Buscar este blog

Cargando...
....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

18 de abril de 2011

Juan Bruno Espinoza- Llanero de pura cepa

Nacido el 1895 en Achaguas, hijo de Don Bruno Espinoza y Doña Benigna Ramírez. Vivió en el hato “Mata de Totumo Floreño”, situado a 3 leguas de Mantecal. Fué una leyenda en Apure, simplemente por su condición de llanero auténtico.

Desarrolló su infancia haciendo las faenas propias del llano de su tiempo y del medio en que vivía. Llanero auténtico, amante de su tierra, ya adulto vino a Caracas donde se relacionó con importantes personalidades disidentes de la dictadura del momento como Andrés Eloy Blanco, Francisco Pimentel, Manuel Martínez, Pedro Sotillo, Leoncio Martínez entre otros. 

A pesar de sus inquietudes literarias y políticas, no encontramos información concreta sobre alguna obra, acción o arte en que se haya destacado, salvo el hecho de haber sido un llanero que amó su tierra, tal como lo muestran los poemas que a continuación transcribimos de la pluma de Don Julio César Sánchez Olivo y Don José Natalio Estrada, el primero de los cuales fue publicado en el Diario 2001 en octubre de 1995, como un homenaje a “Juan Bruno Espinoza Ramírez, un centauro del llano apureño, amado por su región, de quien se cumplen 50 años de su desaparición física”. En el mismo artículo se publicó también un romance a Reinaldo Espinoza Hernández, su hijo, de la autoría de Germán Fleitas Beroes, en cual publicaremos en una próxima entrada

JUAN BRUNO
José Natalio Estrada


Para rezarle oraciones
Vino un viento forastero,
Tañían campanas de luz
Juan Bruno se está muriendo;
Pero se ausentó sin odios
Hondo vivir fue su anhelo
Por caminos que le amaron
Señero en su potro negro


Porque uno mata si no ama
Puñal de odio y desapego,
Lento agonizar de olvido
Veneno del no te quiero!
Cuando a un querer cimarrón
Se mantiene en cautiverio,
Y espinas de siete rosas
Hacen sangrar un recuerdo


El se nos marchó cantando
Caminito veranero
Cuando lo inunda la lluvia
Rasguea su cuatro un momento
Para decir su canción
Mientras lo ahoga el estero,
Y velan sobre su sombra
Blancos lotos sabaneros


Por el sendero enlunado
Se encendieron pebeteros,
Han hechizado la noche
Aromas del bosque fresco
Un trasunto de mujeres
De ojos y cabellos negros,
Taumaturgia de la lluvia
Femeneidades del viento


Vino rojo en las acacias
Burbujas el aire quieto
Que no humean en la sabana
Los tizones del infierno
Lluvia, mójame la cara
Que me despeinen tus dedos
Quedo, que escucha Juan Bruno
Tus pisadas en su sueño


El llano se quedó alegre
Porque le copió su acento
Trina mejor el turpial
Brilla mas claro el lucero
Que no en balde canta un hombre
Sin que se adivine el eco
En aguas de hondo soñar
Y en los rostros del silencio.


Estan cantantado las cóitoras
Los albores del invierno
Y bailando los picures
Danza de luna y luceros
Alma del llano que espera
Con el corazón sediento
A que lo arrullen las nubes
Y lo duerma el aguacero


Yo no te quisiera triste
Llano que tanto te quiero
Pero se va el corazón
Por rutas del sentimiento
Si está Juan Bruno Espinoza
Alerta en su potro negro
¿quién le robará una rosa
De su florido sendero?


Cantor de tantos caminos
Te deletrean en invierno
Reflejos del verde llano
En los cristales del cielo,
La brisa que va enlazando
Con soga de treinta metros
Un tropel de risas locas
Una estampa de recuerdos


Mas vale que no supiera
Que lo mas tienesu menos,
Aunque nunca fuera rico
Tenía su canto, sus sueños,
Cálido apretón de manos
Su soga para el ojeo,
Su guitarra y sus caminos
Su luna y su ¡Yo te quiero!




