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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

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7 de noviembre de 2016

La Migración de Zamuros en Noviembre

Publicada originalmente el 20/11/11
A continuación un interesante artículo escrito por el Profesor Omar Carrero, donde se mezcla una conducta estacional de estas aves carroñeras, con las creencias populares de nuestro llano, que tratan de justificarla:

LOS ZAMUROS CAMBIAN EL PICO
Omar Carrero A.

El Zamuro negro es una de las aves carroñeras más comunes en Venezuela. Se le identifica en el campo científico como Coragyps atratus cuyo significado en español podría asimilarse a buitre vestido de negro. Seguramente, la especie más abundante en el territorio venezolano corresponde a Coragyps atratus brasiliensis, también presente en Centroamérica, todo el norte de Suramérica, en la región costera de Perú y en las llanuras bolivianas. Al zamuro por lo general se le asocia con la muerte y con lo tétrico porque, dada su función de “limpiador del ambiente”, siempre se le ve en aquellos sitios donde hay cadáveres o inmundicias. 

Es un animal de carácter sociable por lo que es común observarlo en bandadas. Es tan sociable que hasta se ha hecho amigo del hombre por lo que sin mucha malicia, frecuenta basureros urbanos. Su vuelo ascendente y en círculos lo ejecuta valiéndose de las térmicas, mostrándose en este ascenso como un excelente planeador pues solo bate sus alas para estabilizarse.

Aunque estas aves pueden considerarse como estacionarias es común avistar en el llano occidental ciertos desplazamientos que quizá correspondan con movimientos migratorios. Es frecuente observar en los campos de Apure y Barinas, sobre todo durante el mes de noviembre, bandadas de zamuros volando en círculos a gran altura que van desplazándose hacia el noreste. Estos grupos de aves se distinguen de los otras que se congregan en torno a los animales muertos porque su reunión no termina en “festín”. 

Los zamuros en “migración” no bajan a tierra sino que siguen moviéndose a gran altura, por días enteros, convirtiendo este viaje en un espectáculo para los hombres y mujeres de la sabana. Este movimiento no pasa desapercibido para el ojo observador de los llaneros, quienes poniendo a funcionar su ingenio, explican tal fenómeno a través de interpretaciones fantasiosas. Cuentan los abuelos en sus noches de tertulia, que los zamuros viajan a cambiar su pico en una gran piedra que está en el medio del mar. 

Sobre esta piedra todos los zamuros debían dar un picotazo, resultando que los animales más jóvenes
o más fuertes podían sacar el pico de la piedra, dejando en ésta el cascarón viejo, para lucir entonces un pico nuevo y fuerte; mientras que los animales viejos y sin fuerza no podían hacer lo mismo quedando pegados a la piedra en donde morían de hambre. Se seleccionaba de este modo a los zamuros jóvenes y fuertes encargados de mantener una población viable que sería la encargada de regresar a su territorio a cumplir con su función limpiadora. 

Algunos de los zamuros que regresan a sus predios traían en su pico fragmentos de la piedra marina los cuales depositan en sus nido por lo que algunas personas se dedican a buscar tales fragmentos, sobre todo el viernes santo, porque existe la creencia popular que quien posea “la piedra del zamuro” tendrá consigo muy buena suerte, por lo que siempre saldrá airoso en los negocios, el amor, el trabajo y en las ganancias de dinero. Esta piedra debe “cargarse” para que sus poderes sean efectivos, acción que se logra al rezarle la oración de la piedra del zamuro.

Fuentes Consultadas:
Amuletos y Talismanes
www.scribd.com/doc/33453184/AMULETOS-Y-TALISMANES
El Gallote o El Gallinazo negro o Zamuro Negro (Coragyps atratus).
www.aeronautica.gob.pa/paviario/not070808.html
Coragyps atratus - Wikipedia, la enciclopedia libre es.wikipedia.org/wiki/Coragyps_atratus

La Naturaleza Llanera en Noviembre

Llanura inundada ( veáse la cerca sumergida)

