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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

28 de marzo de 2016

A 45 años de la muerte de Alberto Arvelo Torrealba


Caipe, palmar, copla, soga, caballo, chubasco, lucero, bongo, madrugada, estero, hato, toro, chaparral, quemado, verde, ganado, ñénguere, clavelito, Maruja, pozos, cacho,  banco, chipola, noche, arenal, remanso, arrebol, trocha
potro, rienda, cobija, madrinero, albedrío, remo,  palanca,  silbo, Cantaclaro, medanal,  tremedal, yaguazo,  garza, trotecito, porfía, baquiano, jagüey, soisola, vaquero, terraplén, lagunazo, chicharra, colorado, caney, pelo e guama, Santa Inés, sabana, rocío, capacho, ceniza, espinito, guabina, paraulata, garúa, pica, ah malaya!!
Por aquí pasó!, Llanura, Barinas, Venezuela!

Quise buscar las palabras que identifican la obra de Alberto Arvelo Torrealba, y después de empezar me di cuenta de que todas las palabras relacionadas con el Llano, lo dibujan. Y es que su trabajo, su aporte, su poesía culta y   autóctona, su prosa admirable, sus vivencias, su cultura y amor por su tierra plasmada en cada verso, hacen que sea  inolvidable desde todo punto de vista.

Hoy se están cumpliendo 45 años desde que pasó a otro plano y sigue siendo motivo de orgullo e interés su trabajo, se sigue analizando su obra maestra Florentino y el Diablo, se siguen musicalizando sus poemas, se sigue estudiando su prosa y la maestría de su verso.... Alberto Arvelo Torrealba no ha muerto en el corazón de muchos venezolanos pues en cada pedacito de Llano se le puede evocar, en el hablar cotidiano del llanero lo escuchamos, en los atardeceres veraneros y en las noches de tormenta, en la copla, en la vida sencilla de un canoero, en el cuatro, arpa y bandola.....Alberto Arvelo Torrealba, nos contó y nos sigue contando el Llano.

Acompaño esta entrada con un video del perfil Rostros de Venezuela y  una versión de Hernán Gamboa de una de sus cantas.







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