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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

7 de marzo de 2011

Verano Llanero: La Transhumancia. Entrada 3/3

Imagen tomada de Por Los Llanos de Apure- Calzadilla Valdés
Existen opiniones  que sostienen que el verano es un período cruel por presentar sequía en las plantas, lagunas secas, peces muertos,  esqueletos de reses  y otros animales, zamuradas, etc. y que la transhumancia dejaba en realidad un saldo trágico.

Don Arvelo Torrealba opinaba al respecto:

"  Vemos en el episodio (la transhumancia), un rasgo mas del pensamiento batallador del llanero, patentizado en aquel tránsito de la resolana hacia el rocío, en aquel avatar recio, dinámico, promisor, de la arcilla hacia el humus. Cuando Calzadilla Valdéz vio hace 90 años, siendo aún un niño, desfilar con orden impresionante hacia el Sur los hatajos y rebaños de don Carlos Palacio, entre mugidos y cantares; y mezclado con esa tropa un pintoresco grupo de muchachos guiando una piara, la impresión que lo sacudió no fue ni de horror ni de desamparo. Fue según él relata de gozo, de entusiasmo, de admiración, casi de envidia. Como Lazo, el joven apureño había visto en la transhumancia lo que en realidad es: marcha triunfal de rebeldes, de luchadores que ante nada se doblegan, hacia una meta pródiga y segura. "

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