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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

3 de noviembre de 2013

Los Burros con Faroles- Armando Rafael Garrido

Les comparto otro de los relatos contenidos en BRUZUAL DE MIS RECUERDOS, de Armando  Rafael Garrido. Este relato como todos los que conforman esas remembranzas, representan testimonios del llano de ayer que es la razón de ser de este espacio.

LOS BURROS CON FAROLES


Armando Rafael Garrido

Finalizaba el verano de mil novecientos treinta y ocho y por Bruzual pasaban los hermanos Boves quienes venían de los pueblos de Barinas hacia los fundos de Apure a vender cachivaches y menudencias y por eso los llamaban Chicharroneros, traían un atajo de diez burros enjalmados con carga que la pasaban en canoas para atravesar el Río Apure y luego los abordaban, después de un descanso y al anochecer reiniciaban el recorrido, causando una simpatía este negocio ya que los burros llevaban cada uno un palo de un metro de largo atravesado detrás de las enjalmas y en cada punta colgaba un farol con mechas de querosén y que encendían por las noches para alumbrar los caminos y no permitir que se extraviaran los animales mientras hacían el recorrido, era un espectáculo y los mayores decían que las luces semejaban los espantos o bolas de fuegos andantes que corren por los llanos; meses después regresaban los comerciantes y traían hasta mil cochinos que eran llevados por arrieros de a pié hasta el pueblo de Veguitas de Barinas siendo cuidados por perros criollos y que evitaban que se escaparan los animales, a todo esto; ahora los burros servían para traer la comida de los cochinos, así como quesos y chigüires secos para venderlos en el centro del país. En el pueblo de Bruzual por años se esperaba que llegaran  los veranos para ver de nuevo el espectáculo de este comercio llevado en burros con sus luces nocturnas  andantes que semejaban los espantos que corren por los caminos del llano.
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