como parte del tratamiento para caballos con dolor de cabeza. El dolor de cabeza en caballos, para los llaneros, ocurre cuando el animal sufre de "muermo" especie de afección gripal caracterizado por abundante secreción nasal; Ocaña,1989, (p 365), cita a Hernández, Historia Natural de Nueva España, en relación a esta planta y señala "...corta la pituita... " es decir suprime los flujos viscosos de las fosas nasales. Pittier,1978 (p 397) indica que la pulpa de los frutos es laxante, y se usa para "refrescos y dulces, "...popularmente existe la creencia de ser bueno para el higado...", al respecto Ocaña (p 364) señala "descarga al higado de bilis" utilizándose en caso de hepatitis, por otra parte le atribuye un alto contenido de Vitamina C.



Plant.net

BRUSCA

(Senna occidentalis)( L.) Link. Maleza
Uso Comestible ,Medicinal

Arbusto, de origen Americano y muy común, considerado como una maleza y así lo señala Torrealba (5-211). Sin embargo Pittier,1978 (p 143) le atribuye propiedades diuréticas y antipiréticas y también en casos de enfermedades de la piel y el asma nerviosa. El mismo autor cita a Caulin y señala "es usada para disolver los flatos y dar frotaduras en los resfriados". En Apure y Barinas las semillas de Brusca fueron o son usadas como sustituto del café, por la gente de escasos recursos económicos ( Salazar ; Mendez, Barinas,1992 ,com.pers.).
Sin:Chiquichique.                                                           
                                                                                                               

ENTRADAS RELACIONADAS 

5 de abril de 2012

Espectros Apureños: El Jinete de La Matanza

Nos cuenta el Profesos Hugo Arana Páez, en su libro Espectros:

"En la calle Sucre, entre las actuales Avenidas Chimborazo y Francisco de Miranda, frente al viejo cementerio, contaban los vecinos de entonces que a medianoche veían a un extraño jinete que montado sobre un enorme caballo, galopaba a lo largo de la Chimborazo y al llegar a la esquina El Embarcadero, doblaba por la calle Sucre rumbo a Las Marías, para detenerse bruscamente frente al portón de las viviendas que se hallaban cerca del matadero, conocido coloquialmente como La Matanza. Esa bestia la montaba un jinete de pelo e´guama y envuelto en una cobija de pelo negro, al que no se le veía la cara. El animal era un caballo negro zaino, que parado en dos patas y con sus fuertes relinchos, llenaba el ambiente de terror y de polvo. Después de producir un gran alboroto, jinete y montura, desaparecían misteriosamente ante la vista de los audaces curiosos, que por un postigo de las desvencijadas ventanas de madera se habían atrevido a mirar a aquel extraño jinete. Se dice que era el caballo El Tuzón que pertenecía al matarife del pueblo, conocido como El Catire Benítez, quien vivió durante muchos años al lado de La Matanza y quien sobre su caballo, alardeaba por las polvorientas calles del pueblo, de ser un excelente jinete y de poseer un magnifico caballo. Otros aseguraban que a medianoche veían al Catire Benítez sentado en la acera del cementerio sujetando a su caballo Tuzón y que quienes lo veían, al voltear, notaban que misteriosamente había desaparecido y solo alcanzaban a escuchar el relincho de la bestia. Por lo que algunos decían, ¡Ah vaina! el Catire Benítez, todavía anda penando.

También otros vecinos referían que cerca del antiguo matadero o Matanza de ganado, asesinaron por motivos pasionales a un parroquiano, quien siempre andaba sobre un hermoso y brioso corcel negro retinto enamorando mozuelas y aseguran que quien lo mató era vecino del lugar y que por eso a medianoche el jinete, cual alma en pena, venía a perturbar el sueño de su asesino. Esta versión es aceptable, por cuanto, se decía que el presunto criminal, tal vez atormentado por la molesta y terrorífica visión, puso fin a su existencia, ahorcándose de las ramas de una mata de mamón que se hallaba en el patio de su casa. Por cierto, desde entonces los vecinos mas nunca escucharon los relinchos del caballo zaino, ni volvieron a ver al desconocido jinete."

