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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

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25 de marzo de 2016

Algunas Costumbres Llaneras de Semana Santa

 Publicada originalmente el 18/04/14
Con el pasar de los años se ha ido "suavizando" el rigor de los días santos en casi todo el país. Aún algunas abuelas exigen silencio de los muchachos jueves y viernes santo, hacen el ayuno, y manejan el luto por la muerte de nuestro Señor Jesucristo con toda seriedad. Sin embargo, en general las viejas costumbres de no bañarse, de no hacer ruido, de no batir huevos, no comer carnes rojas, etc, han ido desapareciendo detrás de la oportunidad de cortas vacaciones.

Como la finalidad de este Blog es mantener vivo el recuerdo de las costumbres y tradiciones, mencionaremos algunas actividades que eran propias de esta temporada en nuestros llanos.

Como primer aspecto, ya desde tiempos de carnaval, se  empezaba a salar la carne de chiguire, la cola de baba y algunos peces, por ser permitido su consumo en los dias santos. Ya mas cerca de la Semana Mayor, muchos autores hablan de "morrocoyear" o "galapaguear", como acción de  buscar estos animales cuyo consumo  en Semana Santa es una tradición. Entre los platos típicos que se consumen en casi toda la región llanera, están los "cuajados" o pasteles de morrocoy, galápago y cola de baba. También se acostumbra consumir los pisillos de chiguire o venado. De más está decir que se incrementa el consumo de pescado de río, el cual tiene gran aceptación en  sancocho o frito.

Pero quizás lo mas bonito de esas viejas tradiciones, lo constituyen los juegos, bien sea de muchachos o adultos. Tenemos entonces los juegos con papagayos (cometas), donde en la larga cola se podían colocar objetos livianos pero cortantes para las peleas de papagayos elaborados de caña brava o carrizo, donde se trataba de cortar la cola del contrincante. Quizás una de las costumbres más arraigadas en aquellos tiempos (aún se practica en algunos sitios), eran los juegos de trompo y zaranda. El detalle del juego y fabricación de ambos juguetes, lo hemos descrito ya en entradas anteriores donde nos  Cuenta el abuelo, que los muchachos podían pasar el día entero sin comer, jugando la troya, para determinar cual era el mejor trompo y cómo entre los adultos se competía a romper las zarandas de las mujeres con los trompos. Los siguientes enlaces, te llevarán a dichos artículos (recomendamos abrir los enlaces como una pestaña nueva con el botón derecho del mouse): El Trompo y Competencias de Trompo  y Zaranda.

Estos juegos generalmente se hacían en Miércoles y Jueves Santo. La foto que se anexa, corresponde al fruto del Bejuco camasa. Esta pequeña tapara se utilizaba para la fabricación de Zarandas, aunque también se utilizaban las taparas mas redondeadas.

El juego consistía en que las mujeres  debían lanzar sus zarandas al  ruedo y los hombres debían romperlas con sus trompos. Obviamente  había premios para quien rompiera mayor número de ellas, lo cual, dicho sea de paso, tengo entendido que no era tarea fácil por el movimiento de la Zaranda. Buscando en la web, vi que en varios sitios (en los llanos colombianos), todavía se hacen este tipo de competencias, premiando también al trompo mas zumbador, mas sereno, mas brincador, etc. 

Otro juego tradicional propio de esta temporada es el "pares o nones", también llamado "quirimiduñe", que se juega con paraparas o guáimaros,  escondidos en la mano, para que el otro adivine si el número de los mismos es par o impar.  El juego se hacía con el siguiente  juego de palabras, entre los participantes:

-Quiriminduñe
-Abra el puño
-¿Sobre cuánto?
-Sobre pares.

Tiene también una aplicación a los enamorados, donde la pregunta que está en juego es el querer:

-Quiriminduñe
-Abra el puño
¿Me quieres o no?

El gran poeta venezolano Ernesto Luis Rodriguez, escribió un poema donde se refleja este segundo sentido del juego cuyo nombre  presuntamente  tiene una raiz indígena, de los kariña del estado Anzoátegui.

