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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

7 de julio de 2011

María Laya y su Leyenda

Monumento a María Laya. San Juan de Payara
¡Quién no se ha intrigado por conocer la historia de los amores y de la belleza sin igual de la India Maria Laya!!!! Amores y belleza que se convirtieron en leyenda y que quedaron grabados en la historia musical venezolana con el famoso pasaje que lleva su nombre.

Pero hay detrás de ese nombre una historia poco conocida, pues invariablemente al oír los acordes de La India María Laya, inmediatamente pensamos en el Indio Figueredo como el autor de la misma.

No es así, y lo decimos después de hacer ciertas investigaciones y recopilar ciertos testimonios. El Indio Figueredo, gloria musical de nuestro país, la hizo famosa con su arreglo y estilo personal, la llevó a los confines de Venezuela, la hizo figurar entre las piezas musicales mas importantes de todos los tiempos en la voz de Ángel Custodio Loyola, convirtiendo  el tema en una canción inolvidable y representativa de la época de oro de la música llanera.

Pero el autor de la letra, no es el Indio Figueredo, como cree la mayoría. La letra fue compuesta por Mariano Hurtado Rondón, el autor de las también famosísimas piezas “Los Caujaritos” y “Cariño Lindo”. En cuanto a la música, se cree que pertenecía al folclore popular y fue arreglada por el Indio Figueredo.

La historia que a continuación narraremos y que es la verdadera historia que inspiró la canción, nos fue contada por la familia del poeta Fleitas Beroes, que conoció muy de cerca a Mariano Hurtado Rondón y la escuchó de sus propios labios.

Mariano Hurtado Rondón, fue un llanero recio, de faena, nacido en el siglo XIX en el centro de la llanura: Camaguán y desde muy joven mostró inclinación a escribir.

A los 12 años, tuvo amistad con un pesero que había sido bandolista del General José Antonio Páez y que en sus ratos libres interpretaba las piezas del momento. Pero había un joropo que había sido favorito del General y que el pesero se lo enseñaba a Mariano, diciéndole que se lo aprendiera y le pusiera letra. Todos los arpistas del momento se lo sabían y era pieza obligada en los bailes.

Cuando Mariano tenía 16 años, trabajaba en su casa una muchacha de 14 años llamada María Laya, hija de la cocinera de la casa. Empezaron amores, hasta que la mamá de Mariano los descubrió y corrió a la muchacha. La familia de Mariano era adinerada, por lo cual rechazaba los amores con una muchacha sin fortuna ni abolengo. Mariano la buscó incansablemente en Guárico y Apure, sin encontrarla. Se la habían llevado a La Unión de Barinas, increíblemente cerca, pero no quizo el destino que se reencontraran.

Mariano compuso la canción con el sentimiento del amor frustrado, dándole un sentido de búsqueda. La primera versión de esta canción decía más o menos así:

Salí para el bajo Apure
en una potranca baya,
tan solo por encontrar
a la india Maria Laya

Maria laya es muy bonita
es dulce y es muy hermosa
Yo quisiera conseguirla
a ver si la hago mi esposa.

Esta primera versión fue grabada y en el disco se colocaban los créditos de la letra a Mariano Hurtado Rondón y la música de autor desconocido.

Posteriormente le solicitaron hacer algunos cambios a la letra para darle más bien sentido de alguien que no conocía. La modificación fue la versión definitiva y quedó así:

Salí para el bajo Apure
en una potranca baya,
tan solo por conocer
a la india Maria Laya

Me dicen que es muy bonita
es rica y es muy hermosa
Yo deseaba conocerla
a ver si la hacía mi esposa.

La canción como ya sabemos, fue todo un éxito y formó parte de esas importantes piezas que marcaron el inicio de la difusión de la música llanera fuera de las fronteras del llano.

Pasados los años, Mariano hizo un viaje y llegó a un pueblo barinés. La encontró casada con un buen hombre (Juan Pérez Acosta) que era arpista. Tenían 7 hijos. El amor de María Laya y Mariano Hurtado Rondón había quedado frustrado para siempre.

