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....Y vió que el hombre de la llanura era, ante la vida, indómito y sufridor, indolente e infatigable; en la lucha, impulsivo y astuto; ante el superior, indisciplinado y leal; con el amigo, receloso y abnegado; con la mujer voluptuoso y áspero; consigo mismo, sensual y sobrio. en sus conversaciones, malicioso e ingenuo, incrédulo y supersticioso; en todo caso alegre y melancólico, positivista y fantaseador. Humilde a pié y soberbio a caballo. Todo a la vez y sin estorbarse, como están los defectos y virtudes en las almas nuevas" Don Rómulo Gallegos

5 de septiembre de 2011

Llano de Hombres

Quisiera en esta oportunidad comentar un libro, que quizás ya solo se consiga en las librerías de “tesoros”, como llamo aquellas que venden libros usados o no, pero donde se pueden encontrar ediciones y publicaciones antiguas.

En esta oportunidad, estamos hablando de LLANO DE HOMBRES, del poeta Luis Alberto Crespo, donde a través de relatos recogidos en el lugar de los hechos o producto de entrevista con los protagonistas, el poeta, con su maravillosa prosa, reconstruye historias del llano viejo llenas de poesía .

Son mas bien reportajes, remembranzas de un llano ido. Dice la contraportada del libro:
La llanura (el infinito, el caballo) y su imagen en la escritura y en la conducta existencial, han tomado la sensibilidad de Luis Alberto Crespo. Su poesía dice largamente acerca de su fervor por la tierra caída y lo inaccesible.
De tal alianza provienen con igual vecindad de paisaje y sentimiento la prosa de este libro, donde el poeta y el periodista convocan a los últimos habitantes de Venezuela de los confines de la palma, el caballo y la soga, día a día amenazada por la depredación moral y la deformación de su semblanza real e interior”.

Aunque un blog es un medio de difusión maravilloso, sería imposible colocar el contenido de todos los libros que día a día nos sumergen en el mundo maravilloso del llano venezolano. Dicen que son los libros los que encuentran su lector y no los lectores a los libros. Este es un caso que se pliega totalmente a este concepto, pues un día buscando llano entre un montón de libros desordenados, saltó a mi vista LLANO DE HOMBRES y al ver el autor, ese poeta de la prosa en cuyos escritos he galopado tantas veces a nuestro llano; sin dudar tomé el libro en la seguridad que había encontrado un tesoro. Y así fue. Llano de Hombres nos muestra el llano antiguo a través de 9 relatos cuyos protagonistas son personajes de la vida real, unos más famosos o conocidos que otros, de distintas clases sociales, diferentes pero todos leyendas auténticas de nuestro llano, llaneros de pura cepa, recios, fuertes, hombres del pueblo venezolano que como factor común mostraron esa simbiosis hombre-sabana. Todos “Con la Sabana en la Sien”. Y entre los protagonistas de las historias, no podían faltar los caballos, protagonistas siempre en los escritos de Luis Alberto Crespo.

Con palabras introductorias del también fascinante mago de la escritura, José León Tapia, Llano de Hombres, nos lleva a la “Trinidad de Arauca” y José Natalio Estrada, a Banco Alegre y Pablo Flores (La Música de las Charnelas), al Hato La Candelaria (Barinas), Manuel Felipe Concha y sus caballos “candelarieros”, a La Rubiera de Horacio Cabrera Sifontes, a Alberto Villasana y el famoso caballo de coleo “Calabocito”, Teodoro Heredia y el también famosísimo caballo “Furia”, a Nicolás Llovera y su leyenda de prosperidad, a José Giacopini Zárraga y una narración extraordinaria del origen y evolución del caballo criollo, y finalmente “Con la sabana en la Sien", título de un hermosísimo análisis de la obra del Poeta Arvelo. Las últimas páginas del libro son de versos donde el autor plasma historias de caballos.

Ya colocamos el relato de Furia con su corrío y próximamente colocaremos a Calabocito que también es nombrado en canciones de Cheo Hernández Prisco, hemos colocado también el relato de José Natalio Estrada y esperamos acercarlos a algunos de las otras historias, para compartir la magia de su contenido.
Luis Alberto Crespo le escribe a la tierra y es muy obvia su pasión por los caballos, la cual esta plasmada en sus obras de una manera tan artística que realmente es conmovedora. A pesar de su origen Caroreño y su amor por su tierra natal, ha dedicado mucho de su pluma al tema llanero, con una intensidad que hace pensar que es producto de la tierra llana. Pero bien lo dice en su relato "Con la Sabana en la Sien” dedicado a la poesía de nuestro gran Arvelo Torrealba: “No basta nacer en la llanura. Es que no se nace en la llanura. Uno nace llanura. Viene de ella a va hacia ella. Llamémosla destino para mejor contemplar su abismo tendido. Para mejor sentirnos. Ahí está, en Cinaruco, en Capanaparo y en tu manera de mirar y latir. Quienquiera haya desandado, aunque fuese con la mirada, el Apure de mas abajo, lo sabe. Está ese adiós contínuo diciéndonos quienes somos, quienes seremos




Luis Alberto Crespo:
“En 1941 nació Luis Alberto Crespo en Carora, estado Lara, esa tierra árida que lo acompañará siempre, ya que ahí fundó su mirada asombrada frente a la naturaleza. Crespo viene de una familia de periodistas, su padre ejerció este oficio, y por esa razón él también se hizo periodista cultural. Estudió periodismo en la universidad Central de Venezuela y un año antes de terminar la carrera se mudó a París y allí culminó sus estudios. Durante 16 años dirigió el Papel Literario de “El Nacional” y el semanario “Feriado” del mismo periódico. Mientras estuvo en el Papel… instituyó un estilo de entrevista particular, que llamaba “entrevistas en cambote”, en el cual varios periodistas entrevistaban a un mismo sujeto para desarmar cualquier idea preconcebida del entrevistado, y también cualquier prejuicio del periodista. Como periodista que visita los senderos de la cultura descubrió su pasión, la poesía: “Yo no tengo que mirar ese pájaro/ para que siga ahí/ dándome belleza/ Sólo necesito observarlo/en el recuerdo/ Y la rama tampoco necesita estar/ si se estremece/ Me basta cerrar los ojos/ para que tiemble/ para que la roce con el monte el suspiro.” Y ha sido una pasión constante y prolífica, ya que hasta ahora ha publicado 19 poemarios: Cosas (1968), Si el verano es dilatado (1968), Novenario (1970), Rayas de lagartijas (1974), Costumbres de sequía (1976), Resolana (1980), Entreabierto (1984), Señores de la distancia (1988), Mediodía o nunca (1989), Sentimentales (1990), Más afuera (1994), La mirada donde vivimos, Duro (1995), Solamente (1997), Lado (1999), Ninguno como la espina (2000), Llano de hombres (1995), Al filo de la palabra (1997), El país ausente (2006). Perteneció al equipo docente de los talleres de narrativa y poesía del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos. Dirigió la revista Imagen. Es autor de numerosos guiones literarios y textos para libros sobre el paisaje y la geografía de todas las regiones de su país. También fue coordinador de cultura en la agencia de noticias Veneres. Obtuvo el premio CONAC, el Premio Municipal de Poesía y el Premio Nacional de Periodismo Cultural. Actualmente es el Presidente de la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello, una fundación del estado venezolano. Forma parte de la directiva de la Fundación A Tempo. Ha recibido distintas condecoraciones, la Orden Andrés Bello, la Orden Sol de Carabobo, la Orden Pedro León Torres, la Orden Falcón.”talcualdigital.com

