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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

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22 de abril de 2016

Recordando a Julio César Sánchez Olivo, el "Homero de Guachara"

Hoy se cumplen 28 años de la muerte de Julio César Sánchez Olivo: poeta, maestro, cultor, escritor apureño. No dejamos de recordarlo de una u otra manera por su legado maravilloso, por su ejemplo de trabajo y amor por su tierra. 

Argenis Méndez Echenique, cronista de San Fernando de Apure,  fue el heredero directo de sus enseñanzas a través de su programa radial El Apure de Ayer, hoy y Siempre. Los programas quedaron grabados en cintas que en algún momento podran ser pasadas a algún formato  que permita su difusión.

Hoy lo recordamos con dos poemas, uno declamado por él mismo y otro por otro valor recien fallecido como fué Victor Morillo. Ambos poemas tienen versos sublimes llenos de enseñanzas y visión llanera.

"Una serie de calamidades me acosaron últimamente, entre ellas seis operaciones quirúrgicas en menos de dos años, que culminaron con la amputación de un pié. Acorralado por estas calamidades y ante la imposibilidad de vencerlas, sintiéndome físicamente aniquilado, no me quedó otro camino-entiendo yo- aguijoneado por la rebeldía de mi temperamento, que escaparme por el rumbo del recuerdo hacia aquellos tiempos en que era toda una potencia corporal, para irme a vivir de nuevo, espiritualmente, esos primeros veinticinco años de mi vida, y apelé al canto, porque solamente cantando podía sentirme el mismo, viendo con indiferencia al destino que desahogaba su furia en mi pobre cuerpo hasta cansarse. Recordando mi vieja época de coplero al pié del arpa y por los caminos de mi tierra, le canté a ella, a mis compañeros y amigos de entonces y a lo que se me ocurrió, con ese afecto apasionado de que habla mi amigo, en el lenguaje que esa misma tierra me enseñó…..Y el destino quedaba como un tonto, distraído con mis carnes desgarradas y mis huesos mutilados, mientras o improvisaba corridos y coplas con el mismo optimismo de aquellos años idos.” Introducción del libro, Por el Rumbo del Recuerdo


SOGA DE PECHO LLANERO
Autor: Julio César Sánchez Olivo
Declama:  Julio César Sánchez Olivo


El romance es la otra soga
Del poeta cimarrón.
Por eso con este lazo
De compañero aquí voy,
¡Oh Víctor Vera Morales,
Hijo de sabana y sol,
Que cuando el pasaje alegre
Salta del tiple al bordón,
Con el sabor de esta tierra,
Que es bravura y es amor,
Olvidas que en tu alma llevas
Mucho más de un aguijón
Y el verso franco te brota
Del pecho vuelto calor.

Dices que cantando voy
“en bongo del la porfia”,
Y creo que tienes razón;
Pues aquí en el valle tuyo,
Amplio , noble, acogedor,
En donde ya eché raíces,
El mismo de siempre soy:
Con la mente al pasitrote
Por Arauca y su Cajón,
Sin impactarme el destino
Que a muchos trata mejor
Y manteniendo en su sitio
La correa del pantalón.
Aunque ahora mutilado
-un solo pié y un muñón-
Por error imperdonable
De un eminente doctor,
Tambaleante con muletas
No altero mi condición

Cantemos, Víctor, cantemos
Como canta el cantador
De esta tierra ancha y pareja
Sea caporal, dueño o peón,
Que en cada copla le brota
El sexo dado por Dios

Llanero muere cantando
Se es que sabe ser varón;
Lo probó a Venancio Laya
Su compadre en la prisión.
El gallo de raza cae
De frente hacia el contendor….
¿Qué la carne se desmaya?
¡Pues en el alma hay vigor!
¿Qué la tragedia es gigante?
¡Pues se empina el corazón!

Feliz el hombre que es hombre
Y canta en pleno dolor,
Alfonso Reyes, el Grande,
Lo dijo en una ocasión,
Que por eso hasta envidiaba
Las penas de Andrés Eloy,
Porque cuando la amargura
Lo desgarró con furor
Su canto en el cielo azteca
Flameó como un pabellón.

Y hasta aquí llega mi soga
De poeta enlazador,
Cabresteando va en su punta
Cacho y muela mi intención
Por el rumbo de tus versos,
Guariqueño trovador.
Valle de La Pascua, NOV 1955