Publicado originalmente el 17/11/2011
Dice la Guia Ecoturística Miró Popic:
A noviembre se le conoce como el mes del bajante. Aún cuando se inicia la estación seca en todo el país, en algunas zonas continúan los patrones aislados. En la costa occidental de Venezuela llueve, en los Andes durante la mañana la atmósfera será más limpia y en los Llanos casi toda la sabana luce inundada, pero sin tantas precipitaciones.
En el Llano comienza a escurrir el agua y a secarse gradualmente los humedales, siendo este un proceso que finaliza en abril. Sin embargo, esta tierra continúa recibiendo importante caudal de aquellos ríos que vierten sus aguas por el flanco oriental de la Cordillera Andina. 
En cuanto a la fauna mas resaltante del mes: 
    • El galápago nidifica entre noviembre y febrero al igual que el caiman del orinoco.
    • Comienza el desplazamiento de la Corocora roja hacia los llanos bajos.
    • Eclosionan los huevos de la Anaconda o Culebra de agua (Eunectes murinus)
    • Comienzan a "bajar las aguas" lo que obliga a muchas especies de humedales a desplazarse en
      Corocora. Foto We Sapiens.org
      dirección al río Orinoco.
    • El Martín Pescador pigmeo se desplaza desde Bosque de Galería al exterior en dirección a las boca de algún caño donde la cacería de peces pequeños es más efectiva.
    • Es el final de la época de reproducción del Yaguaso Cariblanco.
    • Termina la época de reproducción de la Perdiz, y juveniles y adultos están empezando a congregarse en bandadas.
    • Comienza la migración de las Corocoras hacia la costa. Su llegada crepuscular y salida matutina del dormidero constituyen todo un espectáculo.
    • Oso Palmero y su cría. Foto rio verde.com
    • En esta época los Osos Palmeros u Hormigueros están en período de lactancia y ocasionalmente se puede observar una hembra cruzando la sabana con su cría montada en la espalda.
    • Los huevos de la Baba eclosionan hasta diciembre y comienzan a concentrarse en cuerpos de aguas permanentes donde aguantarán el período seco.


    Gabán Huesito. Foto Barlovento Magico (flirk)
    Historiografias.blogspot:
    "Comentando Ramo y Ayarzagüena que entre noviembre y diciembre los chigüires tienen el momento de partos más elevado del año, los gallitos azules desaparecen del llano y los rojos se juntan en bandos sin mostrar la territorialidad de los meses anteriores. Ya no hay cotúas, garzas, chicuacos ni ibises en los garceros y quedan sólo los gabanes huesitos; zamuros y oripopos en plena nidificación, aprovechando los troncos en el suelo al pie de los grandes árboles para efectuar sus puestas, mientras galápagos salen del agua y ponen en los secos bajíos, hasta fines de febrero, abriendo un hueco en la tierra, que humedecen, escarbando con las patas traseras, para depositar 10 o 12 huevos alargados, que cubren con apretado tapón de barro fuertemente apisonado. Luego retornan al humedal, mientras el calor del sol incuba.
    Época que novela así Cabrera Malo:
    “un inmenso mar de palmeras que el sol de los llanos tiñe de colores suntuosos y cambiantes; a lo lejos lagunas letárgicas, inertes, amortajadas de junto en torno de los cuales los gabanes y los garzones montan su guardia funeral, ríos que se arrastran a pedazos por lechos equívocos o que desaparecen de pronto, tragados de un solo sorbo codicioso por la sabana sitibunda”.

    1 de marzo de 2014

    Salida de Aguas: Silva Criolla - Estancia I

    Francisco Lazo Martí,  según el análisis realizado por el poeta Arvelo, inicia su Silva  Criolla en tiempos de noviembre y diciembre, tiempos del bajante o salida de aguas y todas aquellas descripciones que parece que hablaran de la primavera, y que así fueron interpretadas por algunos estudiosos, son propias de esta época, donde algunas plantas dan su segunda floración del año, en vísperas del verano:

    ESTANCIA I
    garza paleta

    Torna a soplar del Este
    El viento alegre y zumbador. Ondea
    Cual agitada veste
    El sedoso follaje. El sol orea
    La charca pantanosa,
    Y por el reino de la luz pasea
    Legión de garzas de plumaje rosa
    Florecer es amar… Sobre la falda

    De las toscas malezas entreteje
    curujujul
    La parásita en flor, áurea guirnalda;
    Cuelga, blanco vellón, de su costado             
    El nido comenzado;
    Regio collar de abiertas campanillas
    La trepadora mazamaza enreda,
    Y en dos porciones la corteza rota,
    Despide el aura leda,
    Del nevado cairel de su bellota
    Trenza brillante el orozul de seda
    Tras la menuda flor cuaja el uvero
    Su gajo tempranero;