4 de septiembre de 2011

El milagro es este limpio
azul del cielo inviolado
Esta luz reveladora
encendida entre los párpados.
Estas fraternales nubes
Este mar de asombro y nardos
Estas profundas estrellas
Estos frutecidos campos.
Este vuelo en esta brisa.
Esta brisa en este árbol
La cifra de este arroyuelo,
vagarosa, suave mano,
cuya presión transparente
hace rútilo el guijarro.
la llama  forma desnuda,
bella forma de lo santo,
forma pura de la idea
sublime forma del acto

Luis Barrios Cruz

Romancero de la Coromoto- La Aparicion(1/4)

Septiembre. Mes de la Virgen Llanera, Patrona de Venezuela. Las historias sobre su aparición tienen distintas versiones. En Vivencias Llaneras del Abuelo hemos plasmado a través de los videos de Marianella Oraa, estudiosa de las vírgenes venezolanas, una de estas versiones.
Hemos decidido, ir colocando entradas relacionadas con nuestra virgen, a lo largo de este mes, y una de las formas mas bellas que hemos encontrado, es transcribir algunos de los poemas existentes en el Romancero de la Coromoto, escrito por el poeta Luis Barrios Cruz.
Esta obra consta de 18 Romances, todos relacionados con nuestra patrona, desde su aparición hasta sus milagros. No es posible transcribirlos todos, aunque la tentación es grande por ser de una sensibilidad realmente conmovedora.
LA APARICION

El agua baja del cielo
En nube de porcelana
Y se vuelve ave canora
Saliéndose de la jaula.
El agua es agua bendita
Por una virtud innata;
Ninguna sombra la enturbie,
Siempre se mantenga clara.
Esto dícese en el pórtico
De la Escritura Sagrada:
El espíritu de Dios
Flotaba sobre las aguas.
Y en el Tiberíades esto
Sucede en noche lejana:
Jesús en carne y en verbo
Sobre las ondas avanza

El agua baja del cielo
Y es bendita en tierra llana
En donde el Guanaguanare
Al Tucupido se abraza.
El agua es agua bendita
Y esbendita en la quebrada
A donde llega el cacique
De tribu coromotana.
El espíritu de Dios
Flotaba sobre las aguas,
En el libro de los libros
Cuentan voces milenarias.
Y la Virgen mas hermosa
Aparece en la quebrada
Donde se abreva el cacique
De tribu coromotana

¿Quién es tanbella Señora
En este sitio extraviada,
A cuya presencia dulce
La selva se torna blanca?
En loslabios del cacique
Se marchitan las palabras
Y su rostro tiene rígidas
Palideces de fantasma.
Mas la bella Aparecida
Su distra mano levanta
Como quien siembra en la brisa
La rosa de la confianza.
Y fija sus claros ojos
En la sombra estupefacta
Como en la rama nocturna
La aurora cuelga su lámpara

ENTRADAS RELACIONADAS; NUESTRA SEÑORA DE COROMOTO (VIDEOS MARIANELLA ORAA

La Aparición al cacique
De esta manera le habla:
Sigue por aquel camino
En busca de gente blanca.
Dice la bella Señora
Al cacique en tierra llana:
Te echarán en la cabeza
Un cántaro de agua mansa.
Tiene la Señora bella
Dos rosas en la cara
Que en su derredor la tierra
Ponen toda perfumada.
Y el cacique presuroso
Como se lo ordenan marcha
Por aquel verde camino
En busca de gente blanca.

A gente blanca se suma
El cacique en tierra llana,
En donde el Guanaguanare
Aal Tucupido se abraza.
El agua baja del cielo
Ennube de porcelana
Para tocar las cabezas
Con el frescor de la gracia.
El agua es agua bendita
En la primera alborada,
Cual bendita bajo el peso
De la nazarena planta.
Y bendita por la Virgen
En tierras coromotanas,
Para la ruda cabeza
Del cacique en luz de gracia.

Pero no sabe el cacique,
De la tremenda batalla
Entre la luz y la sombra,
Entre la flor y la zarza.
Esto lo ignora el cacique
De tribu coromotana:
Allá la gaviota vuela,
Aquí la sierpe se arrastra.
El cacique desespera,
Juguete de fuerzas trágicas;
No sabe cual es la buena,
Ignora cual es la mala
Y hacia la profunda sombra
Un soplo rudo lo lanza,
Con el ímpetu soberbio
Del enturbiador del agua.

Luis Barrios Cruz

Engañando al Caimán

Régulo Tovar-Fotografía Manuel Abrizo
Régulo Tovar es un llanero de Arichuna, famoso por sus cuentos y cachos. Con sus historias suele entretener a la muchachada del pueblo que acude a su casa en Arichuna. Estas reuniones suelen durar hasta la medianoche o la una de la madrugada, donde la chispa llanera y la risa que provoca en su auditorio hacen una escena digna de referirla, tal como lo hicieron un grupo de venezolanos coordinados por Elisenda Vila y Lisandro Solórzano, en el maravilloso libro titulado APURE EN CUERPO Y ALMA,  editado por la Gobernación del Estado Apure, lamentablemente en  muy pocos ejemplares.
Con fotografias de Manuel Abrizo y co-autoría del Dr. Argenis Mendez Echenique, tengo la oportunidad de contarles estas historias, gracias a la cortesía del Historiador Eduardo López Sandoval, que me prestó el libro del cual  hablaremos mas detalladamente en otra entrada.
Sin más, les contamos uno de los cachos de este Personaje del Pueblo Arichunero:
"Estaba en el llano cuando me mandó mi papá y me zumbé a un caño con todo y caballo. Fíjese lo que yo hice: cuando me zumbe al caño, el caballo me sacó de la silla, pero yo soy bueno para nadar. Cuando voy nadando, oigo una ola que viene detrás de mí, ¡era un caimán! Entonces me zambullí y le zumbé una pancá y le tapé los ojos de agua. El bicho cerró la vista y  cuando la volvio a abrir, no me vió. Ya yo iba por debajo del agua, zumbándole, hasta que subí a una explanada y rompí pa´fuera. El animal llegó también a la explanada y se regresó porque no me vió mas"

"Don Régulo, un hombre delgado y pequeño, montado sobre un travesaño de madera colocado en el patio, echa el fantástico cuento como si se tratara de una historia verídica, ocurrida en aquellos tiempos de aventuras cuando andaba por esos montes  y llanuras de Guárico y Apure. Habla en un tono bajito y uno espera que detrás de aquella seriedad reviente repentinamente una carcajada, sin embargo su rostro se mantiene grave y esa seriedad le agrega mas humor al "cacho", palabra con que en el llano se identifica al cuento. Estos cachos forman parte de las tradiciones orales y del folclore del pueblo" Tomado de Apure en Cuerpo y Alma.