 MI VERSO
Autor: Julio César Sánchez Olivo
Declama:Víctor Morillo


Mi verso viene del llano
Y vuelve al llano mi verso;
De allá viene, hacia allá vá,
Por el rumbo del recuerdo.
Como me lo dio mu tierra
Asimismo lo devuelvo:
Rudo, orgulloso, sencillo,
Sin adornos forasteros.
Retorna con su pureza,
Íntegra de nacimiento…
El no conoce los moldes
Que han fabricado los técnicos,
No sabe lo que es gramática
Ni que cosa llaman metro:
Como el ventarrón ignora,
Lindero y camino ajenos.
Solo se ajusta al repique
Rítmico del bordoneo
Cuando en el arpa, brioso,
Retoza un “Seis por derecho”
Entre las ásperas manos
Del arpista sabanero,
Marcándole la medida
Del corrido a los copleros.
Mi verso y yo somos uno,
De mi sale y voy adentro:
En mente pecho lo cargo
Y cuando hacia afuera lo echo,
en él van apretaditos
Corazón y pensamiento.
Mi verso no es como un río
De agua clara y sucio lecho:
Es como el Arauca mío,
Bárbaro, cerril, violento,
Pero de barrancas firmes
Y con un fondo sin cieno.
No soy una cosa yo
Y otra distinta mi verso.
Mi verso es el canto mío
Y yo canto como siento,
Y cantando – y sin cantar-
Soy siempre llanero auténtico:
Tengo callos en las manos,
En las rodillas no tengo
Y a mí no me compra nadie
Porque a nadie me le vendo.
Por eso mi verso vale
Justamente lo que cuesto
Y por eso lo que valgo
A mi llano se lo debo.
Valle de La Pascua: Sep 1957
  

15 de abril de 2016

A 80 años del nacimiento de Graterolacho

Declamando en sus años mozos

En casi todas las fotos de Manuel Graterol Santander, luce riendo abiertamente. Eso habla mucho de su chispa  y buen humor. 
Su versatilidad es digna de admiración: humorista, escritor, periodista, publicista, compositor y poeta. 
 Un orgullo para el estado Portuguesa que lo vio nacer un 6 de abril de 1935.
 Hoy lo recordamos como otro de los grandes valores de Venezuela. 
Lamentablemente no consigo en internet su obra. Y su libro Casimba, muy rico en glosas y poemas hermosos, no lo  tengo conmigo,   pero les coloco una de sus mas hermosas composiciones con una bonita anécdota tomada del blog Poetas del Mundo:




ROMANCE

Mi amor es como las cosas
que nunca tienen respuesta.

lo mismo que preguntar:
¿Por qué existe el agua fresca ?
¿Por qué hay trinos en la palma?
¿Por qué hacen miel las abejas?
¿Por qué son blancos los lirios
y moradas las violetas?

Mi amor es como las cosas
que nunca tienen respuesta.

¿Por qué canta el arrendajo
en los copos de la ceiba?
¿Por qué dice tantas cosas
el grillo en las hojas secas?
¿Por qué razón tú me miras
con ese par de poemas?

Mi amor es como las cosas
que nunca tienen respuesta.

Y yo siento que me abrazas
y yo siento que me besas
y tú sientes cuando sufro.

Y tú sientes cuando suena
mi guitarra trasnochada
con veinte lunas a cuestas.

Mi amor es como las cosas
que nunca tienen respuesta... 

(En una ocasión, hablando con María Teresa Chacín, contó una anécdota muy interesante sobre su hermosa canción "Romance", quizás una de las más bellas composiciones que habla de la imposibilidad de explicar lo que significa "el amor". Cierto día, almorzando María Teresa con Manuel Graterol (Graterolacho), ella le dice en tono de queja: 

-"Manuel, tú escribes a todo el mundo y de todo, pero resulta que a mí nunca me has escrito nada"

Entonces, Graterolacho le dice: -"Te voy a explicar lo que es el amor más puro y te lo voy a dedicar a ti"- y seguidamente agarra una servilleta, le escribe unas palabras y le coloca por nombre "Romance".
Al salir María Teresa del restaurant, se encuentra con Rodrigo Troconis, el músico, y le dice: -"¡Mira las cosas que me escribió el loco Graterolacho en una servilleta!"-
Rodrigo lo lee y le dice: -"¡Vamos a ponerle música!"-.... Y así nació esta bella melodía.). TOMADO DEL BLOG POETAS DEL MUNDO

1 de abril de 2016

A 115 años del nacimiento del poeta José Natalio Estrada


Ayer 31 de marzo, el poeta José Natalio Estrada estaría cumpliendo 115 años.

Apure, La Trinidad de Arauca, Pancha Vásquez, el Cristo de la Sabana, Séptimo Paralelo, María del Llano, son palabras que hablan de él como un hombre comprometido y enamorado de su Llano.

Diría que su legado es único, porque representa fe, cine y poesía. Mas abajo colocaremos los enlaces de algunas entradas que hemos publicado sobre él.

Muchos de los llaneros destacados que hasta el momento hemos colocado en este espacio, han dejado plantada la semilla de su trabajo en sus hijos, pero en el caso de José Natalio Estrada, esta semilla viene de sus ancestros y ha trascendido a sus descendientes.  Tengo muy buena amistad con dos de sus nietos que siguen trabajando por y para  el Llano. Se trata de Hugo  y Carmen Beatriz Estrada Castillo en  quienes se han mantenido pegados al amor y legado familiar, difundiendo la obra de la familia y ofreciendo su propia inspiración.