3 de abril de 2012

Guayabal : ¿Pueblo de Cumbes, Róchelas y Cimarrones o tierra de gente laboriosa?

Me parece muy pertinente esta ponencia presentada por el Profesor Hugo Rafael Arana en el 1er Encuentro de Cronistas efectuado en Guayabal, estado Guárico, en Mayo de 2009, principalmente porque analiza los motivos por los cuales pudo crearse en la antigüedad la creencia que era un pueblo de delincuentes, lo cual queda muy claramente sugerido por Francisco Herrera Luque en su obra Boves El Urogallo. Sin más, fragmentos del estudio realizado por el profesor Arana:

Cuando algunos esclavos ‹‹cimarrones›› no se adaptaban a vivir bajo la tutela de su propietario, huían a las montañas formando los llamados ‹‹cumbes››, donde habitaban en chozas alejadas de la acción de amos y autoridades. Desde allí bajaban a los caminos y poblados para asaltar y robar, transformándose en el azote de la región. En algunos casos estos cumbes fueron el origen de pueblos que se formaron a todo lo ancho de la geografía del país. Asimismo, grupos de mulatos y negros libres se juntaban, formando las llamadas ‹‹róchelas››. Los repartimientos de negros, que era el sitio de la hacienda donde tenían sus chozas o bohíos (‹‹bujíos››, como decían ellos), llegaron a formar con el tiempo importantes núcleos poblacionales. Los pueblos eminentemente negros se formaron en las zonas costeras y bajas, donde proliferó el cultivo del cacao y se requirió la concentración de mano de obra negra, por ser fuerte y adaptable a las tierras cálidas. Los pueblos de Taría, Cabría, Urama y Morón, en las costas centrales, tuvieron sus orígenes en capellanías de negros allí establecidas; así como Curiepe fue un pueblo fundado por negros libres. A través de todo el siglo XVIII se nota un aumento de los alzamientos de esclavos. En 1721 las autoridades reales calculaban en 20.000 los negros cimarrones en toda la provincia de Caracas (recuerden que la provincia de Caracas llegaba hasta Puerto Miranda en las riberas del Apure). En 1786, José de Castro y Araoz decía que, sólo en los llanos, había unos 24.000. Según la misma fuente, entre 1794 y 1795 fueron entregados a sus amos unos 500 cimarrones. Entre 1550 y 1800 hubo insurrecciones, sublevaciones y alzamientos con un total de nueve movimientos de cierta significación. 
La lucha de las fuerzas productivas representadas por los esclavos negros y por los mulatos, negros libres, indios y toda aquella masa marginada de pardos que había ido aumentando cuantitativamente a través del tiempo, enfrentada a los amos y terrateniente que ya tenían gran poder económico y social, incentivaron, sin lugar a dudas, las rebeliones negras de finales del siglo XVIII. Desde el principio de la colonización fueron muchos los alzamientos de esclavos, pero en la segunda mitad del siglo XVIII, factores económicos, sociales e ideológicos incidieron notoriamente sobre este proceso, haciendo cada vez más difícil el control sobre los esclavos.-

En el recorrido del obispo Martí por la zona de Camaguán en febrero de 1780, le fue insinuada la necesidad de fundar un nuevo pueblo entre Camaguán y Cabruta. En ese sentido se escogieron las mejores tierras para fundar el pueblo, en unas tierras supuestamente realengas, a pesar de hallarse en el hato San Jerónimo. Cuando en 1780 se comenzó a fundar el pueblo, Don Sebastián Sánchez de Mier y Terán (hatero), se apareció diciéndole que esas tierras tenían dueño. Algo similar y más grave ocurrió con San Fernando de Apure, población fundada el 28 de febrero de 1788, iniciando Mier y Terán inmediatamente a su fundación una querella contra sus pobladores, la cual culminó en 1790, cuando la Real Audiencia sentencia a favor del hatero y ordena el desalojo de la población en pleno invierno, un mes de agosto de ese año, viéndose los vecinos forzados a recoger sus corotos y abandonar precipitadamente sus viviendas.

