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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

23 de mayo de 2013

Los Hijos de Portuguesa: Máximo Teppa, Luthier de los Capachos

Máximo Teppa maraquero y fabricante de maracas, nacido en La Concepción, estado Portuguesa el 15/12/1938, dio inicio a su carrera como profesional en 1958, dos años después de haber tenido su primer contacto con el instrumento a través del maraquero Ramón Diaz. En 1959 se mudó a Caracas, donde trabajó como maraquero, recibiendo la influencia de Santana Torrealba, hijo de Juan Vicente y maraquero de Los Torrealberos. Vivió 15 años en Nueva Jersey (a partir de 1965) y tras regresar a Caracas se residenció definitivamente en Guanare. 

Actuó con las figuras mas relevantes de la época
de oro de la música criolla como Angel C. Loyola, José Romero, El Carrao de Palmarito, Mario Suarez, Rafael Montaño, Reynaldo Armas, Cristóbal Jiménez, Hugo blanco y algunos artistas extranjeros como Bobby Capó, Lucho Gatica, Leo Marini y Edith Salcedo. 

Fue invitado a tocar como solista con la Philadelphia Orchestra, bajo la dirección de Eugene Ormandy, quien orquestó un “Carnaval” para que demostrara su habilidad como maraquero. 

Ganó varios festivales de música popular. Las maracas que salen de su taller, son ampliamente valoradas por su sonoridad y son producto de exportación a los Estados Unidos. 

A continuación fragmentos de una entrevista realizada por Adriana Ciccaglione y publicada en la web Venezuela un Oasis: 


“Sonriente, siempre amable y dispuesto a contar sus anécdotas, Máximo Teppa, el mejor luthier de maracas que tiene Venezuela, comenta su trayectoria artística, mientras muestra sus creaciones originales y alegres:

 “Aprendí con unas maracas que me regaló Saúl Méndez, un gran maraquero, él debe tener 85 años, es de Lara. Me obsequió un par de taparitas que me trajo del Zulia y yo prácticamente aprendí a tocar con ellas. Yo vivía con mis maracas, dormía con ellas, las ponía debajo de la almohada, cada vez que viajaba las colocaba en mis maletas”, comenta Máximo Teppa, lleno de alegría y emoción. 

Así comienza la entrevista con este singular personaje, que le viene al dedo el refrán que dice: “nadie es profeta en su tierra”. Con 68 años de edad, de los cuales 40 ha dedicado a la música, Máximo Teppa es uno de los maraqueros con mayor proyección internacional, además de tocar muy bien el instrumento, también los elabora. 

Billos Caracas Boy´s, Los Melódicos, Simón Díaz, Carota, Ñema y Tajá, son sólo algunos de los nombres reconocidos que tienen en su haber, las maracas de Teppa. Al preguntarle al luthier cómo comienza con esta faceta, dedicado a la elaboración de las maracas, inmediatamente responde, con un tono de picardía. 

“Soy músico, cuando yo empecé a tocar, cada maraquero tenía que fabricar sus instrumentos. Comenzamos a elaborar las maracas, eso no se vendía era un insulto venderlas. Si se hacían era para tocarlas o regalarlas, pero no se cobraban. Desde ese momento estoy haciéndolas”. 

Toma un par de maracas que se encuentran en una mesa, elaboradas por él y, de inmediato, se prende
la chispa de Teppa. Comienza a tocarlas y la energía que entrega en cada chaquis quischa, no tiene descripción, es como si entregara una parte de él en cada sonido que emite. “Eso fue lo que me llevó a representar a mi país en otras partes del mundo. Incursioné en la música en 1957, formé parte de un conjunto llamado Los Llaneros de Portuguesa, luego creé un grupo en Guanare, Perla de Occidente. Estaba un muchacho de Papelón, él tocaba música llanera recia, porque a la gente le gustaba así. A mí siempre me llamó la atención la música de Los Torrealberos, que es la de Juan Vicente Torrealba y todos sus hermanos”. 

Para 1960, Teppa consigue trabajar con Edith Salcedo, mejor conocida como "la negrita cariñosa”. "Con ella recorrí Asia, Oceanía y América. Pusimos de moda Moliendo café, fuimos por mes y medio a México, y nos quedamos tres. Nos invitaron a los programas de televisión, donde iban sólo los famosos”, explica sonriente. 

Además de Estados Unidos y México, Teppa cruza el Atlántico y hace una gira de cuatro meses por Japón. “Después la red hotelera Sheraton impulsó un concurso y participamos. Competimos con Los Melódicos, Hugo Blanco y Los Naipes”, ganó Máximo Teppa y recorrió toda Norteamérica, “nos abrían las puertas como a los héroes”, recuerda. 

Al estar en Nueva York, participó en la Feria Mundial en 1965. “Eso fue la gloria, en ese momento estrenaban la televisión a color allá. Nos colocaban en las cadenas más importantes de noticias. Llegamos al primer lugar, después de una ardua competencia con grandes naciones, Alemania, Inglaterra, Francia y México. Como un homenaje, hicimos un programa con la Metro Golden Mayer y Los Panchos”. 

Después de muchos años viviendo en el exterior, finalmente regresa a su tierra natal. En 1980, el maraquero decide instalarse y elaborar maracas, para sus amigos músicos. “Cuando regresé ya sabía hacer este instrumento, pero jamás se me olvida la primera que elaboré, la hice con un palo de escoba, me quedó horrible”, explica y ni él mismo se lo cree. 

El proceso puede durar tres días. “A la tapara como está hecha, se le abre unos orificios y se les raspa con una espátula. Le coloco espuma de sapo, es una semilla llanera que nace en diciembre, cuando viene el mes de mayo se va. Esa es una mata que crece como la violeta o la caraota. Dan un sonido suavecito, porque produce unos 100 gramos de pepitas, pero yo utilizo sólo 35 gramos”. 

En distintos tipos de madera y con una variedad en los diseños, estas piezas están perfectamente elaboradas, por un hombre que expresa en ellas, el amor por la música y su instrumento favorito: las maracas. Además de elaborar estas bellísimas piezas dibujadas y especialmente pintadas, bañadas y cubiertas con laca, para protegerlas y conservarlas, Máximo Teppa dedica su tiempo a la enseñanza de la elaboración de maracas. 

“Estoy trabajando en la Escuela de Luthería Juan Antonio Torrealba, en Guanare. En el instituto se enseña a hacer cuatros, bandolas, mandolinas, guitarras y arpas. Espero que haya generaciones de relevo que aprendan este oficio por vocación, que puedan elaborar unas joyas, porque lo han hecho con amor. El mismo que entrego yo cada vez que realizo un par”, afirma convencido y de inmediato pregunta, “¿quiere que le toque otra canción?”. 

Fuentes Consultadas: Enciclopedia de la Cultura Popular (Fundación Bigott); web Venezuela Un Oasis; Fotografías Adriana Ciccaglione
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