En este pequeño homenaje a José Natalio Estrada, colocaremos algunas palabras del poeta Luis Alberto Crespo quien le dedicó en su libro Llano de Hombres, algunas  páginas :

“Ya no sabemos como comenzó a decir su vida: solo es posible revivir ahora la imagen de un muchacho a caballo detrás del padre fiero y austero, flanqueado por los peones del hato cada amanecer y, mas luego, su sudor sobre el zaino en busca de la res perdida y crispada bajo el lazo, durante años, aún ahora, mientras se aleja en busca de si mismo y acaricia su perro y el cabello de su hijo Picolino, que esconde bajo el brazo a su pequeño gato soñoliento.

José Natalio Estrada nos invita a seguirlo por su parque. Al fondo, al final de una vereda sombreada por la flor de montaña y los cedros, una cruz decía: “Doña Bárbara, R.I.P”. Era la tumba de Doña Francisca Vasquez “Parece que Rómulo Gallegos se inspiró en ella para inventar al famoso personaje e su novela”, nos dice Jose Natalio Estrada bajo el dividive que veía la muerte de la mujerona, antes de traer su historia a nosotros
-Yo estaba muchacho, pero me acuerdo de ella y de su vida. Era una mujer cuatriboliá. Mi padre la conoció. Ella le decía “primo”, aunque no existía parentesco alguno entre ellos. Tenia mucho dinero, mucha tierra y mucho coraje. Suyos eran tres hatos.Una inmensidad. En uno de ellos llamado “La Ceiba”, que ahora es mío, su padre enterró varias bolsas de morocotas de oro; por eso sería que antes de morir le dijo a Doña Bárbara: “No vaya a vender “La Ceiba”, pero ella no supo por qué. De todas maneras Doña Bárbara habría de morirse tiempo después. Una tarde bajó del bongo, ahí mismo, frente a la casa, y le pidió a mi papá que le diera alojamiento; que ella venía muy enferma. A los días murió y mi padre la enterró en este sitio. Doña Barbara era una mujer trigueña, de baja estatura y poseía poderes misteriosos. Cargaba siempre un medallón en el pecho con dos palmeras cruzadas”

“José Natalio Estrada interrumpe su monólogo. Mira la lejura del monte, mas allá de los arboles y las lianas. En unos instantes dirá como para sí mismo, que ya sabe donde va a ser enterrado. “Ya elegí el lugar. Cerca del río y de Doña Bárbara. Retirado, eso si, de la casa de los peones. Ellos son muy supersticiosos y no quisiera molestarlos” Un prolongado silencio nos advierte que se ha marchado otra vez lejos, en busca de su historia.”

-“Donde está enterrado el tesoro del padre de Doña Bárbara hubo siempre una luz, me compré un aparato para detectar metales y me fui a medianoche con mi caporal de sabana en busca del brillo. Era un médano. Escarbamos largo tiempo. Nada encontramos. Los médanos, usted sabe, crecen. El dinero debe estar bien abajo. Pero eso ya no me interesa.

Esa frase, dicha así, casi como un murmullo (…)nos revelaría su espíritu, su conducta de asceta, su desprendimiento por lo que un día constituyó su pasión: Traer Europa a las largas soledades del Apure. En esa frase comienzan y terminan sus escritos (….) Cuando caiga el sol conoceremos sus escritos, sus romances, sus versos al bordoneo del Indio Figueredo, su réquiem para su perro. En la mañana abriremos con él otro pasado: el de su armonio, sus piezas para tenor y piano, sus volúmenes de Rilke, Blake Baudelaire, sus tratados de religión, sus reproducciones de Rubens, en los cuartos oscuros del “Rancho Grande”, a pocos pasos de las cochineras y del criadero de los extraños morrocoyes amarillos que él atesora a manera de vivos amuletos contra no se sabe que malos augurios. 

Entonces conoceremos también su otra existencia: la de sus días en Europa, festejando “los años locos”, las de su matrimonio con una dama italiana que nunca amó el llano, a pesar que él intentó adornar sus desiertos con estatuas y libros, música, parques y casas parecidas a las moradas veraniegas de la Costa Azul para mitigar así la inclemencia de sus soles y aguaceros, su polvo y su silencio. Los años de su entusiasmo por el cine que entretuvieron su ultima juventud  y con la fortuna de su ganado, hizo posible a“Séptimo Paralelo”, “Maria del Llano” y “Llano Adentro”. Ël mismo cabalgaría en una de sus escenas al lado de la Susana Dujim de los años 60.