La cuestión de fondo es preguntarse ¿No sería que los hateros, movidos por sus particulares intereses fomentaron la idea de que los primeros pobladores de Guayabal no eran pacíficos y laboriosos colonos, sin forajidos y por lo tanto había que rechazar la fundación de este pueblo?
La tesis del teutón Alejandro de Humboldt

La opinión de Humboldt en su visita al pueblo en el año 1800, según cita Botello…
"El fundador se había igualmente mostrado bien poco delicado en la selección de los nuevos colonos. Muchos vagabundos de los llanos se habían domiciliado en Guayabal por el hecho de que los habitantes de las Misiones se libran del brazo secular. Aquí como en Nueva Holanda no se cuenta como formar buenos colonos sino en la segunda y tercera generación"… (Humbolt, 1942,271).

Opina Adelina Rodríguez Mirabal

También Adelina Rodríguez Mirabal, se adhiere a esta tesis de Guayabal como pueblo de róchela. Dice esta investigadora que de estos mismos grupos arrochelados en los llamados Llanos de Caracas se formaron núcleos rebeldes que afectaron a los hatos.-


"A raíz de la conquista del llano y como reacción al cerco militar – civil que bordeaba los llanos – se generó un incremento en las rebeliones por vía de las róchelas, que se ubicaban en las periferias de los hatos principales y encerraban un contenido de clases, dado el régimen en represión a que estaba sometida la población móvil de los llanos"… Rodríguez Mirabal, Adelina en: Brito Figueroa. 1987 (IV1258).

Oldman Botello

También Botello en su obra "Guayabal y Cazorla" comparte la tesis del teutón Humbolt.

"Es un municipio autónomo cuya capital lleva el mismo nombre, ubicada a orillas del río Guárico. En el área donde sería fundado Guayabal estaban asentados numerosos hatos, donde se desenvolvía la vida llanera alrededor de unas casas, unos paloapiques, conucos y queseras. El sitio era llamado El Paso del Guayabal. De los hatos surgieron los pueblos con el peonaje y los indígenas. También las róchelas de negros, zambos y mulatos y algunos bandidos que buscaban los lugares tumultuosos para ponerse a buen resguardo y burlar las autoridades. La zona de bosques de galería a orillas de ríos y caños que median entre Guayabal y Cazorla favorecía tales menesteres. Por allí andaban Nicolás Ochoa (a) Guardajumo"… "Guayabal y Cazorla", Botello Oldman, pagina 17.-

Según Botello en su obra "Guayabal y Cazorla" pág. 36 dice: …"Guayabal siempre tuvo un huésped indeseable, el coronel de caballería del rey José Tomás Boves"…

"Desde 1813 como comandante militar de Calabozo tuvo muchos contactos con el pueblo. El 14 de octubre de 1813 después de la derrota que le infligió su paisano Vicente Campo Elías en Mosquiteros, al Este de Calabozo, se refugió en Guayabal donde rehízo sus tropas" Botello (Pág. 36). En esa población emitirá una de las ordenes más terribles que jefe alguno pueda impartir (1 de noviembre de 1814).-

…"Don José Tomás Boves, Comandante en Jefe del Ejercito de Barlovento. Por la presente doy comisión al capitán José Rufino Torrealba para que pueda reunir cuanta gente sea útil para el servicio y puesto a la cabeza de ellos, pueda perseguir a todo traidor y castigarlo con el último suplicio; en la inteligencia que solo un credo se le dará para que encomiende su alma al Creador; previendo que los intereses que se recojan de estos traidores serán repartidos entre los soldados que defienden la justa y santa causa y el mérito a que cada individuo se haga acreedor; será recomendado al Sr. Comandante de las tropas del Rey le auxilien en todo lo que sea necesario." Cuartel General de Guayabal, 1-11-1813 (Gaceta de Caracas (XI 29-11-1813 Blanco y Azpurua, 1978 (V) 173)

Pregunto a Botello, ¿esta cita se refiere al Bando de Guayabal? Posteriormente en El Sombrero, los patriotas derrotan a Torrealba y recuperan la nota y la insertan en la Gaceta de Caracas donde estos añaden …"Por la orden dada por Boves a uno de sus subalternos (Torrealba) se deducirá cuál es la situación de este capitán de bandidos que se halla refugiado en el Guayabal"… Botello 37