Nota: hemos recibido autorización de Argenis Mendez Echenique para utilizar algunas  fotos del libro, siempre que se coloque la fuente.

3 de septiembre de 2011

Los Hijos de Guárico: Luis Barrios Cruz. Entrada 1/2

En Mayo de 2009 se celebró el I ENCUENTRO DE CRONISTAS, HISTORIADORES E INVESTIGADORES DEL ESTADO GUÁRICO”, organizado por el cronista de Guayabal, Prof José Solórzano Pérez.

Fue un hecho relevante por ser la primera vez que el suelo de Guayabal era protagonista, no sólo como anfitrión de un evento de esta naturaleza, sino por ser su historia el tema de las  ponencias que desarrollaron hombres del llano dedicados a mantener vivas la cultura, historia y raíces de la tierra llana.
En el desarrollo de este Blog, iremos colocando algunas de las ponencias, pues nuestra función es precisamente, hacernos eco de lo que escriben los estudiosos del llano, y contribuir con su difusión.
Dada nuestra tendencia a resaltar la poesía llanera, colocaremos como primera ponencia, la realizada por el Prof. Yuni Bautista, (Miembro Investigador del Centro de Estudios Histórico-Sociales de los Llanos Venezolanos, oriundo de Guayabal, quien expuso trazos de la vida del gran poeta Luis Barrios Cruz, nacido también en los brazos de ese pueblo guariqueño.

Luís Barrios Cruz: Llano y Poesía
(1898 – 1968)
Ponente: Prof. Yuni Bautista Rojas

“Vine a hablar de Luís Barrios Cruz, atendiendo la gentil invitación del Prof. José Solórzano Pérez, quien debuta como cronista convocante y anfitrión, en este “I Foro de Cronistas del Estado Guárico”, estupendo espacio para el reencuentro con entrañables amigos que navegan por los viejos cauces de la historia menuda, recorriendo siempre, meandros y rubicones de añosos pueblos y ciudades de este Estado, que es puerta de entrada al dilatado, anchuroso y mágico llano venezolano.-

No me propongo en este momento, discurrir sobre la obra estrictamente literaria (poética), de Luís Barrios Cruz. Otros conocedores, críticos y cultores del oficio, lo han hecho con brillantez, para valorar desde el punto de vista estético y, en su justa dimensión, su discurso poético, valga decir, su propuesta estética. Al respecto, Domingo Miliani (1968 – El Nacional), señala: “Sobre el autor y la obra, escribieron entre otros, Julio Morales Lara, Juan José Churión, Alberto Arvelo Torrealba, Eduardo Crema, Enrique Bernardo Núñez, Rafael Angarita Arvelo, Luís Castro, Julián Padrón, Ángel Miguel Queremel, Pedro Sotillo, José Ratto Ciarlo, Aquiles Certad, etc. Desde fuera del país revistas y periódicos, españoles, argentinos, chilenos, ponderaron la nueva tónica que encendía el poemario”. Se refiere el autor citado, al juicio de valor que sobre el primer libro del poeta Luís Barrios Cruz: “Respuesta a las Piedras” (1931), emitieran esta constelación de literatos. 

Faltó a este investigador, incluir en la lista, a hombres y mujeres que igualmente siguieron muy de cerca la poesía del ilustre guariqueño, como: Fernando Paz Castillo, Jacinto Bombona Pachano, Rodolfo Moleiro, Luís Enrique Mármol; todos ellos dignos representantes de la prodigiosa “Generación de 1918”. Tampoco son señalados los nombres de Andrés Eloy Blanco, Antonio Arráez, Luís Beltrán Prieto Figueroa, Pablo Rojas, Luisa del valle Silva. Ausentes también están, sus dilectos amigos del “Centro Cultural y Excursionista Humboldt”: César Rengifo, Héctor Poleo, Pedro León Castro, José Fernández, Enrique Vera Fortique, Armando Gil Izaguirre y Henry Leroux; con quienes compartió recurrentes tenidas literarias, en las que inevitablemente fue analizada y comentada su producción poética.-

Como decía al comienzo, no pretendo yo constituirme en crítico de la obra de Luís Barrios Cruz, no es esa mi intención. Debo confesar con toda humildad que aún no domino las técnicas convencionales para hacer análisis de la poética. Muy por el contrario, lo que aspiro es llegar a esbozar, en apretada síntesis, el perfil de este bardo singular, que hoy por hoy, es un referente importante para las letras venezolanas y, que a pesar de su revolucionaria y original obra, es poco conocido y difundido.-

Pudiéramos entonces comenzar por preguntarnos quién fue este hombre que hoy nos ocupa. Cuáles fueron sus raíces y de qué tamaño fue su espacio existencial o historia de vida. Quién es este hombre del que tanta gente ha opinado y de quien muy poco se sabe. Este hombre, podemos afirmarlo con el pecho henchido y con altivo orgullo, es engendrado por Luís Barrios Parra y Josefa Cruz Sanoja de Barrios, en este pedazo de llanura que llamamos Guayabal, específicamente Luís Barrios Cruz nace en CAMORUCO ESPAÑOLERO, el 6 de febrero de 1898, uno de los más viejos asentamientos poblacionales, ubicado al este de este Municipio del sur del Guárico, donde aún se conservan intactos entre sus pobladores, algunos rasgos físicos del elemento intrusivo español (andaluz), venido a estos predios a fines del Siglo XVIII y, en el que sobreviven algunos apellidos con sonoridad peninsular: como Domínguez, Reyes, Hernández, Barrios, Loreto; entre otros.-

