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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

21 de septiembre de 2010

Yaruros o Pumé - Subsistencia (Entrega 2/2)

Según  los estudios estadísticos que plantea Fudena, para 1988, según Mitrani, “ la importancia de la horticultura ha ido creciendo a medida que los indígenas se han visto cada vez más restringidos en la realización de sus actividades tradicionales, debido a la ocupación de las tierras por parte de ganaderos criollos; la cacería se ha hecho cada vez más problemática para las comunidades:

"Las zonas de caza de los bosques de galería que han sido anexados a los hatos les están prohibidas; con frecuencia también se les niega acceso a numerosos puntos de la sabana donde el ganado se deja, en superficies inmensas, en un estado de semilibertad. Quedan las zonas interfluviales, a menudo distantes, que tienden también a convertirse en terrenos de pastoreo para el ganado. En cuanto a las sabanas de Riecito que constituyen una zona reservada para los indígenas, son relativamente pobres en caza." (Mitrani, 1988; 166).

También en el estudio realizado por el IAN (s.f) se menciona esta disminución de la cacería, como consecuencia del asentamiento de la población criolla en esta zona: “Anteriormente la caza y la pesca eran numerosas, porque la población era exclusivamente indígena y los territorios de caza prácticamente no tenían límites. Pero en la actualidad estas actividades están perdiendo terreno ya que las tres comunidades [Capanaparo, Cinaruco Medio y Guachara], están rodeadas de haciendas donde los indios no tienen permiso de cazar”

Sin embargo, todavía un gran porcentaje de los alimentos que consumen los Pumé proviene de la caza, la pesca y la recolección. Estas actividades se encuentran asociadas a los cambios estacionales, los cuales determinan no sólo la importancia que se le otorga a cada una, sino también el espacio físico en el que se realizan. Durante la época de sequía los animales tienden a concentrarse en las proximidades de los ríos y en los lugares de la sabana donde quedan remanentes de agua formando lagunas (Petrullo, 1939). Y aunque implica un mayor desplazamiento, por parte de los indígenas, sabana adentro,  la sequía facilita las actividades de caza en comparación con la época de lluvia cuando los animales se encuentran dispersos en la sabana.

También durante la sequía la pesca se intensifica porque con la baja de las aguas, las presas se encuentran más accesibles, pero la cacería de babas y tortugas se hace impracticable (Leeds, 1961). La recolección de productos vegetales y animales se convierte en la actividad más importante y, como describe Mitrani (1988), se practica en los bosques de galería a orillas de los ríos, cerca de los caños en la sabana húmeda y en la sabana más distante. Durante la estación lluviosa, la horticultura pasa a ser la actividad más importante (Leeds,1961) y la caza y la pesca se desplazan hacia los ríos y las lagunas.

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