La presencia de Boves en Guayabal es recreada por Francisco Herrera Luque en Boves el Urogallo (Historia fabulada) …"Al reclamo de Boves en el Guayabal acudían llaneros de todos los confines: indios de Camaguán, del Apure, Zambos piernas torcidas de Calabozo, mestizos claros y perfilados de Barbacoas, negros y mulatos del Tuy "(Herrera Luque, 1972, 71). En Guayabal fue decapitado el jefe realista llanero Pedro López porque no pudo contener a Mariño, quien lo había derrotado en Bocachica. Afirma Botello que la gente seguía a Boves porque reunía todas las características del caudillo. Además les repartía la tierra despojada a los blancos y de allí el calificativo que le endosó Juan Vicente González de "Primer caudillo de la democracia venezolana" Botello 38.

…"destruido el cuerpo principal de los bandidos, con cuyo apoyo han desolado los revoltosos los pueblos más retirados y pacíficos" según Boletín del ejercito Libertador.

,,,"La victoria había sido obra de la táctica y el arrojo de Campo Elías, émulo republicano de Boves… atrayéndole por una falsa retirada –dice Cajigal –, rodeó después con las fuerzas que tenía ocultas toda la infantería de Boves y la pasó a cuchillo, con cuanta caballería cayó bajo su mano. Esta derrota puso a Boves en el caso de replegarse al pueblo de Guayabal, con los restos invisibles de sus tropas"… Carrera Damas, Germán.  Boves, Pág. 170. Continúa más adelante Carrera Damas …"San Jerónimo de Guayabal, que fue fundada según Humboldt, por los misioneros capuchinos, era una Misión situada… cerca del río Guárico que desemboca en el Apure… nada fácil de gobernar y cuyo fundador que había establecido en la propia iglesia una pulpería en que vendía plátanos y guarapo, aceptó toda clase de hombres como colonos… Esta tolerancia condujo a que… Muchos vagamundos de los llanos se habían domiciliado en el Guayabal, porque los habitantes de la misión no están bajo el brazo secular… En suma una guarida de bandoleros muy a propósito para que el más grande de ellos se acogiese en la derrota y para que Vicente Lecuna generalice diciéndonos de sus habitantes: …"estos bandoleros comunes a casi todos los llanos, mataban ganado para robar cueros, gozaban de impunidad en las inmensas sabanas y solían acudir a las misiones religiosas, donde no ejercía jurisdicción la autoridad civil, como la del Guayabal." Vicente Lecuna.  La Guerra de Independencia citado por Carrera Damas en Boves. Pág. 170.

Según Oldman Botello (Pag 25), Guayabal fue fundada el 3 de julio de 1795 Botello, por Fray Joaquín María de Málaga.-

Las razones por las que se funda esta población echan por tierra la concepción de ser pueblo de cumbe, róchela o de cimarrones, por cuanto sus fundadores no eran esclavos escapados de plantaciones, sino funcionarios de la iglesia que se ajustaban a las exigencias de las leyes de Indias y  porque la misma respondía al mantenimiento de las comunicaciones entre San Fernando de Apure, Camaguán y Calabozo.-


A fines de 1796 (hace 213 años) fray Tomas Bernardo de Castro recibió instrucciones para fundar un nuevo pueblo en el sitio más inmediato al río Guárico, en el paso y puerto sobre el río y no lejos del Hato San Jerónimo que va a dar nombre al futuro pueblo… Guayabal viene a ser una solución estratégica para reducir a un centro poblado a un grupo de indígenas nómadas, sería una vía de acceso a la otra banda del Apure, en invierno, porque en esa época se formaba un estero desde Camaguán hasta las cercanías de Apure, que obstaculizaba la comunicación de Apure y Calabozo. En Guayabal tomarían la ruta sur por el Guárico, Apurito y Apure para llegar a San Fernando o a Arichuna.-

Pero amén de ser ancestralmente productor de exquisita miel, Guayabal ha sido un pueblo productor de ganado vacuno;
según Botello en su obra "Guayabal y Cazorla, cita a Adelina Rodríguez Mirabal, en Brito Figueroa, 1987 (IV 1258) indica en el primer censo de población:

