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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

1 de abril de 2012

Mete Mano y coje a Corcoviá

Don Julián García Diaz ( Ño Aguedo), nos cuenta esta vez:

"Doña Plácida Fleitas de Fleitas, era una anciana matrona fundadora de una gran familia de hombres gigantes, no solo en sus estructuras físicas sino también como recios en el trabajo del llano. Enseñados y guiados por la palabra y el ejemplo de su padre Don Juan Matías Fleitas. Todos estos hombres se enriquecieron gracias a su incansable labor en las faenas dela llanura. Despues de viuda, estos hijos visitaban a su madre llevándole regalos a la usanza llanera: taparas llenas de miel de abejas, queso llamado “boca abajo” de confección especial que nunca apareció en el mercado porque era de precio elevadísimo, “Salón” de chigüire, preparado especialmente como los de Lara preparan sus “Salones” de chivo, cecina gorda salpresa, rico alimento con arroz acompañado con casabe “La Negra”. Entre los hijos, siempre la visitaba don Esteban, “el menorcito”- como ella le llamaba-, de 40 años y que lo aprovechaba para que le hiciera “Los mandados”

-Mira Esteban- le decía- andá casa e´Julio, que me mande una torta e´casabe, de dos “fajas”, pero que sea de “La Negra”

Don Esteban me “daba” el recado y recalcaba: “pero que sea de dos “fajas” chico, porque si no, mi mama “mete mano y coje a corcoviá”

Mete mano y corcobiá”, significa que cuando por primera vez el potro cerril siente en su lomo, el peso de la “tereca” (una silla vieja) y luego la presión de la cincha y el bozal, se enfurece y todo su cuerpo tiembla bajo el temor y la rabia, pero como tiene puestas un par de “sueltas”, una correa larga con dos anillos en los extremos para las patas delanteras y las traseras, se ve iposibilitado de cocear, pero cuando el jinete se monta, los compañeros con sumo cuidado, le quitan las sueltas y el jinete le sube el tapaojo, dejándole la vista descubierta, entonces el caballo junta las patas delanteras y las afirma fuertemente al suelo, mientras que con el resto del cuerpo y las piernas y patas traseras lanza grandes patadas y realiza grandes esfuerzos por quitarse de encima el hmbre que le aprisiona duramente los ijares con las piernas-

Si el casabe no era de “dos fajas” y de La Negra, doña Plácida regañaba con dureza al “menor” y a eso se refería él cuando me dijo “Si no es de dos “fajas” y de La Negra, mi mama mete mano y coje a corcoviá
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