Otro juego que se referencia en esta época, es el echar cocos. Sabemos que en Semana Santa, el coco tiene un lugar preponderante en muchos postres típicos de Venezuela, como son el "Majarete", "Arroz con coco", las distintas "Conservas de Coco", "Besitos de Coco", etc.  Nuevamente,  Ernesto Luis Rodriguez,  plasma el "echar cocos" en el poema que mas adelante colocamos. 
El juego como tal consiste en romper el coco del contrincante con un coco. La persona que "sirve", lo sostiene  entre sus dos manos y el otro lo golpea con fuerza. Si no logra romperlo, le toca el turno de sevir.




  PARES O NONES
Autor: Ernesto Luis Rodríguez

Miro tus  manos tranquilas
y que los pozos mas claras.
¡Tan negras las paraparas
relucen cual tus pupilas!
Tú las recojes. Vacilas
mientras la risa despuntas;
tu voz me tira sus puntas
y a pleno sol meridiano
cerrando toda la mano:
"¿Cuantas habrá ?", me preguntas.

Clavel de trémulos dones
pone a sangrar tu corpiño
y hasta mi propio cariño
juegas al pares o nones.
Quizás te mueven razones
que confesar no has querido;
por eso al verme perdido
dices con aire señero:
-Si tengo pares te quiero;
si tengo nones te olvido-

Tiras mi suerte en azares
que son un grave tormento;
tus dedos cuento y recuento
y van saliéndome pares.
De dos en dos tus lunares
llevan atrás mis antojos.
Pares tus ósculos rojos
que le robé a la fortuna,
y como aljibes con luna
me dicen pares tus ojos.

Hasta los dengues sencillos
em ti son mimos ardientes;
y pues, son pares tus dientes,
pares también tus zarcillos,
pares los blancos tobillos,
pares los senos saltones;
pienso por muchas razones
que tu cariño me gano.
Pero al abrirte la mano
tu corazón dice: "¡Nones!"



ECHANDO COCOS
Autor: Ernesto Luis Rodriguez

Es un decir en la aldea
que al coco de Juan Palomo
no le lastiman el lomo
ni se le gana pelea.
¡Que se quiten esa idea!
Yo nunca a nadie provoco,
pero aunque me gusta poco
decir lo que ya presiento,
van a saber los del cuento
¡como se quiebra ese coco!

Se llena la pulpería,
el silencio gime ausente,
y en los ojos de la gente
pega saltos la alegría.
como un reto a mi osadía,
Palomo frunce al cara;
su voz me revienta clara
cuando a servir lo provoco:
-¡Si eso no parece un coco,
sino una pobre  tapara!-

El puño en guardia retiro
para caerle al contrario.
Hay mofa en el comentario
mientras nervioso respiro.
Mi coco sacude un tiro
que al otro le causa estrago
Ya ese golpe no lo pago,
nadie me cobra la cuenta;
y en el chorro que revienta
muere la sed trago a trago.

Siento la gloria mas honda
cuando a la puerta me asomo
Tú, la mujer de Palomo,
flor de ternura redonda,
pasas alegre y oronda
bajo la paz de la aldea,
Guapo tu pecho flamea
-su gracia nos vuelve locos-
y un par de trémulos cocos
me van pidiendo pelea...

5 de octubre de 2014

Juegos Tradicionales de Camaguán

Hemos tomado de los cuadernos del IPC, estos dos curiosos juegos tradicionales:


EL JUEGO DE LA AGUJA
Consiste en colocar una aguja en cierta parte de la vestimenta de una persona, para que otra con los ojos vendados, las encuentre, teniendo como señal las notas de un cuatro que lo va guiando, mientras alguien entona un canto que dice:

“muchacho busca la aguja 
no te pongas a llorá, 
yo te llevaré a la marca
donde la agujita está. 
                                                               Ahí tá la agujita, ahí tá”.

Las notas altas del cuatro señalan que está cerca de la aguja; si son bajas significan que está lejos de la misma. En caso de encontrar la aguja, gana y si no lo encuentra pierde, teniendo que entregar una
prenda que luego recupera con una bamba o penitencia. Se acostumbra a jugar en los actos de velorio de santo.