Primera Matrícula o Censo en 1787
Blancos             229 
Mestizos           187
Indios                 50
Pardos              281
Negros Libres   43
Esclavos           269
Total             1.059


De igual manera Botello cita datos de un censo ganadero donde se señala la presencia de la zona de hatos y ganado vacunos, en el año 1791:

Hatos:    20
Reses     26.800

Quiero señalar con estos datos aportados por Botello, se infiere que en Guayabal había veinte y seis reses por cada habitantes; es decir, que habían más vacas que seres humanos; pero la cuestión es que para manejar 26.800 reses se requería de una significativa cantidad de peones, encargados de hatos, caporales de sabana, becerreros, cabestreros, ordeñadores, queseros, cocineras, etc. Es decir que cabe pensar que esta población se dedicaba a labores propias del trabajo de hato, así como otro porcentaje importante de la población estaba dedicado a labores agrícolas, en los minifundios (entiéndase conucos) que es una forma de explotación que como herencia nos legaron nuestros aborígenes y si para el año 1797 había una población de cincuenta indios cabe pensar que muchos se dedicarían en esos conucos a la siembra de yuca amarga y a elaborar casabe, así como a elaborar aripos (o budares para tender las arepas de donde se deriva la palabra arepa), pero además estos aborígenes se ocuparían de fabricar otros utensilios como tinajas y es que hoy la zona de la parroquia La Negra vecina a esta población, es gran productora de yuca y la misma es cosechada en estas tierras de Guayabal, La Negra y Camaguán.-
CONCLUSIONES

Guayabal no fue fundada por negros esclavos escapados de algunas plantaciones, sino por religiosos que cumplían los requisitos que las Leyes de Indias les imponían; más bien se fundó atendiendo dos razones: a) estratégicas (para mantener las comunicaciones entre Calabozo, Camaguán y San Fernando de Apure), dado que las aguas en el invierno inundaban la vía que conectaba a esas poblaciones, por lo tanto era necesario edificar este pueblo desviando la ruta hacia el Este unas cuantas leguas, para así garantizar en la estación lluviosa el contacto entre estas poblaciones y b) porque entre Cabruta y Camaguán no había ningún centro poblado que contribuyera al asentamiento de hatos y de agricultores.-

Contrario a esa difundida concepción historiográfica hay que analizar las tendencias es decir que la mayoría de las actividades que se hacían en este pueblo eran eminentemente agrícolas y ganaderas y que Guayabal y sus alrededores fue, es y será un pueblo de trabajadores de gente emprendedora y amante de la paz. Hay que observar en ésta parroquia lo que son los lunes queseros, donde desde las seis de la mañana se miran caravanas de gente laboriosa trayendo su producto, trabajadores pujando por los caminos, por las trochas, ora vadeando lagunas o matas, que afanosos desde sus queseras vienen para obsequiarnos el producto de su esfuerzo como son los hermosos y sabrosos panes de queso llanero que colocan en el mercado. Y lejos de ser pueblo de cumbes, róchelas o cimarroneras ha sido una tierra que ha parido muchos hijos notables que han honrado el gentilicio de ser guayabalero.-
Hugo Arana Páez

Grupos Indígenas Apureños: Los Otomacos

Los Otomacos formaban un grupo lingüístico único con los Taparitas. Se supone que constituían un grupo independiente Paleo-Americano y parece que tenían vínculos culturales con los pueblos prehispánicos centroamericanos y de la zona andina.

Estaban ubicados en la parte oriental del actual estado Apure, en la costa desde la confluencia del Apure con aquel gran río hasta el Meta.

A los misioneros religiosos, y a cuantos europeos se aventuraron por tierras otomacas, llamó la atención el que mientras unos se dedicaban a pescar o recoger huevos de tortuga, otros jugaban pelota, como rito favorable a la pesca, al estilo maya y azteca. Durante el juego consumían tierra (geofagia) y antes de ciertos actos, como entrar en guerra, una púa del pez conocido como "Raya", y se embadurnaban la cara y el cuerpo con la sangre que les britaba de la herida.