“Su mirada era la misma del día anterior: lejana, siempre en el horizonte por donde corría el caballo con el jinete, entre el cielo y sus lomos. Por esa misma tierra larga y caída seguimos después al viejo. Mas allá de los hatajos y los zorros, mas allá de los marceros y la mancha roja de los venados, nos mostró las estatuas de mármol de Carrara que había elevado en el centro mismo de la soledad”
 

24 de septiembre de 2014

Más de Sánchez Olivo - Argenis Méndez Echenique



EL  CRONISTA  DON JULIO CÉSAR SÁNCHEZ OLIVO.

Argenis Méndez Echenique
1993

Poeta, Ensayista, Periodista, Promotor Social y Cultural, Político y, fundamentalmente, Amador de su Tierra. Don Julio César Sánchez Olivo nació en las cercanías de la población apureña de Guachara, en pleno Cajón de Arauca, el día 21 de Octubre de 1909, de la unión matrimonial de Don Teodoro Sánchez Osto con Doña María Josefina Olivo Fuentes de Sánchez.  Era el segundo de tres hermanos.

La carencia de facilidades para instruirse en un medio aislado y bravío como el del Apure de ese tiempo la suplió la propia madre, pues el padre había muerto en 1913. El mismo Sánchez Olivo decía que él era autodidacta, puesto solo asistió a una escuela de Primeras Letras durante unos pocos meses. La mayor parte de la orientación educativa la recibió de Doña María, su madre, quien se empeñó en que escribiera una plana diaria, copiando regularmente del Consejero de la Juventud, o del Manual de Urbanidad, de Manuel A. Carreño, y leyera sobre gramática, geografía, historia, aritmética y algunos otros libros escolares, logrando inculcarle el hábito de la lectura. A los doce años ya había incursionado por la Biblia, Don Quijote de la Mancha, las obras de Víctor Hugo, Alejandro Dumas, padre e hijo.
       
 Don Julio César vivió sus primeros veinte años en los hatos “chaparralito” y “Los Cañitos”, propiedad de su familia, por lo que en sus niñez y juventud aprendió y ejecutó como un consumado “llanero” toda clase de faenas rudas y peligrosas típicas del medio campestre apureño. Además, aprendió a versificar y contrapuntear al pie del arpa, poniendo de manifiesto su facilidad para la improvisación relancina, característica de los cantores sabaneros.

En 1928 se traslada a San Fernando, donde trabaja como contabiliza de varias casas comerciales de la plaza, hace algunas pasantías como secretario de algunas prefecturas apureñas y en 1937 inicia una incesante actividad periodística que va a llegar hasta  sus últimos momentos de vida (su pimer artículo de prensa lo tituló “Gobernadores y Prefectos”, publicándolo en el semanario Cordura,  que estaba dirigido por el Dr. Angel Domingo Beroes). Su actividad es incesante: en 1938 funda, con algunos amigos, la “Asociación de Pequeños Criadores del Estado Apure”.  Ese año también actúa, por poco tiempo,  como Secretario General de Gobierno, con  el Dr. Alejandro Rivas Vásquez, Presidente del Estado Apure.

En 1939 es detenido por sus artículos contra el régimen del General Eleazar López Contreras, permaneciendo preso durante año y medio. En 1941 inicia su famosa columna periodística “Camino Real”, en el Semanario Pueblo,  dirigido por Pedro Elías Hernández Figueredo. En 1942 participa en la fundación de la Asociación Regional de Ganaderos del Estado Apure, en San Fernando.  En 1943 contrae matrimonio con Guillermina Fernández Navas, pero no tuvo descendencia y todo su cariño lo volcó hacia sus sobrinos.
        
En 1944 se inscribió en el partido Acción Democrática, codeándose con la dirigencia regional y nacional de este ente político. En 1945 es uno de los promotores del Comité “Pro-Restablecimiento de las Vías Fluviales en Apure”, en la ciudad de Caracas; recae en su persona la responsabilidad de Secretario General del mismo, y el de Presidente en el Dr. Saverio Barbarito Echenique. En 1945, después del derrocamiento del General Isaías Medina Angarita, fue nombrado Secretario General de gobierno por el nuevo Presidente del Estado, Juan Salerno Melo; después Carlos Elías (“Concho”) Vivas lo ratifica en el mismo cargo, correspondiéndole entre el cargo de Primer Magistrado Regional al Dr. Pedro Elías Hernández Figueredo, quien lo ratifica en el cargo de Secretario General.
       
 En 1946 asistió como Diputado por Apure ante la Asamblea Nacional Constituyente de ese año.  En 1950 es detenido por las autoridades perzjimenistas de Apure y después de tenerlo noventa días incomunicado, lo expulsan del Estado y se radica en la ciudad de Valle de La Pascua, donde, aparte de las actividades comerciales a que se dedica, se ocupa en los ratos libres de la actividad intelectual.  En 1958 vuelve a Apure y es electo Senador de la República por el Estado Apure (1959 – 1964).
       