EL BOLÓN
Juego tradicional que consiste en lanzar la bola hacia tres objetos de madera, a los que llaman muñecos. Este juego se realiza en una cancha de bolas criollas. Se colocan las piezas en uno de los extremos y al centro de la cancha, para que los jugadores al lanzar, hagan caerlas al golpe de la bola. Cada muñeco tiene un valor o puntuación. El equipo o jugador que derribe más cantidad de muñecos, y obtenga mayor puntuación, gana el juego.
Los jugadores generalmente hacen apuestas sobre hacer caer o no a un muñeco específico. Este juego se realiza en dos épocas del año: en el marco de las fiestas patronales de la comunidad de Sombrerito en la última semana de octubre y en Semana Santa.

24 de marzo de 2013

La Perinola

En los artículos domingueros que nos gusta ofrecerles, colocaremos, a partir de ahora, algunos poemas infantiles de la pluma de Héctor Mendez, poeta barinés que ha venido desarrollando un hermoso  proyecto educativo para incentivar en los niños los valores culturales y el respeto a la naturaleza y que se ha incorporado a las filas de los colaboradores de Vivencias Llaneras del Abuelo.

En esta oportunidad, haremos referencia a la Perinola como juego tradicional venezolano, en todo el ámbito nacional.

 Creo que el origen del juego es desconocido, y existe en varios paises de América Latina con diferentes nombres.  Aparentemente se usa desde tiempos precolombinos.

Todos hemos tenido entre las manos una perinola, la cual ha sido improvisada usando una lata y un palito. Las tradicionales son de maderas y cuentan con dos partes: una superior o cabeza y una inferior o base en la que debe encajar la primera. Ambas partes está unidas por una cuerda.

Aqui una estupenda descripción encontrada en la web entiempolibre:
 
 "La perinola consta de tres elementos: Un impulsor, que consiste en un palo redondo alargado de madera que tiene tres partes, a saber: el boleador en la parte inferior de mayor longitud, en el que se coloca la mano del jugador; el centro de seguridad, que es más grueso que el impulsor y el eje, ubicado aproximadamente a las tres cuartas partes y cuyo propósito es detener la caída del mazo y la vara o eje en la parte superior de menor longitud, en la que debe caer el hueco del mazo. Algunas personas colocan estoperoles metálicos o una tachuela en la parte superior más delgada de la vara. El impulsor es muy ligero en relación al peso del mazo. Un mazo en forma de barrilito, con un orificio central relativamente grueso en su parte inferior, en el cual debe encajar el eje del impulsor en el desarrollo del juego, y un orificio delgado en la parte superior, en donde va a encajar la piola o cuerda con un nudo doble para atorar correctamente. El mazo es muy pesado en relación al peso del impulsor. La cuerda o piola que comunica los dos anteriores y permite bolear el mazo con el impulsor. Debe ser de un material relativamente resistente, proporcional al peso del mazo. "

LA PERINOLA
Hëctor Méndez

Yo tengo mi perinola
un juguetedivertido
es de madera torneada
y unos colores muy vivos

Embocar la perinola
no es muy difícil cuestión
si practicamos un  poco
disfrutamos un montón

Enmi pueblito jugamos
Mis amiguitos y yo
con este juego sencillo
de tradicional valor.


 http://www.entiempolibre.com/juegos-tradicionales/297-la-perinola.html

9 de septiembre de 2012

Juegos Tradicionales Apureños

Tenemos la gran satisfacción de contar con otro colaborador en Vivencias Llaneras del Abuelo, que nos ha honrado al darnos la oportunidad de publicar parte de su trabajo de investigación sobre hechos, poesía, leyendas, tradiciones y costumbres antiguas del llano apureño. 

Se trata de Francisco Castillo Serrano, farmacéutico egresado de la ULA, pero también músico, compositor y escritor, que se puso por tarea regalar a San Fernando de Apure, su lar nativo, una recopilación de relatos e historias recogidas en las calles de la ciudad, con la intención de dejar como legado “algo que nos interese como lectores y enaltezca como pueblo”. 

Nos envió dos de sus libros publicados: El Ultimo Violín y Lecturas del Apure Legendario, los cuales nos permitirán asomarnos al Apure viejo, a ese Apure lleno de historia, de trabajo y de lucha, a esa tierra inolvidable para el que allí nace o crece, porque, a sentir de Francisco Castillo: “El Apureño cuando pierde su sabana, el caudal de su vida, se queda íngrimo y distante, soñando quimeras, sabaneando recuerdos…..” 

