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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

18 de julio de 2011

El Comercio en el Estado Apure en Siglos Pasados. 1/4

COMERCIO EXTERIOR, UNA ALTERNATIVA PARA EL ESTADO APURE. Este es el nombre de un estudio realizado por Carmen Beatriz Estrada Castillo, nieta del gran poeta apureño José Natalio Estrada, sobre la importancia que tuvo el eje fluvial Orinoco Apure en años pasados, como vía fundamental del comercio. Contiene además una propuesta para la época de su  publicación, tendente a recuperar el potencial recurso de comercio a través de los ríos.

Es el  relato de un tiempo de  bonanza en el estado Apure, que  apuntaba a un progreso notable basado en su potencial geografico y abundancia de recursos naturales y que se desvaneció  totalmente,  afectado por problemas externos e internos, sin que posteriormente autoridades ni habitantes hicieran lo necesario para  reactivar y recuperar ese Apure de antaño.

Ya desde tiempo de la independencia, el General Páez destaca la importancia de los ríos Apure y Orinoco como ruta comercial y como estrategia para el desarrollo agrícola y ganadero para el centro y sur del país. Posición ratificada con mucho detalle por Alberto Arvelo Torrealba en sus “Caminos de andan”, que representa prácticamente una voz de alarma para el futuro de Venezuela.

La profesora Estrada, inicia el estudio con estas referencias históricas:

La historia fluvial del río Apure se inició en 1647 con su descubrimiento y recorrido por el capitán Miguel de Ochogavia.”

La Casa Hermanos Barbarito
En 1825 se realizó el inicio de actividades de exportación desde San Fernando de Apure y al principio del siglo XX, el sector privado de San Fernando destacó en la rama mercantilista estableciéndose importantes casas comerciales, ubicadas en la calle “Del Río”, en la costa del Apure. “Entre los principales encontramos a Fernández y Compañía, fundada en 1895, que importaba principalmente de Alemania; Legerón Sucesores, que portaba principalmente de Francia; Hermanos Barbarito, establecida en San Fernando desde 1896, y Francisco Barbarito, creada en 1903, que importaba principalmente de Italia; Hermanos Decanio, Lleras Codazzi; entre todas, operaban un total de 15 casas importadoras-exportadoras. Posada Callejas, en su Libro Azul de Venezuela, menciona que todas esas casas comerciales tenían oficinas en París.

Describe Julio César Sánchez Olivo que “La zona principal del Puerto de San Fernando tenía una extensión aproximada de cuatro cuadras (cuatrocientos metros), de la casa comercial de los Lleras Codazzi, al este, hasta la francesa de Ligerón, también dedicada al comercio; y en medio de éstas dos, el muy importante establecimiento mercantil de los criollos (llaneros todos) Fernández y Compañía. Este puerto se extendió una cuadra más al oeste al construir los Hermanos Barabarito su soberbio edificio. En estos quinientos metros de puerto, arribaban los grandes vapores de chapaleta, barcos que llegaban cargados de mercancías procedentes de Ciudad Bolívar, pero un elevado porcentaje de esas mercancías llegaban procedentes de Europa, con destino a las firmas importadoras de san Fernando, que surtían directamente al viejo continente”.

La firma Fernández y Compañía, estaba integrada por llaneros de Camaguán y de san Fernando, excepto el padre, Don Aureliano Fernández, quien era de San Mateo, estado Aragua. Fue la casa comercial más poderosa y progresista de su época, importaba de varios países europeos, principalmente de Alemania. Construyó el acueducto de San Fernando, firmando un contrato con la municipalidad para administrarlo por muchos años, los suscriptores pagaban diez bolívares (Bs. 10) por el servicio de agua. Instaló fábricas de hielo, de pastas alimenticias, de maíz pilado y molido, de las bebidas gaseosas marca Efe, de jabón amarillo y café molido.
Construyó tres cuadras engranzonadas de calle, de la sede del negocio a la fábrica de jabón, que se encontraba en la calle Bolívar.