En 1959 funda con otros apureños en Caracas el “Comité Amigos de Apure”, cuya presidencia ejerce la Dra. María Josefa Salerno, para luchar por un Apure mejor.  Con ese mismo propósito inicia un programa  semanal por Radio Continente, que titula “Apure en Marcha”.  En San Fernando funda el quincenario El Apureño, donde escribe con el pseudónimo de “Yaruro”.  En todo ese tiempo la producción literaria va surgiendo poco a poco, como decantándose con las diversas peripecias que la vida le depara a Sánchez Olivo.
      
 Su estadía en el Congreso Nacional la utiliza para plantear  soluciones a los diferentes problemas que acogotan a su Apure; así plantea la construcción de carreteras, defensas contra las  inundaciones, y un “Plan de Desarrollo Integral para Apure”; en 1968, a través del periódico Impacto, de San Juan de los Morros, propone la creación de una Corporación de Desarrollo para los Llanos Centro – Sur, que puede considerarse como un antecedente directo de lo que hoy es CORPOLLANOS.

En 1969 se establece en San Fernando y el día 1º de Junio inicia un programa radial dominical en la emisora “La Voz de Apure”, que tiene como nombre “El Apure de Ayer, de Hoy y de Siempre”, con el propósito de demostrarle a propios y extraños que Apure si ha tenido y tiene una muy sobrada tradición cultural. Ese programa después lo llevó a otras estaciones de radio, manteniéndolo en el aire, casi  hasta su muerte, en 1988. Del Asilo de Ancianos de Biruaca, donde se había refugiado en los últimos años, partía semanalmente a cumplir su compromiso con Apure. Su programa era una cátedra libre a través de la radio, donde Sánchez Olivo hablaba de las viejas tradiciones, costumbres e historia del Llano  Apureño, despertando en sus habitantes el interés de luchar por el bienestar de su tierra, sin olvidar sus propias raíces.

Su  telurismo lo lleva a expresar  cantando lo que siente, fundamentalmente en el poemario Por el Rumbo del Recuerdo (dos ediciones. La primera, de 1975,  con prólogo del intelectual margariteño  Efraín Subero):

Mi verso viene del llano
y vuelve al llano mi verso;
de allá viene, hacia allá va,
por el rumbo del recuerdo.
Como me lo dio mi tierra
así mismo lo devuelvo
rudo, orgulloso, sencillo,
sin adornos forasteros.

En su producción poética se siente la fuerte influencia de los viejos romances castellanos, igual a como puede palparse en los versos de otros bardos compenetrados con el terruño, como Lazo Martí, Alberto Arvelo Torrealba, Germán Fleitas Beroes o  cualquier otro coplero llanero. Es el legado innegable del hombre de la sabana abierta a los cuatro vientos.
        
 Por iniciativa suya, en Apure es creado una organización parecida a la que funcionó en Caracas: Comité Amigos de Apure “María Josefa Salerno”, en recordatorio a fallecida Dra. Salerno; también la “Biblioteca de Autores y Temas Apureños”  y la Oficina del Cronista del Estado Apure, que le permite a los apureños dar a la luz pública sus  producciones literarias. 

En 1982 la Academia Venezolana  de la Lengua  lo nombra Miembro Correspondiente suyo por el Estado Apure y en 1986 hace lo mismo la Academia Nacional de la Historia. Ese año 86 es nombrado Profesor Honorario de la Universidad Nacional Experimental “Simón Rodríguez”.   Aparte de estos reconocimientos, varias bibliotecas y calles de  Apure  llevan su nombre.
Julio César Sánchez Olivo murió en la ciudad de Maracay, el día 22 de Abril de 1988 y sus restos mortales fueron trasladados a San Fernando, donde reposan en el viejo cementerio de la capital apureña (en “Jobalito”).
     
 Uno de los estudiosos de su vida y obra opina de Sánchez Olivo como sigue:  “En su largo recorrido vital bien puede mirar hacia atrás, para sentirse sinceramente contento de los años vividos, porque ha mantenido preclara vivencia de las letras, la cultura, las ciencias y el periodismo. Hombre ponderado y culto, de finos modales y temperamento reposado, guía y doctor del intelecto, escritor de atildada pluma, historiógrafo y académico.  Llanero integral que supo amar a su tierra y manejar su pluma polémica con destreza, cariño y sabiduría. Su vida fuente inagotable de bondad generosa. Su nombre perdurará en la llanura como ejemplo altamente inspirador para las nuevas generaciones.

20 de febrero de 2014

Simón Díaz - El Tío Simón

Se fué el Tío Simón, dejando un amoroso recuerdo en muchos venezolanos y no puedo menos que unirme a la cantidad de publicaciones sobre su vida. Para lo cual, publico nuevamente su reseña ofrecida en este espacio en el año 2010:

Mi querido Tío Simón, representación del hombre de campo venezolano, del sentimiento, de la inspiración. Hombre que ha sabido llevar a lo largo de su vida artística, la música de Venezuela a todas las edades, a todos los gustos, aún a los mas exigentes conocedores de música en el mundo, a todos los rincones.....