Los domingos nos gusta publicar temas frescos, agradables y sencillos, por lo que tomaremos de El Último Violín, las remembranzas de los juegos infantiles antiguos del llano apureño: 

Imagen: uncontinuogoteo, blog
 “Ya iniciándose el siglo XX la vida sanfernardina transcurría con aceptable tranquilidad para los jóvenes lugareños, distantes de hábitos nocivos; y lo malo, no pasaba de ser travesuras u ocurrencias de adolescentes que más bien divertían a los adultos. 

Por las tardes, decenas de muchachos se agrupaban en plazas o calles, a dejar volar la inventiva, ejecutando infinidad de juegos, según la época. 

En vísperas de semana santa, desprendían un leño de guayabo o anoncillo sobre el cual labraban una sapa, artefacto propio para dar inicio a la temporada tromperil 

¡Cacho adentro y apagao…

Gritaban los topadores, cuyo premio consistía en hender el mayor número de trompos y convertirse en campeón de aquella diversión popular, verdaderas rochelas pueblerinas, donde sin discriminación participaban mozos de ambos sexos. 

Al mismo tiempo se cubría el cielo de papagayos y zamuras, provistas de luengas colas artilladas con hojillas, ingenua batalla aérea que permitía el verano con sus ventoleras. 

El rayo de parapara. Una marca en el suelo cubierta de semillas simulando metras, y los diestros jugadores se esforzaban, para tomar de él la mayor cuantía. 
¡Pepa..! (jugada simple) 
¡Pepa y palmo…! (cobraba doble) 
Alardeaban entes de cada turno. 

 Las niñas corrían al son de la concha, y otras, tal vez más apacibles se recreaban con la víbora de la mar. Los más ágiles hacían de ladrones y policías y los ya crecidos, con el célebre guatáco

Las aguadas de ríos y caños proporcionaban otro deleite: bañarse tirao. Acción que se cumplía desafiando las chorreras y profundos boquerones donde algún elevado árbol servía de catapulta para alcanzar la mas abismal hondonada. Esto, y las inundaciones , proveían de un recreo adicional, los menores desde temprano retozaban en aquellas aguas apostando al caimán bobo en las propias calles de la ciudad. 

Tal circunstancia los convertía en nadadores reconocidos, habilidad considerada como una necesidad primaria para los hijos de esta tierra obligados a la doma inclemente de la naturaleza. 

 Pancho, participó en ellas casi hasta la adultez, refería como sus pasatiempos predilectos los atribuidos a festividades locales: el sartén enmantecao, actividad que consistía en adherir con grasa a aquel objeto móvil una moneda, que debía desprender el concursante con los labios; o el otro, fundamentado en despojar algunos billetes atados en los cachos de un toro, relataba que para lograrlo jineteaba el animal a la inversa, es decir: de espaldas a la cabeza, sujetándose con una mano al rabo del vacuno para con la otra procurar el dinero en aquella suerte de audacia e intrepidez. 

Sapa: especie de trompo más abultado hacia los lados. Guatáco: Juego tradicional que consiste en asirse a una correa, mientras un juez emitía una pregunta (nombre de alguna fruta, árbol, animal, pueblo, etc) quien acertara tomaba el cuero y perseguía a los demás dándole azotes. Finalizaba la acción cuando el juez gritaba: Guatáco.

23 de noviembre de 2011

Marisela : Distintos significados del Nombre, Juego Marisela (1/3)

Marisela es un nombre asociado a muchas cosas del llano, sería muy difícil determinar cual aplicación de este nombre fue la que derivó las demás.

Así, tenemos como Marisela, un golpe llanero antiguo que después se convirtió en un golpe mirandino que forma parte de lo conocido como “Revuelta”. Pero Marisela también es un juego popular en Apure, y también es el nombre del personaje co-protagonista en la gran novela de Gallegos, Doña Bárbara. 

Este personaje le dio al nombre una connotación de pureza asociada al abandono e ignorancia en que aún viven muchas de nuestras muchachas del campo, y en honor a esa pureza, belleza y autenticidad de la mujer venezolana nacida en las pampas venezolanas, se levantó el precioso monumento a Marisela, representada como una joven de hermoso porte, que con altivez avanza hacia el Cajón de Arauca: cabellos al viento, paso decidido y rostro mirando al azul cielo apureño, en actitud de valentía adentrándose con los brazos caídos a la sabana.

