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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

1 de octubre de 2010

La Bola de Fuego ( 1ra versión)

No había escrito sobre esta leyenda, pues tenía dudas si era venezolana o colombiana. Sin embargo, me encuentro leyendo ahora un libro maravilloso que se llama La vida en los Llanos de Venezuela, escrito en 1862 por nada menos que Ramón Páez, el hijo de José Antonio Páez.
Este libro (que mencionaremos en muchas oportunidades en este Blog), cuenta la historia e incluso su explicación científica, la cual a continuación transcribiremos:
“Una de sus más populares alucinaciones, es la bola de fuego o la luz del Tirano Aguirre, como ellos llaman a una especie de fuego fatuo producido por la descomposición de las materias orgánicas en el fondo de los pantanos, Las imaginaciones supersticiosas, ignorantes del fenómeno, han transformado esas gaseosas exhalaciones en el alma del famoso Lope de Aguirre errando por las sabanas.”
….." " El tirano Aguirre fue uno de los descubridores del Amazonas y formaba parte de una expedición en busca del El Dorado”…."  Manchó sus laureles de gloria con el asesinato de su propia hija, e hizo perecer a muchos de sus compañeros, cometiendo todo género de crímenes y tropelías por donde quiera que pasaba, y de ahí la creencia en las comarcas teatro de sus horrores, de que su alma aparece como una errabunda bola de fuego por los campos, surgiendo de repente ante el asustado viandante, para extinguirse al punto y reaparecer un poco más allá.”
“Cuando se logra percibirla más de cerca, se puede ver al errante culpable retorciéndose entre las llamas de la aparición”.

Hay otras variantes de esta historia y como ya lo hemos dicho, todas son válidas pues vienen de las creencias e historias pasadas de generación en generación, sin embargo, dada la vieja data de la que acabamos de describir, pudiéramos pensar que ésta es una de las primeras versiones de la leyenda.

Les ofrecemos a continuación los versos del poeta Fleitas Beroes sobre este espanto:

LA BOLA DE FUEGO

Allá viene un pelo e´guama
por sobre aquel pajonal,
son de plata las charnelas,
escúchales el cantar

¿Visita en dia de los Muertos?
¡hum! debe ser un conocido....
¡mira el caballo alazán
como rompe las espigas!
***
-¡Salud!
-¡Salud!, bájese y pase adelante
-¡No es preciso, compañero!
-¿De dónde viene por ái?
-¡De las puertas del infierno!
***
Se balanceó en la silla el  forastero,
silbaron las espuelas en el viento,
de sus ojos brotaron las candelas
que le quemaron las barbas al abuelo;
el freno, las polainas, los estribos,
el caballo y el hombre se volvieron
una bola de fuego.....
¡Virgen del Carmen!- exclamó el viejo-,
¡El Alma del Tirano Aguirre,
y no haberle echado un "ajo" a tiempo!
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