    Sus nacarados frutos en el limo
    Maya
    El punzador curujujul engendra;                        
    La maya erige colosal racimo
    Y desprende el merey sabrosa almendra;
    Señuelo de su copa en lozanía,
    Encendidos granates el orore
    En mil estuches cría;
    Emulando la escarcha
    El espinito su jazmín estera,
    En el aire, en la luz, en cuanto vive,
    Amor su aliento exhala;
    Y su aliento febril-tras el espeso
    Ramaje que es baluarte y es escala-
    Estremece del pájaro travieso
    Merey
    El mullido plumón bajo el ala.
    Torrente luminoso
    De cumbre cenital se precipita;
    Del árbol generoso
    La regalada sombra al sueño invita;
    Por la margen del caño
    Espárcese el rebaño;
    Y borracha de sol y miel llanera,
    Celeste mariposa mensajera
    Batiendo va sus cuatro banderines
    (Imágenes de arriba a abajo: Garza Paleta, Curujujul, Maya, Merey)

     Muchos intelectuales han analizado la Silva Criolla, sin embargo los argumentos del poeta Arvelo para rebatir algunas de las opiniones y conclusiones al respecto, son muy convincentes y solo pudieron  ser esgrimidos por alguien  con conocimiento profundo del llano, por un observador de la naturaleza, por un baquiano amoroso de su tierra. Por eso, me encanta colocar trozos de éstos análisis pues además de estar construídos con una bellísima prosa, nos enseñan mucho llano:

    "Nos encontramos frente a un tramado acopio de referencias perceptuales, ante una cadena de motivos concretos de credibilidad que se abonan y avalan recíprocamente, comprobatorios de que todos los detalles del Canto I se refieren a un día entre octubre y diciembre (salida de aguas), en una hora ya próxima al meridiano, y en ningún caso a una aurora abrileña o mayera"

    Ese viento del Este que se menciona en la primera estrofa, corresponde a los alisios, "La brisa franca del verano." (...)" La primera experiencia la llevamos  todos en imborrable  recuerdo de infancia. Recorramos los cielos del pueblo nativo, al inicio del verano, que es, por antonomasia, la temporada de la brisa; y revivirá la visión de los cometas multicolores, tenso el freno de los cáñamos, serpeantes las armadas colas, siempre hacia el lado de la puesta del sol. Recordemos también aquellas fragosas carreteras de tierra con rumbo al sur, empenachadas bajo el tránsito veranero con largas polvaredas retorcidas hacia el poniente. Sin que se nos escapen de la juvenil rememoración las coloniales mansiones provincianas de enclaustrados patios, en las que el corredor del Oeste, cuando la sequía aploma, es el que se colma a diario con la sonorosa hojarasca de los caseros arbistos. Y ¡No va a saberlo el llanero! El orienta sus chozas sabaneras de Este a Oeste, para eludir el impacto de la brisa, en veces huracanada; y en el bajo Apure, cuando navega de verano en un "fuera de borda", recibe en la cara y en el pecho, con el de la brisa, el cuerazo del agua.
     
    "Ondea  cual agitada veste el sedoso follaje"; ¿En abril, cumplida esa quema total que aniquila nuestra flora a comienzos de cada año, cuando el tierno retoño apenas luce un jeme o una cuarta sobre la tierra, puede ondear acaso la pastura de la dehesa adesertada?.  A fe que la respuesta debe desechar el mes de los primeros verdores como posible lapso para la ubicacion de aquel fenómeno. Porque la fronda lanceolada que ondea es la del pajal adulto. La que cubre las sabanas a fin de año, cuando aún no han llegado las quemas  y ya el soplado saludo de Oriente bate sobre los bancos. de los ojos del caminante al horizonte, dentro del ámbito que da vida al poema, es la cimbreante amarillez de las macollas, cuando las estremece la brisa, la que forja la ilusión de fronda marinera."

    "El sol orea la charca pantanosa": La merma  del caudal palustre cuando apenas inicia su temporada el viento de verano, aún no conlleva el sello de la sequía ni para los hondos esteros comunicados con los cursos fluviales, ni para las grandes lagunas de aguas permanentes, y ni siquiera para aquellas que solo soportan el veranero azote de marzo, cuando suelen “trozarse” para que ñéngueres y chusmitas las huellen a pie enjuto." (…) “la charca, a esos pozos caducos, sin categoría de lagunas, que en las noches de julio convocan la asamblea oral de los escuerzos, y que ya para los días de pascuas son marchita cuenca apenas húmeda, cuarteada por el sol (…) En abril, aún no hay charca. Y la de mayo, proveniente de los aguaceros recién caídos, no es pantanosa, es cristalina (...) el lodo que lo empantana viene después, cuando la tierra se ablanda y se “empichaca” con la llovedera. Cuando retornan con los pastores emigrados, el trajín de las vacas, toros y novillos, cerdos, caballos, burros, arreos de mulas y la hilera de vacilantes carretas, batiendo hasta después de los últimos chaparrones, los bordes de los esteros y el agua empozada de los caminos.