Así como en el pasado, en el presente a este vecindario – cuna del insigne poeta – se le mienta o recuerda Camoruco Españolero. CAMORUCO (Sterculia apétala), por ese árbol corpulento y frondoso que llega alcanzar de 10 a 15 mts de altura, que ustedes bien conocen, característico de los bosques secos tropicales y, de cuyo corazón se hace la sonora arpa llanera y, el mote ESPAÑOLERO, le viene por la cualidad o procedencia étnico cultural de sus pobladores iniciales, emplazados en hatos ya existentes mucho antes de la Fundación de la Misión de San Jerónimo de Guayabal, llevada a efecto por el fraile capuchino Tomás Bernardo de Castro en las postrimerías del Siglo XVIII (3 de julio de 1795). Es en este rincón llanero de Camoruco Españolero, dominado por medanales, esteros y sabanas, donde transcurren los primeros años de Luís Barrios Cruz. El poeta, al decir de Alberto Arvelo Torrealba (1931: El Heraldo) Creció al galope, sobre las recias lejanías, coleando polvaredas, con ese cariño que se cuaja temprano en el adolescente de llanura por las rudas bregas del pastoreo… Allí el huracán de las carreras le enseñó el buen tono de las “cantas” y, en la vida del hato, sobre los peladales, acaso le pisó alguna vez la cabeza a su sombra, con leguas de por medio entre el hambre y la ración primera

Como tantos otros en este pueblo, Luís Barrios Cruz tuvo que marcharse con sus padres a otros lares, así como las garzas cuando vuelan presurosas y sedientas en pos del nuevo pozo. Se marchó con sus padres hacia la ciudad de Calabozo, estimamos que a los 11 años, llevándose consigo muy bien guardado en lo humano profundo: las acuarelas del paisaje llanero, el olor a tierra mojada, el bramar de la vacada, el canto del corral y la copla relancina, el espinito, la hoja seca que canta, la laguna, el sol que tuesta, las estrellas de la madrugada, las aves con su trinar, la palma sola y su indómito Alazán.-

Quiso y así lo hizo, meterlo todo – hasta la horizontalidad de la llanura – en el morral de los recuerdos primeros, preñados de afectos, para luego devolvernos – ya como adulto – y, con excepcional talento y maestría: “versos que parecen melodías volando, sueltas en las inflexiones de la sonoridad” (1968: Rhazes Hdez. López; El Nacional); para regalarnos, en fina poesía, el llano todo, matizado esta vez, con imágenes y metáforas irrepetibles. En Calabozo con mucho sacrificio, nuestro poeta solo llegó alcanzar de instrucción, el tercer año de secundaria, esto por razones económicas…

No obstante, la precaria situación de la familia, no fue óbice para que Luís Barrios Cruz, pudiera hacerse de una sólida cultura a través de la voraz lectura. Muy pronto su nombre comienza a sonar en la colonial ciudad que lo acoge. Funda con apenas 23 años, los periódicos Ecos de la Pampa (1921) y, Clavileño (1924) y, El Diario (1926). Es posible que haya asumido el medio periodístico, para darle sabana a ese potro cerril, hecho poesía, que en su pecho relinchaba salvaje, reclamando la dilatada espesura. A los 24 años, recibe el primer premio, en los “Juegos Florales de Ciudad Bolívar” realizados para conmemorar el centenario del poeta Juan Bautista Dalla Costa.

En 1928 se traslada a Caracas, donde realiza una fulgurante carrera en el campo del periodismo y de la literatura, imprimiéndole aires de renovación al género poético. Debuta como redactor del Universal. Director de la revista Elite, del diario Ahora. Fue fundador y directivo de diversas instituciones: Asociación de Escritores de Venezuela, Ateneos de Caracas, Asociación Venezolana de Periodistas. En el campo de la política llegó a ser diputado a la Asamblea Legislativa (1920) y Senador al Congreso Nacional por el Estado Guárico (1938 – 1942). En su desempeño público, fue Individuo de Número de la Academia Venezolana de la Lengua, Jefe de Gabinete de Relaciones Exteriores, Director de Información del M.R.E., y Director de la Biblioteca Nacional, cargo que desempeñó hasta su desaparición física. De su autoría quedan para la posteridad, como joyas de la literatura venezolana: Respuesta a las Piedras (1931); Plenitud (1941); Cuadrante (1944); Romancero de la Coromoto (1952); La Sombra del Avión (1954) y Decoraciones (1967) con la cual se cierra el ciclo de su producción poética.

De su unión con Trina Díaz Martínez, nacieron 8 hijos, algunos de ellos asistieron al Homenaje que se le rindió al poeta en la vieja Iglesia de Guayabal, auspiciado por la Alcaldía y amenizado musicalmente por la Agrupación: “Cuerdas de Guayabal” dirigido por la Profesora Olenia Crespo y el Orfeón del Congreso Nacional, invitado por el entonces diputado Oldman Botello, Miembro de la Comisión de Cultura del Congreso Nacional (1998). En este acto, el único que se ha realizado en Guayabal para recordar a tan ilustre coterráneo, tuvo destacada actuación como organizador, nuestro querido poeta, guayabaleño de pura cepa: Emilio José Rodríguez, quien nos suministró valiosísimo material hemerográfico y fotográfico, además de información oportuna sobre el tema. Concluyo, tomando prestada la autorizada voz de Juan Liscano (1944: El Nacional); “A solas con su llano, Luís Barrios Cruz entabla el monólogo eterno. Evoca, ama, sueña, cuenta, pasa bajo el sol, se pierde en la noche y nos deja el eco de su intima voz…”. Luís Barrios Cruz, el ilustre poeta, el paisano, hijo insigne de este pueblo que ha sido injusto, al no reconocerle sus extraordinarios dotes literarios y humanos, murió el 1º de Febrero de 1968. Desapareció, es verdad, pero su poesía permanecerá viva, por su pureza y profundidad, ocupando un sitial privilegiado, sembrada como en La Siembra, uno de sus más hermosos poemas, con el que nos decía:
Y te voy a sembrar una palabra.
Campo limpio, y mío, claro campo
donde el viento de los cuatro horizontes aprendió el surco de las ágiles esperanzas
y los ríos – pensamientos de verde –
clavan su cuchilla de luz
en las entrañas de la nube fecunda.


Campo limpio, y mío, claro campo,
tienes abierto el sueño, de mi alma,
y te voy a sembrar una palabra.
Tu donde esta plantado un roble
fecundo gozoso de pájaros
Tu donde esta plantado
el remolino de un tropel indeleble Espigado altanero de crines.
Tu donde esta plantado el árbol ancho
del cielo florido anhelante de estrellas.
Tu donde esta plantada la voluntad
cargada madura de hombres.
Tu campo limpio, y mío, claro campo, tienes abierto el sueño, de mi alma,
y te voy a sembrar una palabra

31 de agosto de 2011

El Profeta Enoch

Siempre siento curiosidad por buscar los orígenes de las cosas. La historia del Profeta Enoch en su paso por el llano venezolano, ha quedado plasmada en muchos escritos y lo ví por primera vez, en Cantaclaro:
Bajó por el Uribante, de su vida anterior nada se sabía, lo siguieron las gentes, dícese que llegó a arrastrar en pos de sí mas de ochocientas personas. Era un hombre vulgar, ya viejo, sin fulgor visionario en la mirada ni acento mesiánico en la voz. Quienes lo conocieron no se explican, cómo pudo fanatizar a tanta muchedumbre. Decía sencillamente:

“-Ha llegado la hora del apocalipsis! ¡Llanero no comas carne, abandona el trabajo que te esclaviza al hombre, ensilla tu caballo y sígueme!. Ya está prendida en las cuatro puntas del mundo la candela que lo arrasará todo, pero el que me siga, será salvado, porque solo yo conozco el lugar donde se empataran los dos cabos de esa gran culebra de fuego que viene rodeando la sabana.
Y la alarma cundía, preparándole el camino”

Jose Natalio Estrada a su vez, compuso el siguiente poema denominado EL Profeta Enoch  pasó por el Llano:
Señores les contaré
Lo que pasó en Venezuela
Vino un Profeta del Norte
De esa naciones de afuera
Él predicó en Los Corrales
Y en la manga e Periquera
Anunció que ocho naciones
Se acabarían en candela
Nueve con La Martinica
Y diez con Venezuela

Les voy a decir mi nombre
Me llamo Laureano Ojeda
Ni me mojo ni me empuerco
Lo más que presndo es candela
Y paso el rio y la mar
Con agua a la chocozuela
Pa mi no hay fango ni lago
Ni objeto que me detenga

Madres que tenían sus hijos
Al oír se enternecían
Y aquel hombre misterioso
Que dulcemente decía
“El mundo se ha de acabar
Ya se nos acerca el día
Y solo se salvarán
Si oyen palabras mías”

Pero es el escritor Guayanés, Horacio Cabrera Sifontes, quien dedica un estudio histórico sociológico en su libro denominado EL PROFETA ENOCH

Nos parece muy interesante contarles algo del contenido del libro, que aunque ubica geográficamente la historia en el estado Bolívar, se describen paisajes y costumbres típicas del llano. Asímismo, el autor narra una conducta del Profeta  un poco distinta a la que describe Don Rómulo Gallegos, en cuanto a la invitación a seguirlo.

Hemos leído que este Profeta recorrió gran parte del país con sus prédicas y sus trágicos vaticinios. La venida de este personaje, coincidió con un verano muy largo ocurrido en 1926 que también es mencionado por Rómulo Gallegos en Cantaclaro. Se llamó el “Año de la Humareda” y la angustia de la gente por la tardanza de la entrada de aguas, fue el caldo de cultivo perfecto para que el Profeta entrara en sus sencillas almas.

´Dibujo por Paul Ferricelli
Dice Cabrera Sifontes: “Durante el año 1925, no llovió como de costumbre en el interior de guayana. Se empataron los veranos en 1926, con el consiguiente disturbio meteorológico”. (…) Empezó a operarse un curioso fenómeno físico, que se generalizó, en mayor o menor grado a toda la Nación. El pueblo que todo lo patentiza lo llamó: “El año de la Humareda”.
Cúmulos de condensación aparecieron por la curvatura llamada: El Terror, donde termina la sabana y se inicia la selva infinita. El nimbo se formó sin entusiasmo de tormenta. Se convirtió en un denso techo atmosférico, a manera de espesa bruma que madrugaba contra el suelo, luego ascendía lentamente descubriendo el ganado del corral, las cercas, las casas y aveces un mezquino pedacito de horizonte. No había despejo a distancia, las nubes no se desplazaban. Una nebulosa fija, de asfixiante presencia con su secuela de irritante calor, generaba, una sed caprichosa psicológica”

Este extraño fenómeno, nos describe el autor, duró varios meses, trayendo como consecuencia cambios en la conducta de la gente, temores y angustias. “ En la conducta pastoril, el llanero dolía un pesar natural porque tenía reducido el horizonte, su innata curiosidad no podía explorar a distancia. Le recortaron la vista. No había panorama. El inexpresivo gris plomizo de la “humareda” le había robado el paisaje.”

Adicionalmente, al no caer la lluvia, la sequía causó estragos e irreparables daños en la agricultura y ganadería.
los ricos manantiales de otros tiempos se agotaron en su mayor parte. La calidad de los pastos, ya leñosos por haber concluido su ciclo vegetativos, no se veía renovada ni se vislumbraba la posibilidad de nuevos retoños. Los animales acusaban deterioro violento. Los ganados cerriles viajaban de noche grandes distancias en búsqueda de agua. Los bovinos, buscando clorofila se internaban en la selva y apoyando las patas delanteras en los árboles o bejuqueros, como lo hacen los chivos, comían las hojas a su alcance.”

La mortandad de ganado y animales en general fue notoria y los hombres tuvieron que cambiar muchos de sus hábitos de trabajo. Y en ese ambiente de desolación y desesperanza, apareció "El Profeta" vaticinando muerte y más desgracias, y aquellas mentes debilitadas por la incertidumbre y desamparo en que los había sumido el interminable verano y la desconcertante humareda, se influenciaron creyeron profundamente en la autenticidad del “santo”

Cuando este hombre apareció, vestido con andrajos, sucio, descalzo, exigiendo arrepentimiento, la gente sencilla creyó y se fanatizó. Caían de rodillas, lo seguían largos trechos, lloraban y hacían mil manifestaciones de devoción. Unos se trastornaron para siempre, otros aún creen en su santidad

El enfoque que le da Cabrera Sifontes a este personaje, es el de un hombre normal, sin rasgos de divinidad, más bien de charlatanería, que en su paso por Guayana buscaba los caminos más solitarios, dando la apariencia de hombre que huye, mirando siempre por encima de los hombros y evitando en lo posible el contacto con los hombres. Dice que aquellas personas más incrédulas, al exigirle explicaciones o someterlo a pruebas de “santidad”, encontraban un hombre huidizo y evasivo en sus respuestas. Sin embargo, tenía siempre una actitud de superioridad y de displicencia, muy alejadas de la imagen santa que se supone debía tener. Altivo, autoritario y soberbio, dejaba regados en el camino sentencias y vaticinios de desgracias

Dice Cabrera Sifontes que “Hoy nos parece mentira que el solo paso por la zona de un hombre desconocido, de respetable porte pero de aspecto sucio y maloliente en su limitado ropaje, causara un revuelo psicopático y contagioso en la cuidad. A pesar de la supuesta santidad y de su hábito apostólico, sembró desconsuelo en todo el ámbito con sus manifiestas preocupaciones. Parecía propagandista del miedo antes que cultor de la serenidad, agente de la locura en los bajos estamentos antes que consejero sensato sobre un portento inminente. Hacía oraciones y pedía que las copiaran para que le rezaran a él sus alabanzas y exigencias, nivelándose a la altura de Dios indulgente".

No tardó en circular el triunfo de sus “milagros”. La gente aseguraba que lo que dijo había sucedido y estaba sucediendo. Que lo adivinaba todo.

