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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

26 de mayo de 2013

Acento de Cabalgadura: La Quemadura

La Quemadura

Acento de Cabalgadura
Enrique Mujica

Inés Pérez era un hombre delgaito y jipato, mas bien cobrizo. Ese andaba siempre enjoscao, callaíto, porque era bien penoso. Cuando el llegaba a una casa se quedaba siempre en la puerta, ai se quedaba, agazapaíto, agarraíto e la puerta, por eso era que le decían Murciélago. Tocaba sinfonía. Ese hacía hablá una sinfonía. El dueño el trapiche ande él trabajaba, el viejo Antolín Tovar, a veces se quedaba escuchándolo, cuando él se arregeraba pa un rincón con la sinfonía. "Me vas hace llorá, Inés", le decía, cuando Inés se ponía a tocá unas canciones viejas. 

Ese andaba solo por los caminos. En veces, así de noche, la gente escuchaba una musiquita en lo lejo. Era Inés que venía. El día que me quemé en el trapiche, yo estaba ayudando a Inés Pérez a recogé un melao caliente. Oscuro estaba yo allá, ayudándolo. Casi siempre lo que hacía era ponéme a sacá batío en una totuma con una paleta. El batío se saca de la melcocha. En una totuma se coge la melcocha que es más bien negruzca y se le dá paleta hasta que empiece a ponése blanca. Cuando ya va da punto, uno coge la melcocha y busca parala con la paleta y con la mano. Así uno la para, hasta que le queda como un Santo, como un santo esnú. Entonces le recoge el sobrante por los laos y eso se lo pone en la cabeza a ese santo. Ai queda como un muñeco. Cuando el batío se pone duro viene uno y corta tres fajas de bajero e topocho y lo viste. Después con una tira del mismo bajero le jace una gasa. 

Esos batíos yo los aliñaba con queso, con concha e naranja y con anís. Le ponía esos aliños cuando la melcocha blanca toavía estaba blandita. El día que me quemé fue porque me puse ayudá a Inés a recogé el melao caliente de arriba una mesa. Con un paletón lo empujábamos y el melao iba cayendo en una artesa. En una désa yo no tuve cuidao y empujé un poco e melao pacia la orilla. Como esto, mas o menos, como un puñao fue lo que me cayó aquí en el empeine, entre el tobillo y la Capellá e la alpargata. Yo sentí apenita que me ardió. Ai me quité el melao caliente con la mano. Al principio creí que no era ná, pero cuando me vi bien, me di cuenta que me había quitao el melao con to y cuero. Los deos de la mano se me ampollaron. Esa gota e melao era una pelota e candela. Una rueda blanca y lisa fue lo que me vi en el empeine. De ai me fui pa bajo un palo y me quede esperando. Al rato sentí la llaga como una brasa, un ardorón que me mordía. Ai me echaron tinta, me vaciaron un frasco e tinta. Cogieron unos cundiamores y los machacaron, sacaron una tintura roja y también me la echaron. Amaneciendo me fui yo pa la casa. Abajo una troja me senté llorando. Ai vino mi tía Ángela y me vió, entonces me dijo: "¿Muchacho, que tienes ai? Ande te sacates ese tajo?". "Que me quemé con melao caliente", le dije .llorando. 

Ai empezó mi tía a llamá a mi papá. Mi papá vino pacia la troja donde yo estaba y me escuchó llorando. Se quedó viéndome la llaga que ya la tenía como una matadura e burro y le dijo a mi tía Ángela: "Ángela, búscame la botella e lejía y un pan de jabón de la tierra". Yo me quedé quieto pa que no se pusiera bravo. Me estrujó la llaga con lejía y me juntó jabón. Del ardorón yo lo que sentía era un frio que me corría por las verijas. Yo me quedé callao abajo e la troja. Mi papá agarró la botella y el jabón. Cuando ya se iba se quedó viéndome, me peló aquellos ojos azulitos y me dijo: "Mire la vaina. Eso le pasa porque usté es una avispa. Lo que quiere es viví metío en un trapiche". 

Bajero: Hojas y vástagos secos de las plantas de cambur, plátano y topocho; Arregerao: arrinconado, colocado en sitio provisorio. También hemos visto esta palabra asociada a juntar cosas o personas : Ya es hora de que estés arregerao, dice el Cubiro en una canción; Matadura: Llaga que ocasiona la montura en el lomo de la bestia; Esnú: el autor se refiere a desnudo.
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