Marisela es también el nombre artístico de Josefina Cornielles quien cantó pasajes que se hicieron muy famosos con Juan Vicente Torrealba.

Dice Mirabal Ponce, que antiguamente se llamaba Marisela a un determinado traje femenino y que se aplicaba también a una mujer extrovertida.

Se dice que Don Rómulo Gallegos tomó el nombre de “Marisela”, del juego de Marisela que se canta con música de chipola, especialmente en los Velorios de Cruz. Según el Cuaderno N° 10 de Antonio José Torrealba, se dice que el nombre lo tomó de una de las vacas de ordeño de Torrealba, aunque éste tiene su propia versión referida a una muchacha llamada Marisela Hortelano que fue su amiga.

Un  escrito de Don Julio César Sánchez Olivo, nos cuenta el Juego Marisela:
El juego lo inicia un primer protagonista , quien canta:
Marisela se perdió
Su madre la anda buscando
¿Quién ha visto a Marisela
Que anda por allí bailando?.
Un segundo protagonista hace pantomimas y muecas mientras canta:
Por esa calle de abajo
Yo la vi cuando venía
La que no baile conmigo
Tiene su prenda perdía”
La muchacha que quiera entrar en el juego imita las pantomimas del hombre, pero pierde si no lo hace bien y en forma desenvuelta y debe entonces hacer lo que se le pida o entregar determinado objeto que le dicen “prenda”.

Encontramos en wikipedia, otro artículo relacionado con este juego en Apure, donde se encuentra catalogado como patrimonio cultural del estado.: “Esencialmente una persona (La Marisela) se cubre el rostro con un manto y baila al compás de un cuatro la
siguiente canción:
Marisela se perdió en cañaveral quemao,
su mamá la anda buscando en caballo y en venao.
Por aquella loma arriba yo la miré que venía,
y el que no bailare como ella, tiene su prenda perdía.
Anónimo popular
La Marisela baila grotescamente desatinada y escoge en su danzar a una pareja obligada a acompañarle en el baile. En caso que no lo haga, debe "pagar" o dejar una prenda, que reclamará al final recitando versos.

ENTRADAS RELACIONADAS CON EL NOMBRE MARISELA EN EL LLANO

21 de octubre de 2011

Los Cocuyos del Llano

En algunas partes del llano a las luciérnagas y a los cocuyos propiamente dichos,  se les llama indistintamente cocuyos. "Hay componentes supersticiosos en ambos insectos.

La luciérnaga está asociada a resonancias lúgubres. De niño oía decir con persistencia que esas luces fosforescentes que parpadean y se esconden eran “ojos de muertos”. Ningún muchacho se atrevía a retener en las manos una candelilla.

En cambio en las mismas regiones, al cocuyo se le tiene como augur de buena suerte, con mucho de nupcial y de epitalámico en el destello. Allí cuando algún coleóptero solitario estiraba su astral cordón hasta el jardín de la casa, frontera del río, cundía en la pandilla un júbilo de algarada. Si lograbamos poner mano sobre el augural rondador, solo le dábamos libertad después del pueril sortilegio.

Consistía este en trazar con la luz del cocuyo varios círculos en el aire. Una voz decía “ se casan, se casan” Y Lugo los nombres de los improvisados contrayentes. Después se colocaba el insecto con las patas al aire sobre la vieja mesa del comedor, bajo la pálida lámpara del kerosene. El trémulo brinco que daba el alado juguete para tornar a la posición de vuelo era aplaudido con fervor y así quedaba líricamente perfeccionado para la ilusión infantil del casamiento. Se trata , es verdad, de intrascendentes abuciones. Pero son elementos de tradición que el poeta jamás desestimó y que ojalá nunca se perdieran en el alma del pueblo. Esas vivencias que nos va matando el petróleo y que en otros países se defienden como patrimonio invalorable, insinúan una forma larvada de cultura. Son el primer transito poblano de la realidad hacia el ensueño". Alberto Arvelo Torrealba. Lazo Martí, Vigencia en Lejanía