La mitología otomaca hablaba de que el origen de su pueblo estaba en una piedra triple situada sobre el pico Barraguán, casi enfrente de la desembocadura del río Arauca en el Orinoco, en el actual estado Bolívar; esta montaña sería su "Abuela", y su "Abuelo", otro pico frontero, a unas dos leguas del primero; las peñas más pequeñas de los dos lugares serían otros tantos antepasados suyos. Llamaban a la primera piedra "Uruana" y a sí mismos "Uruanayes (hijos de la piedra)

Acostumbraban a elevar cantos nocturnos a la luna y a llorar y gritar al amanecer. Enterraban sus muertos en dos etapas o tiempos: la primera, para que se descarnaran los cadáveres y quedaran los puros huesos, y la segunda, cuando en una urna colectiva colocaban los restos que habían quedado del primer enterramiento, a los tres años de haber sucedido éste. Cuando alguien moría, desamparaban la casa del muerto y luego la quemaban.

Creían en un ser supremo, al que daban el nombre de Yivi Uranga ("el que está en lo alto"). Este ser divino había creado el mundo, premiaba a los buenos y castigaba a los malos. Según parece, los otomacos tenían también la creencia en la existencia de un espíritu del mal, el cual llamaban Tigüi- Tigüi, nombre de un pájaro enemigo del hombre.

El matrimonio otomaco era monógamo y los jóvenes eran casados inicialmente con las viudas mas ancianas para que aprendieran de ellas los secretos del sexo y las obligaciones del hogar. Al enviudar de su primer matrimonio es que podían casarse con mujer moza, a la que transmitían su experiencia anterior

La propiedad era colectiva y el producto de la pesca y cosechas era distribuida de acuerdo al número integrante de cada hogar, pero el trabajo también era colectivo.

Se alimentaban de la pesca, algunos vegetales como el guapo, el changuango, chiga, la batata, la yuca, el maíz y algunos frutos. También algunas piezas de cacería.

Además de las flechas y macanas, usaban arpones con cuerdas "de las que usaban para apresar piraguas" porque para el siglo XVII eran llamados "Los piratas del Orinoco". Durante mucho tiempo se mantuvieron en constante lucha con Los Caribes. Sólo cuando éstos empezaron a usar armas de fuego, que les eran suministradas por holandeses establecidos en Guayana, los otomacos se vieron precisados a eludir la guerra con aquéllos. Las antiguas crónicas misioneras dicen que fueron los más aguerridos opositores de los españoles.

Los jesuitas lograron establecer algunas misiones con población otomaca: San José de Otomacos (1733), San José de Mapoyes (1740), Uruana o Urbana (1732), Cabruta (1732) San Regis( 1740), Santa Bárbara ( al norte del río Cinaruco (1735). Sin embargo todas estas misiones desaparecieron cuando los misioneros fueron expulsados por los Caribes en 1767. Los misioneros capuchinos andaluces, posteriormente, lograron estableces otras poblaciones que existen hasta hoy: San Juan de Payara, Arichuna, Camaguán, San Rafael de Atamaica, Cunaviche y Guachara.

Un famoso cacique otomaco fue
Tavacaré , que en 1647 realizó un tratado de paz con el capitán Miguel de Ochogavía, cuando éste hacia el recorrido de descubrimiento del río Apure. Tavacaré era soberano de varias agrupaciones de indígenas de la región, otomacas y achaguas: Paranoa, Tavagaya, Ajagua, Amayva. Corocata, Guaravaya, Cocoayma, Guaypara, Agauripia y Puchicamaes; disponía de más de 3000 guerreros.

Según descripción de Fray Jacinto de Carvajal, cronista del viaje de Ochogavía, Tavacaré era de elevada estatura, larga y poblada cabellera, "indicadora cierta del gran número de indios que tenía sometidos y a su servicio" y la adecuada proporción de sus miembros, le daban un aspecto de gentileza y apostura que, juntamente con las bellas cualidades morales que realzaban su persona, justificaba a los ojos de sus súbditos la gran autoridad de que estaba investido y le hacía en extremo simpático a los extraños.