Circularon profusamente copias de su efigie en pintura y en creyón o carbones, realizados con genial maestría por Francisco Daza Carmona, Juez de Tumeremo, quien mucho lo admiró."
Sin embargo, cuando la gente del pueblo le hacía preguntas sobre el futuro, como por ejemplo cuándo vendrían las lluvias, el hombre contestaba de manera ambigua o diciendo que le estaba prohibido contestar con exactitud cosas que dependían de la voluntad divina. Los mas escépticos, trataban de probar a través de sus respuesta su falsa santidad, pero el profeta no perdía sus poses de enviado del cielo. Sin embargo, en ocasiones perdía sus cualidades santas, cuando por ejemplo era objeto de burlas o era tildado de loco, allí dejaba ver sus “debilidades “ humanas, lanzando odio en forma de maldiciones o profecías intimidantes.

Todo el embrujo pasó cuando llegó la entrada de aguas. Enoch dejó de ser novedad al empezar el invierno. El interés que había generado en la región se desvaneció y así los sustos de sus prédicas. Algunos que lo catalogaron como santo, guardaron su imagen en lápiz y lo conservaron como consuelo, otros aún lo veneran, considerando que fue un verdadero santo que vino a la Tierra.

Cabrera Sifontes, con su espíritu de investigador, y con testimonios incluso de familiares que tuvieron la posibilidad de intercambiar palabras con el Profeta, deja ver que fue un charlatán, que abusó de lo mas ingenuo y sano del corazón de nuestro pueblo. Incluso, al final del libro en un capítulo denominado “TREINTA AÑOS DESPUÉS”, el propio autor narra que accidentalmente volvió a saber del Profeta que vivía totalmente aislado y ermitaño en la Selva colindante con la Isla de Curiapo en el bajo Orinoco.

En esta reliquia, se representa al profeta rubio
En cuanto al aspecto del Profeta, también podemos decir que fue un poco “divinizada” unos decían que tenía los “crespos rubios que le caían de los lados sobre los hombros como en la pintura del "Sagrado Corazón”. La mirada era bondadosa; exhibía el talante de una personalidad superior y algunos llegaron a verle en las manos las marcas de los clavos con que lo aseguraron en la cruz. Se negaba a ver matar un animal, no comía carne de ningún tipo, caminaba escotero y sin maleta como pobre integral. Veía mucho a la gente pero les hablaba poco”. En la imagen superior pueden verse ofrendas de creyentes.

Otros lo describieron como hombre de mirada airada, sucio, sandalias de peregrino; batola del tipo apostólico o un sencillo pantalón y camisa con “almizcloso hedor”, pelo largo y barba descuidada. Hay coincidencia en su frugalidad y vegetarianismo. Les ofrecemos los dibujos de su persona que se hicieron en la época.

Como característica muy resaltante de este personaje, está su excelente caligrafía y redacción, lo cual lo cataloga como una persona instruída. Aprovechó estas destrezas para hacer oraciones que la gente debía rezarle para ser “salvada”:

Escribió en impecable letra de molde como lo hizo el El Manteco, en papel de estraza sin rayas, con sorprendente habilidad artística, trazo sereno y rectitud linear

A continuación transcribimos una de las oraciones que el Profeta redactó para que le rezaran:

ORACIÓN AL PROFETA ENOCH
Hermano nuestro Enoch por la gracia espiritual, con que te ha iluminado, el OMNIPOTENTE CREADOR y la naturaleza infinita y como huésped que has sido de este Planeta Tierra, os rogámoste (sic) tu bondadosa intersecion con el Altísimo,para que nunca se aleje de nosostros la buena fe en nuestras acciones, palabras y obras, y el arrepentimiento de nuestras culpas en este mundo plagado de miserias humanas, que perdure la Paz Universal y las pavorosas bestias del Apocalipsis, retrocedan al AVERNO. Hermano nuestro Enoch, tu espíritu visionario y puro, en el nombre de DIOS TODOPODEROSO, nos alentará en nuestras andanzas, en nuestros negocios, nos protegerá en nuestros hogares, afirmando El Señor para con nuestros semejantes, apartandonos de todas las malas acciones, así como de las traiciones y de las desgracias humanas. Hermano nuestro Enoch, te alabamos (borrado) para que nos defiendas de todos los peligros que nos        (borradas varias palabras).
Proteged también nuestro (borrado) por el amor de Dios y de sus divinas Leyes, apartándonos de las pasiones, despojando de las intrigas y de las dificultades (borrado). Que tu influencia espiritual penetre en nuestros corazones y en nuestras conciencias. (borrado) los frutos de la misión (borrado) son acogidos por nosotros los que palpamos elevación de sentimientos y pureza de alma. Alabado sea el Señor, tu influencia espiritual (borrado), nuestras buenas obras, en este planeta
AMEN.
La oración original tenía esta nota: (Esta oración fue escrita por el Profeta Enoch, a orillas del rio Yuruari, via El Manteco, en Guayana, el 16 de Octubre de 1926

30 de agosto de 2011

Por el Rumbo del Recuerdo-Julio César Sánchez Olivo


Hoy tengo una triple emoción, y algo muy valioso que ofrecerles: POR EL RUMBO DEL RECUERDO, el libro de poemas del ilustre poeta apureño Julio César Sánchez Olivo, publicado en 1975 con el apoyo de Efraín Subero. Libro que seguramente solo está en las bibliotecas de estudiosos venezolanos de antaño, pero que ahora compartiré con los lectores de este Blog, transcribiendo alguno de sus bellísimos poemas.


La segunda emoción la constituye el poder ofrecerles los rasgos de la caligrafía del poeta en dedicatoria dirigida al también poeta Fleitas Beroes, quien fuera propietario del libro que les estoy comentando.



 Y la tercera emoción es decirles que puedo completar estas entradas con audios de algunos de los poemas declamados por el mismo poeta, gracias al apoyo de un nuevo colaborador que se ha dedicado a recoger la música llanera de antaño, la de los pioneros que la hicieron conocida y que la llevaron fuera de las fronteras del llano. Este colaborador prefiere ser identificado a través de su perfil FaceBook Folklorvenezolano Joropo Llanero, perfil que invitamos a visitar por ser un interesante lugar para encontrar esta música.