Cocuyo (Oyrophorus noctilucos): Cuerpo alargado, tórax abultado a modo de vesícula, frente troncada o redondeada con un grueso reborde en su parte anterior. Ojos muy grandes. la luz que mana de las manchas circulares durante el reposo es verdosa, mientras en volando el insecto se le ve otra luz rojiza, proveniente de un punto cubierto por el mototórax y colocado en el lado ventral del primer segmento abdominal. La candelilla (Aspisoma ignitum), común en los llanos, aunque también se le llama cocuyo. De cocuyo y cocui. Voz taina en ambas formas y chaina en la de cocui. En cumanagoto, kukui significa véspero, estrella de la tarde.(Lisandro Alvarado. Glosario de voces indígenas de Venezuela)

2 de noviembre de 2010

El Rayuelo

Juego de muchachos anterior a la llegada de las metras, canicas o pichas. Se jugaba entonces utilizando algunas semillas esféricas como las de la palma Marará o Mararay (Aiphanes aculeata) o las de Parapara (Sapindus saponaria). Estas últimas son unas semillas negras, duras y lisas, de aproximadamente 1 cm de diámetro.

El juego de la Rayuela consistía en trazar un círculo en  la tierra de unos 40-50 cm de diámetro marcando en éste dos diámetros en cruz sobre el que cada jugador colocaba  un número acordado de paraparas; después se trazaba un raya y desde cierta distancia cada jugador lanzaba una semilla  hacia la raya para ver quien la ponía más cerca, lo que definía el turno de las jugadas, siendo el primero aquel que acercaba más su picha a la raya.  Este jugador, utilizando los dedos Medio y Pulgar impulsaba su parapara hacia el círculo tratando de “volar” (sacar) el mayor número de paraparas. Repetía esta operación hasta que fallara dando entonces daba paso al siguiente jugador.  Omar Carrero

El poeta AlbertoArvelo Torrealba, pone en la voz de Florentino, una referencia sobre este juego:

Desde cuando yo volaba
paraparas del rayuelo
vide con la noche oscura 
la cruz de mayo en el cielo

31 de agosto de 2010

Las Competencias del Trompo y la Zaranda

Blog: Volvamos al Orituco
Para seguir con la historia del trompo, Cuenta el abuelo que en Semana Santa se preparaban las competencias de trompo: se preparaba una troya de 1 km, o hasta 2 y había que llevar los trompos bailando hasta el final.

Las mujeres llevaban la zaranda que se hace con una tapara, que  se le atraviesa un palo y tiene una paleta con un agujero por donde se mete la cabuya; se lanza y ella salta y se queda bailando. El juego consistía en que cuando las mujeres tiraban su zaranda, los hombres les lanzaban los trompos para rompérselas. A veces era peligroso, pues podían saltar los pedazos y pegarle a alguien. De repente se lanzaban cuatro zarandas y le caían esa trompamenta encima.

La otra forma era en la troya; los muchachos se pasaban el día jugando y ni se acordaban de comer. Primero se hacía un triángulo y se lanzaban los trompos, el que caía más lejos le tocaba servir, la idea era ir empujando ese trompo servidor con los otros trompos, dándole topetazos, sin que se detuvieran. Participaban uno a uno, aquel que se le apagara el trompo o no hiciera contacto con el que servía, se convertía en servidor. Y así se iban desplazando hasta el final. Si caían en arenales,  se sacaba la batata, hasta que se saliera del mismo y luego se seguía jugando con el trompo normal.

Cuando llegaban al final, el ganador sacaba el trompo matador (el que tenía dos puntas aplastadas a modo de destornillador, que actuaba como una hachuela) para tirárselo al perdedor y romperle el trompo. Todos tenían su trompo matador.

En el avance del trompo, se le metía la mano y el trompo seguía bailando en la palma; la expresión “bailar el trompo en la uña” es absolutamente cierta, un buen trompo y un buen jugador, puede pasar el trompo de la palma, al costado de la uña del pulgar, sin que se apague.

*****

24 de agosto de 2010

Los Juegos Tradicionales del Llano - El Trompo

No estaría completo este blog si no nos paseamos un poco por los entretenimientos de los niños, por allá en tiempos del abuelo. Hoy seguramente en esas tierras  los juegos son mas modernos, pero el trompo, la zaranda, la perinola, el gurrufío, el saltar la cuerda, si bien no son todos completamente llaneros, significaron mucho hace no tantos años.

