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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

19 de noviembre de 2010

Los Hijos de Barinas: Alberto Arvelo Torrealba y su obra

Estaba en deuda con este insigne poeta, pues a pesar de mencionarlo mucho en las distintas entradas que se han colocado en este Blog, su ficha biográfica , fue bastante escueta.
Por tal motivo, completaremos algunos rasgos de su vida y obra en las siguientes líneas.
Hay en la web un artículo muy emotivo, escrito por Carmen Mannarino, denominado Alberto Arvelo Torrealba, La Pasión del llano, donde en una prosa muy sentida, desarrolla una biografía para adolescentes, en forma fresca y sencilla. Tomaremos, pues,  algunos fragmentos:

Nacido en Barinas el 3 de septiembre de 1905, recibió desde muy niño la influencia de un hogar culto donde la poesía, arte y literatura eran practicados por sus padres Pompeyo Arvelo Rendón y Atilia Torrealba Febres de Arvelo
“Mi madre contribuyó a mi inclinación por el arte y la belleza. Aislada en su medio y su cultura, escribía poesía”- decía."
Durante su niñez se nutrió ademas de los regalos de la naturaleza y de la vida al aire libre, sabaneando, nadando en las chorreras, pescador solitario por los playones de los ríos, “jinete desbocado con el torso desnudo, bajo la lluvia. Se iba al hato de un tio y al no mas empezar el aguacero, se quitaba la ropa y montaba un potro en pelo, a galope, bajo el agua:

Confundíanse en lluvia la llanura y el cielo
Y gocé el baño al raso, sobre el caballo en pelo,
Por la pampa, al galope, bajo el rudo chubasco”
(Baño al Raso)

Inició estudios de Medicina en 1929, pero no concluyó al ser expulsado por participar en la rebelión contra Juan Vicente Gómez. En 1936 se graduó de Doctor en Ciencias Políticas en la UCV.

Basaba la inspiración para su poesía en la remembranza de su vida llanera, aplicando su sabiduría sobre esa tierra. No hizo poesía espontánea, como la que abunda en los corazones de los llaneros, sino poesía trabajada con esmero, respetando las reglas que en dicha materia existen, apoyándose en la cultura literaria que tenía: “ La suya es poesía que surgió del llano y de él extrajo todas las imágenes con que expresa la esencia de la tierra y el sentir del llanero y que va a éste como dádiva interpretativa de él mismo en su entorno y va también a todo hombre sentimental y sensible a lo telúrico”.

Fue docente y ejerció algunos cargos políticos con los cuales hizo aportes importantes a su estado. Un ejemplo fue la creación del Internado Rural El Libertador (IREL), en el cual los jóvenes aprendían oficios provechosos para su subsistencia, además de recibir cultura patria. Acostumbraba visitar las instalaciones “con ropa de llanero, cuatro en mano y copla a flor de labios. A él le gustaba ponerse alpargatas, franela y sombrero pelo e guama cada vez que podía. En la ciudad usaba sobrero borsalino”

La influencia de los ríos de su tierra, le generó grandes inquietudes. “Las remembranzas de los años de infancia y juventud se le presentaban empapados de aguas con nombres de caños y ríos: Guanare, Caipe, Pagüey, Boconó, Masparro. Sus riberas y corrientes supieron de sus disfrutes de nado, de pesca, de navegaciones y también de muchas contemplaciones. El paso Juan Pablito, en el Santo Domingo, fue el preferido en la niñez, por la fuerte chorrera y el hondo remanso que allí se encontraba”

Estas vivencias dejaron huellas en su espíritu conservacionista y fueron el acicate para su obra Caminos que Andan (Panorama y Destino del Oeste Venezolano) (1952). Esta obra, al igual que su Poema Florentino y el Diablo, fue revisado y ampliado con los años, y en ella refleja su preocupación por el descuido de los ríos, su mal uso como portadores de desechos y las consecuencias a futuro. Pues en “la restitución de esos “caminos que andan” veía una nueva prosperidad para el oriente del país”

En materia de poesía dejó una importantísima herencia, reflejada en innumerables poemas, escritos cuidadosamente en el marco de las reglas formales para el desarrollo de este arte, con la particularidad que su contenido auténticamente llanero, permite, visualizar y sumergirse en la esencia de esa tierra, con sus hombres, mujeres, clima, flora, fauna, espantos, estaciones, pueblos, costumbres, etc.., despertando inquietudes y deseos de ir mas allá para palpar a profundidad, la profundidad de sus versos.

De ese estudio cuidadosamente culto de su versificación, a partir del verso octosílabo y la copla, tan propios de nuestra cultura, crea “La Canta”, de la que expresaba: “como las saetas populares atraían mi interés, y la copla se hizo canta, forma micropoemática por mi ideada, en que la cuarteta del medio sugiere unos compases de cuatro, entre las dos voces de un contrapunteo breve y estilizado". 

“Por la decidida preferencia del poeta por el octosílabo y sus combinaciones propias de la expresión del llanero: copla, romance y décima, en el pasado quedaron definitivamente el soneto y los versos y estrofas con otras medidas. “Ya en “cantas después de las 45 cantas, aparecen usados el romance “Ojos Color de los Pozos , El Canoero del Caipe, y la décima en “Album de Mariela”

De unidades de cuatro décimas esta compuesto Glosas al Cancionero (1940), donde en cada poema, el autor glosa alguna copla popular, una suya o una de otro autor. Como es característico en las glosas, cada estrofa concluye con un verso de la copla escogida. En ellas el poeta mostró igualmente la riqueza de su canto único, la imaginación para poetizar a su manera el universo escogido, el conocimiento del idioma castellano tanto culto como popular-regional y la lograda destreza para versificar”.

También trabajó el llano en prosa, en su libro Lazo Martí, Vigencia en la Lejanía, donde analizó profundamente la Silva Criolla, lo cual implicó años de investigación y comprobación de los aspectos expuestos en la misma. 

Este gran poeta, falleció en 28 de marzo de 1965, tras penosa enfermedad, que no impidió la redacción de esa última obra, con la cual en 1966, recibió el Premio Nacional de Literatura.


Carmen Mannarino, venezolana, nació en Los Teques, estado Miranda. Licenciada en Letras de la Universidad Central de Venezuela y Magíster en Literatura Latinoamericana de la Universidad “Simón Bolívar”. Docente durante más de tres décadas en Educación Secundaria y Superior (tercero y cuarto nivel). Investigadora de Literatura Venezolana, ha trabajado en el Centro de Investigaciones Literarias “Rómulo Gallegos”, actual Fundación C.E.L.A.R.G., en el Instituto Universitario de Teatro (I.U.D.E.T., actualmente adscrito a la Universidad de las Artes), Autora de una serie de biografías de venezolanos del siglo XX, destinadas a jóvenes lectores, que publica Ediciones Niebla. Actualmente es integrante del Consejo Consultivo del Círculo de Escritores de Venezuela.

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