¿Que se puede decir de éste artista que ya no esté dicho? ¿Que rescató la Tonada? ¿Que educó a miles de niños venezolanos? ¿Que galopó cantando Caballo Viejo en los mas exigentes escenarios? ¿Que es un valuarte de nuestro país? Todo está dicho ya, sin embargo, no estaría completo este Blog, sin contar algunos detalles de su vida artística.....

Nacido el 8 del 8 de 1928 , en Barbacoas  Edo Aragua, es uno de nuestros más famosos representantes del folclore llanero. Músico, compositor e intérprete de múltiples piezas, que hemos oído y cantado por años. Acompañado siempre de una sencillez y humor característicos, ha estado en muchos escenarios del mundo dando a conocer nuestra música. Es fundamentalmente conocido por el rescate de la tonada llanera, música que se dedicó a difundir hasta más allá de nuestras fronteras, aportándole su corazón, hasta hacer de ella un género musical de interés internacional, cantado e interpretado por muchos artistas internacionales y versionado con orquestas sinfónicas y coros, en coreografías y películas.

Simón Diaz, es un hombre de versatilidad asombrosa, humorista, improvisador y actor de teatro, cine y televisión. Su famoso programa diario "Contesta por tío Simón", significó un aporte invalorable  al país, ya que llevó a los más pequeños, durante  10 años, el conocimiento del llano, costumbres y música , obteniendo   un alto rating.

" Del trabajo realizado en su país: Hasta el momento ha sido actor principal de 3 obras de teatro y 5 largometrajes, ha producido y conducido 12 diferentes programas de TV de altísima sintonía, todos diseñados para promover la música venezolana, y siendo uno de ellos dedicado a la enseñanza de la cultura popular a los niños. Este programa estuvo 10 años en el aire, y de esta experiencia Simón Díaz pasó a llamarse " Tío Simón", nombre con el que se le conoce cariñosamente. Mantuvo la conducción de un programa diario para la radio por espacio de 25 años, también dedicado al folclore y la música venezolana; en su record discográfico cuenta con más de 70 producciones musicales. Son innumerables las actuaciones artísticas que ha realizado a lo largo de su carrera, y en las que ha compartido el escenario con artistas como Mario Moreno "  Cantinflas",  Plácido Domingo, Lucho Gatica, Marco Antonio Muñíz, Joan Manuel Serrat, Mercedes Sosa, Atahualpa Yupanqui, entre otros. De esta fructífera carrera, celebró en el año 1998,  los 50 años de vida artística.


Ha recibido los premios más importantes que otorga su país en materia musical. Fue distinguido con la más alta condecoración que otorga el estado venezolano, como lo es la " Orden del Libertador en su Orden de Gran Cordón", constituyéndose en el único artista nacional al que se le haya impuesto dicha distinción. Ha representado a su país en Francia, Inglaterra, España, Polonia, Hungría, Irak, Estados Unidos, México, Panamá, Puerto Rico, Ecuador, Chile, Brasil, Cuba y Colombia
.”
www.simondiaz.com

Su composición e interpretación cumbre es el famoso Caballo Viejo, tambien conocida como Bamboleo,  que ha dado la vuelta al mundo no solo en la voz de Simón, sino de reconocidos artistas como Plácido Domingo, Ray Conniff, Julio Iglesias, Celia Cruz, Rubén Blades, Gilberto Santarrosa, Gipsy Kings, Tania Libertad, María Dolores Pradera, Armando Manzanero, Barbarito Diez, Ry Cooder, Martirio y Oscar de León.

Con todo esto, es indiscutible el aporte que ha hecho a nuestro país, llevando nuestra esencia en su arte sencillo y de gran calidad. Lo hemos visto con su pantalón kaki, su franela blanca y sus alpargatas, así como con su Liqui liqui en ocasiones más solemnes. Lo hemos visto improvisar, desparramar humor sano, nos ha hecho sonreír con sus ocurrencias y con su “¡Caracha negro!” cruzando el brazo; nos ha emocionado con la ternura de sus letras y nos ha transportado al campo volando en ellas; nos ha permitido palpar la belleza del llano con su melodiosa voz que mana fuerte desde su corazón.

Particularmente, soy fan de Simón Diaz desde que recuerdo, desde mis tiempos de adolescencia en que me aprendí muchas de sus canciones,  de mis tiempos de madre cuando mis hijos veían todas las tardes a Chusmita, Coquito, Teresita, Zurima, Jessica y Dulce María,  de mis tiempos de madurez, donde coloco sus discos los domingos en la mañana. Ha sido un artista que he escuchado toda la vida, siempre abrazado a su cuatro como compañero inseparable.
Escoger una canción?? realmente difícil empresa, pues todas son preciosas....