No puedo dejar de transcribir algunas de las palabras del poeta como introducción al poemario, pues hablan de su capacidad de levantarse ante las calamidades, asido del amor por su tierra:

Una serie de calamidades me acosaron últimamente, entre ellas seis operaciones quirúrgicas en menos de dos años, que culminaron con la amputación de un pié. Acorralado por estas calamidades y ante la imposibilidad de vencerlas, sintiéndome físicamente aniquilado, no me quedó otro camino-entiendo yo- aguijoneado por la rebeldía de mi temperamento, que escaparme por el rumbo del recuerdo hacia aquellos tiempos en que era toda una potencia corporal, para irme a vivir de nuevo, espiritualmente, esos primeros veinticinco años de mi vida, y apelé al canto, porque solamente cantando podía sentirme el mismo, viendo con indiferencia al destino que desahogaba su furia en mi pobre cuerpo hasta cansarse. Recordando mi vieja época de coplero al pié del arpa y por los caminos de mi tierra, le canté a ella, a mis compañeros y amigos de entonces y a lo que se me ocurrió, con ese afecto apasionado de que habla mi amigo, en el lenguaje que esa misma tierra me enseñó…..Y el destino quedaba como un tonto, distraído con mis carnes desgarradas y mis huesos mutilados, mientras o improvisaba corridos y coplas con el mismo optimismo de aquellos años idos.”
SOGA DE PECHO LLANERO
Autor: Julio César Sánchez Olivo
Declama:  Julio César Sánchez Olivo

El romance es la otra soga
Del poeta cimarrón.
Por eso con este lazo
De compañero aquí voy,
¡Oh Víctor Vera Morales,
Hijo de sabana y sol,
Que cuando el pasaje alegre
Salta del tiple al bordón,
Con el sabor de esta tierra,
Que es bravura y es amor,
Olvidas que en tu alma llevas
Mucho más de un aguijón
Y el verso franco te brota
Del pecho vuelto calor.

Dices que cantando voy
“en bongo del la porfia”,
Y creo que tienes razón;
Pues aquí en el valle tuyo,
Amplio , noble, acogedor,
En donde ya eché raíces,
El mismo de siempre soy:
Con la mente al pasitrote
Por Arauca y su Cajón,
Sin impactarme el destino
Que a muchos trata mejor
Y manteniendo en su sitio
La correa del pantalón.
Aunque ahora mutilado
-un solo pié y un muñón-
Por error imperdonable
De un eminente doctor,
Tambaleante con muletas
No altero mi condición

Cantemos, Víctor, cantemos
Como canta el cantador
De esta tierra ancha y pareja
Sea caporal, dueño o peón,
Que en cada copla le brota
El sexo dado por Dios

Llanero muere cantando
Se es que sabe ser varón;
Lo probó a Venancio Laya
Su compadre en la prisión.
El gallo de raza cae
De frente hacia el contendor….
¿Qué la carne se desmaya?
¡Pues en el alma hay vigor!
¿Qué la tragedia es gigante?
¡Pues se empina el corazón!

Feliz el hombre que es hombre
Y canta en pleno dolor,
Alfonso Reyes, el Grande,
Lo dijo en una ocasión,
Que por eso hasta envidiaba
Las penas de Andrés Eloy,
Porque cuando la amargura
Lo desgarró con furor
Su canto en el cielo azteca
Flameó como un pabellón.

Y hasta aquí llega mi soga
De poeta enlazador,
Cabresteando va en su punta
Cacho y muela mi intención
Por el rumbo de tus versos,
Guariqueño trovador.
Valle de La Pascua, NOV 1955



MI VERSO
Autor: Julio César Sánchez Olivo
Declama:Víctor Morillo

Mi verso viene del llano
Y vuelve al llano mi verso;
De allá viene, hacia allá vá,
Por el rumbo del recuerdo.
Como me lo dio mu tierra
Asimismo lo devuelvo:
Rudo, orgulloso, sencillo,
Sin adornos forasteros.
Retorna con su pureza,
Íntegra de nacimiento…
El no conoce los moldes
Que han fabricado los técnicos,
No sabe lo que es gramática
Ni que cosa llaman metro:
Como el ventarrón ignora,
Lindero y camino ajenos.
Solo se ajusta al repique
Rítmico del bordoneo
Cuando en el arpa, brioso,
Retoza un “Seis por derecho”
Entre las ásperas manos
Del arpista sabanero,
Marcándole la medida
Del corrido a los copleros.
Mi verso y yo somos uno,
De mi sale y voy adentro:
En mente pecho lo cargo
Y cuando hacia afuera lo echo,
en él van apretaditos
Corazón y pensamiento.
Mi verso no es como un río
De agua clara y sucio lecho:
Es como el Arauca mío,
Bárbaro, cerril, violento,
Pero de barrancas firmes
Y con un fondo sin cieno.
No soy una cosa yo
Y otra distinta mi verso.
Mi verso es el canto mío
Y yo canto como siento,
Y cantando – y sin cantar-
Soy siempre llanero auténtico:
Tengo callos en las manos,
En las rodillas no tengo
Y a mí no me compra nadie
Porque a nadie me le vendo.
Por eso mi verso vale
Justamente lo que cuesto
Y por eso lo que valgo
A mi llano se lo debo.
Valle de La Pascua: Sep 1957

 


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25 de agosto de 2011

Florentino Lovera, el origen de la Leyenda de Florentino y el Diablo


Creo que se puede decir que sin lugar a dudas, Florentino y el Diablo, o Florentino el que cantó con el Diablo, constituye nuestra leyenda mas importante  y ha sido objeto de análisis y estudios por un sin fin de venezolanos. Nuestro gran poeta Alberto Arvelo Torrealba, convirtió la historia en el mas sonado y famoso de sus poemas. Nuestro gran escritor Rómulo Gallegos, en su obra Cantaclaro (escrita prácticamente en simultáneo con la primera versión del poeta Arvelo), recrea la misma leyenda aunque con final distinto. El poeta Fleitas Beroes, también la plasmó en su poema La Majá del Diablo. Pero la historia no es producto de la creación de esos grandes venezolanos, ellos pusieron su arte para difundir la leyenda que andaba de boca en boca por todo el llano venezolano. De hecho, tanto en Florentino y El Diablo, como en Cantaclaro, se citan expresiones, lugares o coplas entre comillas, dejando ver que no son de la autoría del escritor.

Muchos análisis se han  efectuado a ambas obras y muchas incógnitas han surgido de los mismos, como por ejemplo el lugar dónde se dio el contrapunteo. Particularmente, siempre he querido conocer el origen de la historia y hasta dónde fue producto de la imaginación popular. En los valiosísimos manuscritos que le dejó "Ño Aguedo" al poeta Fleitas Beroes, hay algo de esta sorprendente historia, y transmite lo que se hablaba en el llano antiguo sobre la misma. ¿Verdad?, ¿Fantasía?. Les invitamos a leer este texto y sacar sus propias conclusiones:

Cuenta Ño Aguedo:
"En La Unión de Barinas llamaban a Clara Blanco de Zárate “Ña Clara Blanco”, tenía 93 años y atendía a muchos quehaceres domésticos porque eso es el llanero, allí no es raro encontrar a un viejo o una vieja cumpliendo sus deberes como en los buenos tiempos.

Ella con sus 93 y yo como mis 10 años, y como éramos de Camaguán, las dos mentes iguales en pensar y apreciar las narraciones históricas y las anécdotas de la gente del pueblo; pasábamos largos ratos, ella narrando las historias del pasado y yo preguntando y oyendo. 