    A las realidades telúricas bosquejadas, viento con el rumbo del sol, follaje rizo de onda errante, ciénaga cuya orilla cédele cada día espacio al terronal reseco, hay que agregar el vivo brochazo de las garzas de plumaje rosa paseando por el reino de la luz"  Y es que cuando  empieza la salida de aguas,  las lagunas y esteros se van recluyendo a su centro, concentrando la vida acuática, en la cual, las garzas encuentran un verdadero festín. "Por eso es tan frecuente  que cuando el bajante empieza, las encendidas bandadas de corocoras, crucen vastos sectores del cielo guariqueño.   AAT

    Mazamaza: bejuco de agua “Si se corta rápidamente un trozo de este bejuco, como de 1.50 m de largo, empezando por el corte inferior y de modo que haya un intervalo de tiempo muy corto entre las dos secciones, dicho trozo deja escurrir suficiente cantidad de agua limpia y fresca, que ha sido una bendición para más de un cazador extraviado” Pittier

    ENTRADAS RELACIONADAS:
    LOS HIJOS DE GUARICO: FRANCISCO LAZO MARTÍ; FRANCISCO LAZO MARTÍ Y APURE; SILVA CRIOLLA: INVITACIÓN; ESTANCIA I; ESTANCIA II; ESTANCIA III; ESTANCIA IV; ESTANCIA V; ESTANCIA VI; ESTANCIA VII; ESTANCIA VIII; ESTANCIA IX; ESTANCIA X

    14 de diciembre de 2011

    Diciembre .....

    "La proximidad de diciembre era presentida cuando se encendían las flores de pascua o navidad entre las macollas resecas, el aguamiel de los meleros, al sol, no exhiben sus amarillos, los algodonales invitan a cosecha, los caraotales de granos pintados y las jabas (grandotas) y los frijolales maraquean. 

    Se ensila en tambores parte de lo cosechado, para los días invernales y alguna porción se vende, tal vez fanega y media. Hay patillas veraneras entre los algodones y hay quienes sueñan embarrar sus "casas en piernas" y encalarlas si da cómo. Para lo cual el maíz se "esgrana",  de a poquito a dos manos y las tusas sirven de muñecas a las muchachas, que las visten con tiritas de cualquier trapo, mientras los más pudientes apalean las mazorcas sobre tarimas (troja de palos) o caney, y caen los granitos sobre sacos de fardos o lonas. Se miden con perolas que hacen una "cuartilla" que son dos kilos y medio; doce cuartillas: tres almudes que son treinta kilos y siete almudes, la carga del burro. Los saquitos e fardo cogen treinta y cinco kilos. Otros venden sus reses o rajan leña para vender, prefiriendo la de guatacaro de flor blanca y brasa grande y rojita. Las cuentan por pares: quince pares un tercio, que es la carga del burro, que si el leñador anda solo, coloca una estaca que sostiene el otro lado del sillón, mientras pega la leña.

    El agua la buscan en lagunas, en dos barriles que hacen una carga. Los construían por allí, con madera, que si es de tarare, que abunda, se estaponan, siendo de cedro, menos montonero, los más resistentes.

    De regreso del pueblo se trae café, papelón, manteca e cochino (en botellas), aliños picantes, cebolla, ajo, sal, porque lo demás se consigue en el campo: maíz criollo, chiquito, maíz cariaco, maíz amapito, para el carato o la masa después que se pisa o se pila y se sancocha; carne e cochino gordo para el picadillo (un perolón), gallina o pavo grande, que con los huevos, papas, cebollas, cebollón y ocumo esmoronao.

    Para envolver las hallacas mejor es la hoja de topocho que los dones separan del palillo, esos tallos que los muchachos convierten en “orejas de burro” y las hacen sonar. Las largas pencas se "suasan", para embarrarlas luego con la manteca onotada.

    Y por la noche el amarre, todos a una, congregados como en un hermoso y alegre ritual, entre cuentos, enamoramientos y gracejo, sirviéndose de cabuyas que extraen de la planta de manirito o manirote. La primera “camada” es como de cincuenta hallacas, cuando muchos andan terecos con la caña blanca o ron de caña adquirido en los alambiques del trayecto, mientras los músicos afinan el violín, el bandolín, la guitarra para una parranda hasta el amanece.

    Rara era la casa donde no se hacía hallacas, persogos de hallacas, canastos que hasta se perdían.

    -La hallaca no valía ná. A todo el que llegaba se le daba-

    El carato endulzado con panelas que traían de las vegas. Y dulce de lechoza.