Fuentes consultadas: www.simondiaz.com y www.cuandoerachamo.com

17 de diciembre de 2013

Los Hijos de Cojedes: Ramón Villegas Izquiel

Fotografía tomada de letrasllaneras.blogspot
Nos apoyaremos para esta breve reseña biográfica en el escrito de Isaías Medina López, publicado en su blog Letras de Cojedes:

"Ramón Antonio Villegas Izquiel, poeta, narrador, orador y docente, nació en El Baúl, estado Cojedes, el Día de los Inocentes (28 de diciembre) de 1920 y fallece en Valencia el 12 de abril de 1995. Hijo del arriero Julio Villegas y la joven Marcolina Izquiel, gente del campo que le instruyen en la cultura de la conseja, la cual consiste en una reunión en la que los viejos campesinos instruyen a los más jóvenes mediante anécdotas (cuentos, coplas y corríos) en las que explican las prácticas de vida a la usanza llanera. Uno de sus principales biógrafos, el poeta José Antonio Borjas Nieves, anota: 

 “Ahí en ese hogar bien constituido, transcurrió la infancia del maestro, viendo el paralelismo de sus calles muy largas, donde la vida pasa sin dejar una huella, el ulular de las aguas sobre el mangle, las llanuras en flor, los ríos caudalosos derritiendo la espuma del silencio, las garzas poniendo su plumaje de nube en las palmeras y la visión infinita que encierra el Llano en sus entrañas que hicieran de Ramón Villegas Izquiel, un futuro cantor de la llanura, un sembrador de letras en la tierra y un caminante unido a su destino”. 

Panegírico para mi pueblo, publicado en Vivencias Llaneras del Abuelo junto con esta reseña, muestra la sensibilidad de este poeta, hacia su pueblo natal y su historia. Pero también el poeta, dejó fluir  esa capacidad nata del llanero de contar historias y construyó con sus vivencias infantiles y sus recuerdos de juventud, pequeñas historias  que nos llevan a la cotidianidad del pueblo, del sentir, pensar y actuar de sus habitantes.

Les colocaremos uno de estos relatos enmarcados Cuentos de Arrieros, que tomamos de otra de las entradas que sobre éste poeta, hay en el blog antes mencionado, Letras de Cojedes

LA CASA ABANDONADA

Según quienes se han dedicado a historiar la endemia palúdica nacional, ésta debió ingresar al centro del país procedente desde las inhóspitas lejanías sureñas, traída sobre todo por el constante tránsito de las guerrillas intestinas, itinerantes por todo el territorio durante el siglo XIX i comienzos del que ya termina. 

Se relaciona incluso su llegada a nuestra región cojedeña con la gente de tropa del ejército liberal conducido por el General Antonio Guzmán Blanco. 

Ciertamente este Presidente en campaña estuvo en 1872 con su hueste durante varios días en El Baúl, población donde fue objeto de esmeradas atenciones. Se recuerda, por ejemplo, el esplendido almuerzo ofrecido por don Juan Miguel Iturriza, no obstante su condición de destacado dirigente del Partido Conservador, en su mansión familiar – hoy en ruinas – conocida como La Casa de Alto. 

Después de Guzmán i sus combatientes, dícese que el paludismo se quedó entre nosotros, como por especial afición a los organismos de los Cojedes, pues permaneció por acá con su virulencia letal hasta los años cuarenta, no tan lejos todavía. 

Fue esa la época de la esforzada División de Malariología, cuya cabeza visible aquí en Cojedes lo fue Don Chucho Herrera, desterrado por cierto de la débil memoria de una colectividad en permanente deuda con el sus diligentes legionarios. 

(Como recordatorio indirecto de estos benefactores de la patria i respetado hasta ahora por el tiempo i el urbanismo, se conserva aún en San Carlos donde la vieja Avenida Bolívar converge con la moderna “José Laurencio Silva” un pontón sobre uno de los tantos drenajes abiertos por ellos i cuyos brocales tienen la moldura con la leyenda MALARIOLOGÍA). 

Hecha esta justiciera digresión, regresemos a nuestro pequeño pueblo, que amarillo se nos puso la piel de su gente, con parecido color al pendón liberal. Aunque justicieramente debiérase agregar que los seguidores de la enseña goda, trashumantes también por diversas regiones, debieron haber distribuido igualmente su dosis de ponzoña malárica por donde pasaban. Sea como fuere, amarillos nos pusimos como “clavel de muerto”, hermosa cuanto humilde florecilla, adorno de la naturaleza en las tumbas de los cementerios aldeanos. Pues este omnipresente fantasma rezagado de nuestras guerras fratricidas, apoyado en las carencias i las parasitosis, actúo también aquí con la misma virulencia de allá en el Ortiz de "Casas Muertas". I no está demás la cita, pues el padre Francisco Javier Peña, según leí hace algunos años en un reportaje periodístico i acogiéndome a la fidelidad de su autor. I me han dicho, además, algunos más viejos que yo, que ese joven cura ofició su primera misa en el templo de nuestra población, la cual fue su primera parroquia, hasta que lo hicieron salir unos caciquitos lugareños tan dañinos como las propias enfermedades. 