Los testimonios coinciden en que los otomacos eran individuos altos, corpulentos, robustos, de piel morena. Según el padre Guilij, eran "más altos que los españoles de un talle realmente soldadesco"

No quedan ya vestigios de los otomacos, los cuales al igual que los achaguas desaparecieron diezmados por las enfermedades y abusos de los criollos terratenientes y también porque se fueron integrando a la gente de nuestros llanos. Dicen que el último descendiente directo de otomacos, fue Antonio José Torrealba, quien en su obra Diario de un Llanero, nos deja mucho de las costumbres de ese pueblo. Se puede decir entonces que los otomacos constituyen un ancestro bien cercano de nuestro llanero de hoy.
Argenis Méndez Echenique.
 Historia de Apure 

Complementaremos la información sobre los indígenas otomacos, con parte del trabajo realizado por Fernando Arellano en su Una Introducción a la Venezuela Prehispánica: Culturas de Las Naciones:

La pesca
Los otomacos eran expertos pescadores. “Sacan del profundo rio los caimanes mas formidables  y con la misma facilidad se arrojan  al agua en pos de la tortuga" (Gumilla). También eran expertos en la captura del manatí. Los otomacos utilizaban para pescar, arco, flechas y cerbatana. Los anzuelos, redes y barricadas también era muy utilizadas así como el barbasco

La vuelta de los pescadores era saludada con alborozo. “El primer muchacho de los que andan traveseando junto al rio, que descubre el convoy de canoas de pescadores, a brincos y saltos de alegría alborota a toda la gente y al punto dejan el juego de la pelota, que es de ordinario a las cuatro de la tarde. Los pescadores dejan las canoas, casi siempre llenas de pescado, y sin tomar uno, se van a descansar a sus casas; entonces las mujeres y muchachos, según  la variedad de capitanías, cargan el pescado y lo amontonan junto a las puertas de sus capitanes, estos reparten la pesca en proporción, según el mayor o menor número de hijos que tienen los padres de familia

La caza
"Los animales que se cazan eran muchos y muy variados; los mas nombrados son: el ciervo o  venado, el jabalí o cerdo montés, toda una variedad de monos, el tapir,  el armadillo, la iguana, el morrocoy, etc., también cazaban muchas aves, pero abundaban tanto los animales de tierra, particularmente los armadillos (cachicamos), que los indios se preocupaban poco de los volátiles”(Gumilla)

Recolección
Los otomacos, recolectaban los frutos que les brindaba la naturaleza, como miel silvestre, bachacos, y frutos de algunos árboles, particularmente la palma. Además recogían huevos de tortuga.

Preparación de la comida
Preparaban el casabe con la yuca amarga. Los huevos de tortuga se comían crudos o se ahumaban para conservarlos en cestos. “La gran atracción de la caza anual de tortugas era el aceite que se sacaba de ellas  y que servía  para alumbrar, para cocinar y para mezclarlo con tintes con que se untaban el cuerpo. Eran especialmente expertos en conservar grandes cantidades de carne de manatí , cortándola  en tiras y secándolas  al sol o al fuego". Los otomacos conocían las “hayacas” o “yayacas”, como consta por un texto poco divulgado del P.G ilij: “El pan de maíz me trae el recuerdo de la yayaca (así la llaman los españoles), que es un panecillo alargado de harina de maíz, que se suele hervir envuelto en hojas…. Caliente no es malo, y lo usan también muchos españoles