ESE JUAN BRUNO NO HA MUERTO
Valle de la Pascua 20/08/54
Julio C. Sánchez Olivo

Tu José Natalio Estrada
Gran llanero cien por ciento,
Maestro con las maracas
Y con el verso maestro
De los que no se hacen nunca
Porque son de nacimiento
Permite que yo también
Aunque poeta pequeño
Con la soga del romance
Eche el lazo del recuerdo
Hacia Juan Bruno Espinoza
El auténtico apureño,
Hombre por los cuatro lados
Como todo hombre completo,
Juan Bruno el de blusa en mano
Ante los toros matreros
Y el que en rochelas y ojeos
Maneja el lazo certero;
Juan Bruno, el que en noche oscura
Silbando un “Seis por Derecho”
Va despeinando pajales
En su caballo rumbero;
Juan Bruno el galanteador
En potros faramalleros;
Juan Bruno el que al pié del arpa
Desgrana sus sentimientos
Y pasa noches enteras
Con amigos parranderos
Entre copas de aguardientes
Y tazas de café negro;
Juan Bruno, el del chiste agudo:
Juan Bruno, alegre y sincero
Que entrega su corazón
Junto con los cinco dedos;
Juan Bruno, sobre la pampa
Desparramando en afectos….
Ese Juan Bruno Espinoza,
José Natalio, no ha muerto,
Como no morirás tú
Ni tampoco moriremos
Los que llevamos metido
Muy hondo a Apure por dentro,
Pues nuestra alma forma parte
Del alma del llano inmenso.
Cuando ríos como el Apure
Y el Arauca estén resecos
Y las lagunas sin agua
Ya mas nunca sean espejos;
Cuando no haya entrada de aguas
Palpitantes de aleteo:
Cuando el llano chamuscado
No despide el olor fresco
Que por la primera lluvia
Se le evapora del cuerpo;
Cuando por el mes de mayo
No haya lirios sabaneros;
Cuando no sean los palmares
De las nubes barrenderos
Cuando aroma de mastranto
No recoja mas el viento;
Cuando su canto de alerta
En plena noche de invierno
No lance el gallito azul
Desboronando el silencio
A lo largo y a lo ancho
De esteros y mas esteros;
Cuando el carrao ya no llame
Insistente al aguacero
O al gran amigo perdido
Una noche sin luceros
Con centellas dibujando
Grietas en el cielo negro;
Cuando del toro no se oiga
El pitar salvaje, fiero
Ni del caballo arrogante
El relinchar altanero;
Cuando arpa, cuatro y maracas,
Sean unos mudos eternos;
Cuando no hay en Marisela
Cariño, caliente y tierno
Y el llanero ya no tenga
Quien lo espere en el tranquero;
Cuando voz de la llanura
No oigamos en la del trueno;
Cuando el potro del Escudo
Contento tolere aperos;
Cuando se acaben los rumbos
Y el horizonte….. allá lejos….
Entonces , José Natalio
Si es verdad que estamos muertos
Aunque andemos caminando
Muy vivos de carne y huesos.
Pero mientras cielo y pampa
Se junten pecho con pecho
-esa pampa boca arriba
Y boca abajo ese cielo-
Engendrando la pujante
Vida que en todo la vemos
Como presencia constante
Del autor del Universo;
Mientras todo eso palpite
Te lo juro, compañero,
Que sobre esa tierra grande
Siempre presente estaremos
Aunque la muerte se empeñe
En quitarnos el resuello
Y haga que polvo se vuelva
En la tumba nuestro cuerpo.
Por eso Juan Bruno sigue
Alerta en el llano abierto
Lazo en mano y copla en labios,
Montado en su “Su potro negro”
Y se le oirá el pasitrote
Por bajíos, bancos y médanos
Rumbeando hacia el bordoneo
Del arpa de Figueredo.
Ese Juan Bruno Espinoza
José Natalio, no ha muerto:
La sabana maternal
Lo carga en brazos de aliento

Publicar un comentario en la entrada