 Fue por ese tiempo malárico cuando comenzó la ruina del pueblo, disimulada a veces con algunas ruidosas fiestas patronales, algo así como para espantar al miedo, i aprovechadas por algunos forasteros tramposos i protegidos del régimen gomecista imperante para sacarle a la comunidad con gallos “engomados” i dados “compuestos”, el mísero producto de la venta de vacas paridas a comerciantes inhumanos por veinticinco bolívares, lo que de vaina les alcanzaba la mayoría de las veces para comprar antipalúdicos o el género blanco para la mortaja del hijo difunto. Solos nos fuimos quedando. Solos, pues el señor paludismo se dedico también a desarrollar su programa de “soluciones habitacionales”, como se dice en el lenguaje oficial de nuestra época. Por lo cual quienes no se iban a tiempo del pueblo, corrían el riesgo de ser reubicados desde sus propias casas para una parcelita en el condominio municipal denominado Camposanto, porque sus vecinos – pienso yo – no riñen entre sí aunque les encaramen otro encima. Mi familia – me enorgullece apostillar – fue una de las que se negaron a emigrar, no obstante haber tenido posibilidades para hacerlo, por el amor entrañable que el bauleño de cepa le tiene a su llanero terruño. 

Con el transcurrir del tiempo muchas casas quedaron abandonadas. Hasta el templo se quedó sin cura residente por largos años, para tristeza recóndita de los fieles que lo atribuían a castigo del Cielo por lo sucedido con el Padre Peña. Las humildes imágenes estaban siempre envueltas para su protección de las asquerosidades de los sacrílegos murciélagos, en unas telas a manera de vendajes, como las víctimas de esos tremendos accidentes autobuseros de ahora, dicho sea con el debido respeto. 

Volviendo a lo de las casas, en éstas dejaban a veces sus emigrados amos hasta unos cuantos inservibles cachivaches, lo que convertía a los muchachos de entonces en una especie de especie de espeleólogos urbanos, explorando aquellos tétricos caserones en busca de algunos desechos para surtir la escasa variedad de rústicos juguetes: Ruedas de máquinas de coser para construir carros. Una vitrola vieja para las prácticas de mecánica. El esqueleto de un revólver o el resto de un sable leproso de oxido, frecuentes en nuestros solares, etc. 

Será por estos recuerdos acumulados durante mi niñez que las casas abandonadas tienen todavía para mí una nostálgica carga poética, en su enigmático silencio cargado de insospechadas vivencias extinguidas, la mata de reseda dando a los vientos realengos su perfume sin destino, o el granado enhiesto meciéndose tristemente como abandonado guardián de los patios solitarios. 

*** 
Caía una tarde de cigarras lejanas cuando, incursionando yo en una de aquellas casas desoladas, la sorprendía a ella recogiendo de un rincón una muñeca de celuloide ya sin brazos. Se espantaron nuestras miradas, asustadas por la tímida simpatía adolescente cultivada con reojos cuando salíamos de las respectivas escuelas de varones i de niñas. Empero la soledad del momento alentó el instinto posesivo del varón ya en madurez. Le agarré las manos casi desleídas en sudor helado. Me quedé mirándole mui de cerca sus grandes pupilas verdes, como dos metras cristalinas que, por lo mismo, siempre conservaba yo en la faltriquera de la blusa. La abracé i quise besarla en los ojos: - ¡No – me dijo – Me da miedo! I deslizándose como un reptil de seda, se zafó de entre mis brazos i rajó corriendo hacia el patio desierto.

Estático me quedé en el quicio de la puerta desvencijada, mientras ella, pálida i larguirucha, con los cabellos de cocuiza saltándole sobre los hombros, desaparecía por un boquete de la empalizada hacia el solar de la casa vecina. 

Nunca más la tuve tan cerca de mí. Un día me marché del pueblo i tiempo después supe que ella siguió también el itinerario trazado por el destino en la agenda de su existencia. Jamás la he vuelto a ver. Ni siquiera sé si aún vive. Sin embargo todavía la evoco en las barbas del maíz jojoto, en las cimbreantes matas de granadas, en las adolescentes delgaditas de trajes desgarbados, en los patios tristes de las casas solitarias i, sobre todo, en el recuerdo de las dos canicas verdes, pérdidas quién sabe cuándo, ni dónde, porque cada vez que me las sacaba del bolsillo era como tener en el cuenco de mi mano sus dos pupilas transparentes que ya el tiempo habrá tornado opacas esta evocación, brumosa también por tanta lejanía.