La geofagia de los Otomacos
 Los padres Gumilla y Gilij, nos dan datos precisos sobre la costumbre otomaca de comer una especie de panes confeccionados a base de tierra, barro o arcilla “habiendo pan, al menos para quien trabaja. Muchísimos  orinoquenses comen tierra: de cierta greda olorosa mezclada con el fruto “nega”, los desocupados otomacos hacen panecillos que se comen con mucho gusto. Estos comen tierra preparada con arte. Las otras naciones la comen por puro vicio. Es rarísimo el muchacho que para divertirse no la lleve en la boca a modo de caramelo. Las mujeres comen arcilla destinada a cacharros. Los hombres mismos no quedan lejos de ellas. Y aunque algunos digan lo contrario, no hay duda de que les hace daño, y muchos se mueren de eso, si no usan, como los otomacos, grasa de cocodrilo, que se dice es expulsiva y laxante” Gumilla comenta que le “hace provecho, no por la tierra, sino por la mucha grasa y manteca de caimán y de tortuga, que no se comen o beben. Esta grasa no les deja pasar la tierra a sus estómagos, y así, a todo seguro, para acallar las madres a sus hijos, les dan un terrón y ellos se lo están lamiendo y chupando hasta que piden otro  La faena de preparar el pan de tierra incumbía a las mujeres. Cada mujer tenía cerca del río hoyos de greda fina o barro escogido, donde enterraban maíz, frutas y otros granos, y al cabo de determinados días, hacían el amasijo que les proporcionaba cada día de pan fresco. Después de una lenta preparación de la masa, le echaban una gran cantidad de manteca de tortuga o de caimán y formaban sus panes en forma de bola. Luego los metían en el horno, “y si lleva amasijo manteca, sale del horno blando y tratable; y si no, sale poco menos duro que acá los ladrillos. Pero sea como fuere, ellos se regalan grandemente con su pan"

Pintura del cuerpo
Sobre las unturas, los hombres, dice Gumilla, se engalanaban con  plumajes de colores escogidos; “y en las piernas, a raíz de las rodillas, y arriba de los tobillos atan cuatro bolas muy esponjadas, de gran  numero de hebras de algodón; estas sirven de gala y de remedio contra infinitas garrapatas menudas…. Que se les enredan en las cuatro bolas, sin pasar a molestar lo restante del cuerpo

Además de esto, los  hombres adornan sus narices y orejas con diversas alhajas y los que pueden con planchitas de plata u oro, que ellos mismos labran  a su modo. Las mujeres usan los mismos adornos de narices y orejas, pero además “adornan  sus brazos, cuello, cintura y piernas con gran numero de sartas de quiripa; esto es, sartas de cuentas muy menudas, que labran de cáscaras de caracol con gran primor."

Casas y pueblos
Mientras otras naciones habitan en  chozas bastante cómodas, solo los otomacos tenían las suyas pequeñas y feas" (Gilij).Muchas de las chozas estaban cubiertas a medias, pero la de los “otomacos salvajes ni siquiera llegaban a tanto, “sino que fijando en tierra algunas ramas, se ponen  debajo tan tranquilos.  ¿llueve? Cogen las esteras, que…. Son muy curiosas y apretadas y no hay peligro de que se mojen sino los pies, cosa que no les molesta"

La muerte.
 El duelo por sus muertos era extremado, “Todos los días al amanecer, son llorados de manera constante los difuntos de toda la nación”. Era costumbre que los viejos, en previsión de su próximo fin, se cavaran sus propias tumbas.

Danzas y música
Terminada la rutina diaria, los otomacos bailaban hasta la medianoche. “sin flautas ni sonajas, ni cosa alguna de esas; porque  formando el primer círculo de hombres, cogidos las manos unos con otros, se sigue a las espaldas el segundo círculo, formado de solas mujeres, asidas sus manos unas con otras; después sigue el tercer círculo de  la chusma menuda. Hecho esto, entona el maestro un tono…; responden todos el eco del director; y como en la rueda primera de hombres hay tenores y bajos escogidos,  en la rueda de las mujeres, contraltos en abundancia y en la de los chicos hay tiples a montones, resulta una música digna de oírse, especialmente a distancia proporcionada. Prosiguen mudando tonos,  hasta que rendidos , se van a dormir."

Tenían otros bailes para ocasiones especiales “El baile llamado por los otomacos “maéma” es todo grave… toma su nombre del tigre, del que finge defenderse un indio sentado en  medio de un circulo. Ocho o diez indios lo bailan cantando graciosamente alrededor, apretados y juntos el uno con el otro. De vez en cuando, pero cuando menos se piensa como si hubiera venido el tigre para llevarse al indio encerrado, de las cuatro partes del circulo se dirigen otros tantos bailarines con la lanza en la mano hacia los asistentes en actitud de herir de punta”(Gilij). Acosta Saignes relaciona el “Maéma” de los otomacos con el famoso bale del Maremare