Hoy hablaremos del Trompo.
Cuenta el abuelo que jugar trompo era algo muy típico de Semana Santa; jugaban los hombres con el trompo y las mujeres con la zaranda o zaraza. El abuelo hacía buenos trompos, los hombres se los encargaban con suficiente antelación, ya que hacer un buen trompo requería por lo menos una semana de trabajo.

Había de distintos tipos: si se quería un trompo duro y resistente, había que hacerlo de araguaney -bicho bien duro el araguaney- o de palo sano; si se quería un trompo sonoro, se hacía de guásimo - que ronca sabroso- , o de totumo; para un trompo término medio, se usaba el naranjo o guayabo. Se cobraba tres reales - eso era un rialero- El salario de un peón era de dos bolívares y de una mujer de tres reales. Si regateaban mucho, lo dejaba en un bolívar, cuando con un bolívar se compraban seis papelones, mucho real para un muchacho.

El trompo tiene que ser perfecto, balanceado, hecho en un trozo de madera liso, sin nudos, porque los nudos hacen que la madera tenga puntos con diferente densidad, lo cual hace que el trompo taratatee. Un trompo que taratateara era malo, tenía que ser sereniiiiiiiiiiiiito.

"  Me iba al monte a buscar la madera y elegía una rama que tuviera un trozo perfecto, picaba el rolo y le daba una media forma con un tocón de machete. Luego le metía por arriba un clavo de zinc, que era lo que se conseguía por allá. Ese clavo era largo y en su extremo tenía como un sombrero, como una tachuela. Para meter el clavo en el rolo de madera, había que tener mucha precisión, pues debía quedar en el centro geométrico del pedazo y debía entrar perfectamente vertical, debía meterse totalmente.

Entonces empezaba el tallado, con el tocón de machete. Varias veces me corté, pero seguía insistiendo. El trompo tiene dos conos unidos, el de abajo es mas largo que el de arriba y el de arriba se le deja una pestaña o toconcito para amarrar el guaral. Había que tallarlo con mucho cuidado, pues un mal corte, hacía que se perdiera la madera. Después que tenia la forma, se raspaba con un vidrio de botella para darle el acabado liso. Antes de raspar la parte de arriba, había que rebajar la cabeza del clavo, lo cual se hacía con la piedra de amolar los machetes. Ese solo trabajo podía durar hasta medio día.

La punta del clavo también se amolaba bien y después se le daba una pequeña romada, para que no lastimara al cogerlo con la mano.

Una vez el trompo listo, se buscaba un guaral apropiado, no cualquier guaral; uno sabía cual era el guaral bueno. Se enrollaba en el toconcito de la parte de arriba y luego se bajaba bien prensado hasta la punta del clavo, se le pasaba por un lado y se enrollaba de abajo pa´ rriba bien prensao y con esa emoción, se hacía el “control de calidad”: cogía un cuero de venao seco y lanzaba el trompo; en lo que caía en el suelo ya se le podía dar el visto bueno, pero yo me acostaba en el piso a ver de cerca como bailaba; al trompo perfecto no se le veía el movimiento, -sereniiiiiiiito- y después de un rato, cuando disminuía un poco la velocidad empezaba a roncar y finalmente a cabecear.

Había varios tipos de trompo según su uso:  
  • El de servir, como el ya descrito;
  • El de cobrar, que era para romper el del contrincante y que tenía el clavo aplastado en las puntas, como un destornillador, y se lanzaba con fuerza sobre el que había perdido para partírselo en dos o por lo menos sacarle un tajo que lo dejara inservible. Si lo pelaba, se perdonaba el trompo perdedor. 
  •  El otro tipo de trompo era la batata, que tenía una forma totalmente diferente: era  más redondeado en el centro y un poco achatado en los polos y tenía un clavo larguísimo; se usaba en arenales, donde el trompo normal se enterraba y se paraba. La batata se hundía un poco, pero por su clavo largo, uno podía sacarlo  del arenal con la mano sin que se apagara. Cuando se salía del arenal, se guardaba la batata y se seguía jugando con el trompo normal.

Si me lo encargaban con color, buscaba en la montaña, una mata que se llama cunopia que es una bromelia con una cepa en el centro con semillas muy moradas. Entonces hervía en una olla unas semillas metía el trompo y salía moraiiiiiiiiito..........