    Contaban tres pascuas; la de Navidad, la de Año Nuevo y la de Reyes. En cualquiera estrenando, camisón, camisa, pantalón, alpargatas o sombrero.

    Y antes de año nuevo, un día de libertades bajo el pretexto de la conmemoración del día en que Herodes manda degollar a los inocentes. El 28 de diciembre, llamado también Día de los Locos, porque algunos se disfrazan y, entre cantos y danzas, se apropian de lo que quieran, con el permiso incluso, de alguna autoridad y el consentimiento general. Agarrar por inocente a otro, sirviéndose del engaño, forma parte de esa especie de liberalidad plena asociada a la locura y la inocencia". Diario de un llanero- Antonio José Torrealba
    " De Armas Chitty, también por Santa María de Ipire, recuerda que "Por días de diciembre, familias comenzaban a elaborar los papagayos. El cielo ancho... se llenaba de pájaros de papel. Sobre el cocal de la Tejería, sobre los algarrobos de El Pueblito, sobre los javillos de El Morichal, sobre los cujizales de Misa Cantada, más allá de los mamones de Juana Ruiz y del cafetal de Pilar Díaz, por el este cuando era selva y no potrero, se alzaban silbantes y agudos los papagayos. Y qué algarabía rompía el aire cuando las puntillas ocultas en las colas cortaban los tensos hilos y los globos multicolores eran aventados por la brisa. Hacia el crepúsculo, que en el pueblo de Ipire es como un país de pájaros y colores, el viento de la tarde iba empujando discretamente aquellas naves en derrota, naves de papel que encallarían en quién sabe qué lejana bahía."

    Tomado de Historiografias.blogspot.com

    12 de diciembre de 2011

    La Naturaleza en Diciembre

    Ultimo mes del año, siempre asociado a alegrias, comilonas y parrandas. empiezan a llegar los vientos alisios que traen consigo el inicio del verano. La Guía Ecoturística Miró Popic, nos hace una semblanza de la fauna del  diciembre llanero:
    • Con la salida de aguas, las Corocoras van migrando lentamente de los Llanos altos hacia los bajos.
    • Por los bosques de galería hacen nido los Morrocoyes.
    • Por este tiempo salen de los huevos las crías de las Babas. Los adultos empiezan a concentrarse en los cuerpos de agua permanentes.
    • Final del período de muda y comienzo del período de celo del Pato Carretero. Los machos sostienen violentas luchas y forman gran algarabía, mientras que las hembras permanecen distantes. Este es el único ganso venezolano
    • Nidifica el Tautaco en las matas del Llano.
    • Noviembre-diciembre, durante dos o tres semanas, los patos guiriri pico negro, guiriri picos rosado y el pato real, no vuelan porque están mudando de plumas y son depredados o cazados `por gavilanes y caricares. Los pelones huyen nadando o buceando.
    • Y afanosamente las iguanas hembras excavan sus nidos en la arena de los bancos, para ocultar sus huevos.
    Corocoras (Wikimedia commons)


    Nido de Morrocoy (Hive)
      
    Nido Iguana ( Alamy)

                                                     








    Pato Carretero (Ebirds)


    • Guirirí




    15 de noviembre de 2011

    Noviembre, empieza el bajante o salida de aguas

    Fotografía Miguel Delgado-Mastranto
    Cesaron ya los largos y monótonos aguaceros, y aún empiezan a distanciarse las lloviznas. Lagunas y esteros se recluyen hacia el recinto central de los álveos, a menudo tapizados de junco silbador y tupidos borales. Asi se inicia el transito del aguazal hacia las humaredas. Sobre las cuencas a “media caja” se vuelve temblorosa y bullente la progresiva concentración de vida acuática. Hace visos en los recodos, el lomo de los peces, para señuelo y festín de las garzas, que caen en legiones sobre los remansos. Disciplinadamente compartidos entre domicilio y residencia, vuelan de tarde hasta los dormideros y tornan en la mañana a los próvidos sitios de pesca. En ese cotidiano ir y venir se las verá siempre reorriendo la misma ruta. Entre el descanso y la faena, pasarán sobre los mismos árboles, playas, bancos y bajíos del paisaje.

    Por eso es tan frecuente que, cuando el bajante empieza, las encendidas bandadas de corocoras, crucen vastos sectores del cielo guariqueño. Ello sin contar con los vuelos locales de reonocimiento, cada vez que alguna incidencia las espanta de los pescaderos, ni del gran desplazamiento migratorio que más tarde emprenden hacia los distantes garceros del Sur. Lazo Martí, Vigencia en Lejanía- Alberto Arvelo Torrealba