Imagen tomada de historiografias.blogspot
Los Hermanos Barbarito, además de mantener un alto volumen de importaciones y exportaciones, propiciaron también la siembra de algodón entre os agricultores, distribuyendo las semillas seleccionadas para luego proceder a la exportación de la producción del mismo.

El mayor tráfico de carga se realizaba en los vapores a chapaleta, que utilizaban como combustible el fuego de la leña encendida en sus calderas. Los grandes vapores que realizaban este servicio fueron “El Delta”, “El Apure”, y “El Alianza” que navegaban solo por el Río Apure por ser éste el de mayor capacidad. Por el río Arauca, navegaban “El Arauca”, “El Boyacá”, “El Masparro” y “El Amparo”. Desaparecieron en naufragio “El Alianza” en el Orinoco y “El Masparro” en el Apure.

Existió una flotilla de veleros para el intercambio comercial con Ciudad Bolívar, el Alto Apure, Nutrias, La Unión y El Baúl; navegaban hacia el interior del Estado y hacia Calabozo por el río Guárico.

También otras embarcaciones, como la de toldilla o cubierta que cubría la parte central del bongo como techo o protección de tablas, los bongos de “pillote” en los cuales se cubría la carga con una lona y se amarraba con un mecate llamado “trinca”. También había los bongos de “carroza” con un techo de paja arqueado sobre el bongo que se afianzaba en las bordas de la embarcación con trozos de bejuco gruesos.

En 1844 se registró un total de 543 embarcaciones en el puerto fluvial de EL Baúl. (…) el aprovisionamiento de víveres para San Fernando, provenía de El Baúl.

El 2 de Mayo de 1849, el Poder ejecutivo decretó la navegación fluvial en los ríos Orinoco y Apure, siendo el Vapor “Venezuela”, el primero que surcó las aguas del Apure

Hacia 1857, la casa Dalla Costa tenía una embarcación que transitaba de Ciudad Bolívar a Bremen, Liverpool y Nueva York. Empresas extranjeras aseguraban el tráfico con múltiples puertos como Hamburgo, Trinidad, Saint Thomas, Martinica y otras islas antillanas, además del comercio de cabotaje con los puertos costeros venezolanos como Carúpano, Barcelona, La Guaira y Puerto Cabello, incluso con la Isla de Margarita.

En 1880 un comerciante de Ciudad Bolívar fue autorizado para organizar el tráfico fluvial por el Orinoco y el Meta hasta Colombia

En 1882 el Gobierno Nacional firmó contrato a 10 años para la navegación a vapor pro los ríos Orinoco, Apure y sus afluentes

A principio de 1896, existían 15 embarcaciones con una capacidad total de carga de 1663 toneladas  que navegaban mensualmente los ríos Orinoco y Apure

San Fernando fue el segundo puerto fluvial en importancia de Venezuela, tenía comunicación directa y permanente con Ciudad Bolívar, por tanto era puerto obligado para nacionalizar aquellas mercaderías.

En entradas posteriores se hablará sobre los rubros básicos del comercio del estado Apure para aquella época.



Carmen Beatriz Estrada Castillo, caraqueña de nacimiento, llanera por herencia y de corazón, proviene de una familia de escritores y poetas amantes de su tierra apureña.
Egresó del Instituto Universitario de Nuevas Profesiones en Caracas como TSU en Comercio Exterior. A lo largo de su carrera se especializó en importaciones y exportaciones y se desempeñó en diversas empresas del mismo rubro. Cofundadora del Campamento Turístico Doña Bárbara y de la Fundacion ecológica que lleva el mismo nombre, hoy desaparecidas. Miembro de la Asociacion de Escritores desde 1998, tiene en su haber diversos estudios, talleres y conferencias en materia de ecología y literatura. Actualmente se desempeña como profesora de inglés. 
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