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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

21 de agosto de 2011

Imágenes del Invierno Llanero

Las imágenes que a continuación se muestran,  fueron tomadas esta semana en  el estado Guárico, unas en Camaguán y otras por la vía a Cazorla. Nos ofrecen  una visión muy clara de la crudeza de la vida del llanero, donde lo extremo de las estaciones, marca un modo de vida que se vuelve habitual y donde el hombre desarrolla instintos  para sobrevivir al medio. Todos hemos escuchado alguna vez que las sabanas de Guárico y Apure se inundan (aniegan, según la terminología llanera) y también hemos escuchado y lo hemos escrito aquí muchas veces, que el llanero en el invierno cambia el caballo por la canoa y que  navega las sabanas haciendo gala de su incomparable sentido de orientación que le permite guiar su embarcación por el rumbo que ha de tomar para llegar a su destino. Definitivamente no es lo mismo leerlo o escucharlo que vivirlo: Cuando las aguas desbordadas de ríos y caños se adueñan de la sabana, las plantas acuáticas a su vez se extienden sobre las mismas semejando  una infinita alfombra verde y el paisaje se vuelve tan uniforme que solo el ojo experto del llanero puede  detectar las señales que le indican "el rastro".  Errar el camino  en esa superficie sin variación, puede ser muy grave pues podria requerir muchas horas para recuperar el rumbo. Aún en las ocasiones en que la misma naturaleza modifica las señales acostumbradas, el llanero, parado en la canoa o embarcación, observa por un instante el paisaje y sin dudar, tan solo con una seña, le indica el camino a seguir a su compañero que guía el motor,  y abriéndose paso por la tupida vegetación, al poco rato se llega nuevamente al "rastro" que se estaba siguiendo. Es tan perfecto su sentido de orientación, que al navegar por la sabana sabe perfectamente los sitios en que las cercas divisorias de los hatos permiten el paso:
Agua Verde. La vía acuática oculta la carretera rural existente

Navegando en el pasto

La casa rodeada de agua. Llegamos en "Motor"
 El agua desbordada en la sabana aisla las viviendas, y así como en verano el llanero trata de llevar el ganado a sitios  mas húmedos con pasto fresco; en invierno,  debe igualmente sacarlo de los hatos pues se les dificultará considerablemente la alimentacion diaria:

Ganado en los Potreros
El Llanero utiliza los recursos naturales tal como se presentan. Acostumbrado a estas condiciones extremas, en la sabana inundada, en los ríos, caños y aún desde sus mismas casas, lanza el anzuelo o el chinchorro para aprovechar la abundante pesca que obsequian las aguas.  En  la imagen, un niño, por una ventana de su casa inundada, a la orilla del río Portuguesa, pesca un pequeño caribe. Es de resaltar, que una vez atrapado el pez, lo golpeó repetidamente  contra la pared, antes de sacarle el anzuelo.
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