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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

24 de noviembre de 2010

Los Guahíbos - 2da Entrada

Al igual que hicimos con los Yaruro, nos parece interesante colocar las impresiones que sobre esta etnia, tuvieron los padres misioneros durante la conquista, ya que independientemente de su visión, nos dan una idea de cómo vivían. A tal fin, nos remitiremos al libro Una Introducción a la Venezuela Prehispánica: Cultura de las Naciones de Fernando Arellano:

Entre el río Meta y el Vichada, habita en el día la nación de los indios guahibos” …."Estos indios son muy difíciles de fijarse en un terreno e incapaces de habituarse a trabajos regulares. Por esta razón son considerados errantes o nómadas viviendo de las frutas de las palmas, de la caza y la pesca. Tienen jefes que los conducen en sus correrías y elijen siempre en cada tribu al más valiente. Comen culebras de agua, cortándoles la cabeza. Van desnudos y solo llevan un guayuco de marima que hacen de la corteza de un árbol. Duermen en chinchorros de moriche, viven bajo enramadas; se pintan con la chica que da un color como el del ladrillo; toman mucho niopo, especie de tabaco que suerven por las narices….todos los guahibos usan flechas envenenadas con el curare, cuyo veneno es muy activo”(Codazzi 1856)

“Es gente guerrera de  mediano valor… Gente muy numerosa; corren desde los rincones mas retirados del gran Orinoco, Meta y Ayrico, hasta casi los últimos términos de San Juan de los Llanos. Son erráticos y vagabundos. No tienen poblaciones ni benefician tierras, no hacen labranzas, a cuya causa son insignes y continuos ladrones. Andanse por las poblaciones de otras naciones robándoles sus frutos y labranzas ""  (FILIJ)

“Cogen a los armadillos sin otra diligencia que prender fuergo a las sabanas en donde tienen sus cuevas y acabada la quemazón se encuentran vivares a cada paso y con unas macanas puntiagudas que traen consigo, cavan en las madrigueras y con pocos trabajos los sacan de allí"... “son cazadores de ciervos o venados y grandes flecheros” “estos indios tiran las flechas no derecho, como las otras naciones, sino por su elevación y las tiran tan bien, que caen a plomo sobre la cabeza de los que pasan."

“También practicaban la caza por rodeo. Luego que dejan la orilla del rio los canastos y a las mujeres arrancando raíces, salen en forma de media luna por aquel contorno y no hay tigre ni bestia que se escape a sus manos; si tienen la fortuna de dar con 2 o 4 tigres, o con un atajo de 10 o 12 venados, estrechan los cuernos de la media luna y unidos marchan en forma circular todos al centro, hasta llegar a tiro de flecha y entonces sobre cada tigre o venado llueven tantas flechas que ninguno escapa. Para facilitar sus cacerías y que la paja alta no impida, tienen gran cuidado de pegar fuego a los matorrales cercanos a los ríos donde ellos van a parar y los animales a beber; y también aquella paja, hierba o heno, que retoña de nuevo, atrae a los venados y a otra multitud de animales que buscan pasto tierno.
Usan además de otra industria para cazar venados, que consiste en atraerlos por medio de una resina rara que ellos llaman mara. “ es de color encendido, no tienen mal olor, aunque es singular e intenso; yo no sé que conexión tiene con los venados, que van en pos del que tiene mara. El uso de dichos indios es éste: en viendo algunos venados, se untan el pecho y algo de lo brazos con mara; observan por donde sopla el viento, y puestos allá, coge cada uno una rama para cubrir su cara y llevan los arcos y flechas; luego que los venados perciben el olor del mara, van en su busca, muy levantadas las cabezas y embobados, con lo cual los indios los flechan a su salvo” (Gumilla)

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