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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

11 de julio de 2011

Viajando en Bongo Aguas Arriba

¡Qué sería de nuestras raíces, si no hubiesen existido hombres y mujeres que escribieron sobre su tiempo, por darle valor a esa vida que les tocó vivir!. ¡Cuántas veces, envueltos en nuestra cotidianidad, subestimamos nuestro entorno, por ser lo que vemos en nuestro día a día!. La vida sencilla del campo, ¿a cuántos de nosotros nos ha parecido aburrida y sin interés?. Es una reflexión que quiero dejar, pues en mi búsqueda sobre el llano antiguo, considero tesoros las narraciones  al respecto, y  llaneros como Calzadilla Valdés y Julio César Sanchez Olivo,  entre muchos otros, tuvieron esa visión, alimentada por su amor a su tierra y al llano que conocieron.

"San Fernando hasta el hato los Cocos. Travesía larguísima, como tres semanas de fastidiosa navegación en un bongo por los ríos agua arriba, y en veces, para acortar distancia, por la sabana; se necesita ser muy conocedor, por supuesto, para apelar al recurso de la sabana. Estos viajes, por otra parte, son amenizados por inumerables contrariedades; durante el día nos hostiga el calor provocado por el reflejo en el espejo de agua de un sol abrasador, si no es la lluvia pertinaz; todo en combinación con una desesperante plaga de mosquitos y jejenes como para mantener al viajero en constante inquietud; asimismo, al atracar y saltar a tierra con el objeto de preparar alguna comida u otro menester, en rancherias determinadas, consagradas por la frecuencia de las visitas, son las hormigas, royones y otros animalitos de terribles aguijones, con los cuales debemos entendernos; por la noche son los mismos inconvenientes,más la noche con su cohorte de terrores y la intensificación de los zancudos. 

No es posible navegar aguas arriba, sino orillando los caños y los ríos, empleando la palanca y el garabato . Al clavar la horqueta de la palanca en el barranco, el marinero apoya en su pecho la punta del otro extremo para empujar la embarcación, o afincando la dicha palanca en uno de los ramos colgantes sobre el agua, de los árboles caídos, se agarra fuertemente con la mano , de otro ramo para colearse, o con un garabato, a fin de no dejarse arrastrar, por ser las chorreras sumamente fuertes y peligrosas.

En las horquetas de los ramos, suelen aposentarse serpientes macaurel, siendo factible se desprendan y embarquen al pasar el bongo rozando la ramazón, como aconteció en este viaje al remontar el el río Payara; un palanquero gritó: "¡se embarcó una culebra!”, y yo, sentado en la paneta,  descuidado y por fortuna descalzo y aligerado de ropas por lo sofocante del calor, inmediatamente y sin reflexionar, me tiré al río prefiriendo arrostrar otros peligros, pero afortunadamente el patrón listamente cortó las amarras de una pequeña canoa rabiatada al bongo, la cual prontamente pude alcanzar. Con el nuevo pasajero ya no hubo sosiego, ni marineros ni patrón se atrevían a moverse, por lo cual dejamos el bongo al garete, hasta una próxima casa donde se procedió a descargarlo con grandes precauciones para librarnos del peligroso huésped. De todos estos inconvenientes va pendiente el navegante y de otros de mayor o menor cuantía como los caimanes, las rayas, los caribes cebados en los pasos de rancherías, debido al detritus y sobras de comida arrojados al agua, y hasta los tigres suelen también hacerles su visita."

"Adquiere el llano en la plena estación lluviosa una topografía especial, sobre todo en el Bajo Apure, completamente diferente a la de las mismas llanuras durante el verano, necesitando conocerse a perfección el terreno para poderlo abordar sin extravío

Debe saberse de antemano los buenos y malos pasos, hay caños y esteros materialmente tupidos de bora, paja de agua o peluda hasta hacerse infranqueables, chorreras peligrosas, medanales que desnivelan grandemente los terrenos, máxime cuando se maneja un bongo pesado y de regular longitud para pasarlo por vueltas forzadas y peligrosas de los caños sabaneros." Fernando Calzadilla Valdés. Por los Llanos de Apure

Garabato: instrumento de madera, hecho de un tronco de un árbol pequeño, al cual se le deja una rama de menor tamaño en la punta, recortada en forma de gancho. Es utilizado comúnmente para limpiar las cercas. Se emplea en los viajes en canoa y bongo, para agarrarse de las ramas de la orilla y ayudar a fijar la embarcación. Paneta: especie de banca donde se sitúa el patrón del bongo.

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