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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

1 de noviembre de 2013

El Joropo: Historia y Evolución (16): Los Torrealberos (Década del 50)

Juan Vicente Torrealba dio un paso fundamental en la introducción de la música criolla en la capital. Si bien es cierto que su música se caracterizó por ser estilizada y se manifestó en un altísimo porcentaje en forma de pasajes, tuvo una aceptación indiscutible en los gustos caraqueños. 

Y es que Torrealba, criado entre el hato de su familia Banco Largo y Camaguán, recibió la inspiración del llano, compartió y aprendió la autenticidad del hombre de las pampas. 

Nacido de familia de recursos económicos, tuvo acceso a otros niveles de preparación y quizás eso mismo definió su estilo. Aún así y a pesar que muchos de sus paisanos criticaban el mismo, Torrealba hizo conocidos los que después se convirtieron en inmortales pasajes de la pluma de Germán Fleitas Beroes, de Ernesto Luis Rodríguez y de él mismo.

En Caracas y a nivel nacional, su música tuvo y tiene una aceptación indiscutible, plasmada en la gigante discografía de este artista. Por otro lado, Juan Vicente le dio la oportunidad de hacerse conocidos  a una serie de valores, algunos de los cuales se mencionan mas abajo. Sin embargo, sobre todo en sus inicios fue muy criticado por sus paisanos y en general por los artistas llaneros del momento, pues argumentaban que la música de Los Torrealberos distaba mucho de poderse considerar música llanera, principalmente por la ausencia del bordoneo en el arpa ( que en el conjunto fue sustituido posteriormente por el bajo).

Sobre el rechazo de algunos de sus paisanos por su forma estilizada de interpretar la música llanera, tenemos el testimonio de Don Julio García cuyos relatos se pueden leer en la etiqueta de nombre Memorias de un llanero de Camaguán: 

"Don Ramón Torrealba Wilches, riquisimo ganadero y para mi concepto, el último centauro que quedaba en los llanos del Guárico, abuelo de Juan Vicente Torrealba. Estoy seguro que si Don Ramón hubiese existido en los días que Juan Vicente empezó a tocar arpa, hubiera exclamado con su voz de trueno: "-Buena vaina nos echó el muchacho, se metió a arpero en Caracas!". "

También menciona entre comillas en otro relato al referirse a Juan Vicente: “el célebre arpista que no se le oye el bordón” . y es que para los viejos llaneros ortodoxos, "arpista que no bordonea no es arpista llanero" y estando representado el llano en Caracas  por Juan Vicente, muchos llaneros de entonces consideraban que no se estaba mostrando la autenticidad  musical de su tierra.

Cuenta el abuelo que en sus años mozos, recibió clases de arpa del Indio Figueredo y que cuando le pidió que le enseñara una pieza de Torrealba, el Indio masculló que eso no era joropo. 

Los Torrealberos se fundaron en 1947 y sus miembros pertenecían a la misma familia:    Arturo Torrealba (hermano de Juan Vicente) en el cuatro, Santana Torrealba León (hijo), en las maracas, y él en la guitarra. 

 Nos dice Eleazar López Contreras que las primeras presentaciones de los Torrealberos fueron en 1952, en el Rancho Pampero en Chacaíto. Para ese entonces la cantante del grupo era Magdalena Sánchez y con el tiempo introdujo otras veces femeninas como Pilar Torrealba, Marisela, Mirtha Pérez, Rudy Hernández, María Teresa Chacín. Entre las voces masculinas tuvo a Loyola, Mario Suarez, Rafael Montaño y Héctor Cabrera. 

Tuve la oportunidad de escuchar una grabación doméstica  de  Juan Vicente interpretando la guitarra. En dicho instrumento tocaba repertorio cubano pero también algo de música nacional. Posteriormente tomó el arpa que aprendió de manos del Indio Figueredo. También tengo referencias de que Paulino Esqueda, hijo del legendario José Cupertino Ríos, que era peón de su hato, tocaba muy bien el arpa interpretando piezas de Cupertino, y Juan Vicente creció escuchando esos arpegios. 

La vestimenta que impuso Torrealba a su grupo, constituida por liqui liqui, botas, sombrero y la banda en el hombro, fue objeto de burla de algunos críticos, como Aquiles Nazoa. Quizás en ese momento histórico musical, simplemente representó una forma vistosa de presentar el grupo, quizás inspirado en atuendos de otras latitudes. Es posible también que al tratarse de una música con raices llaneras pero estilizada para ser ofrecida a un tipo de público desconocedor de los hábitos  sabaneros  y con otras costumbres musicales, ameritara una forma distinta de presentarse al público.

El hecho es que el éxito de Juan Vicente  Torrealba es indiscutible y su aporte musical al país fue de grandes dimensiones. Su música marcó una época en Caracas y podria decir que despertó y mantuvo despierto en el caraqueño, el gusto por lo criollo ya que hasta el momento, solo conocia como tal la música de Vicente Flores o Lorenzo Herrera mas distante aún de las raices llaneras. Aún así, el llanero sabanero no se sintió representado  en la música de Torrealba, y siguió desarrollando su estilo regional en forma muy independiente y diferente del que se desarrollaba paralelamente en la capital en el arpa de Juan VIcente y en las voces de sus artistas. A continuación, algunas muestras de las protestas, no necesariamente dirigidas a Juan Vicente sino a la corriente estilizada de la música llanera que se daba en Caracas.

Diria Julio César Sánchez Olivo:
Esa moda de tocá
Punteaito y delicao
Francamente yo no sé
De que parte la han sacao.
Usté es músico llanero
y no de esos perfumaos 
que andan siempre con el pelo
con carrerita y ondeao
y usan camisas que tienen
unos pájaros pintaos

O como cantaba el maestro José Romero Bello:
Yo quisiera preguntarles 
A ustedes que han escuchao 
Si la musica llanera 
Es ese valse arreglao 
Esa cosita con coro 
O el pasaje estilizao 
Señores tengo entendido 
Que si el llano nos ha dao 
Joropo, valse y pasaje 
No deben ser disfrazaos 

O como escribió Aquiles Nazoa, exhortando en sus versos a los Torrealberos a no molestarse con él:

¿Dónde se han visto llaneros 
Con esa especie de poncho 
Que, vosotros, Torrealberos, 
Llevais colgado en el hombro; 
Esa cobija rayada 
Con la cual, a golpe de ojo,
 Parecéis, más que cantantes 
Que andáis vendiendo chinchorros? 
 Llanero sí usa cobija, 
Mas no la carga en el lomo: 
La mete en su capotera 
Y el que la lleva es el potro!
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