Mi padre era dueño de una “pesa”-hoy se dice carnicería- Félix Zárate era el matarife de mi padre y de allí el resultado de mi estrecha amistad y confianza con la alegre y chistosa anciana. En su infancia conoció a Florentino Lovera-decía ella- era un indio alto, alegre y dicharachero, tocado siempre de un sombrero “pelo e guama”, color araguato, blusa blanca, pantalón oscuro, alpargatas finas y un pañuelo de seda blanco, ajustado al cuello de la blusa por una aro de oro reluciente, portaba siempre un pardillo amarillo y en su parte superior, es decir, en el puño, artísticamente encabuyado. Fue para aquella época, el mejor poeta relancino de los llanos del Guárico y Apure, no necesitaba pensar para arreglar un cuarteto referente a lo que veía. 

Florentino apreciaba y quería a la muchachita Clarita Blanco que a las cinco de la mañana, encaramada sobre una silla, alcanzaba el fogón y colaba el aromado café llanero. Florentino se presentaba a esa hora y versificando le decía:

Buenos días Clarita Blanco
Dame un traguito e ‘café
No pude dormir anoche
Y ya me mata la sed

Clarita le traía el café y como ella “acotejaba” versos, le contestaba

Aquí tienes el café
Mi querido Florentino
Pa´que te quite la sed
Y te haga más relancino

Cuando la viejita narraba ciertos pasajes de su vida, muchas veces mi mente de niño no entendía por qué sus mejillas se llenaban de lágrimas al recordar el pasado alegre y triste a la vez para ella. 

Me contaba que una noche por Pascua Florida se presentó en la enramada forrada de bajeros donde su hijo Antonio Zárate (Recordemos que Ña Clara fue la esposa de Juan rafael Zárate, el guitarrero de Quirpa) celebraba sus bailes populares, un hombrecito de rara apariencia; momentos antes, Florentino baladroneando, había dicho que se atrevía a cantar hasta con el Diablo. El hombrecito tomó las maracas y pidió al arpista que registrara un “Seis Numerao”, entonó su cantar y desafió al mejor cantador y en el acto, Florentino le contestó. Durante su contrapunteo, éste le dijo: “El alma se la doy al Diablo, si usted me derrota a mí”.

Empezaron hacia las 11 de la “prima” noche y eran las 3 de la mañana y Florentino jadeaba, el arpista no resistía y varios habían sucedido al guitarrero. Cuenta la tradición que en terrenos lejanos y apartados, pertenecientes a las inmensas sabanas del Hato de La Rubiera, existieron dos grandes bosques de alcornoque, uno en la parte alta y otro en la parte de bajíos, o del Río, allí el primer dueño hizo construir dos grandes majadas en sendos sitios misteriosos, donde atrapaba grandes cantidades de ganado ajeno e innumerables orejanos; un hombre que jamás dijo su nombre y procedencia los construyó y al terminarlos en la noche desapareció sin arreglar cuentas, ni percibir la grande suma que el dueño le adeudaba, ni pasar las dos enormes trancas de las puertas de las grandes majadas construidas. Una llevaba por nombre “El Alcornocal de Abajo” y la otra “Alcornocal de arriba o del río”. Florentino las conocía. Hacia las cuatro de la madrugada, cuando Florentino dio muestras de cansancio y agotamiento, el hombrecito cantó:

Zamuro de la Barrosa
Del Alcornocal del Río
Albricias pido señores
Que ya Florentino es mío

Al oír esto, Florentino comprendió que estaba luchando con un ser sobrenatural que era imposible vencer... Florentino era religioso, sabía de memoria aquella salutación de Isabel, la madre de San Juan Bautista, cuando la Santa Virgen fue a visitarla y la contestación de María, que el pueblo católico ha titulado “La Magnífica”. Florentino la cantó en verso de su propio numen y remató con este cuarteto:

Zamuro de la Barrosa
Del Alcornocal de Abajo
Magnifica y en grandeza
Por si acaso fuere el Diablo.

Florentino cayó al suelo extenuado y casi con el conocimiento extraviado. Se lo llevaron cargado y estuvo muchos días convaleciente. La viejita me decía que estaba “asombrao”. A pesar que era muy niña, recordaba todo y al narrar este episodio se santiguaba y juraba que aquel hombre era un espíritu malo, por la razón que al terminar Florentino la narración de “La Magnífica” en su propia versificación, el hombre soltó las maracas y se fue caminando lentamente perdiéndose entre las brumas del amanecer y nunca más volvió.

Esto creó un gran revuelo entre los numerosos vecinos y se creó la conseja hasta hoy, de: “Florentino cantó con El Diablo”

Ño Aguedo finaliza este interesante relato, con una insólita nota del autor :

“NOTA: Querido Germán, los ascendientes de Florentino, tú los conoces.”

Confieso que esta lectura me transmitió toda su magia y emoción y por eso me parece muy importante divulgarlo. He preguntado a la familia del poeta Fleitas Beroes si tiene algún conocimiento sobre la Nota de Ño Aguedo, pero la respuesta es negativa. Se imaginan lo importante que sería conversar con alguno de los descendientes de Florentino Lovera?

El poeta Fleitas Beroes en su Majá del Diablo, enfocó su poema en la vieja historia de La Rubiera, en esa que contó Ña Clara sobre las majadas. Los invito a leerlo y escucharlo en el enlace que mas abajo se indica:

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23 de agosto de 2011

Cantos de Trabajo del Pueblo Venezolano: Cantos de Pilón

Como ya hemos descrito en la entrada referente a la arepa, la tarea de pilar y moler el maíz siempre ha estado destinada a la mujer. En la Venezuela de antaño, el pilado se efectuaba a finales de la tarde. Incluso algunas mujeres tenían específicamente el oficio de pilar e iban a las casas a realizar este servicio a cambio de una paga.
El pilado generalmente se efectúa entre dos mujeres, cada una de las cuales se sitúa provista de su respectiva “mano” (mazo largo de madera y de un peso aproximado de 4 kilos), frente al pilón.
Una vez colocado el maíz dentro, y convenientemente humedecido, empieza la faena que consiste en golpear con la punta de la “mano” en el fondo, sobre el maíz. El peso de la “mano”, de por sí, es suficiente para que el grano vaya soltando la piel; el trabajo y lo pesado de la actividad consiste en levantar el mazo, operación que cansa desde los primeros momentos”. La funcionalidad de este curioso canto de pilar se expresa muy bien en esa sílaba “oy”, ( a veces dicen “ay”) que acompaña el momento en que desciende el mazo. En ese momento la mujer expele con fuerza el aire, para respirar de nuevo a levantar el mazo

Oy oy viva el sol, viva la luna
Oy oy oy
Viva la mata e limon
Oy oy oy y que sigan mis amores
Con el joven asuncion
Oy oy oy
A ay que sigan mis amores
Con el joven Asunción



Fuente Consultada: Cantos de Trabajo del Pueblo Venezolano- Luis Felipe Ramón y Rivera

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