Esta historia queda reafirmada con una entrevista realizada a Don Germán Fleitas Beroes, donde reclama la cancelación por parte de AVAC ( ahora SACVEN) , de los derechos de autor de canciones propias y las de Mariano Hurtado Rondón. Es un recorte de prensa antiguo, pero además de su interesante contenido, incluye una declaración  muy importante sobre el tema que nos ocupa (Si descargas la foto, podrás leer el contenido, mediante el zoom):















Estoy autorizado por la honorable viuda del señor Mariano Hurtado Rondón, autor de la letra de María Laya, Los Caujaritos y otros conocidos pasajes, para decir públicamente que jamás han recibido un céntimo por las composiciones de su esposo grabadas por Los Torrealberos y cuyos derechos de autor deben estar también en la AVAC; y que se ha llegado a mencionar como autor de la letra de María Laya a otras personas que nada tienen que ver con el famoso pasaje. Quiero decir públicamente que Mariano Hurtado Rondón fue el autor de la letra y que se ignora quien lo es de la música










Como complemento a esta información, queremos colocar la carátula de un LP del Indio Figueredo, donde se adjudica la autoría de la canción a Mariano Hurtado Rondón (Abrir la foto para leer)

Con respecto a la música de la canción, se tienen referencias como la del pesero de la historia narrada, que era un joropo del agrado del Gral Páez. Otras fuentes la incluyen entre la sorprendente creación musical de José Cupertino Ríos, tal como se refleja en la investigación realizada por su sobrina Petra Ríos. Existe un punto de coincidencia entre la historia que hemos narrado y las investigaciones realizadas por familiares de José Cupertino Ríos, en torno a la canción Maria Laya, pero también una incongruencia:

En 1903 tiene como cuatrista (Cupertino) a Manuel Pérez Acosta, concubino de una joven de nombre Maria Laya, Juntos componen respectivamente música y letra del pasaje, en homenaje a esta muchacha…

Tras todo lo investigado, me inclinaría a pensar que en realidad ambos trabajaron en la composición de la música y no de la letra.

Quiero finalizar diciendo que nuestro Indio Figueredo, gloria del folclore venezolano, hizo inolvidable esta canción, en tiempos donde los derechos de autor prácticamente no existían, donde no había equipos que permitieran hacer grabaciones, y los golpes y pasajes principales que han llegado a nuestros tiempos, venían escuchándose de generación en generación sin que se pudiera determinar con exactitud el autor de los mismos, por lo tanto eran simplemente “música de autor desconocido”  o "música del folclore"y las versiones que sobre ellos se realizaran, ya en tiempos más modernos, se adjudicaban al arreglista.

En San Juan de Payara, podemos encontrar un sencillo monumento dedicado a una mujer llamada María Laya, y en la placa de su base se puede leer:
“La India María Laya nació en 1902, los vecindarios Las Matas y Caño El Medio, Municio Achaguas. Para mediados de 1917, conoce al Indio Figueredo motivándose éste impactado por su innata belleza a escribir la célebre canción María Laya, pagina musical que fue llevada al mundo del disco en la voz de connotados interpretes nacionales e internacionales. María Laya fue fundadora de San Juan de Payara, aguerrida revolucionaria carismática y siempre con el don de la humildad a flor de labios, supo ganarse el respeto y aprecio de familiares, amigos y allegados. Hoy su nombre está escrito en las páginas doradas de la historia y cultura venezolana y nos identifica dentro y fuera del país recordándonos siempre que tenemos profundas raíces. Por sus destacados méritos recibió muchos reconocimientos y homenajes en vida y abrigó su fe en las fuentes sacramentales del evangelio. Sus últimos años los pasó en el asilo de ancianos de Biruaca donde falleció a los 88 años.”
Esta larga reseña, es en realidad bastante imprecisa, pues no dice concretamente que acciones la hicieron merecedora de reconocimientos.
Prefiero entonces ver ese monumento como un homenaje a una de las más trascendentales canciones del llano antiguo.
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