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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

18 de abril de 2014

Algunas Costumbres Llaneras de Semana Santa

Con el pasar de los años se ha ido "suavizando" el rigor de los días santos en casi todo el país. Aún algunas abuelas exigen silencio de los muchachos jueves y viernes santo, hacen el ayuno, y manejan el luto por la muerte de nuestro Señor Jesucristo con toda seriedad. Sin embargo, en general las viejas costumbres de no bañarse, de no hacer ruido, de no batir huevos, no comer carnes rojas, etc, han ido desapareciendo detrás de la oportunidad de cortas vacaciones.

Como la finalidad de este Blog es mantener vivo el recuerdo de las costumbres y tradiciones, mencionaremos algunas actividades que eran propias de esta temporada en nuestros llanos.

Como primer aspecto, ya desde tiempos de carnavales, se  empezaba a salar la carne de chiguire y algunos peces, por ser permitido su consumo en los dias santos. Ya mas cerca de la Semana Mayor, muchos autores hablan de "morrocoyear" o "galapaguear", como acción de  buscar estos animales cuyo consumo  en Semana Santa es una tradición. Entre los platos típicos que se consumen en casi toda la región llanera, están los "cuajados" o pasteles de morrocoy, galápago y cola de baba. También se acostumbra consumir los pisillos de chiguire o venado. De más está decir que se incrementa el consumo de pescado de río, el cual tiene gran aceptacion como sancocho o frito.

Pero quizás lo mas bonito de esas viejas tradiciones, lo constituyen los juegos, bien sea de muchachos o adultos. Tenemos entonces los juegos con papagayos (cometas), donde en la larga cola se podían colocar objetos livianos pero cortantes para las peleas de papagayos, elaborados de caña brava o carrizo, donde se trataba de cortar la cola del contrincante. Quizás una de las costumbres mas arraigadas en aquellos tiempos (aún se practica en algunos sitios), eran los juegos de trompo y zaranda. El detalle del juego y fabricación de ambos juguetes, lo hemos descrito ya en entradas anteriores donde nos Cuenta el abuelo, cómo los muchachos podían pasar el día entero sin comer, jugando la troya, para determinar cual era el mejor trompo y cómo entre los adultos se competía a romper las zarandas de las mujeres con los trompos. Los siguientes enlaces, te llevarán a dichos artículos (recomendamos abrir los enlaces como una pestaña nueva con el botón derecho del mouse): El Trompo y Competencias de Trompo  y Zaranda.

Estos juegos generalmente se hacían en Miércoles y Jueves Santo. La foto que se anexa, corresponde al fruto del Bejuco camasa. Esta pequeña tapara se utilizaba para la fabricación de Zarandas, aunque también se utilizaban las taparas mas redondeadas.

El juego consistía en que las mujeres  debían lanzar sus zarandas al  ruedo y los hombres debían romperlas con sus trompos. Obviamente  había premios para quien rompiera mayor número de ellas, lo cual, dicho sea de paso, tengo entendido que no era tarea fácil por el movimiento de la Zaranda. Buscando en la web, vi que en varios sitios (en los llanos colombianos), todavía se hacen este tipo de competencias, premiando también al trompo mas zumbador, mas sereno, mas brincador, etc. 

Otro juego tradicional propio de esta temporada es el "pares o nones", también llamado "quirimiduñe", que se juega con paraparas o guáimaros,  escondidos en la mano, para que el otro adivine si el número de los mismos es par o impar.  El juego se hacía con el siguiente  juego de palabras, entre los participantes:

-Quiriminduñe
-Abra el puño
-¿Sobre cuánto?
-Sobre pares.

Tiene también una aplicación a los enamorados, donde la pregunta que está en juego es el querer:

-Quiriminduñe
-Abra el puño
¿Me quieres o no?

El gran poeta venezolano Ernesto Luis Rodriguez, realizó un poema, donde se refleja este segundo sentido del juego cuyo nombre  presuntamente  tiene una raiz indígena, de los kariña del estado Anzoátegui.

Otro juego que se referencia en esta época, aunque no sé que tan autóctono sea del llano venezolano es el echar cocos. Sabemos que en Semana Santa, el coco tiene un lugar preponderante en muchos postres típicos de Venezuela, como son el "Majarete", "Arroz con coco", las distintas "Conservas de Coco", "Besitos de Coco", etc. Ahora bien, siendo que el coco es un fruto básicamente costero, no estoy muy clara de cómo puede constituir un juego tradicional del llano. Sin embargo, el gran poeta Ernesto Luis Rodriguez, los plasma en el poema que mas adelante colocamos. 
El juego como tal consiste en romper el coco del contrincante con un coco. La persona que "sirve", lo sostiene  entre sus dos manos y el otro lo golpea con fuerza. Si no logra romperlo, le toca el turno de sevir.




  PARES O NONES
Autor: Ernesto Luis Rodríguez

Miro tus  manos tranquilas
y que los pozos mas claras.
¡Tan negras las paraparas
relucen cual tus pupilas!
Tú las recojes. Vacilas
mientras la risa despuntas;
tu voz me tira sus puntas
y a pleno sol meridiano
cerrando toda la mano:
"¿Cuantas habrá ?", me preguntas.

Clavel de trémulos dones
pone a sangrar tu corpiño
y hasta mi propio cariño
juegas al pares o nones.
Quizás te mueven razones
que confesar no has querido;
por eso al verme perdido
dices con aire señero:
-Si tengo pares te quiero;
si tengo nones te olvido-

Tiras mi suerte en azares
que son un grave tormento;
tus dedos cuento y recuento
y van saliéndome pares.
De dos en dos tus lunares
llevan atrás mis antojos.
Pares tus ósculos rojos
que le robé a la fortuna,
y como aljibes con luna
me dicen pares tus ojos.

Hasta los dengues sencillos
em ti son mimos ardientes;
y pues, son pares tus dientes,
pares también tus zarcillos,
pares los blancos tobillos,
pares los senos saltones;
pienso por muchas razones
que tu cariño me gano.
Pero al abrirte la mano
tu corazón dice: "¡Nones!"
ECHANDO COCOS
Autor: Ernesto Luis Rodriguez

Es un decir en la aldea
que al coco de Juan Palomo
no le lastiman el lomo
ni se le gana pelea.
¡Que se quiten esa idea!
Yo nunca a nadie provoco,
pero aunque me gusta poco
decir lo que ya presiento,
van a saber los del cuento
¡como se quiebra ese coco!

Se llena la pulpería,
el silencio gime ausente,
y en los ojos de la gente
pega saltos la alegría.
como un reto a mi osadía,
Palomo frunce al cara;
su voz me revienta clara
cuando a servir lo provoco:
-¡Si eso no parece un coco,
sino una pobre  tapara!-

El puño en guardia retiro
para caerle al contrario.
Hay mofa en el comentario
mientras nervioso respiro.
Mi coco sacude un tiro
que al otro le causa estrago
Ya ese golpe no lo pago,
nadie me cobra la cuenta;
y en el chorro que revienta
muere la sed trago a trago.

Siento la gloria mas honda
cuando a la puerta me asomo
Tú, la mujer de Palomo,
flor de ternura redonda,
pasas alegre y oronda
bajo la paz de la aldea,
Guapo tu pecho flamea
-su gracia nos vuelve locos-
y un par de trémulos cocos
me van pidiendo pelea...

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